Sistema integrado

Por Ernesto Behnke

*Médico

Es común escuchar que la verdadera naturaleza de las personas, se manifiesta en periodos de crisis. Ello podemos hacerlo extensivo a los países: ahí es cuando exhiben la fortaleza de sus ciudadanos, de sus instituciones y de su organización.

Como es natural en una crisis, sin embargo, a veces no se rinde al 100 por ciento, destacándose localmente esa diferencia como una prueba de un mal desempeño.

Entonces, para medirnos, es interesante tener a la vista las opiniones extranjeras que, sin poder ser acusadas de parciales, comprometidas u oportunistas, nos destacan algunas de nuestras estrategias.

Para ejemplo, entre otros, está la forma en que se maneja la economía, el control de la corrupción o el episodio reciente del artículo de Economist, opacado por la supuesta objeción de EEUU a que se reeligiera a José Miguel Insulza en la OEA por otros cuatro años. Esa fue la noticia que primó.Y vamos, entonces, al punto: parece ser que la epidemia de Influenza Humana no ha sido tan bien resuelta en los países vecinos. ¿Qué nos diferencia estando tan cerca? Voy a intentar una explicación, acercándonos al Sistema de Salud de esos países. Ellos, en lo conceptual, tienen un modelo de práctica aislada, que se caracteriza por ser no integrado, privilegia la libre elección, con demanda espontanea y con respaldo en la atención hospitalaria.

Las actividades de promoción y fomento no tienen cabida en este modelo y, desde el punto de vista del financiamiento, éste es asumido por el usuario a través de las primas del seguro y un copago variable, atribuido a cada acto médico. Cada paciente, entonces, es tratado en forma individual, los protocolos son personales o institucionales y no hay responsabilidad por el resultado integral de la persona y mucho menos de la población.

En Chile tenemos un Sistema de Salud Publica que responde estrictamente a un Modelo Organizado, que define como su propósito el mantener el estado de Salud y por lo tanto es altamente preventivo, sus prestaciones son integradas, hay gestión de la demanda (que en Salud es estocástica) y es responsable del resultado integral en calidad y costo.

Tratándose de cuadros epidémicos, como el que nos aflige, sin duda ha sido capaz en un comienzo de pesquisar, aislar, tratar, derivar y, sobre todo, llevar registros confiables de los resultados buenos y malos.

Para ello se ha dispuesto una Red que ha sido probada todos los años para las Campañas de Invierno, con reconversión de camas, refuerzos en recursos humanos y, algo muy importante, los insumos farmacológicos y de equipos necesarios. Por tanto no es fortuito que los hospitales, las clínicas y los medicamentos hayan estado a disposición para actuar en los momentos adecuados.

Reitero, nuevamente, un artículo de un diario extranjero lo reconoce y lo pondera.
Mientras tanto, en Chile seguiremos discutiendo en los foros cuánto Estado es necesario y registrando en nuestras retinas la parcialidad de las imágenes que muestran la espera en los hospitales públicos, situaciones que nunca fueron registradas en los centros privados… que también tuvieron las mismas largas esperas.

Todo ello muy injusto para los miles de funcionaros públicos de salud que, con esfuerzo y vocación, lo hacen posible, que también enferman y -más aún- lo hacen por el contacto que deben tener con los enfermos.

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