Cuando el Municipio vendió la Ex Cárcel de Valparaíso en mil 600 millones de pesos, el ministerio de Bienes Nacionales se hizo cargo del terreno. Entonces proyectó ocupar el espacio como un centro de difusión cultural y para ello convocó a diversas agrupaciones artísticas de la ciudad que hasta hoy ocupan el lugar.
A fines de 2000, una comisión presidencial denominada de "Infraestructura Cultural" lanzó un proyecto que buscaba levantar en el penal una segunda Estación Mapocho desatando la ira de los porteños que empezaron a hablar de "mapochización de la cultura" aludiendo al trasplante de la elitista cultura santiaguina.
Un año más tarde, nace Plan Valparaíso, comisión presidencial creada para alzar la alicaída economía del puerto mediante la ejecución de proyectos estratégicos. Uno de ellos considera la habilitación de un mega centro cultural en los terrenos de la cárcel por un monto total de 14 mil 430 millones de pesos. Inspirados en la primera propuesta, Plan Valparaíso subcontrató a la inmobiliaria Novaterra (de propiedad de Orlando Mingo y creadores de Curauma, una microciudad a 15 kilómetros del puerto) para llevar adelante sus planes. Incluido por Lagos como uno de los proyectos del Bicentenario, la comisión debió apurar la marcha para dejarlo amarrado con premura.
Preocupados por la reacción de los porteños, trabajaron en él sin hacer demasiado ruido hasta elaborar el informe de la discordia. Una propuesta de uso de suelo, con fecha 3 de octubre de 2002, que considera la construcción de bibliotecas, salas de eventos, una explanada para ferias y conciertos, edificios comerciales, oficinas para el nuevo ministerio de cultura, una universidad (tentativamente Arcis), un museo, un hotel de ocho pisos y -el punto más conflictivo- un condominio con 40 viviendas "unipersonales". Pronto el rumor cundió por los cerros porteños. Declarando que esta sería "la intervención urbana más feroz" desde la construcción del Congreso Nacional, los vecinos de Valparaíso formaron un movimiento de rechazo a la venta del presidio al que ya se han sumado 60 organizaciones comunitarias de todo tipo y que se reúnen cada lunes a las seis de la tarde. Al Plan Valparaíso, en tanto, el panorama se le tornó color de hormiga. "La idea era que ´Centro Cultural Ex Cárcel´ (como se denomina a la iniciativa) fuera un proyecto casi invisible, pero desde que trascendió, esto se ha convertido en el quinto infierno", confiesa desde Santiago una fuente cercana a la comisión. "Los porteños nos acusan de talibanes por querer destruir su patrimonio cultural. Pero ellos están actuando como verdaderos shiítas".
 | | (foto: Rafael Fernández) |
Pero lo que más desquicia a los detractores del proyecto es que la idea se gestara en Santiago. "Algunos podrán decir -comenta Pablo Andueza profesor de derecho de la UCV y vocero del movimiento- que nos gusta que nos provoquen. Es cierto, el mérito de Santiago es que nos meten ají en el poto y nos hacen reaccionar. Nosotros queremos que la cárcel sea un espacio abierto y para todos". Fernando Vergara es conservador de la Biblioteca Budge, se unió al movimiento hace poco y acusa de centralistas a los gestores del proyecto Campus Cultural. "Son tan centralistas, dice, que ni siquiera tenían una oficina, funcionaban desde Santiago, con la óptica capitalina y para los santiaguinos". "Es cierto -confirma una fuente de Plan Valparaíso- era tan impresentable que el alcalde Pinto nos tuvo que pasar un sucucho en Esmeralda 1051".
La Ex Cárcel es el único terreno plano sin construir en Valparaíso. En él, sobreviven aún la galería de tres pisos con 237 celdas, el antiguo polvorín, una sala de teatro acondicionada por los actuales usuarios, otra que aloja un programa de televisión patrimonial y una para ensayos. Lo demás: polvo, fierros, maleza seca, garitas de vigilancia oxidadas por la humedad salina, el baños de los presos y el pensionado ahora en ruinas y un amplio patio desolado que ocupa la mitad del terreno. Plan Valparaíso espera enajenar esta franja de tierra para que Novaterra construya allí 40 casas estilo holandés, de dos mil unidades de fomento al alcance de la clase media.
La idea es transformar a la cárcel en el mejor barrio de 'Santiago', pero con vista al mar. "Esa es la única forma de financiar un proyecto cultural en serio", sentencia una persona ligada a Plan Valparaíso. En la contraparte aseguran que ningún porteño está de acuerdo con el proyecto. "Nos quieren encajar un centro cultural cuyo pilar es básicamente inmobiliario, ¡porqué se les tenía que ocurrir hacerlo justo acá! Nuestro principio arquitectónico es claro: intervenir el mínimo para darle mayor sustentabilidad económica", declara Pablo Andueza.
Poca gente se ve en los alrededores del penal y hace rato que el sol traspasó el muro de 20 metros de altura que sirve de frontera con el exterior. Jimena Ramírez, es funcionaria del Seremi de Bienes Nacionales y está a cargo de la administración del recinto. Hace dos años le encomendaron montar aquí un centro cultural y coordinar los permisos de uso. Envuelta en un mameluco, termina de pintar junto con otros voluntarios la fachada de la sala de teatro que acondicionaron en la cárcel. Por la noche se presentará allí la compañía Pato Gallina con su obra "Gritos de guerra". Jimena se pasea para chequear que todo esté en orden y comenta que se sienten amenazados. "Actualmente hay 27 agrupaciones con permiso de ocupación hasta el 30 de septiembre.
Un proyecto con características tan elevadas demuestra que nosotros no estaríamos contemplados. Yo me siento responsable de lo que aquí se ha hecho y estoy dispuesta a jugármela con todo asumiendo que pueda salir del ministerio con una mano delante y otra detrás". En el "informe de la discordia", su jefe el ministro de Bienes Nacionales, Edmundo Bustos se pronunció a favor de la propuesta. Y al igual que él, la mayoría de las altas autoridades de la región.
El destino final de la Ex Cárcel se decidirá a fines de este mes en la Comisión Regional Concesional presidida por el intendente de la V región, Marco Antonio Núñez y en las que estarán presentes sólo autoridades subordinadas al Presidente de la República. Mientras en Santiago, los talibanes aseguran que "ya está todo acordado" y que en poco tiempo más estarán cortando la cinta, desde el puerto los shiítas se preguntan, "¿votaría usted un proyecto en contra de su jefe?, ¿ah?".
| POLVORÍN AEQUEOLÓGICO |
| Uno de los programas que se realiza en la ex Cárcel fue financiado por el Fondart. Se trata de una excavación arqueológica en el antiguo almacenador de pólvora que fue edificado en 1806. Siendo el edificio más antiguo de la ciudad todavía en pie, es también, uno de los caballitos de batalla del movimiento que se opone a la venta del penal. Debido a que la obra no posee la categoría de monumento nacional, los porteños han encontrado en estos trabajos un sutil resquicio legal a fin de impedir cualquier tipo de edificación habitacional. "Según la ley de monumentos nacionales -explica Pablo Andueza- todas las excavaciones arqueológicas, son de hecho monumento nacional. No necesitan ser declaradas jurídicamente. Por eso nos quitaron el presupuesto. De la noche a la mañana esos fondos no llegaron más. Si hay movimientos significativos de tierra en ese lugar, el Polvorín se cae". Según Plan Valparaíso su proyecto considera dejarlo intacto, envuelto en una casa de vidrio. De todos modos, las casas holandesas se construirían a un costado de él. |
| LA CARCEL Y EL ALCALDE |
| El tema le atañe no tanto por ser una autoridad local. Vive a tres cuadras de la cárcel y así como a los porteños, para él "la Cárcel tiene una carga emotiva muy importante". En conversación telefónica, el Alcalde de Valparaíso Hernán Pinto se mostró contrario a la idea de enajenar los terrenos para construir viviendas. "Una propiedad fiscal como esta, con el tamaño que tiene, no va ser fácil conseguirla. No sería bueno venderla, sino mantener la concesión del terreno". Según su opinión, "se le debió haber encargado el trabajo a una constructora que tuviera la capacidad de generar negocios culturales. La especialidad de Novaterra es la de gestar negocios inmobiliarios y si es así, era lógico que la fórmula que se está dando sea inmobiliaria". Respecto a una eventual edificación hotelera en altura señaló que si esto " va a ocupar parte importante del lugar, que va a destruir el entorno y que además va a generar un problema de vista, si es así, entonces nos divorciamos". |
|