Medios para el diálogo

Victoria Uranga Harboe

Hay día para casi todo y el inicio del mes de mayo, es especialmente intenso.

Comenzamos con el Día del Trabajador, luego el de la Libertad de Prensa, después el de los Huérfanos del Sida, entre muchos otros. Quiero sumarme a estas conmemoraciones particularmente a la de Libertad de Prensa porque es un derecho que nos posibilita visibilizar las otras causas y luchar por los otros derechos.

Proteger los derechos humanos fundamentales como son la libertad de expresión e información son bases esenciales para construir democracias fuertes, promover la participación ciudadana, el estado de derecho, la paz y el desarrollo integral de las personas.

El camino de los derechos está siempre en construcción y en libertad de prensa, información y expresión, queda mucho por hacer. Particularmente en Chile nos daña la concentración de la propiedad mediática, la homogeneidad en las agendas periodísticas y el alejamiento del rol social de muchos medios. Algunos de los pendientes importantes son la aprobación de la ley de radiodifusión comunitaria (que ahora tiene suma urgencia) y el debate de la ley de televisión digital.

El más reciente daño a estos derechos fue la decisión del Canal 13 de no transmitir “Un País Serio”. Esta serie de ocho pequeños documentales realizado por APLAPAC fue financiado con fondos del CNTV y resultó ganador con el compromiso de la estación católica de transmitirlo.

Bien poco serio no cumplir las promesas. De avances, no hay dudas, la niña bonita de este año es la Ley de acceso a la información pública. La ley de prensa no afecta sólo a los medios y la libertad de expresión no incumbe sólo a los periodistas. De hecho parte del desafío es ampliar el espectro de manera que todos y todas como ciudadanos nos apropiemos de sus implicancias. El derecho a la comunicación es de todos.

Sin embargo, los periodistas sí tenemos un rol central

Medios para el diálogo en su ejercicio y defensa. Fiscalizar a los que tienen poder, denunciar injusticias y/o de ayudar a que la ciudadanía tome decisiones de manera informada son acciones imprescindibles para participar de la fiesta en el día de la Libertad de Prensa.

Por eso los boicoteos a esta fiesta nos duelen también profesionalmente. En estos días es la crisis financiera la que nos está pegando en la guata. Sus consecuencias en el mundo de las comunicaciones son un peligro para la libertad de expresión e información. La desaparición de medios, la reducción de recursos para investigar y la consecuente precariedad para sus trabajadores hacen más difícil la crítica y la búsqueda de la verdad.

Durante el fin de semana la UNESCO desarrolló una Conferencia en Doha, Qatar, en la que se discutió sobre “la capacidad de los medios de información para fomentar el diálogo intercultural y el entendimiento mutuo”.

La idea era reflexionar con respecto al lugar que ocupan los medios de comunicación en la promoción de ese diálogo como “instrumento de autonomía de los ciudadanos”. Si estos fueran parámetros para evaluar nuestros medios ¿tendríamos algo que celebrar? ¿Quiénes serían los invitados a nuestros festejos? ¿Cuáles serían los pendientes para el próximo año?

El Seminario “Medios de Comunicación como plataforma de diálogo: Los desafíos de construir ciudadanía” fue el escenario presencial de este debate en Chile. Organizado por el Programa de Libertad de Expresión de la Universidad de Chile, por la Cátedra UNESCO-UDP y por UNESCO, se generaron un espacio de conversación que tuvo uno de sus momentos clave cuando todos los pre-candidatos explicitaron sus compromisos con la Libertad de Prensa. Lamentable, ninguno parecía manejar el tema en profundidad.

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