Sergio Castro, cineasta: “No se puede trabajar en esto si no se tiene una pasión desmedida”

El director de “Paseo” señala que “para llevar este oficio hay que involucrarse al máximo”, reconoce que “el arte tiende a ser elitista” y advierte que “es un trabajo, como cualquier otro, donde necesitas ganarte la vida para vivir, comer y gozar”.

 

Por Montserrat Martorell Colón

El Director y Montajista en Promedia Cine y Caserío Film no sólo fue seleccionado por su largometraje “Paseo” en los festivales de Buenos Aires, Londres, Cartagena de Indias y Trieste, entre otros, luego de ser premiada como la Mejor Película Chilena en SANFIC 2009.

Hoy, tres años después, trabaja en La mujer de barro, basada en un hecho real y que narra la historia de María Cartagena, temporera del norte de Chile, que reúne dinero suficiente para viajar en la búsqueda de su hermano, un detenido desaparecido.

Sergio, eres arquitecto y cineasta, tus documentales y ficciones han sido premiados, ¿cuál es tu opinión respecto a cómo se lleva este oficio en nuestro país?

Es un mundo pequeño y por tanto una industria que está recién empezando. Hoy mucha gente está queriendo comunicarse de manera audiovisual, cuestión que es muy refrescante para los que estamos metidos en esto.

Para llevar este oficio hay que involucrarse al máximo, casi a tiempo completo. Tal vez en eso se diferencia de otros rubros. La arquitectura y el cine se asemejan debido a que tienen tiempos parecidos de desarrollo. Armar un proyecto de arquitectura es muy parecido al proceso de armar una película. Tienes una idea, la desarrollas, sumas gente, la realizas, la postproduces, en fin…

Es bueno hablar de oficio, que tiene que ver con el “hacer” con “realizar”, característica fundamental del cine, que es infinito, debido a las distintas formas de lenguaje que puedes ocupar.

Muchos se quejan de que en Chile aún falta por hacer respecto a la cultura, ¿cuál es tu opinión al respecto?

Creo que Chile está siendo un semillero de artistas en todas sus áreas y tal vez el respeto no debiera ir sólo hacia los proyectos culturales sino que a los artistas. Serlo es un trabajo, así como cualquier otra profesión donde necesitas ganarte la vida para vivir, comer y gozar.

La cultura también educa y si esto no es entendido desde la educación primaria y secundaria, la seguiremos viendo como algo “raro” o “extraordinario”. Por otra parte, es responsabilidad de los artistas dar a conocer el oficio, no encriptarlo y guardarlo.

A nivel de políticas públicas es importante dar énfasis en dar a conocer la cultura. Creo que se ha hecho bastante, pero también se concentra en lugares acomodados de la ciudad. El arte tiende a veces a ser elitista, lo que es muy triste, ya que seguimos concentrando la educación y la cultura y no la exteriorizamos. El trabajo y la cooperación con artistas en regiones son fundamentales para descentralizar la cultura.

¿Cuándo descubriste que lo tuyo era el cine?

Cuando estudiaba arquitectura, dibujábamos y fotografiábamos mucho. Me di cuenta que la mezcla de la observación y la fotografía me llevaba  a la idea de contar audiovisualmente las cosas. Siempre fui muy fanático del cine, en mi casa se hablaba de cine clásico y ciertos autores, motivo que me entusiasmó. En cuarto año decidí que quería hacer cine. No me imaginé que era casi o tanto más que trabajar en arquitectura. Mientras me siga gustando y me sienta cómodo intentaré hacerlo.

¿Cómo ves hoy a las nuevas generaciones que se inclinan por lo que tú decidiste estudiar hace ya una década? ¿Qué les dirías?

Mucha pasión y mucho rigor. Creo que no se puede trabajar en esto si no se tiene una pasión desmedida. El rigor es otra cosa importante, el dominio de la ansiedad, del cuerpo, la comunicación fluida, la tranquilidad, la puntualidad, en fin, diversas cosas que ayudan a hacer de esto una rutina de pensamiento. Es importante dejar los egos de lado. Todo artista lo tiene, es imposible que no. Lo que es fundamental es aprender a manejarlo, a aceptar críticas, a preguntar y a compartir. Es importante mostrar nuestro trabajo, exhibirlo, consultarlo y no guardarlo. El cine si bien es un arte también es una industria y todo cineasta debe pretender que sus trabajos se muestren. Por eso la distribución hoy es para mí el gran tema, porque se producen varios corto circuitos con relación a la obra original.

¿Cómo explicas que fenómenos como Kramer o No, siendo muy diferentes, lleven tanta gente al cine?

Son fenómenos distintos. Creo que la explicación puede ser que ambas tienen campañas de distribución y promoción fuertes, diseñadas desde el inicio del proyecto.

Kramer apunta a un tema coyuntural, a un personaje de moda que hace reír y eso le gusta al chileno. Por otro lado NO tiene el valor que desdramatiza un hecho que en su momento fue álgido y muy complejo, que hace reír, pero a la vez reflexionar. Kramer fue una película que desde su gestación fue pensada para llevar mucho público y vaya que lo logró. Sin embargo, creo que estrenar las dos películas de más afluencia de público en el año al mismo tiempo, no fue una buena idea.

¿Qué busca hoy el público chileno?

Pienso que un gran porcentaje del público chileno busca relajarse en el cine. Un buen estudio sería saber qué cantidad de espectadores va al cine sin saber qué película ver y cuál va sabiendo lo que quiere. En esto, el modelo de grandes cadenas de cine que tenemos, podría ser la respuesta. Hoy el cine es un mall, de hecho están ahí y la elección muchas veces se hace en el momento. Es importante que las cadenas entiendan que el cine chileno  se está produciendo en gran volumen y películas. Y en esto me refiero también a generaciones que vendrán. Tal vez la  cuota de pantalla o impuesto al cine extranjero son modelos ocupados en otros lados que ayudarían también a tener más afluencia en salas donde se exhiba cine nacional y a formar escuela de espectadores.

En ese sentido, ¿quién se preocupa más del tema: el Estado o la empresa privada?

Hasta el momento e históricamente en el rubro audiovisual, es el Estado el que más apoyo ha dado. Es importante que en materia de apoyo o patrocinio, la empresa privada se interese en autores y proyectos culturales, pues una compañía que apoya ese tipo de proyectos ya sea por RSE, Ley Valdés o Mecenazgo, puede abordar exponencialmente muchos más campos, usuarios o clientes dependiendo del mercado en que se manejen. A veces el mundo privado ve que el cine de autor no tiene mucho alcance en términos económicos, pero resulta que tiene valores asociados que luego se podrían monetarizar. Por otra parte, da pie para la colaboración y a la larga esas ganancias son absolutamente mutuas.

Sobre su obra

“Paseo”

Es mi primera película largometraje. Fue rodada en muy poco tiempo y con un equipo de estudiantes muy reducido. Fue nuestro proyecto de título. Yo era el guionista y director. Había muy poco presupuesto y por lo tanto había que hacer de eso algo a favor. Fue por eso que comencé a trabajar la idea de un triángulo familiar, de una madre que tiene cosas inconclusas con su hijo y quiere visitar al padre del niño después de diez años de ausencia”.

“Electrodomésticos”

Vino después. Un largometraje documental que comenzó a mediados del 2008 y que estrenamos a mediados de 2011. Fue producto de un duro trabajo junto al productor Marco Martínez que además hoy es mi socio para diversos proyectos. La amistad con Silvio Paredes y luego con Carlos Cabezas ayudó a tener mucha libertad. Siempre supe que lo que me interesaba era que el documental investigara el porqué de la importancia de la banda, pero contada desde tercero. Fue así cómo decidimos dejarla de larga duración, casi inexportable y vendible, pero que por suerte tuvo buena recepción”.

“A day with Tortoise”

 Es otro documental musical que, tal como señala su nombre, fue un día con la banda en que pudieron concedernos una entrevista y la grabación del concierto. Con ese material, más la prueba de sonido, se armó un documento que tenía que ver con el proceso creativo con el grupo. Me llamó la atención que de las dos veces que estuvieron en Chile, no habían conocido Santiago. Por esta razón, intentamos que la película les mostrara parte de Chile a través de imágenes y paisajes. Fue interesante trabajar con otro idioma y con distintas voces que le dan mucha musicalidad a la película. En ese sentido, es diferente de Electrodomésticos que es más histórico y menos musical.

“Un fotógrafo”

Es un cortometraje de ficción que fue filmado en la Patagonia (Puerto Williams y Punta Arenas) en la residencia PROYECTO SUR, organizada por el Área de Nuevos medios del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y el Consejo Regional de Magallanes y la Antártica Chilena. Nos encantó filmar ese cortometraje. Fue muy espontáneo y fue producto de la amistad con el actor principal, el fotógrafo Rodrigo Gómez Rovira.

Inmediatamente a esto nos encargaron hacer un documental para el Festival Internacional de Fotografía de Paraty (Em Foco) sobre ocho fotógrafos chilenos. Así lo titulamos: 8 Fotógrafos (8F). Este documental corresponde a ocho microbiografías de quienes trabajan la fotografía documental como base. Fue un rodaje extremadamente rápido y creo que la experiencia de Tortoise y Un fotógrafo nos ayudaron mucho para sacarlo adelante.

 (A partir de abril todas estas películas podrá verlas en WWW.CINEPATA.COM)

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