Confuso mea culpa del senador UDI Hernán Larraín

El legislador gremialista, durante la presentación del libro “Las voces de la Reconciliación”, pidió perdón solo “por no haber colaborado de modo suficiente a la reconciliación en mi trabajo” y por “no haber sabido perdonar a quienes me han ofendido y se han acercado en señal de reencuentro”. Muchos entendieron otra cosa.

Se trata de un párrafo que llama a engaño y que podría interpretarse como un perdón por los hechos ocurridos con posterioridad al golpe militar de 1973. Pero no fue así.

El senador Hernán Larraín se preguntó -al finalizar su exposición durante la presentación del libro Las voces de la Reconciliación- “¿por qué no dar un paso personal en lugar de esperar que otros hagan lo que uno quiere oír? Algo simple y transparente como: yo pido perdón por lo que haya hecho o por omitir lo que debía hacer”.

El “como” hace la diferencia.

Luego sí lo hizo a título personal, pero sólo para pedir perdón “por no haber colaborado de modo suficiente a la reconciliación en mi trabajo” y por “no haber sabido perdonar a quienes me han ofendido y se han acercado en señal de reencuentro”.

Esta fue su frase completa:

“Si ayuda pedir perdón, también libera saber perdonar. Por eso, ¿por qué no dar un paso personal en lugar de esperar que otros hagan lo que uno quiere oír? Algo simple y transparente como: yo pido perdón por lo que haya hecho o por omitir lo que debía hacer. Pido perdón por no haber colaborado de modo suficiente a la reconciliación en mi trabajo. Y también pido perdón por no haber sabido perdonar a quienes me han ofendido y se han acercado en señal de reencuentro. Desde ya, hoy lo hago en mi nombre: pido perdón. Esta es mi voz para la reconciliación. Pero es necesario oír la de todos”.

Comentarios (1)
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  • Gustavo Mártin Montenegro

    El verdadero perdón y la verdadera reconciliación es cuan el victimario se acerca a la víctima para pedirle perdón. Si la víctima ya no existe, debe dirigirse al próximo de la víctima. Así se hizo en South África y por eso la reconciliación resultó. No hay otra alternativa. Este es el comienzo de la justicia, el resto es de absoluta incumbencia de la víctima: llevar o no al victimario a los Tribunales.
    Gustavo Mártin Montenegro
    Canberra – Australia