Aulas sin ciudadanos

La formación ciudadana en las escuelas no es una prioridad. Aunque los sostenedores tienen a mano la Ley 20.911, que los obliga a impartir planes en esta área del desenvolvimiento social desde la educación pre básica hasta el último nivel de enseñanza media, poco y nada es lo que se hace.

Por Pablo Peribonio Poduje, abogado y experto en educación

Hasta ahora para los colegios basta con tratar un par de cuestiones cívicas en la asignatura de Historia y Ciencias Sociales para cumplir con la “ley del mínimo esfuerzo” y así, no ser sancionados por la Superintendencia de Educación.

¿Es esto suficiente? Sin duda que no, y peor aún, es alarmante que la prioridad siga siendo formar alumnos al servicio de las disciplinas, pero no al servicio de la sociedad y de la vida.

Las escuelas, tienen el mandato de hacer del niño una “persona” responsable y con una activa participación social y comunitaria. Sin embargo, es evidente que los responsables políticos aún están convencidos que la ciudadanía se aprende a través de las Ciencias Sociales, sin percatarse de que el colegio es el “espacio” transversal para aprender a vivir democráticamente.

La misión fundamental de la escuela es formar personas, no entes al servicio de pruebas estandarizadas de las que hoy se pone en duda su eficacia.

     Pablo Peribonio Poduje

Los planes de formación ciudadana deben apoderarse de las aulas y, poco a poco, quitarle espacio a materias que no sirven para entender el mundo en el que deben y deberán desenvolverse las futuras generaciones.

Lamentablemente, en nuestro sistema escolar sólo parece ser importante la obtención de puntajes, las encuestas de satisfacción de padres y apoderados o la cantidad de alumnos matriculados. Claramente, estas prioridades deben ser reemplazadas con urgencia para mejorar las aptitudes, las conductas y los valores de las personas para que construyan un país mejor.

La educación de los niños como ciudadanos en una democracia debe ser objetivo principal de la educación. La formación ciudadana debe estar presente en su enfoque formativo y curricular, ya no basta con esos mezquinos minutos que se le da a esta dimensión vital en las mallas curriculares actuales.

Prueba de lo mal que lo estamos haciendo, son los resultados de la ICCS, estudio internacional que busca conocer cuán preparados están los jóvenes de 8° básico para asumir su rol como ciudadanos. No es de sorprender que Chile, presente resultados bajo la media internacional en conocimiento cívico, baja que por lo demás se mantiene constante entre el 2009 y el 2016.

La actitud pesimista, resignada y a menudo no dialogante de nuestros alumnos es una realidad. Las manifestaciones estudiantiles con alta presencia de tomas en establecimientos por parte de los secundarios, la baja participación en elecciones, la alta desafección de la ciudadanía con la política y la baja confianza en las instituciones públicas, son sólo algunos ejemplos de las consecuencias que trae el abandono absoluto por parte de los sostenedores y autoridades políticas de la “formación ciudadana”.

Pero hay algo que es claro, un niño puede reprobar matemáticas o lenguaje, pero al cumplir la edad suficiente, nadie le podrá negar el derecho a voto. ¿Nos estamos haciendo cargo de esto?, ¿qué se hace para formar buenos ciudadanos? Existe la norma, pero si no la aplicamos en las aulas será letra muerta.
La clase política y las autoridades no deben olvidar que el mandato de la Ley 20.911 precisamente apunta al compromiso y participación de los estudiantes en proyectos sociales “más allá de la escuela”.

Necesitamos jóvenes que no reprueben sus ejercicios democráticos, que conozcan lo que es votar y la importancia que tiene la soberanía de un pueblo o lo vital que es el Estado de Derecho. Quiero jóvenes que sepan que es un impuesto y que al salir de su etapa escolar manejen conceptos de recursos y ahorro, como de educación financiera y así no ser víctimas del sistema.

Formemos ciudadanos cabales, no sólo alumnos preparándose para obtener puntajes, sino que personas capaces de participar con conciencia y conocimiento de la sociedad y de nuestra democracia.

7 Comentarios
  1. Pamela Mayorga dice

    Excelente artículo, la reflexión obligatoria sobre nuestra calidad en la educación y la obligación de formar personas al servicio de la sociedad, pero sobre todo preparadas en la responsabilidad de la reflexión, consciencia y acción de cada actor en las construcción y conocimiento de una sociedad que es de todos y para todos. Queremos ciudadanos informados, derechos plenamente ejercidos, pero si no les damos las herramientas…. Después no nos quejemos del tipo de sociedad raquítica en ciudadanos cabales.

  2. David Rodríguez dice

    Excelente artículo, que refleja la necesidad urgente de sobrepasar el tecnicismo y establecer el sentido de la civilidad desde la más temprana edad.

  3. Carla dice

    👍 de mucho valor y gran aporte incenticar esta formacion, por sobre todo enseñandoles a los estudiantes a PARTICIPAR, complementando con el uso de las redes sociales, para que se constituyan en verdaderos protagonistas de sus vidas en sociedad!

  4. Raúl Mezzano dice

    Es lo se debe hacer y una forma efectiva para formar ciudadanos responsables es en la escuela de forma transversal.
    No pretendamos una sociedad participativa, dialogante y amigable con personas que desconocen sus derechos y deberes

  5. Claudia Krause dice

    Qué verdad más grande……La formación de buenas personas debiera estar por sobre cualquier contenido teórico….. resulta fundamental volver a lo importante.

  6. Anónimo dice

    Definitivamente el mejor título que puede tener alguien es el de “buena persona” o “buen ciudadano”

  7. Javier Vesga dice

    Definitivamente, el mejor título (por encima de cualquier carrera, PhD, etc) que puede tener una persona es el de “buen ciudadano”

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.