Y tú, ¿vas a votar en el consulado?

Doce mil personas sufragamos el 17 de noviembre a través de votociudadano.cl; probablemente muchos más lo hagamos también el 15 de este mes. Y aunque en la práctica no tenga ninguna incidencia, es una declaración simbólica respecto a la necesidad urgente de manifestarnos respecto a la realidad de nuestra nación.

Por Montserrat Martorell, periodista (desde Madrid)

Si vives fuera de Chile, probablemente fuiste testigo de miradas atónitas cuando respondiste que no, que no podías votar en las elecciones del domingo pasado.

Seguramente, al informar a tus interlocutores del porqué de esta injusticia, sentiste impotencia y también algo de vergüenza. Dijiste que no intentando buscar, meticulosamente, cuáles eran las razones para que aún hoy, en nuestro país, los chilenos residentes en el extranjero no tuviéramos derecho a voto.

Sé que también usaste argumentos históricos que eventualmente no compartes para justificar y dar a entender este acto anacrónico. No obstante, te diste cuenta que a pesar de tu bien logrado discurso formal, los rostros de quienes te escuchaban no podían comprender por qué en 2013 vivimos tiempos tan arcaicos.

¿Es necesario instalar la importancia de que se respete este derecho inalienable?

Por supuesto. No se trata solamente de una demanda de igualdad, sino de ser conscientes de que somos muchísimos los que nos vemos afectados de manera inmediata por las decisiones que se tomen en el país. No nos resulta indiferentes ni nos resbalan. Menos mal es así.

Incluso, gran parte del tiempo que estamos fuera, lo destinamos también a saber qué ocurre en ese largo pétalo de mar y vino y nieve, que nos recitaba Neruda, donde está la gente que tanto queremos y al cual, alguna vez, esperamos volver.

Doce mil personas sufragamos el 17 de noviembre a través de votociudadano.cl; probablemente muchos más lo hagamos también el 15 de este mes. Y aunque en la práctica no tenga ninguna incidencia, es una declaración simbólica respecto a la necesidad urgente de manifestarnos respecto a la realidad de nuestra nación.

Personalmente, soy una de miles de estudiantes becadas por el estado para perfeccionarme en el extranjero.

¿No supone una contradicción que el país invierta en los mejores estudiantes, los obligue a retornar terminando los masters o doctorados respectivos y que, sin embargo, en el periodo en que se encuentran fuera del territorio nacional, no se garantice un derecho fundamental?¿Acaso somos ciudadanos de segunda clase?

Afortunadamente no y gracias a esta certeza colectiva, no podemos permitir que siga sucediendo. Tenemos voz y también voto.

Ya lo decía Rousseau tantos siglos atrás, “el derecho a voto es un derecho que nada ni nadie puede quitar a los ciudadanos”. Empecemos, entonces, a hacerle caso…

Terminar con esta segregación es un gran paso para entender que somos muchos los chilenos conscientes de la realidad, el acontecer político del país y abiertos opositores a convicciones que solo se sustentan en una mirada antidemocrática que nos impide llevar a cabo el ejercicio de uno de nuestros derechos más fundamentales.

Comentarios (1)
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  • WASHINGTON HERRERA

    Estimada Montserrat, ha pasado una semana de las elecciones en nuestro país, en este mismo medio salió una nota referente al tema, en el cual se indicaba del movimiento de los Chilenos que están fuera de nuestro país y que a través de la red, lograron en su oportunidad movilizar miles de compatriotas en el exterior y que indicaron que eran tan ciudadano como los que vivían en Chile.
    El tiempo a pasado y muchos se desesperanzaron por alcanzar tal ilusión, en nuestro país hubieron muchas razones políticas para rechazar tales aspiraciones y no hubo la posibilidad de cambiar el veto en el Congreso.
    El 17/11/13,la ciudadanía se expreso en las urnas y tenemos nuevos aires en ambas Camaras,esto significa que muchos proyectos de Leyes que fueron vetados, hoy se puede decir que podrán ser puesto en la mesa para su discusión. Así a no perder la esperanza a contar de Marzo de 2014,siempre y cuando no tengamos sorpresas.
    Totalmente de acuerdo a tus juicios emitidos, el sufragar es un derecho inalienable que tiene un ciudadano y no por razones ideológicas miles de Chilenos no pudieron hacerlo, mas en el caso tuyo y de muchos Chilenos que no pudieron expresarse.