SML Identifica a mujer detenida desaparecida con técnica de ADN Nuclear y Mitocondrial

La ministra de la Corte de Apelaciones de San Miguel, María Soledad Espina, subrogante del ministro Héctor Solís en causas de derechos humanos,  dio a conocer la identidad de una víctima que figuraba como detenida desaparecida cuyos restos fueron encontrados en una mina abandonada ubicada en el sector de  Cuesta Barriga, el año 2001.

La magistrado se reunió con los familiares de la víctima de la causa rol N° 06-02-F, cuyos restos habían sido inhumados ilegalmente y sus muestras fueron enviadas por el Servicio Médico Legal al Laboratorio Gerichtsärzte am Institut für Gerichtliche Medizin der Medizinischen Universität Innsbruck (GMI),  Innsbruck, Austria.

Según los resultados de los análisis de ADN Nuclear y Mitocondrial realizados en el laboratorio, se concluyó con un 99,9% de certeza, que los restos corresponden a Jenny del Carmen Barra Rosales, la primera mujer chilena identificada con este tipo de técnica.

Los trabajos de identificación fueron realizados por el Servicio Médico Legal y el panel internacional de expertos integrado por el médico forense Francisco Extberria Gabilondo; Lourdes Prieto Solla, genetista forense; Macarena Hevia Alvarez, antropóloga física y Angela Melillán Sanzana, antropóloga.

En la presente causa se investiga la desaparición de Jenny del Carmen Barra Rosales, soltera, estudiante de Enfermería de la Universidad Católica, militante del MIR, quien fue detenida por primera vez el 17 de enero de 1974, a los 20 años de edad, por Militares de la Escuela de Infantería de San Bernardo. En esa oportunidad permaneció por espacio aproximado de 6 meses recluida en Cerro Chena, recinto de Tejas Verdes, Casa Correccional y Campamento Tres Alamos en virtud de las normas por Estado de Sitio.

En esa oportunidad se le acusaba de repartir panfletos y pertenecer al Frente de Estudiantes Revolucionarios (FER).

Una vez recuperada su libertad, continuó con sus estudios en la carrera de Enfermería de la U. Católica de Santiago.

Posteriormente, el día 17 de octubre de 1977, según declara su madre “mi hija junto con una amiga llegaron a la casa de ésta. Al llegar allí le manifestaron a Yolanda Bastías, madre de la amiga, que notaron que habían sido seguidas desde Santiago, pero ella le restó importancia al hecho para tranquilizarlas. Más tarde mi hija regresó a su hogar distante 7 cuadras del de su amiga quedando de llamarla por teléfono a las 21:00 horas.

Yolanda Bastías declara que los hechos sucedieron el 17 de octubre, saliendo de su hogar a las 17:30 horas. “Recuerdo que ese día ella me dijo que su madre estaba preocupada porque había visto días antes a 3 sujetos bien vestidos, de lentes oscuros, que vigilaban su casa”.

A su vez, Jacqueline Pezoa Barahona, amiga de ésta y quien declaró judicialmente en relación a Jenny, afirma que aproximadamente el 20 de octubre, estando ella en su trabajo, recibió un llamado telefónico de la víctima preguntando cómo estaba y agregando que ella estaba concurriendo a la Universidad y que estaba bien. Esto es contradictorio con la información de su ausencia de la Universidad a partir del 18 de octubre.

El día 17 de octubre, Jenny Barra concurrió al domicilio de Hernán Santos Pérez Alvarez, detenido desaparecido desde el día 19 de octubre y militante del MIR. En ese lugar almorzó con su esposa, Norma Ortega Villena, quien afirma que en esa oportunidad venía de clases y contaba sólo con algunos minutos para volver a ellas por lo que conversaron sólo cosas triviales. Agrega que, días después y en circunstancias que presentaba un Recurso de Amparo por la desaparición de su esposo, el día 19 de octubre se enteró de que Jenny también estaba desaparecida. “En las averiguaciones tendientes a ubicar a mi cónyuge supe que Jenny se encontraba en un automóvil marca Peugeot 404 color gris, patente CH?800 de Renca, perteneciente a la ex Dina según me informé, en el momento en que mi esposo fue detenido y conducido contra su voluntad en dicho vehículo”.

Por su parte Vicente Campillay Burgos declara que, cuando se dirigía a su trabajo, vio frente a su domicilio en la comuna de Pudahuel, un vehículo Peugeot 404 color celeste en el que habían varias personas. “Al pasar por el lado de este vehículo vi a una señorita que se cubría la cara con las manos, ya que al parecer lloraba. Supe que ese mismo día había desaparecido un señor cuyo nombre ignoro”.

Según agrega la madre, el vecino se acercó al vehículo intrigado por su larga permanencia en el lugar señalándole los civiles que “hacían una redada para aprehender drogadictos”.

Por otro lado, el día 15 de octubre del mismo año fue detenido por agentes de civil José Miguel Tobar Quezada, domiciliado al igual que la víctima en San Bernardo. Fue conducido vendado a un lugar desconocido donde permaneció por espacio de 3 semanas. Allí fue torturado e interrogado sobre actividades políticas. Además se le exhibieron fotos de mujeres entre las cuales reconoció la de Jenny Barra, a la cual conocía por el hecho de vivir muy cerca de su domicilio. Bajo presión se vio obligado a señalar la foto que correspondía a la víctima. En ese lugar le inyectaron algún elemento que le producía somnolencia. Había una mesa de ping pong donde jugaban los agentes y el baño era muy pequeño. Existía una pieza a la cual se llegaba subiendo unos 3 escalones.

En su declaración afirma que “fui conducido a una pieza en que había una litera y allí permanecí durante gran parte del tiempo. Desde ese lugar sentí la conversación o interrogatorio que hacían a una mujer, pudiendo identificar la voz como perteneciente a Jenny Barra, dándome cuenta que también se encontraba detenida”.

En una pieza contigua escuchó a 3 ó 4 hombres que se encontraban en la misma situación de detención. José Miguel Tobar fue detenido por civiles que se movilizaban en un vehículo Peugeot 404, patente CH 800, el mismo que practicó la detención de José Pérez Alvarez, y en el cual se habría visto una mujer que correspondería a la víctima.

En el proceso por secuestro, seguido en favor de Tobar Quezada ante el 11° Juzgado del Crimen de Santiago, se logró acreditar que dicha patente fue solicitada por la ex DINA a la Municipalidad de Renca, dando como domicilio el Edificio Diego Portales y como propietario al Ministerio de Defensa. Cabe señalar que la Dina había sido disuelta en agosto de 1977, creándose otro organismo de seguridad en su reemplazo, la Central Nacional de Informaciones (CNI).

Fuente: Poder Judicial y www.memoriaviva.com

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