Partidos políticos y democracia interna: ¿Cómo andamos por casa?

La baja aprobación ciudadana hacia los partidos políticos puede explicarse, en parte, por problemas en los procesos de democracia interna. Los electores, a menudo, se sienten poco representados por tiendas que, a juicio del cientista político, Marcelo Mella, carecen de mecanismos de “anclaje” con las demandas ciudadanas.

Por Alex Araya

Los partidos políticos chilenos no pasan por un buen momento, eso se sabe. Los más tradicionales sufren una crisis de representatividad, mientras los nuevos conglomerados aun no consiguen convencer a un amplio número de chilenos como para convertirse en alternativa de gobierno o nueva mayoría.

Por este motivo es que muchos ciudadanos han optado por tomar la política en sus manos y salir a las calles a manifestar su descontento con el actual sistema, responsable del estado de la educación, economía, salud y medioambiente entre muchos otros temas.

La encuesta Adimark Gfk de octubre reveló el desprestigio en el que han caído las principales coaliciones políticas del país. La alianza tiene una aprobación del 29 por ciento, mientras que la Concertación es valorada positivamente solo por el 14 por ciento de los consultados.

El profesor universitario y cientista político, Marcelo Mella, considera que parte de la responsabilidad del problema recae en una “cultura política” dentro de los partidos de “mejorar la democracia hacia afuera pero sin hacer mayores cambios hacia dentro”. “Si hay un tema pendiente en términos de reformas institucionales, es el de la democracia interna de los partidos”, reconoce el experto.

La baja aprobación de los partidos tradicionales, manifestada en los últimos sondeos de opinión, según el cientista político, “tiene que ver con la democracia interna, porque finalmente las caras son las mismas y los electores pueden sentir que las alternativas que brinda el partido no son las deseadas y que no hay recambio suficiente dentro de él”.

Para el diputado PPD y ex presidente de ese partido, Pepe Auth, todas las agrupaciones políticas “viven con particular dificultad la tensión entre la búsqueda de representar a sus militantes y la voluntad de sintonizar con los más amplios sectores de la sociedad. Un partido capturado por su activo militante, especialmente cuando éste vive un microclima cultural, puede producir orientaciones e identidades que contradigan y ahuyenten el electorado propio o impidan la captación de nuevos electores”.

Mella agrega que, “se ha dicho en el caso de Chile, por ejemplo, que la juventud de un político con militancia activa son los 50 años, cosa que en ningún otro rubro o actividad, se da”.

Según cifras entregadas esta vez por el Centro de Estudios Públicos de Chile, entre junio y julio de este año, un 54 por ciento de los encuestados declaró no sentirse representados por ninguna coalición política.

A un año de las próximas elecciones municipales, los partidos tradicionales están conscientes de esta compleja situación. Así lo reconoció el senador y presidente del Partido Radical Social Demócrata, José Antonio Gómez, al declarar en el Observatorio de Género y Liderazgo que, “efectivamente tenemos una crisis de representatividad, la ciudadanía siente que lo que hacen los parlamentarios no tiene correlato con lo que están pensando o demandando”. Mientras que en la derecha, menos explícitos, recogieron el guante de las críticas y adelantaron que para las próximas elecciones municipales, la UDI aumentará el número de candidatos jóvenes.

Para el ex asesor de ministerio secretaría general de Gobierno y panelista de Estado Nacional de TVN, Gonzalo Müller, el sistema democrático chileno “ha logrado altas cuotas de estabilidad política-institucional desde el retorno de la democracia en 1990” y explica que ello ocurrió por múltiples factores, entre ellos “la lógica interna de los partidos, principalmente sus mecanismos de elección de sus dirigentes, donde la premisa un militante un voto no se da en toda su magnitud; sí comportamientos que han generado estabilidad interna dentro de los partidos, desarrollándose modelos diversos, pero estables”.

A juicio del experto Marcelo Mella, todavía existiría una cultura política profundamente arraigada, que estaría sosteniendo la cuestionada estructura interna de los principales partidos del país.  “Lo que existe en el siglo XX”, dice Mella, “es distinto ciertamente al siglo XIX, pero en gran medida dentro de los partidos latinoamericanos se mantiene el fenómeno del clientelismo. En definitiva, los partidos son máquinas electorales al servicio de ciertos caudillos, ciertos líderes, que controlan toda una clientela y en función de ese tipo de intercambios clientelares, logran mantener el control sobre las designaciones a distintos niveles o en la nominación de candidatos”.

“En definitiva, muchas veces las relaciones dentro del partido son las peores relaciones entre militantes porque entienden que todos están compitiendo por una nominación dentro de un cupo de algún cargo representativo y finalmente mi compañero de partido es quien estorba en ese proyecto”, agrega el académico, quien además propone como solución, la definición de marcos orgánicos claros y el establecimiento de primarias obligatorias.

Auth, ya sostenía en 2008, que “el rasgo más peligroso de la participación política” era que ésta se encontraba “prácticamente copada por los parlamentarios, alcaldes, concejales, autoridades de gobierno o quienes están empleados por alguno de ellos. Un ciudadano que no forme parte de alguna de esas redes le resulta extremadamente difícil encontrar un espacio de participación partidaria. Al límite, los partidos hoy día están compuestos por funcionarios del más diverso tipo y dirigentes internos de distintos niveles, con muy poca militancia activa, salvo aquella que sin ocupar cargos, aspira a hacerlo”.

Marco Enríquez-Ominami, hoy presidente del Partido Progresista, se alejó de la Concertación entre otros factores por la no realización de elecciones primarias entre él y Eduardo Frei para la candidatura presidencial de 2009. Este hecho motivó la renuncia de ME-O al Partido Socialista y su postulación con carácter de independiente que fue decisiva en la carrera a La Moneda.

Enríquez-Ominami comparte la visión del analista político en relación a la necesidad de efectuar primarias obligatorias y vinculantes al interior de los partidos. “Es cierto que todos los partidos políticos chilenos carecen de un buen estado de derecho interno”, dice Enríquez-Ominami. “Yo creo que debería haber primarias vinculantes para cualquier presentación de candidato”.  Y agrega: “Es difícil, nadie dice que es fácil. No hay financiamiento público, la democracia interna de los partidos se está financiando sola, es complejo”.

Y en efecto, tal como indica una publicación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales sobre el funcionamiento de los partidos en Chile, el desarrollo de una elección interna depende de varios factores: la existencia de un padrón electoral validado, las condiciones físicas para la implementación del proceso electoral y procedimientos transparentes con controles del proceso eleccionario, todo lo cual, implica un importante costo monetario, muchas veces, difícil de obtener por las colectividades.

Enríquez-Ominami propone la implementación de una ley de partidos que permita que existan padrones electorales claros y resuelva el sistema del financiamiento público a las tiendas políticas.

Pero el caso de la democracia interna no es todo el problema de los partidos. El ex candidato presidencial, atribuye parte de la responsabilidad del deterioro de la credibilidad de los partidos a una “crisis de compromiso colectivo” porque éste se le hace muy incomodo a los jóvenes. “La causa por la educación es un compromiso colectivo, pero por una sola causa. Un partido político es un músculo programático más difícil”, concluye.

El cientista Marcelo Mella, en tanto, añade lo que a su juicio es un factor importante en el fenómeno de desgaste y crisis: la falta de mecanismos de anclaje entre los partidos y la sociedad.  “La función de intermediación y de representación de intereses, en términos programáticos, también está en crisis”, sostiene Mella. “Y ese parece ser un fenómeno bastante chileno. La transición chilena fue exitosa en términos de poner fin al autoritarismo y hacer que la democracia fuera un régimen relativamente estable, pero tuvo un cierto nivel de fracaso en la medida que significó un efecto de corrimiento ideológico de todos los partidos hacia la derecha”, sostiene.

“La Concertación duró cuatro gobiernos, pero con un programa e ideas históricamente asociadas a la derecha, con políticas de libre mercado. Eso tiene el costo de la no diferenciación. La gente no advierte que la oferta de los partidos políticos tenga alguna correspondencia con el pluralismo que existe a nivel social. Por eso tenemos una oposición social que es mucho más fuerte y robusta que la presentada por los partidos”, explica el profesional.

De todos modos, el analista enfatiza en que no se soluciona el problema de la participación ciudadana y únicamente con la mejora de los partidos. Es necesario, según señala Mella, “un tipo de reforma más integral” como un cambio en el sistema electoral binominal o la aprobación de mecanismos institucionales de participación como las iniciativas populares de ley.

“Hay que resolver el problema de la participación y la represión en términos mucho más amplios que la sola organización interna de los partidos”, concluye Mella.

Próximas elecciones

Los diferentes conglomerados políticos ya comienzan a mover sus fichas para la elección municipal de octubre de 2012 y la presidencial-parlamentaria de 2013.

Dentro del Partido Socialista, tienda que incluye varias corrientes internas, quieren evitar los errores cometidos en el pasado y contemplan apoyar un sistema de elecciones primarias en algunas comunas en disputa, tales como Chiguayante, además de establecer un acuerdo amplio con la Democracia Cristiana para “generar las condiciones de un entendimiento privilegiado en una lista de concejales conjunta”, según señaló el presidente del PS, Osvaldo Andrade.

La decisión que fue bien acogida por la DC, apunta además a la elección de un candidato presidencial único a través de primarias vinculantes y no cierra la puerta a otras colectividades de oposición e independientes. Sin embargo, voces críticas llegaron desde la propia Concertación.

La timonel del Partido por la Democracia, Carolina Tohá, declaró que el pacto “genera un clima que no ayuda en ese sentido, porque lo que están haciendo es resolviendo entre la DC y el PS sus intereses, sus preocupaciones, en torno a la elección parlamentaria fundamental y respecto de las presidenciales no hay ninguna novedad”.

En sus dichos, Tohá enfatizó en que no entiende porque DC y PS aparecen como con un acuerdo solo entre ellos dos, cuando debería comprometerse a la Concertación completa.

Otros miembros del PPD como los diputados Jorge Tarud y Enrique Accorsi, llamaron a la Concertación a desarrollar una primaria abierta, a nivel nacional, y que incluya a  candidatos fuera del conglomerado que participen para elegir al próximo candidato presidencial.

Mientras, Marco Enríquez-Ominami, en conversación con El Periodista, descartó de plano que el Partido Progresista (PRO), que dirige, fuera a hacerse parte de alguna lista convocada por la Concertación. “Yo he invitado a la DC y al PS cinco veces a conversar y no han aceptado venir nunca a debatir la idea (de un acuerdo electoral). En esas condiciones es muy difícil”, dice ME-O.

El ex candidato, que no descarta presentarse para las próximas elecciones presidenciales, declara: “yo no voy a volver a la Concertación, lo que vamos a hacer nosotros es crear un territorio nuevo, donde concurramos los socialistas, la DC, con respeto, en un pacto programático y con primarias. Si ellos proponen primarias truchas, sin acuerdo programático y sin respeto, ¿qué se puede construir ahí?”.

En tanto el PRO de Enríquez-Ominami y el Partido Comunista iniciaron conversaciones en busca de mecanismos para designar candidatos en común a las municipales.

De todos modos, el presidente del PC, Guillermo Teillier, mantiene la idea de llevar un solo candidato a alcalde de la oposición en cada comuna en lo que sería un pacto por omisión o de postulaciones comunes con otras fuerzas políticas.

El Partido Comunista se ha mostrado proclive a agruparse con partidos de la Concertación, además de independientes y otras colectividades, siempre y cuando se llegue a un acuerdo programático con ciertos puntos políticos comunes.

Mientras tanto, los partidos del oficialismo evalúan sus mejores cartas presidenciales, entre los que se encuentran el actual ministro de Defensa, Andrés Allamand (RN) y el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne.

El presidente de la Juventud UDI declaró que su tienda política llevará “a lo largo del país más de 200 candidatos a concejales jóvenes”.

En el partido de derecha se comprometieron a “ser capaces de dar respuesta a las demandas sociales del país” incluyendo, para esto, a la mayor cantidad de candidatos jóvenes posibles en las listas municipales.

De este modo, los partidos políticos barajan las cartas y preparan a sus mejores exponentes para dar respuesta a las numerosas demandas ciudadanas que se han levantado y hacer frente, además, al marcado rechazo con que, buena parte de la población, sigue viendo a la clase política.

Así se eligen y reeligen

Partido Socialista

El PS chileno tiene como base organizacional al “núcleo”. Estos eligen mediante votación popular a la Dirección Comunal, luego a la Dirección Regional y a la Dirección Nacional.

La elección se efectúa en base a una cifra repartidora, resultado de la cantidad de votantes divididos por el número de postulantes. La cantidad de candidatos depende del tamaño de la región.

El Comité Central del PS incluye 120 militantes a nivel nacional, entre los que escogen a la Mesa Nacional, conformada por siete personas: un presidente, un secretario general, cuatro vicepresidentes, una vicepresidenta de asuntos de la mujer y un vicepresidente de asuntos indígenas.

Todo militante tiene derecho a postular, cumpliendo los requisitos del Servicio Electoral.

Unión Demócrata Independiente

La UDI tiene una Directiva Central y una Comisión Política. Estos órganos se eligen cada dos años y se da la opción de presentar listas, por las cuales votan solo los consejeros nacionales del partido.

Según el número de habitantes, cada distrito tiene una cantidad determinada de consejeros. Todo militante con más de diez años en el partido es considerado consejero por derecho propio (consejeros históricos), también son consejeros todos los alcaldes, los diputados, senadores, ministros, subsecretarios y representantes de servicios importantes. Aproximadamente 700 consejeros eligen a la Directiva Central.

La Comisión política la eligen los consejeros y está conformada por 14 miembros, más un representante de los alcaldes, uno de los concejales, uno de los diputados, uno de los senadores, uno de la Directiva Central y el presidente nacional de la juventud.

Existe un Tribunal Supremo compuesto por cinco personas con, por lo menos dos o tres representantes que estén desde la fundación del partido. Idealmente, estos deben haber participado en la redacción de los estatutos de la UDI.

En la reunión que la tienda sostuvo en Termas de Cauquenes en junio de este año, se resolvió integrar a figuras como Dittborn, Novoa, Longueira, Larraín y Kast, como vicepresidentes de la Directiva Central.

Renovación Nacional

En las elecciones internas que se realizan cada dos años, el militante RN vota por la Directiva nacional, regional, distrital y comunal. Además de los consejeros distritales y comunales.

Realizada esa elección, se llama a un Consejo Regional en el cual se nombran los consejeros distritales o bien se ratifican como parte del Consejo General, máximo organismo del partido con aproximadamente 450 integrantes.

Del Consejo General nace la aprobación de los candidatos populares del partido: desde concejales a aspirantes a presidente. El número de concejales generales lo determina la cantidad de habitantes de cada distrito y la cantidad de votantes en la última elección a nivel nacional.

El Tribunal Supremo lo conforman 13 personas, las cuales se eligen en el Consejo General. Los miembros del Tribunal Supremo no pueden ocupar cargos directivos en ningún nivel.

A la vez hay un Tribunal Regional, elegido por el Consejo Regional, compuesto por los concejeros generales de cada región.

RN tiene además, encargados de departamentos funcionales como el departamento de organizaciones sociales.

PRO

La estructura del PRO en cada región incluye una presidencia, secretaría y tesorería. Para la elección de dichos cargos, participa todo militante. “Cada militante es un voto”.

Otra estructura es el Consejo regional. Este comprende tres concejeros regionales por comuna.

Los consejeros de cada región eligen a su vez a tres personas que la representan en el debate nacional. De este modo se asegura que cada región “pese” lo mismo.

Del consejo regional eligen a los consejeros federales que son tres delegados elegidos dentro del mismo consejo.

El consejo federal equivale a lo que en otros partidos es el comité central.

El Tribunal Supremo compuesto por cinco personas tiene una “discriminación positiva”. Incluye, por norma, a una mujer, a un joven y representante de regiones.

Y está también la Dirección Nacional, en la que participa el presidente, actualmente Marco Enríquez-Ominami, un secretario general y vicepresidentes de educación, asuntos programáticos, organización regional, finanzas y otros.

Democracia Cristiana

La Democracia Cristiana realiza votaciones universales para elegir a sus órganos, con la modalidad de “un militante, un voto”.

Sus órganos superiores son el Congreso Nacional, la Junta Nacional (encargada de elegir al candidato presidencial), el Consejo Nacional y la Directiva Nacional.

Mientras que a nivel local se encuentran, los Consejos y Directivas comunales, provinciales y regionales.

Además incluye los denominados “frentes”, organismos de acción del partido con miras a expresar los intereses de diversos sectores. Están los frentes de trabajadores, de la juventud, de profesionales y técnicos y de pobladores.

Existen también los departamentos de mujer y de pequeña y mediana empresa, ambos dependientes del Consejo Nacional DC.

Partido Radical Social Demócrata

El PRSD cuenta con nueve organismos políticos internos: las Asambleas Comunales, los Consejos Distritales, los Consejos Regionales, la Directiva Central, el Consejo General, la Convención Nacional, la Comisión Política, Organizaciones y Departamentos Nacionales, el Tribunal Supremo y los Tribunales Regionales.

La Asamblea comunal, órgano base, elige a su directiva por votación directa. En cada uno de los Distritos que corresponda a la división político electoral del país existe un Consejo Distrital, integrado por los presidentes y directores electorales de cada una de las Asambleas Comunales.

Los militantes de cada región, en votación directa, eligen asimismo a los miembros del Consejo regional.

En cuanto a la Directiva Central, esta corresponde al órgano ejecutivo y superior del partido y está integrada por 28 miembros, los cuales duran dos años en sus funciones.

Partido por la Democracia

Los organismos políticos nacionales del PPD son el Consejo General, la Directiva Central, la Comisión Política y la Mesa Directiva. Los organismos políticos regionales son el Consejo Regional, la Directiva Regional, la Mesa Directiva Regional, la Directiva Provincial y/o Distrital, la Mesa Directiva Provincial y/o distrital, la Directiva comunal, la Mesa Directiva Comunal y los Consejos de Base.

Todos los militantes del PPD pueden votar para elegir a los integrantes de la Mesa Directiva Nacional y la Directiva Nacional.

Además existen seis vicepresidencias, a las cuales pueden postular con un mínimo de dos a un máximo de seis candidatos(as), no pudiendo ser inscrita una lista si un género está representado en ella en más del 60 por ciento o una región en más del 70 por ciento. En caso de llevar cinco o seis candidatos, la lista deberá llevar al menos uno que pueda acreditar legalmente pertenencia a algún pueblo originario, al menos dos representantes del género minoritario de la lista e incluir a lo menos dos candidatos de regiones distintas a la Metropolitana, con el objetivo de favorecer el pluralismo en la representación política.

2 Comentarios
  1. Miguel Sanfurgo L dice

    De que Democracia me habla, si la Ley No se aplica
    se Interpreta según con quien Ud esta Litigando
    el poder económico tiene licencia para Mentir en
    Tribunales no una vez, cien veces B Chile, hoy se
    esta abriendo una ventana gracias a Uds El Periodismo con Ética quiero que vean mi caso o mi libro
    “Asesinado en Tribunales “X Banco Chile atte y
    Feliz Año, que la ventana no se cierre

  2. Victor Rodriguez O. dice

    Los políticos chilenos tienen un solo norte: llegar al poder y allí sentarse a esperar la carroza. Éllos está muy lejos de la idea de renovación. Una prueba palpable es la falta de liderazgos juveniles en sus filas. A lo que debe sumarse la absoluta incapacidad de generar nuevas apuestas presidenciales.
    Basta revisar la constitución de ambas cámaras del Congreso para darse cuenta que hay una generación de veteranos en ejercicio, muchos de ellos electos en 1989, es decir, personajes que llevan 21 años viviendo a costa de los chilenos, sin más aportes que su sola presencia, algunos de ellos saltando de la Cámara de Diputados al Senado, como si fuera un paso de la enseñanza primaria a la secundaria.
    Pero, en fin, están allí y morirán allí.
    Ejemplo de gatos viejos y nauseabundos: la ex Concertación que es una entelequia que ya descansa en paz. Sus restos son velados por quienes alguna vez le dieron forma, fama y sentido. La forma –pregonaban– era inclusiva, o intentaba serlo, pese a la cultura del codazo, del nepotismo y del amiguismo; la fama se la ganaron en la calle y en los medios convenciendo al país que lo de ellos era la transformación social, pero no fueron más que meros administradores de un modelo que juraban odiar y que terminaron perfeccionando con ellos adentro; el sentido no era malo –conducir al país al desarrollo mediante el crecimiento con igualdad–, sólo que nunca se prepararon para la alternancia, y cuando les tocó cruzar la vereda, no les quedó más que la nostalgia de sus mejores días.
    Victor Rodriguez O.

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