Pequeñas acciones

Por Tatiana Benavides

Acaba de comenzar una campaña a nivel mundial impulsada por World Vision: Salud Infantil Primero. Se trata de salvar anualmente 6 millones de vidas de niños y niñas en el mundo.

Actualmente, 9 millones de niños mueren cada año por enfermedades fácilmente prevenibles. Tres veces las cifras del holocausto, excepto que éste –asociado a la II Guerra Mundial– se llevó a cabo a lo largo de más de seis años. Excepto que la cifra incluía seres humanos de todas las edades. El horror que provocaron estas muertes perdura hasta hoy. Pero la desaparición de 9 millones de niños, todos menores de 5 años, parece dejar indiferente al mundo. Es lo que nosotros, en World Vision, llamamos catástrofes silenciosas. Están allí, ignoradas, sin ser tomadas en cuenta. La gran mayoría de estos niños mueren en el tercer mundo. El 80 por ciento de estas muertes evitables se producen en el África Sub-Sahariana y en el Sur de Asia. ¿Será que la muerte de un niño de piel oscura pesa menos en la conciencia del mundo que la muerte de un niño de piel clara?

El trasfondo de estas muertes es la desnutrición en la que inciden situaciones absolutamente ignotas para las víctimas: crisis alimentaria, crisis financiera, crisis energética –y dedicación de tierras agrícolas a la bioenergía– y cambios climáticos, que en conjunto producen un plato vacío, símbolo de la pobreza. También la falta de voluntad política, no solo de los países ricos, sino de los mismos países en vías de desarrollo. Sobre todo la falta de voluntad política. Son medidas tan simples, como enseñar a lavarse las manos, cavar pozos para obtener agua potable y utilizar las sales de rehidratación oral para evitar muertes por diarrea, usar mosquiteros para evitar decesos por malaria, evitar el humo de cocinas en las casas que provocan neumonías y tener un poco de compasión hacia los huérfanos del SIDA que deambulan a menudo estigmatizados sin que nadie los cuide o que conforman familias miserables, a cargo de niños de 6 o 7 años e incluso menos.

A veces me parece que no nos diferenciamos tanto de estos políticos que olvidan las vidas que se apagan porque lo hacen en silencio. World Vision, presente en casi 100 países, está respaldando esta campaña con un significativo compromiso financiero de 1.5 billones de dólares americanos. Pero, como institución cristiana, no olvida que la vida humana no tiene precio.

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