Las siete vidas de Jovino Novoa

Como en ocasiones anteriores, el hombre fuerte de la UDI está siendo cuestionado, esta vez por por su papel en el caso Penta. A diferencia de las crisis anteriores, cuando lo acusaron de estar vinculado a la muerte de Tucapel Jiménez o las acusaciones de Gema Bueno, hoy recibe fuego “amigo” y “enemigo”.

Por Felipe Nogués

El dirigente UDI, otra vez en el centro de un huracán, se negó a declarar ante los fiscales y los acusó de llevar adelante una investigación “ideológicamente falsa” en el llamado caso Penta.

Al igual que ayer, cuando fue vinculado al proceso por la muerte de Tucapel Jiménez en 1982 o acusado de abusos deshonestos por Gema Bueno más de 20 años después, muchos sostienen que esta vez sí, el tótem de la UDI –como lo definió el cientista político Cristóbal Bellolio–, está presto a caer.

La diferencia de los vaticinios de ayer y de hoy es que ahora vienen de su mismo sector y hasta la ex candidata presidencial de la UDI, Evelyn Matthei, apenas dos semanas después que Jovino cumpliera 70 años, le recordó que hace 5 podría haberse jubilado: “Va a terminar sepultando a la UDI como partido”, dijo la militante gremialista, tratando de forzar su salida.

Quemó a Enrique y Manuel

Nacido un 31 de marzo de 1945, meses antes de la capitulación de los japoneses tras Hiroshima y Nagasaki, Novoa Vásquez fue bautizado por sus padres Jovino y Silvia con los nombres de Enrique primero y Manuel después.

Jovino (del latín “iovis”, relativo a Júpiter) solo se ubicaba en un discreto tercer lugar, quizá para diferenciarse de su progenitor o tal vez para ser único. Sin embargo, por esas cosas de la vida, los tradicionales nombres fueron relegados por el más extraño y así fue como este abogado de la UC, con 8 hijos y agnóstico en un partido fundado por un ultracreyente como Jaime Guzmán, pasó a ser conocido simplemente como Jovino en el mundo del derecho primero, de la dictadura luego y finalmente de la democracia.

Novoa se fue de Chile cuando llegó la Unidad Popular y se instaló en Buenos Aires, ciudad en la que trabajó hasta 1977, es decir poco antes de que se agudizara el conflicto por el Beagle y cuando comienzan a dejar la capital trasandina el aparato más duro del aparato pinochetista en el Río de la Plata. Nada hasta ahora, en todo caso, lo vincula al accionar represivo de esos años en el extranjero, como el atentado contra el general Prats y su esposa en 1974 o la detención y posterior desaparición de chilenos en el marco de la Operación Cóndor.

En Buenos Aires desempeñó “actividades comerciales” y ejerció su profesión de abogado dentro del estudio jurídico “Cruzat, Ortúzar, Mackenna y Novoa”, según la información disponible en la Biblioteca del Congreso de la Nación.

De vuelta en Chile, retomó su labor de abogado, especialmente en temas comerciales y civiles hasta 1979, año en que dejó el ejercicio libre de la profesión para asumir como subsecretario general de Gobierno en la dictadura del general Pinochet. En su trabajo en La Moneda, además del fraudulento plebiscito de 1980, le tocó enfrentar comunicacionalmente la muerte del ex presidente Eduardo Frei Montalva y el homicidio del líder sindical Tucapel Jiménez.

Las investigaciones de este caso, donde Jovino fue citado a declarar, determinaron que el dirigente obrero fue asesinado por elementos del DINE ligados al Departamento de Organizaciones Civiles y la secretaría de los Gremios que estaban bajo la dependencia directa de la subsecretaría de Gobierno que detentaba Novoa. “Tiene gran responsabilidad, sobre todo con el espionaje que terminó con la vida de mi padre”, dijo en 2009 el hijo del sindicalista, hoy diputado, Tucapel Jiménez. Su abogado, mientras tanto, había sostenido antes que “todos los trabajadores que dependían del subsecretario de la época, Jovino Novoa, fraguaron el crimen con platas de las dependencias de la subsecretaría, donde comenzó la creación, el motivo y el seguimiento para matar a Tucapel Jimenez”. Novoa se querelló contra Jorge Mario Saavedra por sus dichos.

Menos de 3 meses después del crimen del líder sindical y cuando ya sumaban 39 las víctimas de violaciones a los derechos humanos, en los cuales la subsecretaría de Gobierno aseguraba que eran enfrentamientos entre los propios asesinados, Novoa dejó La Moneda y se instaló en el diario El Mercurio, como editor de servicios informativos, cargo que ejerció hasta 1985. Paralelamente, se desempeñó como profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad Católica y se integró al Colegio de Abogados.

En 1985, tras dejar El Mercurio, comenzó a formar parte del estudio jurídico “Guerrero, Olivos, Novoa, Errázuriz”, lugar en el que trabajó hasta que fue electo senador en 1997. Entre 1992 y 1998 combinó el ejercicio de la profesión con la presidencia de la UDI, partido que fundó en 1988 con Guzmán y en el que fue su primer vicepresidente. En 1993, incluso, fue proclamado candidato a la presidencia de la República, pero en la convención de los partidos de derecha, al ver que su nombre no recibía apoyó decidió no suicidarse políticamente y declinó a favor de Arturo Alessandri.

Mientras se desempeñaba en el Senado y permanecía como hombre fuerte de la UDI surgió en contra suyo una denuncia en el marco del caso Spiniak, de una testigo llamada Gema Bueno, que lo acusó de abusos sexuales. Era el 2003 e, incluso, se mencionó la posibilidad de que fuera procesado. Su nombre fue portada en algunas revistas, que lo acusaban directamente de haber participado en los hechos que narraba la joven. “Novoa es” y “Hay que creerle a Gemita” fueron los títulos más vendidos de la desaparecida revista Plan B del hoy periodista de farándula Julio César Rodríguez. Ni canal 13 se quedó atrás en darle credibilidad a la joven. Era un hecho, para todo el mundo, que el duro dirigente UDI no se salvaría en esta oportunidad. Pero la joven, en medio de la investigación que llevaba adelante el juez Sergio Muñoz, actual presidente de la Corte Suprema, se desdijo y reconoció que había mentido.

Novoa, debilitado pero entero, no dejó la política ni se fue para la casa. Se querelló contra canal 13 y le fue bien, llegando a un acuerdo reparador. Además se le hicieron actos de desagravio por doquier. Entonces, se “reseteó” e incluso fue designado al año siguiente como presidente de la UDI, cargo que desempeñó hasta el 2006.

Contra todo pronóstico fue electo en 2009 como presidente del Senado, generando eso sí un clamor de protestas en el mundo de los DDHH. “Fue el senador Novoa, subsecretario de gobierno en el año 1982, cuando se asesinó a mi padre, cuando se asesinó a un ex presidente de la República, cuando se asesinó a miles de chilenos”, dijo en la ocasión el diputado Jiménez. Y agregó: “si no supo lo que estaba pasando en el país, que se estaban asesinado a miles de compatriotas por pensar diferente, si él no lo supo fue una persona tremendamente inepta en su cargo”. Según el hijo del sindicalista, Novoa “debió haberse inhabilitado para asumir un cargo de esta magnitud”. Pero no lo hizo y cumplió con el período convenido.

UDI EMPRESARIAL
“Jovino ya está cocinado ante los ojos de la opinión pública, de parte de la UDI y ahora solo le falta caer en las redes de la Justicia. Increíble cómo se caen los tótems”, manifestó el cientista político Cristobal Bellolio a propósito de la vinculación del ex senador con el caso Penta.

Ello porque, además de su posición, ha sido sindicado como el hombre de la “chequera” en su partido, el que recauda los dineros para las campañas e impone sus ideas. Gracias a su billetera y poder surgieron candidaturas como la de Ena von Baer, hoy senadora, también involucrada con Carlos Délano y Carlos Lavín, amigos de Novoa. Tan cercano a ellos como al controlador de la CAP Roberto de Andraca o a Juan Hurtado Vicuña. O de Álvaro Saieh, propietario de La Tercera, donde el ex presidente UDI se desempeñó como miembro de su consejo editorial.

Es que el poder de Novoa, que apenas obtuvo un 20 por ciento para llegar al Senado en 1997, no está en la muchedumbre sino entre los más ricos del país, por eso se dice que mientras Longueira es la “UDI popular”, Novoa simboliza la “UDI empresarial”

“‘Jovino sabe escuchar muy bien al mundo empresarial. Es un receptor permanente de los informes de los empresarios, de quienes es interlocutor. Ellos les plantean sus preocupaciones, lo llaman. Es muy respetado por mantener una línea’, agrega un abogado cercano a la UDI. También recibe estudios de Libertad y Desarrollo, de distintas universidades, de la Confederación de la Producción y del Comercio, la Sofofa, la Cámara de Comercio y las asociaciones de distintos gremios como AFPs e isapres”, dice un reportaje sobre el gremialista publicado en El Mostrador.

Por eso hoy, cuando se niega a declarar en el caso Penta y no lo hace una sino dos veces, porque en su opinión la investigación “se ha desvirtuado” y se enfrenta contra todos en el Consejo General de la UDI, tratando de imponer sus criterios y lo consigue, surgen dudas de que el septuagenario Novoa esté a punto de caer o jubilarse. Por el contrario, como lo dice la ex candidata Matthei, quizá antes “destruirá al partido”.

“No existe ni ha existido un sistema de financiamiento ilegal para la UDI. Yo jamás he participado de ningún financiamiento que no esté de acuerdo a la ley y jamás he actuado en forma ilegal en mi vida”, dijo en octubre. Y punto. Novoa, al parecer, tiene varias vidas.

Comentarios (1)
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  • mario garcia

    Señor Novoa, deje de insultar la inteligencia de los Chilenos y particularmente a su partido político.-