 | | Alejandro Jodorowsky |
Según el actor, sicomago, tarotista y escritor Alejandro Jodorowsky (74 años, casado con Mariane Costa), la cultura chilena de los años 50 se armó gracias al fuerte predominio homosexual de los artistas de la época. Desafortunadamente, no tenemos información sobre el papel que hombres o mujeres abiertamente homosexuales o no, hayan podido desempeñar, como grupo o como individuos, en la vida cultural chilena de otras generaciones. Consideraciones legales y éticas nos impiden hablar de individuos que tienen o tuvieron sexo con pares, pero se casaron y mantienen este aspecto de su sexualidad fuera del dominio público. Es probable que ellos también contribuyeran, de un modo u otro, al fenómeno que Jodorowsky nos relata a continuación.
El maestro supremo era Roberto Humeres, conocido como "El Platón". Era técnico en jardines y hermano del Director de Bellas Artes de la Universidad de Chile. El tenía una gran e inmensa amistad con Luis Oyarzún, quien escribía durante todo el día un diario, con letra muy menudita, y cuyos contenidos todos ignorábamos. Otro hombre mítico era el llamado "chico Molina". Este triunvirato gay dominaba el ámbito cultural chileno. Humeres solo limpiaba los pinceles de Bonard en Francia, pero tenía una cultura fabulosa. Fue él quien nos interiorizó en las expresiones artísticas más diversas y nos puso al día de lo que pasaba fuera de Chile.
¿Y donde se reunían para conversar?
Por las noches, en el bar de los Alemanes, cerca del Mercado. Ahí aprendimos a conocer el Camembert. El preferido de este triunvirato era Enrique Lafourcade. Quiero subrayar que Enrique no fue ni es homosexual, pero, sin embargo, tenía una inmensa amistad con ellos y convivió, desde fuera, sus problemas íntimos. En base a estas vivencias escribió el libro que más me gusta de toda su producción literaria: "Pena de muerte". En él aparecen estos tres personajes, con otros nombres, pero igual las familias se indignaron. Provocó una cólera colectiva; sobre todo en los pescadores de Horcón que querían matar a Lafourcade porque reveló que ellos se cogían a los homosexuales. Había otro gran personaje, Raúl Devés. Trabajaba en la Biblioteca Nacional y escribía un manuscrito estilo kafkiano. Ellos consideraban que era un genio. Para rechazar a los amigos no se lavó durante un año o dos. Andaba con un olor repugnante, como desafío al resto. El que quisiera leerlo, tenía que soportar su fetidez. Enrique Lihn también fue formado por esta gente, pero nunca fue homosexual. Recuerdo asimismo a Lafourcade... durante un tiempo andaba con las manos hacia arriba, porque Humeres le había dicho que la sangre se iba a los codos y de este modo, las manos le quedaban blancas como de aristócrata.
Una noche en el departamento de Lafourcade, frente a la Posada del Corregidor, bebíamos todos, estábamos muertos de hambre y había una sola cama y no dejaba que nadie se acostara en ella. Decía mi cama es mi trono. Raúl Devés, borracho se colgó de la ventana para fuera hacia la calle y dijo que se iba a suicidar. Humeres se sacó los zapatos y comenzó a darle de taconazos en las manos para que soltara el alféizar y se cayera del cuarto piso a la calle. Devés se encaramó como loco al departamento.
En los años cincuenta se produce una estampida de hombres y mujeres homosexuales que se van de Chile porque no se sienten cómodos, o los persiguen... como Daniel Emilfork.
Daniel Emilfork era profesor del Internado Barros Arana, yo lo tenía como ayudante de director de teatro. Se convirtió en una especie de esclavo mío. Cuando se puso cargante, después de una terrible escena de celos, lo eché de nuestra compañía de mimos. Una vez que me corrieron en la casa, me fui a refugiar donde Daniel. "Tú duerme en el sofá y yo me encierro en el dormitorio con llave", le dije. Me pasó un pijama pero la parte del chulo estaba toda desgarrada. Con más razón le eché llave a la puerta, dice Jodorowsky con un tono pícaro. Y agrega: "Marianela Molina Lahitte era la hija de un célebre fotógrafo que vivía con su amante hombre en el primer piso, en el segundo piso vivía la ex mujer de Molina con su amante hombre y en el tercer piso la ex mujer del amante de Molina con su amante mujer. Y Marianela se pasaba de un piso a otro. Era una época muy linda. A Marianela la llevé donde los Mimos y le di el rol de la niña idiota, que se enamoraba de un mono que se escapaba del zoológico.
En fin, era una época muy especial, donde ser homosexual, por lo menos en nuestro medio, no acarreaba ningún problema.
¿Y en los medios más adinerados?
Los homosexuales descendían a Valparaíso a las pistas de baile a buscar marineros y obreros y entre la gente del pueblo, eso era común. La gente del pueblo eran los activos. Además iban a la Plaza Yungay, cerca de Cummings. Para la fiesta del "roto chileno" iban todos los homosexuales. Iban para cogerse al pueblo. Esta era una fiesta homosexual. Otros iban a Horcón; donde los pescadores les hacían favores...
Alejandro Jodorowsky nos recuerda que nació circunstancialmente en Iquique. Sus padres vivían en Tocopilla, pero como en aquella época en la ciudad no había hospital, tuvieron que trasladares al mítico puerto. Alejandro continúa con los recuerdos de su infancia en Iquique, y nos cuenta, muy de pasada, que entre sus juegos infantiles, él y sus amiguitos, que tenían entre ocho y nueve años, estaba el hacer fila detrás del Beto, el hijo del relojero, un muchacho algo mayor. Este se bajaba los pantalones y los niños emulaban el coito, frotándose contra las nalgas desnudas del joven. Al final nos dice, "la calle Freire era la calle de las putas donde iban los marineros. Nosotros también acudíamos y nos mezclábamos con las hijas de las prostitutas en una convivencia extraña, sana, sin segundos pensamientos. Ese era el Chile que dejé. Un ambiente medio tropical donde algunos de los integrantes de la generación del 50, poseían de vez en cuando a homosexuales asumidos, sin que les pasara por la cabeza que eso los convertiría en gays. Constituía una choreza...La chiva era "Anoche medio borracho, me tiré a un guatón".
De hecho, un artículo publicado recientemente por el diario La Nación, firmado por Roberto Baier, amplía a hechos concretos lo dicho por Jodorowsky en el sentido de que el mismo fue agredido -a su manera- sexualmente por José Donoso en una oportunidad.
...Y DE ENRIQUE LAFOURCADE
Chile es un país de temblores, de los de tierra y de los otros. Numerosos son los escándalos que han venido a llamar la atención de los chilenos. El medio literario ha contribuido con lo suyo. Entre los más recientes, encontramos las reacciones de rechazo que se produjeron cuando el escritor Juan Pablo Sutherland recibió ayuda del Fondart para publicar su colección de cuentos "Angeles Negros". Sutherland trata el tema homosexual y lo hace sin concesiones, por eso, porque su escritura no guarda silencio, todo Chile quiso hablar.
Este terremoto nos hace recordar a otro joven, que también abordó el tema, pero en los años cincuenta. Se trata de Enrique Lafourcade. En "Pena de muerte", el escritor hurga por un área chica delicada. Y por eso mismo, Benjamín Subercaseaux, pone las cosas en su lugar para que nadie confunda al autor con sus personajes: "Porque es preciso que el lector no ignore que Enrique Lafourcade es un mozo de unos veinticinco abriles, reposado, medido en el hablar, y de una reserva interior que casi provoca el fastidio. Muy varonil en todas sus actitudes, parece ocultar su personalidad, sin embargo, bajo un cuerpo entre tímido y entumecido por la frialdad del mundo. Ni sombra de morbosidad en él, menos de pedantería. Espíritu eminentemente reflexivo, prudente y cortés, evita no obstante la mirada con cierta turbidez que hace pensar en la falsedad del ánimo, pero que sólo es un pudor del alma, entre el desvergonzado impudor de la profesión literaria". Y a continuación califica la novela como "entre las más importantes dentro de la literatura actual de este país".
La historia tiene como escenario la ciudad de Horcón. Allí transcurren las andanzas de los tres personajes. Aurelio, un hombre homosexual, a quien Subercaseaux presenta como "un amante griego del tipo platónico, extremadamente pudoroso y tierno a la vez que extremadamente desvergonzado por la propia solidez de su pureza". Junto a él, sus dos amigos, Eduardo y Juan.
Lafourcade nos presenta un mundo de excesos, de correrías nocturnas, de diálogos intensos. En "Pena de muerte", se describen las visitas que los santiaguinos solían hacer a Horcón, durante los fines de semana y en los meses de verano. Los encuentros entre los visitantes y los lugareños, en especial con los pescadores, ponen en evidencia un juego, una dinámica de relación, mezcla de poder, ternura y deseo. El uso del lenguaje no deja espacio a los misterios. A este respecto, Subercaseaux nos dice: "tiene el talento de acudir a las imágenes más osadas con seguro tacto, las que, cosa curiosa, no desentonan ni asquean en el sentido que temíamos". El narrador es alguien que conoce el lugar, y por lo mismo, porque parece que cuenta una verdad, es que los pescadores de Horcón constituyen una de las constantes en la imaginería homosexual chilena.
La temática homosexual fue nuevamente abordada por Lafourcade en su segunda novela. "Para subir al cielo", publicada en 1959. Si en "Pena de muerte" se nos presentaban personajes que reprimían su homosexualidad y que por lo mismo, vivían abrumados y confundidos, ahora nos encontramos con la figura bastante más provocadora de Antinous Eguirreizaga. Este personaje, alegre, histérico y a ratos detestable, da la nota fuerte casi al final del relato al revelar su orientación sexual a su altiva madre, doña Isidora, viuda de Eguirreizaga. Otro toque interesante, lo constituye el hecho de sugerir una relación entre Antinous y un fornido sacerdote. Y como marco, el paisaje de la Quinta Vergara y los prostíbulos porteños. A lo largo del relato se intercalan los ambientes aristócratas con los de los de prostíbulos. Una mezcla de placeres ocultos con placeres permitidos. Por su imaginería, por su audacia, podemos calificar esta novela como una de las más logradas de Lafourcade.
La novela estuvo nuevamente de actualidad a mediados del año 2000, debido al interés de un joven cineasta chileno. Martín Wescott desea realizar una versión cinematográfica de la novela lo cual entusiasmó a éste injustamente postergado merecedor del Premio Nacional de Literatura. En su momento, se dieron a conocer los nombres probables del elenco. Entre los cuales figuraban la ex Miss Universo, animadora de televisión y ahora esposa del ex presidente Carlos Saúl Menem, Cecilia Bolocco; el futbolista de la Juventus, Marcelo Salas, junto a las muy célebres y populares Claudia Conserva, Támara Acosta y Marcela Osorio.
Por último, con la perspectiva que pueden dar los casi cincuenta años que han pasado desde la primera edición de "Pena de muerte", Lafourcade nos da una visión del ambiente en que esta fue concebida. Dice el gran escritor: "La novela fue escrita no como una obra sobre homosexuales, sino que sobre una pasión entre intelectuales, sofocante, sensible a la vez. Lejos de la homosexualidad de hoy, tan llena de brutalidad, desparpajo y donde a menudo se mezcla la droga. Mis personajes son el reflejo de una época donde la homosexualidad era más refinada, cuando la vida sexual de cada individuo se mantenía en reserva, como cuando uno va al baño a evacuar. Era algo que no se hacía público. En los años cincuenta, el tema era un conflicto solitario, reprimido. Cada uno con su drama, que se expresaba en metáforas, o a través de otras formas menos trasgresoras. En "Pena de muerte" no se habla de homosexualidad, sino que de confusión del amor".
Enrique Lafourcade asocia homosexualidad y droga. Al decirlo, parece censurar la manera en que los hombres homosexuales y las lesbianas viven su homosexualidad en este fin de siglo. Para él, hace cincuenta años todo era distinto. Sobre todo, hace hincapié en la la discreción con que la gente llevaba los aspectos relacionados con la sexualidad. Creemos que hay algo de verdad en lo que dice; pero, también estamos convencidos de que el tema tiene matices.
LAFOURCADE LANZA DARDOS CONTRA LEMEBEL
Una de las cosas que llamó la atención de Alejandro Jodorowsky en su última visita, fue la persecución de Pedro Lemebel a Gonzalo Contreras a escupitajo limpio durante una comida de la Cámara Chilena del Libro...
Son los pintoresquísmos nacionales. Lemebel que es un personaje más pintoresco que interesante, más dentro del neofolclor obsceno que de las nuevas generaciones literarias. Ha sido protegido y exagerado en su valoración por todas las instituciones culturales del régimen, por la cultura batuca como la bauticé a la cultura de los tambores, de los escenarios, de la gritería, de la obsecuencia frente al poder ejecutivo, de las antesalas y genuflexiones en La Moneda esperando becas e invitaciones a congresos etc... Y del invento a través de grupos de periodistas y uno que otro crítico y que se autopromueven y descubrieron que los marginales eran creadores importantes en Chile y han premiado a cuanto gay, travesti y marica se sienta parte de la cultura.
Lemebel se hizo famoso con su intervención en la Feria del Libro de Guadalajara, cuando describió a Chile ostentando un turbante. Había mucho misterio por saber que ocultaba bajo el turbante; algunos pensaron que era una calvicie o una peluca, o si ocultaba un pelo maravilloso y fue lo primero, estaba calvo hasta le vieron la cicatriz de la frente donde se la engancha.
¿Y qué había debajo?
Cuando se sacó el turbante apareció una calva avacial. Lemebel aseguró que Chile es un mojón. Esto, el Gobierno, el Embajador presente con su señora la escritora Marcela Serrano, lo encontró maravilloso, como una expresión de libertad, y todavía lo tienen entronizado, imagino para el premio Nacional. (Leer en vertice2000.cl "La realidad gay en Chile" el capítulo titulado "La homosexualidad en los años cincuenta en la perspectiva de Alejandro Jodorowsky y Enrique Lafourcade", en la cual el autor se explaya largamente sobre este tema).
¿Lo ha leído?
Leí unas crónicas sobre "nosotras las chiquillas que nos pasaba esto y lo otro". No me dio el cuero para leer más.
Entonces, ¿no lo considera un buen escritor?
No.
¿Qué es lo que explota él entonces?
Eso, el mundo que conoce bien, el de las tinieblas, del autoescarnio, de la humillación, el la eleva a categoría de espíritu. Le da con que lo forniquen por todos lados, lo arañen, que le peguen, lo maltraten que le escupan y entonces él sale como un ángel redimido por el dolor humano, pero cobra por esto.
Es como el caso de Jean Genet, en Francia, con la diferencia que era un escritor. Lemebel no debe de leer nada, es una excrecencia pintóresca de un sistema de vida. Imagino que la infancia suya fue espantosa, de modo que eligió una alegría de vivir equivocada. Debería de dedicarse a ser un clonista desenfadado, que es lo que está haciendo, y no más.
* De la investigación "La realidad gay en Chile"
(1) Todas las citas de Benjamin Subercaseaux están extraídas del prólogo a la novela. Pena de muerte, Santiago, Ediciones Zig-Zag, 1953.
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