Andrés Manuel López Obrador: el mexicano que ilusiona a la izquierda en Latinoamérica

El ganador de las elecciones presidenciales celebradas el domingo en México, Andrés Manuel López Obrador, abre la esperanza de un nuevo aliado para los gobiernos de izquierda en la región.

Este político de izquierda, de 64 años de edad y líder de la coalición Juntos Haremos Historia, fue saludado por varios líderes latinoamericanos y también por el estadounidense Donald Trump.

Sin embargo, entre la extensa lista de saludos de jefes de Estado, se destacan los de Nicolás Maduro, de Venezuela, y el de Evo Morales, de Bolivia, quienes celebraron la llegada de López Obrador como un refuerzo para la izquierda de la región, que tras más de una década de dominio observa el fin de un ciclo y el regreso de la derecha al poder.

El triunfo del candidato mexicano “demuestra que los modelos económicos, llámense neoliberalismo, la derecha, ya no van en América Latina (…) es un gran inicio de liberación de los pueblos, es un gran inicio desde México, que saludamos, es una gran potencia”, dijo Morales en conferencia de prensa horas después de ser uno de los primeros líderes regionales en felicitar al presidente electo del país norteamericano.

Maduro, por su parte, celebró el triunfo de López Obrador y llamó a que los dos países se unan.

“Felicito al hermano pueblo mexicano y a su presidente electo, López Obrador; que se abran las anchas alamedas de soberanía y amistad de nuestros pueblos; con él triunfa la verdad por encima de la mentira y se renueva la esperanza de la Patria Grande”, publicó Maduro el domingo en su cuenta de la red social Twitter.

Un asunto que atrae la atención de los medios internacionales es el posible giro a la izquierda que AMLO, como llaman en México al ahora presidente electo, daría a la política exterior de su país si llega a la presidencia.

“La política exterior estará basada en una política interior fuerte y firme, para poder tener una política exterior de respeto y cooperación, no de intromisión, ni de nosotros hacia afuera, ni de los otros países hacia nosotros”, definió la coordinadora general de su campaña, Tatiana Clouthier.

AMLO es un hombre tenaz, apegado a la familia y forjado en la adversidad que centró su postulación en el combate a la corrupción, comentó Clouthier.

“Andrés Manuel es un hombre sensible, extremadamente trabajador, comprometido con su larga lucha, con sentido de familia, cariñoso, que disfruta compartir la intimidad con sus hijos, con su esposa, un hombre de palabra forjado ante la adversidad”, lo definió su estratega.

López Obrador ganó el domingo las elecciones mexicanas con 53 por ciento de los votos, según los datos oficiales del conteo rápido del Instituto Nacional Electoral.

En su campaña prometió encabezar la “cuarta transformación histórica” del país, después de la independencia de España, la guerra de reforma que separó a la Iglesia Católica del Estado en el siglo XIX, y la Revolución Mexicana de principios del siglo XX.

AMLO demostró ser “un hombre divertido, que se avienta bromas en contra, que saca el lado chusco (divertido) de las circunstancias adversas, que tiene un gran sentido del humor”, sostuvo Clouthier, quien lo conoció en una cena con otras tres personas en 2006, año de la primera contienda presidencial, en la que López Obrador denunció un fraude electoral.

VIDA PRIVADA

Con una agitada vida pública, marcada por aquella campaña presidencial de 2006 en la que se quedó a 0,6 puntos de la victoria, AMLO es un hombre de familia en su vida privada.

“La vida cotidiana transcurre en familia, cuando los hijos mayores llegan a desayunar a su casa o, como lo hacía con su primera esposa, (cuando) todos los días cenaba con ella”, reseñó Clouthier.

Los hijos de su primer matrimonio con Rocío Beltrán, fallecida en 2003, son José Ramón, abogado de 36 años, Andrés Manuel, politólogo de 31, y el sociólogo Gonzalo Alfonso, de 25 años.

A estos tres jóvenes que participan en sus campañas, se sumó Jesús Ernesto, de 10 años, hijo que tuvo con su actual esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, comunicóloga posgraduada en letras iberoamericanas, a quien conoció cuando ella era periodista y cubría sus batallas políticas.

AMLO se define a sí mismo como “terco y radical”, mientras su principal estratega declinó ofrecer una definición ideológica: “no le voy a poner adjetivos; ni reformador, ni radical, ni modernizador o conservador”, dijo.

EQUIPO DE GOBIERNO

Respecto del gabinete provisorio que AMLO anunció que nombraría en caso de ganar las elecciones, Clouthier lo definió como “integrado por gente que ha arrastrado mucho el lápiz, trazando propuestas, un equipo muy activo, comprometido y capaz, forjado en el trabajo de campo y no en la oficina”.

AMLO nació en 1953 en el pueblo tropical de Tepetitán, en el estado petrolero de Tabasco (sudeste).

Estudió ciencias políticas en la Universidad Nacional Autónoma de México, de 1973 a 1976, pero se graduó una década después, en 1987, poco antes de abandonar al gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el cual militó casi una década desde 1976.

Uno de los puntos clave de la próxima administración será la confrontación abierta que el actual Gobierno de México mantiene con el presidente de EEUU por temas comerciales, de seguridad y migratorios, agravada por el escándalo de los niños migrantes separados de sus padres y mantenidos en jaulas en la frontera.

En este contexto, “la diplomacia es un tema en el que (López Obrador) siempre ofrece diálogo, tiende la mano para que la relación funcione entre iguales y no someterse, como lo ha hecho el actual presidente (Enrique) Peña Nieto”, dijo la estratega de quien asumirá como jefe de Estado de México el próximo 1 de diciembre.

La política exterior de AMLO hacia el resto de América Latina está basada en la doctrina del siglo XX de no intervención, explicó la coordinadora de su campaña.

“Que cada nación resuelva sus problemas y se haga responsable de su pueblo, y que tome las decisiones propias; ofreceremos cooperación sin intromisión”, sintetizó Clouthier.

La lucha contra la corrupción es la gran bandera que articuló los demás temas de campaña, con la promesa de “barrer las escaleras de arriba hacia abajo”.

“La corrupción es un problema que le duele tanto a México, ante el cual, si el presidente tiene autoridad moral, puede exigir que abajo se tenga la misma honestidad”, resumió la jefa de campaña.

La otra promesa consiste en “cortar privilegios en las áreas en que ha habido abusos en la función pública, por razones históricas, que enfrentará con austeridad republicana, con la defensa y protección de quienes denuncien esos abusos en el Gobierno”.

Al igual que pasa en otros países latinoamericanos, el caso de los sobornos pagados por la constructora brasileña Odebrecht acapara la atención en México, sobre todo en torno al financiamiento en 2012 de la campaña electoral del presidente saliente.

López Obrador prometió “actuar con respeto a la división de poderes”, pero sin venganzas ni cacerías de brujas.

Su adversario centrista, Ricardo Anaya, considera esa postura como un “pacto de impunidad adelantado con Peña Nieto”.

Clouthier respondió que “al presidente le toca asumir el Poder Ejecutivo, y ante un nuevo líder, el Poder Judicial tendrá que seguir el procedimiento de ese caso (Odebrecht), del que se han hecho los locos (ignorándolo), y deberá tomar las riendas del caso” la próxima fiscalía federal.

López Obrador celebró su triunfo al final de la jornada del domingo, hora local, luego de que se conocieran los primeros resultados del conteo rápido y haber recibido las felicitaciones tanto de sus rivales directos como del presidente Peña Nieto. (Sputnik)

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