Petro, el candidato izquierdista colombiano que busca “darle vuelta” a las urnas

La izquierda de Colombia confía en que su candidato logrará hacerse con la Presidencia en la segunda vuelta de las elecciones que se llevarán a cabo este domingo, y en la que deberá enfrentar al derechista Iván Duque.

“Estamos en segunda vuelta y vamos a darle la vuelta”, reza una de las más recientes campañas publicitarias de Petro que circulan con profusión en la televisión y en las redes sociales, con la cual busca entusiasmar a los votantes para que adhieran a su propuesta de Gobierno y permitan a la izquierda llegar por primera vez a la jefatura de Estado en el país.

Durante la primera vuelta del pasado 27 de mayo Petro se hizo con 4.851.254 votos (25,09 por ciento), mientras que el derechista Duque sumó 7.569.693 sufragios (39,15 por ciento) en medio de un ambiente claramente polarizado en el país entre la izquierda y la derecha, pero que en este balotaje también tendrá otro actor con importancia: el voto en blanco, que gana más adeptos.

Uno de los dos asumirá la dirección de la Casa de Nariño (sede del Gobierno, en Bogotá) el 7 de agosto, cuando el actual mandatario, Juan Manuel Santos, entregará el poder tras dos periodos consecutivos de cuatro años cada uno.

PRIMEROS AÑOS

Petro nació el 19 de abril de 1960 en Ciénaga de Oro (Córdoba, norte) y es reconocido por su oposición como senador al Gobierno del derechista Álvaro Uribe (2002-2010), por sus documentadas denuncias sobre los nexos del paramilitarismo con los políticos y por haber sido alcalde de Bogotá, cuya administración estuvo rodeada de polémicas.

Criado en Zipaquirá, un municipio de Cundinamarca (centro) a unos 50 kilómetros de Bogotá, el ahora candidato estudió en el Colegio Nacional de La Salle, por el que también pasó el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, y del que recuerda que los sacerdotes que lo regían “hablaban pestes del comunismo”.

Según comenta sus discursos, las polémicas elecciones presidenciales de 1970 que dieron como ganador a Misael Pastrana (1970-1974) en un resultado señalado de fraudulento, así como el golpe de Estado contra el presidente chileno Salvador Allende en 1973, fueron algunas de sus motivaciones para rebelarse contra la que denomina “la oligarquía colombiana”.

EL GUERRILLERO

A los 17 años se sumó como militante a las filas de la guerrilla M-19, en la que adoptó el nombre de ‘Aureliano’, en homenaje al personaje Aureliano Buendía de “Cien años de soledad”, y comenzó su vida política mientras estudiaba economía en la Universidad Externado de Bogotá.

Cercano a los ciudadanos más pobres de Zipaquirá, se hizo personero a los 21 años y a los 24 fue concejal de ese municipio.

Por entonces fundó el barrio Bolívar 83 en unos predios concedidos por la Iglesia Católica tras una toma que él impulsó junto con 500 pobladores y miembros del M-19.

Bolívar 83 fue considerado un fortín del M-19, y en octubre de 1985, en una redada del ejército, Petro fue capturado con otros dos hombres mientras portaban armas, cartuchos, seis bombas de fabricación casera y propaganda de la organización, según el expediente.

“Me encapucharon con telas negras (…), me amarraron todo el cuerpo y me arrastraron por las pendientes escarpadas del barrio que había fundado (…), sangraba de un culatazo que había recibido encima de la ceja y la tela de la capucha se manchaba”, narró Petro a la revista colombiana Soho.

El joven fue condenado a 18 meses de prisión, de la que salió en febrero de 1987.

Luego de que el M-19 se desmovilizó, Petro fue asesor de la Asamblea Nacional Constituyente que redactó la Constitución de 1991, instrumento que permitió sellar la paz con esa insurgencia.

La desmovilización del M-19 derivó en la creación del partido Alianza Democrática, por el que Petro fue elegido diputado por Cundinamarca en 1991.

En 1994, Alianza Democrática reclamó al Estado protección para algunos de sus dirigentes amenazados, entre ellos Petro, quien debió mudarse a Bélgica donde fungió como agregado diplomático.

En ese país se especializó en ambiente y desarrollo poblacional en la Universidad Católica de Lovaina.

Creció allí su interés por los temas ambientales, que son su punta de lanza en la campaña presidencial.

Petro promueve cambios en la economía colombiana, basada en el modelo extractivo de petróleo y carbón, por un desarrollo basado en las energías renovables.

CONSOLIDACIÓN POLÍTICA

Regresó a Colombia en 1998 y fue elegido diputado; consolidó como legislador su fuerza política que le permitió ser elegido en 2006 como senador, con la tercera votación más alta del país.

Ese año destapó el escándalo de la “parapolítica”, un pacto de políticos y altos funcionarios con milicias paramilitares de extrema derecha, lo que lo llevó a ser nombrado personaje del año por diferentes medios de comunicación.

Petro acusó al entonces presidente Álvaro Uribe de haber promovido, mientras era gobernador de Antioquia (noroeste), la formación de grupos paramilitares al autorizar que funcionaran como cooperativas de seguridad privada.

También denunció a Uribe por hacer uso del aparato de inteligencia estatal (Departamento Administrativo de Seguridad, DAS) para espiar y hostigar a políticos, activistas y periodistas, un escándalo más tarde comprobado y que llevó a la disolución de ese organismo.

En 2010, Petro aspiró por primera vez a la presidencia por el izquierdista Polo Democrático Alternativo y resultó tercero con 1,3 millones de votos.

ALCALDÍA

El dirigente se alejó del Polo por desavenencias con algunos de sus integrantes y fundó Progresistas, movimiento con el que ganó la alcaldía de Bogotá en 2011 con 30 por ciento de los votos.

En su gestión logró que la capital de Colombia alcanzara los índices de homicidios más bajos de los últimos 20 años, garantizó a los estratos más humildes un suministro mínimo y gratuito de agua de seis metros cúbicos mensuales y desarrolló una política para extender la jornada de los estudiantes de colegios públicos que fue elogiada por la Unesco.

Además, prohibió las corridas de toros, disminuyó la pobreza multidimensional y dejó estudios avanzados para construir un metro subterráneo.

Su punto de quiebre fue la implementación de un sistema de recolección de basura que no funcionó y que dejó a Bogotá llena de residuos por tres días.

La Procuraduría emprendió entonces una acción inusitada contra el alcalde, lo destituyó y lo inhabilitó para ejercer cargos públicos por 15 años, lo que significaba su muerte política.

Petro estuvo destituido por 35 días, pero los recursos que interpuso ante el Consejo de Estado (máximo órgano contencioso del Estado colombiano) y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos revirtieron la situación.

El año pasado, el Consejo de Estado falló que la Procuraduría actuó sin criterios técnicos y le ordenó indemnizar a Petro, quien sostenía que se trató de una persecución política.

CANDIDATO PRESIDENCIAL

“Si no me matan, tengo posibilidades de ganar”, dice en sus discursos desde que lanzó su campaña en 2017 con su Movimiento Colombia Humana, respaldado por casi 800.000 firmas.

La base de su electorado está compuesta en buena medida por jóvenes.

Sus adversarios de derecha lo acusan de querer llevar al país al “castro-chavismo”, en referencia a los regímenes de Cuba y Venezuela, un discurso diseñado para calar en un electorado conservador.

Sin embargo, Petro ha denunciado como “fraudulentas” las elecciones celebradas en Venezuela el pasado 20 de mayo, lo cual hace parte de la moderación que ha dado a su discurso después de la primera vuelta con el fin de parecer menos radical y captar el interés de los electores de centro, que significaron seis millones de votos en los comicios pasados.

De cara a la segunda vuelta, Petro ha tratado incluso de desligarse de la que fue su máxima propuesta de campaña antes de la primera vuelta electoral: convocar a una Constituyente.

Ahora, el candidato de izquierda señala que de llegar a la Presidencia sólo será necesario hacer un “acuerdo sobre lo fundamental” y, contrario a lo que dijo en un mitin electoral, asegura que no hará expropiaciones y que lo que siempre quiso decir es que buscará “democratizar la propiedad privada”.

Después de la primera vuelta, Petro ha recibido el apoyo de un ala del centro-izquierdista partido Alianza Verde y de una facción del Polo Democrático, así como de la excongresista Claudia López y el senador electo Antanas Mockus, quien fue alcalde de Bogotá entre 2001 y 2003.

Asimismo, recibió el respaldo de la excandidata presidencial Ingrid Betancur, quien estuvo secuestrada durante seis años por la entonces guerrilla de las FARC (hoy convertida en partido político de izquierda).

Sin embargo, Petro no la tiene fácil para la segunda vuelta electoral, pues según la más reciente encuesta, difundida el pasado domingo por la firma Invamer Gallup, registra una intención de voto de 37,3 por ciento frente a Duque, que lo aventaja con un 57,2 por ciento.

Otra encuesta, la de la firma Datexco, le dio un mejor resultado, al prever un 40 por ciento de intención de voto para Petro y un 46 por ciento para Duque.

Cualquiera y sea el resultado uno de los dos asumirá como presidente de Colombia el próximo 7 de agosto y gobernará el país durante cuatro años. (Sputnik)

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