Fortuna en un convento de clausura

Las monjas del monasterio cisterciense de Zaragoza denunciaron el robo de millón y medio de euros, en  billetes de 500 euros. Los tenían en bolsas de plástico dentro de un armario. Dicen que “para tenerlo más a mano ya que no salimos a la calle”. ¿Evasión de impuestos o blanqueo de dinero?

José Carlos García Fajardo, Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del CCS.

¿En qué se parecen un billete de 500 euros y Bin Laden? En que todo el mundo habla de él pero muy pocos lo conocen. Este es el chiste que recorre la Unión Europea debido a que esos billetes casi han desaparecido de la circulación; y a que los bancos los reservan para sus clientes especiales.

 

Los mejores para esconder el dinero negro, o morado, pues ese es el color de esos billetes. Aunque “como se acerca la Semana Santa”, dice un periódico, todo es morado.

 

La noticia surge al denunciar las monjas del monasterio cisterciense de Zaragoza el robo de millón y medio de euros en  billetes de 500 euros. Los tenían en bolsas de plástico dentro de un armario.

 

Denunciaron un robo multimillonario y ahora ellas también están bajo sospecha. La Policía y un Juzgado de Instrucción no sólo investigan el robo sino la procedencia de semejante suma. El convento alberga a unas dieciséis monjas que se dedican a la encuadernación, aunque también a la venta de las pinturas de la monja pintora, Isabel Guerra, cuyos dibujos se cotizan a 2 mil 500 euros y sus cuadros a más de 6 mil. Antes trabajaba con la galería Sokoa de Madrid, pero decidieron hacer las cosas a su modo, y así no pagar a intermediarios, y demás.

 

El convento es de moderna factura y fue abierto en 1967. Está rodeado por un gran muro de hormigón, una puerta corredera de hierro protege la entrada a las diferentes dependencias y todas cuentan con verjas para proteger el recogimiento de las hermanas. También dispone de seguridad privada, ya que hace cuatro años sufrió un intento de robo, pero las alarmas no funcionaron.

 

El tema se complica ya que la abadesa, al presentar la denuncia por escrito, rebajó la cifra a unos 500 mil euros, quizás alertada de que la suma denunciada el día anterior a la policía podría constituir delito.

 

Ante el escándalo ciudadano, las monjas contrataron los servicios de penalista Jesús García Huici que se ha convertido en el portavoz de la Orden religiosa  ya que “Ellas lo que quieren es recuperar su tranquilidad para continuar con sus rezos y su trabajo”. Dicen que “son los ahorros de toda una vida”, y hoy añaden “lo íbamos a repartir como limosnas”.

 

Según fuentes policiales, los agentes y el juez  intentan determinar el origen de la importante cantidad de dinero que las religiosas atesoraban en el convento. Ya han remitido un informe a la Agencia Tributaria que exigirá a la congregación que justifiquen su procedencia. Aunque si el ladrón encontró ese dinero en un armario, el monasterio tiene muchos, y crece la desconfianza porque, lo que no podría ser más que una anécdota, revela algo más que ingenuidad.

 

Niegan que existan irregularidades tributarias y dicen que estaban al día en el pago de los impuestos correspondientes a sus actividades. Dice el portavoz “que las religiosas no están acostumbradas a dar explicaciones de lo que hacen y que ellas prefieren tener el dinero en el convento, dado que no pueden salir a la calle a menudo a sacarlo, así lo tienen a mano”. Como dinero de bolsillo, vaya.

 

Qué hacer ante este fraude al Erario público. En Gran Bretaña los bancos no permiten sacar billetes de 500 euros, después de una investigación de su Agencia contra el Crimen Organizado, que calculó que el 90% de la demanda de estos billetes era con fines delictivos. En España se calcula que el 80% de los billetes de 500 no se declara a Hacienda.

 

La policía, además del origen del dinero robado, investiga quién lo sustrajo y el cerco se ha estrechado en su entorno: trabajadores contratados para atender a las monjas más ancianas, proveedores, los que encargan las encuadernaciones y obreros que participaron en las obras que se han hecho en el interior del edificio. Quien lo hizo sabía perfectamente dónde buscar. La opinión pública se ha conmovido por la incoherencia de esas religiosas.

 

Los comentarios digitales se cuentan por miles porque no sólo vivimos en momentos de crisis económica y con más de cuatro millones de personas en paro, sino que están recientes las evasiones de capitales por parte de instituciones y órdenes religiosas al descubrirse fraudes multimillonarios en depósitos de alto riesgo, como Gescartera, que están en manos de la policía y de las autoridades fiscales.

 

Si se necesitaban más argumentos para  denunciar los obsoletos Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español –que suponen  más de 6. 400 millones de euros anuales entregados a la Iglesia– también están los privilegios inconstitucionales en materia de transacciones de inmuebles y en las cantidades supuestamente recibidas como limosnas de donantes anónimos.

Uno echa de menos el mensaje y la vida del Rabí de Nazaret.

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