Delito y redes sociales

“A pesar que este es un fenómeno nuevo, ya adquiere una complejidad tal, que la mayoría de los países tienen unidades policiales especialmente dirigidas a estos temas, y, es que en internet y sus múltiples plataformas hay cuestiones trascendentales en juego”

Escribe René Jofré

En La alquimia de las multitudes, sus autores, Pisani & Piotet plantean que el mundo de hoy genera información, datos e imágenes de casi todo cuanto hay en el universo conocido. Esa información se encuentra disponible como nunca antes al alcance de todos, no importando cultura, edad, sexo o condición.

Se puede ver, leer y escuchar los que distintos medios ofrecen a través de Internet y, así como los medios tradicionales se debían a sus audiencias, en la actualidad, el lugar de la recepción está evolucionando hacia la interactividad, la coproducción y la generación de nuevas realidades.

Mientras unos ciudadanos en sus trabajos o casas ingresan a comunidades virtuales que los proveen de información, entretenimiento y hasta compañía, otros terminan sus labores y se dirigen hacia cibercafés diseminados por toda la ciudad con el mismo objeto. En los medios tradicionales, el sentido que tiene la información es unidireccional (cada vez menos), se informaba, se presentaban los hechos, se objetivaba una visión de mundo, desde el medio hacia la audiencia. En estos “nuevos medios” lo relacional y la multidireccionalidad son la clave.

Y, como todo tipo de relación, conlleva muchas posibilidades, satisfacciones y beneficios, y también, algunos problemas.

Para dar cuenta del impacto y la extensión de esto podemos observar que las redes sociales en Chile cuentan con un 73% de jóvenes (entre 18 y 29 años) suscritos a Facebook y más de doscientas mil personas que han iniciado una cuenta en Twitter, por nombrar dos de las más conocidas plataformas que internet pone a disposición de sus usuarios. Esto, además de ser un espacio de relación y mutuo conocimiento, información, entretenimiento e interactividad, también es un espacio virtual donde se suceden situaciones que pueden adquirir el carácter de delitos o estar en el límite de ello.

A pesar que este es un fenómeno nuevo, ya adquiere una complejidad tal, que la mayoría de los países tienen unidades policiales especialmente dirigidas a estos temas, y, es que en internet y sus múltiples plataformas hay cuestiones trascendentales en juego tales como la privacidad o intimidad, la exposición de menores de edad a contenidos o relaciones perniciosas, la suplantación de identidad, o los delitos informáticos, entre otras.

En 2008, el gobierno de Michelle Bachelet, inició una campaña destinada a propiciar una navegación segura en la red de internet, también para prevenir situaciones de abuso entre pares (ciberbullyng) o de contacto de un adulto con un menor a través de internet con el objeto de obtener satisfacción sexual (grooming). De hecho, en Chile, legisladores ya han presentado un proyecto de ley, pronto a entrar en vigencia, para perseguir el acoso sexual a menores de 18 años por internet. Por otra parte, ya hay casos de suplantación de identidad virtual que ameritan un análisis más exhaustivo para precisar el carácter delictivo de tales acciones.

Los temas de seguridad ciudadana en la red son tan complejos como en el mundo real, y sus dilemas son similares: ¿cuánta libertad y cuanta seguridad?, ¿son necesarias más restricciones en este espacio?, los delitos que derivan de las relaciones vía redes sociales ¿se exageran o de verdad están creciendo?, ¿Qué acciones son más efectivas: ¿las preventivas o restrictivas?.

Internet es, por muchas razones, un espacio democrático y diverso, lo que se haga en materia de seguridad debe cuidar ese valor, sin renunciar a cuidar a los usuarios de los peligros que potencialmente se puedan generar. Esto, que es indispensable, no puede ser un pretexto para que los sectores conservadores o el populismo mediático refuercen restricciones autoritarias a este espacio.

En fin, un debate que recién comienza en nuestro país pero que se debe seguir con atención.

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