Egypt Station: ¿La estación final para Paul McCartney?

Para este viernes 7 de septiembre está previsto el estreno internacional del decimoséptimo álbum solista de Paul McCartney ‘Egypt station’.

Por Miguel Reyes Almarza*

La placa que contiene 16 cortes, dos de ellos únicamente sonoros, intenta ser para su creador una especie de reencuentro con la forma que solía componer con los Beatles, pero el resultado es diametralmente distinto, un híbrido confuso entre su más reciente álbum ‘New’ de 2013 en tanto sonidos eléctricos y las reminiscencias armónicas de ‘Chaos and creation in the backyard’ de 2005, este último, lejos lo mejor del zurdo de Liverpool en el segundo milenio y, coincidentemente, producto del mismo sello donde graba hoy, Capitol Records.

Sin embargo, las cosas no son como en el 2005. El concepto que trabaja la idea de un viaje en tren, estación por estación, provoca un efecto similar en el auditor. Y así, como un trayecto de rutina, las canciones pasan una tras otra, mientras uno espera llegar a destino lo más pronto posible.

Algo ya podíamos esperar del resultado final de esta nueva entrega, basados en los primeros tres adelantos que McCartney inteligentemente liberó para streaming en Spotify (Fuh You, Come on to me y I don’t know). Las canciones no lograron motivar en demasía a la adhesión dura y se intuía con desazón más de lo mismo. Los antecedentes de su producción tampoco inclinaban la balanza hacia el rock, ya que parte de esta cómoda fórmula pop recae en Greg Kurstin, productor principal quien tiene en su carpeta artistas de la talla de Katy Perry o Britney Spears y que está flanqueado por su colega Ryan Tedder que observa en su catálogo a Rihanna y Adele. Sin exagerar, cambiando la voz de Paul por la de dichos intérpretes, daría como resultado un material de igual calibre y eso ya es muy discutible.

Y esta influencia se nota, pista a pista encontramos canciones estándar, de sonido limpio y estructura vigorosa, pero que cada vez están más cerca de un público millennial en específico que de la música multigeneracional del McCartney post Beatle. Y es que eso es una cruz que siempre llevará a cuestas, Paul es un Beatle y como tal esperamos que responda a esas oleadas de talento que desbordaba en solitario entre los 70’s y los 90’s. Sin embargo, ha sucumbido al mainstream y eso, no siendo un delito per se, lo ha desfigurado hasta lo irreconocible. No es menor el hecho de que su hit más reproducido en streaming sea ‘FourFiveSeconds’ de 2015, una canción nada memorable compuesta con Kayne West e interpretada por Rihanna, con casi 500 millones de reproducciones dejando en un triste segundo lugar un clásico del Rock de 1974 como lo es ‘Band on the run’ con apenas 47 millones de reproducciones a la fecha.

De vuelta al tren, la placa integra dos cortes ambientales (openning station y Station II) con sonidos de estación de trenes que no superan el efecto. Luego, no en orden, podemos apreciar los infaltables temas acústicos como ‘Happy with you’ y ‘Confidante’, donde el sol y el re se toman la escena; El soft rock aparece en ‘Dominoes’, ‘Do it now’ y ‘Despite repeated warnings’ (una fusión interesante pero nada memorable). También están los infaltables temas que tienden a mantener a Paul en el perfil del rock, ‘Come on to me’ y ‘Who Cares’ y en su intento solo conservan el gesto, pero no la originalidad de antaño.

Los lentos para piano no pueden faltar, ‘I don´t know’ y ‘Hand in hand’, transitan por las cadencias melódicas clásicas del piano de Paul y siendo este su fuerte, vuelve a sumar sin grandes pretensiones. Mención aparte algunas estaciones algo extrañas como ‘Back in Brazil’ donde se aprecia un cambio rítmico importante –que nada tiene que ver con el país en mención- y no pasa de un juego de melodías. ‘Fuh You’, que de seguro será la que explotarán los medios de difusión es una canción que intenta ser más libidinosa de lo que parece ocultando, casi con la malicia de niño inocente, la palabra con ‘f’. Como desde hace mucho tiempo ‘People want peace’ colabora con la causa por la paz, situación que el zurdo ha incorporado en su repertorio de buena voluntad. ‘Caesar Rock’ huele a Beatle, pero no supera aquella corta base rítmica y esas guitarras invertidas propias de Revolver, no obstante, a esta altura se agradece demasiado. Lo mejor del disco es sin duda la estación final, no sé si porque ya nos bajamos del ferrocarril o todo lo anterior ha sido un trámite. La última estación invita a un mini-viaje, a la usanza de esos intensos medley que alguna vez nos hicieron felices en las placas Beatle como el final de ‘Abbey Road’ o del mismo McCartney cerrando ‘Red Rose Speedway’, que vincula tres aproximaciones musicales distintas, ‘Hunt you down-Naked-C Link’ y que nos hacen recuperar la esperanza en que algo de ese Rey Midas del rock todavía subyace en las composiciones del músico.

Muchos pensaron que este coqueteo con la moda pone a Paul en situación de experimentación. Lo hizo antes, desde el McCartney II y en sus trabajos más contemporáneos como The Fireman, sin embargo, incluso en sus peores momentos exhibía un talento reconocible a la distancia, sonaba rock, sonaba McCartney, sonaba como un vástago Beatle. Pero esto, suma de una serie de esfuerzos a medias en casi todo el segundo milenio, definitivamente habla de una constante, un nuevo Paul –a sus 76 años- que toma la opción de dormirse en los laureles, al menos para quienes se perfilan desde el rock clásico, o quizás es otro Paul, y habrá que aceptarlo así, que ha encontrado en el mundo pop una buena estación para terminar su viaje. Esperemos que no.

*Periodista.

8 Comentarios
  1. Elvis dice

    Deberías poner aunque sea tu nombre, ya que para hacer periodismo sin fundamento en este país están mandados a hacer. El disco es genial de principio a fin, tiene matices muy buenos y que solo un músico de verdad podría apreciar. Por otra parte, esto no es una reseña, más bien es una columna hecha por alguien resentido.

    1. EPOL dice

      El nombre del autor está al comienzo de la nota: Miguel Reyes Almarza.

    2. pablo dice

      Jajaja…no sea resentido estimado Elvis. Fíjese que sí está el nombre del autor de la nota. Y cada quien puede tener su opinión y sus gustos, y si es diferente a la suya, no quiere decir que uno sea resentido.

  2. Cristián Goecke dice

    Pésima reseña, que mal gusto tienes Miguel Reyes, es un gran disco, sonido único e inigualable, demostrando que la genialidad de Paul está intacta. Lo más probable que la estación final como periodista esté más cerca que la de Paul como músico, genios como él no tienen un final, son eternos. Te recomiendo que escuches con más detención el disco de Paul antes de hacer un comentario como ese.

  3. Cristián Goecke dice

    Pésima reseña, que mal gusto tienes Miguel Reyes, es un gran disco, sonido único e inigualable, demostrando que la genialidad de Paul está intacta. Lo más probable que la estación final como periodista esté más cerca que la de Paul como músico, genios como él no tienen un final, son eternos. Te recomiendo que escuches con más detención el disco de Paul antes de hacer un comentario como ese.

  4. Jesus dice

    Buen análisis, pero un disco no le quita la genialidad y el recorrido a Paul en la música.

  5. Ignacio Arenas dice

    Siempre son válidas todas las opiniones en un país libre. Pero no coincido en nada. Me encantó el disco; tiene varias canciones memorables, que a mi me emocionaron y ya las tengo dentro de mis preferidas de Paul.

  6. Winston Lennon dice

    Muy de acuerdo con el comentario. Fue una decepción para mi. Esperaba más.

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