Las cuentas de Pepe Auth

El presidente del PPD analiza el nuevo cuadro político con la irrupción de Marco Enríquez-Ominami y los desafíos que supone su candidatura para Frei y Piñera.

POR FRANCISCO MARTORELL

Si de algo sabe Pepe Auth es de encuestas, números y proyecciones políticas. Suele no equivocarse, responde con franqueza y cuando no quiere hablar, simplemente, nada dice.

Hoy, sabe que su palabra vale y, en este convulsionado escenario político, se valora que su análisis vaya acompañado de cifras, tendencias y percepciones. Eso lo hace más ameno y además, necesario.

Nos recibe en sus oficinas de la presidencia del PPD, justo el día en que un ex correligionario suyo, el senador Fernando Flores, ingresa al comando de Sebastián Piñera entre aplausos y dice que en la Concertación reina la ideología de la mediocridad.

Auth es duro con él, hasta el semblante le cambia para que cada palabra se sienta, también con otro ex PPD, que incluso se sentó en la misma silla que hoy ocupa en la gran casona de Santo Domingo 1828: Jorge Schaulsohn.

De éste, cuya partida no lamenta en lo absoluto, incluso recuerda su vinculación a un caso de lavado de dinero proveniente del narcotráfico. Confiesa, además, que decidió postularse a la secretaría general del PPD porque su oponente sería precisamente Schaulsohn y sus intenciones eran destruir al partido para formar un conglomerado de centro derecha.

Respecto a la candidatura de Marco Enríquez- Ominami, no la ningunea y encuentra “torpe” a quienes la descalifican o dicen que ella no es parte del riñón de la Concertación. “Él sigue siendo un diputado nuestro” y hay que sumarlo, señala en su análisis.

•¿Se enredó el panorama electoral?

Más que enredarse, se animó al reintroducirse la incertidumbre porque está garantizada la existencia de una segunda vuelta. Además, se les plantearon desafíos nuevos a los candidatos principales.

•¿Y, hasta ahora, cómo han asumido estos desafíos?

Todavía están en el proceso de absorción y de lectura de lo que está ocurriendo, pero sin duda lo que hay es un desafío planteado por el electorado a los candidatos principales y sus coaliciones. La suerte de la elección va a depender de la capacidad que tengan de reaccionar a esa demanda y de leer bien los fenómenos.

•¿Cuáles son los mensajes que hoy está mandando ese electorado?

Al revés de lo que uno pudiera pensar en momentos de crisis e incertidumbre, la gente quiere un cambio del modelo: el sentido común que está instalado hoy en el mundo y Chile, es que hay que volver el péndulo al centro de la razón en una relación equilibrada entre Estado y mercado.

Esto implica también apuntar a reformas que le entreguen un rol a la ciudadanía, tanto en la limitación en la concentración económica y política como en la participación democrática, la renovación de la elite.

Creo que el fenómeno que Marco Enríquez-Ominami encarna, uno siempre es instrumento de algo, es que un segmento de la ciudadanía quiere cambios. Su mensaje, simplemente, está centrado en la necesidad de esa renovación y de un cambio de estilo: de edad, de biología, de asumir la centralidad del individuo que es un fenómeno en la sociedad actual, lo colectivo tiene un valor distinto al que tenía antaño, prima lo individual.

Ha habido un proceso de individualización en la sociedad y ha sido insuficientemente leído, por eso que las instituciones hoy mandamos menos y cuando suenan las trompetas de los partidos, las filas se ordenan bastante menos que antes. Marco expresa ese fenómeno, vamos a ver hasta dónde llega, porque hay muchos fenómenos preelectorales que, finalmente, no tiene traducción en votos. Si hubiera sido por el atractivo, Tomás Hirsch debió haber sacado el 18 por ciento de los votos, porque ese porcentaje de ciudadanos lo vio ganar el debate presidencial la semana previa de las elecciones.

•Pero Hirsch nunca marcó 14 puntos en ninguna encuesta…

Pero llegó a marcar casi dos dígitos en algunas… y en algún momento, sobre todo el previo, se habló del fenómeno Hirsch… Y luego apenas sacó un 5…

•¿Dice que le podría pasar lo mismo a Enríquez – Ominami?

La virtud o condición de Marco, de estar dentro de la Concertación y al mismo tiempo fuera, lo pone en una situación diferente de Hirsch que está tironeado hacia abajo por la marginalidad de su apoyo político.

•Apoyo que Marco Enríquez hasta ahora no tiene.

Exacto.

•¿Y podría tenerlo?

Es difícil que Juntos Podemos desista de tener su liderazgo presidencial. Para mí fue inexplicable que no eligieran a Hirsch como candidato, por de pronto porque el pacto parlamentario con la Concertación ya estaría resuelto, de haber tomado ese camino… Ellos prefirieron a Jorge Arrate, creo yo, porque prefieren un liderazgo, como se decía antaño, más orgánico, “disciplinado” en función de su búsqueda de hegemonía al interior de los sectores alternativos.

Eso hace difícil que se conecten con una candidatura como la de Marco, de la que probablemente desconfiarán.

•Dijo que ya estaría resuelto el pacto con la Concertación. Entonces Arrate es el obstáculo…

No, hay un problema de distribución de los cupos al interior del Juntos Podemos…

•¿El problema está en ellos?

No, siempre los problemas son múltiples. Efectivamente habríamos cerrado el acuerdo si el Partido Humanista se concentraba en la cuestión presidencial en lugar de la parlamentaria.

Hoy son pocas las opciones de doblar y el Partido Comunista tiene determinadas expectativas y el Humanista a su vez quiere existir.

FACTOR FREI

•Se cumplió lo que predijo antes de las municipales. Que, una vez en carrera, la Concertación confluiría en un solo candidato. Lo que no sabía era que tendrían otros cuatro, concertacionistas o ex concertacionistas, corriendo por fuera de ella. ¿Qué ocurrió?

Tiene que ver con varias cosas. La primera: global. Tengo la impresión de que estamos a fin de ciclo y, de alguna manera, todos piensan que se están sembrando los liderazgos del próximo ciclo, se apresuran entonces, porque nadie quiere quedar fuera de esa discusión. Segundo, como te decía, hay un proceso de individualización.

Lo colectivo ha ido cediendo y en consecuencia son pocos los liderazgos que pueden postergar ambiciones o aspiraciones individuales en función del interés colectivo, entonces Alejandro Navarro decide emprender su aventura personal, Marco puede llegar a hacerlo también si consigue las firmas, Arrate finalmente -que no encuentra espacio en su partido- termina por romper, aunque esto tiene que ver más con un factor político: él piensa que de lo que se trata es reconstituir la Unidad Popular, el eje socialistacomunista.

Creo que el PC nombró a Arrate por la misma hipótesis, que a mi juicio está desplazada respecto del ciclo político actual, pero cada uno juega y apuesta a lo suyo…

•Y, más allá de su posición en el PPD, ¿qué posibilidades le ve a cada uno de ellos?

Creo que lo de Arrate va a ser Juntos Podemos y una candidatura con dificultad de existir porque la votación para la tercera fuerza es disputada, es la misma. Si son tres o cuatro los candidatos terceros, naturalmente los votos se van a disputar muy fuertemente entre ellos. Por supuesto también algo disputan a los dos candidatos principales, en particular Marco Enríquez; ni Navarro, ni Adolfo Zaldívar, ni Jorge Arrate, hoy están disputando mucho electorado con el candidato principal de la Concertación…

•¿Por qué Enríquez lo logra?

Él es hoy diputado socialista y ha votado porla concertación el 99 por ciento de los proyectos relevantes. Ha sido un buen apoyo a la presidenta Bachelet, participa en todas las iniciativas que emprende el gobierno en su
distrito.

•¿Y toca el electorado de Piñera?

Le pega un mordiscón y capta la parte del elector que dice, “en realidad yo quiero un cambio pero no conservador, sino progresista”. Más de un tercio del apoyo que está levantando Enríquez es en aquellos que no encontraban una opción atractiva y que estaban más bien orientados hacia el no voto. Desde ese punto de vista, Marco está haciendo un aporte al debate democrático y probablemente a la masividad de la elección. A mi juicio, aquellos electores que lleguen motivados por Marco Enríquez a participar en una primera vuelta, se van a sentir mucho más disponibles a hacerlo en segunda para derrotar al candidato neoliberal.

•¿El factor Marco Enríquez-Ominami, entonces, es funcional a la Concertación?

Al menos puedo afirmar que no es un factor que globalmente pueda perjudicar.

•¿Le gustaría que junte las firmas y llegue hasta diciembre?

A mí, para serte franco, lo que más me gustaría es que Marco abrazara a Frei y se reintegrara, sea como socialista o independiente, a la lista parlamentaria de la Concertación y que nos ayudara a hacer fuerza a quienes creemos y estamos trabajando para renovarla y para hacer desde la campaña de Frei una propuesta que articule con justicia la necesaria continuidad de lo que se ha hecho bien, la extensión y profundización de la red de protección social, por ejemplo, pero al mismo tiempo introdujera los cambios. Ese es mi ideal. De no ser así, yo le deseo suerte.

•¿Se pudo percibir en la interna Frei-Gómez el fenómeno que hoy representa Enríquez?

Efectivamente hubo mucho voto de izquierda concertacionista para Gómez, más allá de la adhesión que teníamos socialistas y pepedés y al entusiasmo que mostramos para apoyar a Frei. Pero es difícil sacar conclusiones porque participaron 65 mil personas, el 10 por ciento de los que van a votar en una elección, no es poco, porque al final de cuentas por la Concertación votan 300 mil, pero no es suficiente.

Creo que no tuvimos el espacio en esa campaña para mostrar la reingeniería, el rediseño y el cambio real que ha experimentado Eduardo Frei desde que fue presidente hasta hoy. No es el mismo.

•¿Y se está trabajando en el comando de Frei con esa lógica?

Creo que Frei entendió el mensaje, incluso antes de las primarias. A mí lo que me sedujo de él, antes incluso que a mis compañeros de partido, fueron tres cosas. Primero, que rompiera con este sentido de derecho adquirida que tienen los políticos chilenos, particularmente aquellos que cumplen un rol destacado y que
creen que tienen un derecho adquirido…

•¿Se refiere a Ricardo Lagos?

(Continúa como si no hubiera escuchado) …y Frei, un ex presidente que, en lugar de sentarse a esperar, con las encuestas en contra, que fuéramos a buscarlo para salir a pelear, dijo “yo quiero salir al terreno a cambiar las cosas, me la voy a jugar”. Muchos le decían que pondría en riesgo su prestigio en una pelea que consideraban perdida porque el año pasado todos daban por ganador a Piñera.

Segundo, el hecho de que él vivió el país, desde dos lugares extremadamente opuestos, uno desde el corazón del centralismo que es La Moneda y el otro desde una región luchando por constituirse en tal: Región de los Ríos, le ha hecho adquirir conciencia absoluta de que uno de los principales obstáculos del desarrollo es el centralismo.

Y tercero, creo que él fue también tributario de esta ola de creer que el mercado lo soluciona todo y viene de vuelta como todos nosotros y ha diagnosticado, reivindicado y comprometido un rol muchísimo más activo del Estado para garantizar derechos de las personas y funciones básicas. Esos son los elementos que hacen de Eduardo Frei una típica candidatura de centroizquierda. Creo, en cambio, que el camino de Piñera es muy disyuntivo en eso, porque de alguna manera éste ofrece cambiar los directores del modelo y lo que quiere ofrecer la Concertación es introducir modificaciones de fondo.

•Y en cuanto a las encuestas… Frei no sube mucho. Y Piñera ¿Tocó techo?

El hecho mayor que muestran las encuestas es que de una situación donde la segunda vuelta tenía un triunfo garantizado para Piñera, hemos pasado a una segunda vuelta con resultados estrechísimos. El resto puede variar aquí y allá. Todo indica que los candidatos que van a llegar a esa segunda vuelta van a ser Piñera y Frei, ahora, si eso se consolida, que es lo que creo va a ocurrir, en la medida que nos acerquemos a la elección, es lo que le pasó en el 99 a Gladys Marín que era buenísima candidata y terminó sacando 3 coma algo por ciento, producto de que todo se concentró entre Lagos y Lavín y quien no quería que ganara Lavín, le tembló la mano a la hora de votar por Marín y perder su voto.

•Pero ahora hay cierta costumbre a la segunda vuelta y a votar con el corazón en la primera…

Tengo confianza en la solidez de mi candidato, de la lista parlamentaria que lo sostiene, que es importante a la hora de vender una campaña en los soportes territoriales que tú tienes y, tengo la impresión, que la crisis se la puso extremadamente difícil a Piñera porque es muy difícil que la mayoría absoluta de los chilenos vote por una opción que va tan en contra de lo que está imperando hoy.

•Esta vez la ayuda de la concertación vino de afuera…

Hoy resulta difícil que la gente vote por aquellos que han pregonado con tanta insistencia que se requiere un Estado más chico, que quieren entregar un voucher a la gente para que vaya al mercado a resolver su tema de Educación y Salud, en fin, que a la hora de discutir la extensión de derechos laborales siempre están restringiéndolos, limitándolos, porque les gusta una sociedad donde los grandes ejerzan su poder desequilibrante respecto de los pequeños. Todas estas cuestiones muestran la imposibilidad sociológica de que la derecha sea mayoría absoluta en Chile.

Tenemos la paradoja de que las ideas que encarna la derecha son definitivas y claramente minoritarias y hasta hoy la candidatura presidencial que las encarna aparece mayoritaria…lo que tenemos que hacer es sacarla del closet y mostrar que no se trata de una discusión entre dos gerentes o personas para dirigir el país, sino dos miradas de Chile, dos proyectos distintos.

La derecha no va a dejar que Tantauco hable y diga qué quiere hacer en educación, salud, con Codelco, con los impuestos, porque si dejaran hablar a las comisiones técnicas de la UDI y RN, dirían cosas que no tienen acogida mayoritaria en el país. Basta dejar a hablar a Piñera de Cultura y se encuentra con una disociación, un choque con el sentido común de la gente. Dijo que había que hacer encuestas para definir el apoyo a las propuestas culturales o dice que va a nombrar a Vasco Moulian como ministro de Cultura, que lo que ha hecho es poner a los Simpsons donde había producción nacional.

•¿Puede haber una sorpresa por parte de la UDI, en su consejo general, si es que Piñera no se afirma como una carta ganadora?

Podría haberla. Lo de Marco vino a poner más incertidumbre porque si las cosas hubieran sido entre Frei y Piñera, creo que muy pronto nuestro candidato se podría haber puesto encima en las encuestas. La que viene en junio, del Centro de Estudios Públicos, de no haber irrumpido la alternativa de Marco, es bien probable que hubiera mostrado ello.

Con Frei arriba, naturalmente, el camino está abierto porque para la UDI el raciocinio es simple: “Tiene sentido, dicen ellos, ponernos detrás de un candidato del otro partido, que es competitivo, para ganar y para gobernar. Pero si es para perder, qué sentido tiene que el Partido más grande se ponga detrás del más chico y si, además, Piñera oficia de arbitro saquero a la hora de brindar sus apoyos parlamentarios.

Ese raciocinio sé que está. Cuando la UDI hace un seminario para discutir sobre su identidad, está hablando justamente de eso porque la ve amenazada. Si la UDI se da cuenta de que las probabilidades de ganar disminuyen de manera abrupta aplicará el mismo raciocinio que RN y Piñera hicieron el 2005.

El tema no era ganarle a Michelle Bachelet sino la hegemonía y el liderazgo en la derecha. De hecho, la campaña de la primera vuelta, el objetivo mayor y exclusivo de Piñéra y RN, fue ganarle a Lavín, tanto así que en la segunda vuelta no hizo esfuerzo
financiero.

•¿Cómo vive cada partido la situación de tener un DC, tres PS por fuera y, en el caso del PPD, un senador elegido en su lista y un ex presidente ingresando al comando de Piñera?

El señor Schaulsohn hace mucho rato, dos años, que no es parte del PPD y hace muchísimos años cuando dejó el PPD y la política y se fue a fundar una sociedad con Andrés Allamand y escribió el Big Bang de la política chilena a partir del cual se formaría un nuevo partido liberal desde las cenizas de RN y el PPD, que para mí hizo otro camino. Te voy a hacer una confesión: yo no estaba para ser candidato a secretario general el año 2006, sólo acepté cuando me dijeron que Schaulsohn quería el puesto. Sentí que el PPD corría riesgo de que ocurriera lo que está pasando hoy.

Sabía entonces que en el diseño él ya tenía marcado el punto de llegada y de hecho lo dije cuando se fue. Y se lo señalé a los que lo siguieron. Se lo dije, entre otros, al diputado Esteban Valenzuela, que lamentablemente no me escuchó y ahora está arrepentido. Para mí ellos invirtieron su identidad. Hace rato que no representan lo que representaron, llevan una cáscara vacía, de hecho fracasaron en el intento de constituir un Partido.

Tuvieron un fracaso electoral redondo en la municipales y lo que llega a la Coalición por el Cambio es un abogado lobbista que está involucrado en un proceso asociado al lavado de dinero y un senador que casi es ex senador por su presencia en el norte, basta que te vayas a dar una vuelta por allá, y que decidió volver a Los Ángeles, a su familia, y por lo tanto yo no veo la contribución política que hacen…

•¿Pero sí simbólica?

Tiene esa significación. Escuchaba a Carolina Tohá, ver al amigo, compañero del equipo de Gobierno y luego de los relegados en Dawson, sentado al lado de Espina, Novoa, buena parte de quienes fueron la elite de la dictadura, tiene su impacto. No creo que eso tenga de verdad impacto electoral. Fernando Flores levantó una candidatura presidencial, prácticamente se eligió senador y nunca consiguió llegar al 0.5 por ciento.

•Habló que en la Concertación reinaba la ideología de la mediocridad.

El está movido hace rato por el resentimiento y la frustración de no haber sido acogido por Chile y de eso culpa a la Concertación y en particular al PPD. Él pensó que la palabra del hijo pródigo era la suya y que iba a llegar a Chile y que el éxito que había tenido en el exterior iba a permitir que muy rápidamente todos lo reconociéramos como el gurú que es respecto de su propia clientela. Flores tiene un problema serio, por años se acostumbró a hablarle a personas que pagaron por escucharlo y, en política, es uno el que tiene que esforzarse para que lo escuchen…

•¿Le ocurre algo similar con Adolfo Zaldívar?

Adolfo es otra cosa. Es él mismo. No ha cambiado mucho. El mismo que quiso la coalición chica al inicio de la transición, el mismo que nunca aceptó el nuevo rol del mercado, Adolfo es premoderno en eso, pero yo le reconozco la consecuencia en su planteamiento. Uno podrá calificarlo de populista pero yo reconozco a Zaldívar en el lugar donde está. A Flores no.

•¿Y respecto al peso electoral?

Tiene un discurso consistente, está predestinado a tener una franja electoral. Sociológicamente hay un electorado para Zaldívar. Así como también para el Juntos Podemos. Pero pequeño, porque Adolfo no es un buen candidato, no es un gran comunicador, es probablemente muy hosco, agresivo, no tiene sentido de la cuña, todo lo contrario a Marco Enríquez. No se habitúa bien a los medios de comunicación y hoy las campañas son tan masivas que se hacen a través de ellos y no en terreno.

•¿Y sus votos hacia donde van en segunda vuelta?

La hemos estudiado y se define dos a uno en favor del candidato de la Concertación respecto al de la alianza.

¿Cuán lejos o cuán cerca estamos de elecciones como las que llevaron a Kirchner o Alan García a la presidencia, un escenario donde muchos candidatos saquen menos del 30 por ciento? No creo que en esta oportunidad.

•¿Y si la UDI presenta su candidato?

Ahí la Concertación enfrentará la elección con mayores posibilidades, pero es cierto que esa hipótesis hablaría de un sistema político más abierto, más competitivo, con más incertidumbre y con más exigencia a que los actores políticos se adecuen a esa nueva realidad y hagan alianzas, conversaciones y haya más flexibilidad.

•Todos los presidentes de Partido que tuvieron fugas de alguna manera pagaron las cuentas: ¿están mirando feo a Camilo Escalona en la Concertación por lo que está pasando al interior del PS?

•¿Le van a cobrar las cuentas en algún moment si Marco Enríquez crece?

Marco Enríquez no es un producto de Escalona. Es un diputado que tiene sus cualidades, también sus defectos, pero que tiene una vocación de liderazgo que está en su ADN. No por nada es hijo de Miguel Enrique e hijastro de Carlos Ominami. Responsabilizar a Camilo de que Marco sea candidato me parece un poco excesivo. Ahora, yo habría trabajado las cosas dentro del partido, de un modo distinto, pero cada uno tiene su manera de ser, cada partido tiene su modo de resolver los problemas.

•¿Se acabó el ninguneo respecto a la candidatura de Enríquez-Ominami?

Marco es de la Concertación y por lo tanto la gente que expresa votación por él, está manifestando su deseo de votar por alguien que es diputado nuestro. A esa gente no podemos ningunearla ni desconocer sus demandas sino acogerlas. Lo que he dicho y también ha señalado el propio Frei es que no podemos preocuparnos de Marco sino que debemos ocuparnos de que nuestro candidato responda a esa demanda que está haciendo crecer a Enríquez. Es evidente que si ponen a nuestro candidato en el casillero de los más conservadores y exclusivamente continuista, Marco se va a ir a los cielos. Para mí es una candidatura fronteriza y tengo que buscar mantener a su electorado y al propio Marco Enríquez vinculado a nuestro proyecto.

Comentarios (2)
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  • Daniel

    Esta muyinteresante la nota.