Revista ‘Wired’ vuelve a anunciar la muerte de la web

wired_magazineLa misma publicación que en 1997 predijo un futuro más allá de la web gracias a las tecnologías “push”, anuncia en su portada de agosto que la gente pasa todo el día en internet pero que se está produciendo “una migración desde el mundo abierto de la web a plataformas más cerradas que usan Internet para el transporte pero que prescinden de la navegación web. Un universo que no puede rastrear Google”.

El redactor en jefe de Wired, Chris Anderson, había anunciado hace algunos días cuál sería la portada de su revista en agosto, generando interrogantes y curiosidad, porque no en vano se ha convertido en una suerte de anticipador de fenómenos relacionados con internet.

Por eso la esperada revista, con el título The Web is dead, ya estaba siendo debatido antes de conocerse su contenido

El artículo, según refiere la edición de El País de España, “empieza describiendo la vida del internauta desde que se levanta y subraya que la mayoría de herramientas a las que acude son aplicaciones, desde el correo a un podcast pasando por una conversación en Skype o jugando en Xbox. ‘Usted ha pasado el día en Internet, pero no en la web. Y no está solo’. Para Anderson, dice el matutino español, se está produciendo una migración desde el mundo abierto de la web a plataformas más cerradas que usan Internet para el transporte pero que prescinden de la navegación web. Un universo que no puede rastrear Google. El consumidor escoge esta opción ‘no porque rechace la idea de la web si no porque estas plataformas a menudo trabajan mejor’ y se ajustan más a las necesidades del usuario. ‘El hecho de que sea más fácil para las empresas hacer dinero en estas plataformas cimienta la tendencia. Productores y consumidores está de acuerdo: la web no es la culminación de la revolución digital’”.

Para Anderson, continúa El País, el contenido que se consulta desde la web apenas representa una cuarta parte del tráfico de Internet y esta cuota está bajando. En cinco años, el acceso a Internet desde los móviles sobrepasará al realizado desde los ordenadores y su pequeña pantalla favorecerá el desarrollo de aplicaciones diseñadas para propósitos concretos.

“Es el camino natural de la industrialización: invención, propagación, adopción y control”, dice Anderson. El autor está convencido de que amamos lo gratuito, pero también aquello que nos sirve y amamos y estamos dispuestos a pagarlo “¿Ha consultado usted su factura del teléfono móvil?”, pregunta.

“La web, recuerda Anderson, tiene ya 18 años, es adulta y una generación entera ha crecido usándola, pero el consumo de Internet cambiará debido a la naturaleza humana. ‘Intelectualmente apreciamos lo abierto, pero al final del día nos hemos decantado hacia los caminos más fáciles’. Esto explica, según el autor, que haya quien compre canciones en iTunes que se pueden descargar gratis en otros sitios. ‘Los jóvenes tienen más tiempo que dinero, pero cuando te haces mayor, tienes más dinero que tiempo’ y ello explica la migración hacia servicios comerciales. El artículo termina calificando el delirante caos de la web abierta como una fase adolescente subsidiada por gigantes industriales para abrir camino hacia un nuevo mundo que ahora estrangulan para ofrecer otras alternativas que, por lo que parece, amamos”, sintetiza El País.

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