Lo que dijo Sebastián Piñera sobre las violaciones a los Derechos Humanos

¿Y a su juicio qué es lo que debería hacer la Alianza con su discurso?

La Alianza y la cúpula debiera leer bien lo que está saliendo de la mente y del corazón de los chilenos que quieren un mensaje más integral, algo más esperanzador y que quieren no solo algo que les siga alimentando los temores sino que les despierte las esperanzas, si no estamos perdidos.

¿Cree usted que es posible humanizar la relación con sus socios?

Me gustaría mucho que las relaciones humanas dentro de la Alianza fueran más humanas y que mejoraran, no digo que no haya discrepancias pero que no se siga considerando que aquel que piensa distinto es un enemigo al cual hay que odiar y destruir.

Hablando de odiar y destruir, por estos días se ha hablado mucho sobre el informe de la tortura y el mea culpa del Ejército.

Aunque no conozco el informe sobre la tortura y nadie lo conoce, salvo el Presidente, sí he escuchado y leído las reacciones que se han ido generando. Pero también uno sabe lo que hay ese informe porque no es ciencia ficción, no es producto de la imaginación de un grupo de personas, sino que es un recoger lo que pasó en nuestro país durante largos 17 años y en eso nadie puede pretender ignorancia total.

Usted está consciente de que en Chile se violaron sistemáticamente los derechos humanos.

A mí siempre me han llamado la atención dos situaciones en materia de derechos humanos, la primera que ha habido una evolución de un sector ligado al gobierno militar ha enfrentado este problema, estoy hablando de algunos de aquellos que tenían más poder y vocería dentro de ese sector. Al comienzo se justificaron los atropellos a los Dd. Hh. Y se decía que eran comunistas, que el plan zeta, que la guerra fría y que era matar o morir y ese fue un enfoque absolutamente equivocado, porque todos sabemos que inmediatamente producido el golpe se produjo una situación de control total por parte del gobierno militar y lo que quedó como resistencia fue un grupo muy reducido que no ponía en peligro el sistema. Después se pasó a una actitud de negar las violaciones a los derechos humanos y se hablaba de presuntos desaparecidos e incluso se hablaba de que muchos habían arrancado a Argentina para abandonar a sus familias. Después se pasó a una actitud de ignorar y olvidar; luego a una etapa donde se trató de minimizar el problema y bajarle el perfil al máximo y que quedara en la noche del olvido, pero llegó el día en que hoy hay que enfrentar este problema porque es una herida abierta. El informe Rettig y este informe se son parte de un proceso de limpieza del alma de Chile.

Pero no se saca nada con entregar informes si los principales responsables que estuvieron en el poder obvian el problema.

Mire en el sacramento cristiano de la confesión, que es la instancia del perdón, hay tres condiciones para que ese perdón tenga plena validez. Primero arrepentimiento, segundo voluntad de reparar el mal causado y tercero firme propósito de enmendar. Y francamente creo que esto se está dando en Chile, creo que hay arrepentimiento y nadie repetiría lo que pasó…

Pero se ha solicitado en muchas oportunidades y por diversos sectores que hay gente que debe hacer un gesto, ¿qué cree usted?

Sí, creo que hay voluntad de reparar el daño causado. Ahora siempre me ha llamado la atención porqué cuesta tanto reconocer públicamente lo que todos reconocemos y sabemos que es verdad en privado y el otro elemento que me ha llamado la atención en este tema es que muchas veces comulgamos con ruedas de carreta y nos quedamos con eufemismos. Durante tanto tiempo escuchamos que los atropellos a los derechos humanos son de responsabilidad individual y no institucional; yo se que desde el punto de vista penal las responsabilidades son individuales, pero de un punto de vista político puede haber responsabilidades más allá de las personas y en este caso particular quien puede sostener hoy día que los atropellos sistemáticos, gravísimos y reiterados a los derechos que ocurrieron durante tanto tiempo en nuestro país fueron solamente obra de bomberos locos o excesos de manera individual, cuando todos sabíamos que existían mil 200 campos de detención, financiados con presupuesto público, que no solamente estaban ahí las personas involucradas con la tortura sino que había administrativos y personal en general y obviamente que hubo una responsabilidad institucional, por tanto lo que hizo el general Cheyre ha reconocido una verdad del porte de un buque.