Año 2 Número 32, Lunes 17 de marzo 2003

A un año del caso Rabié

Jaque a la Reina

Un grupo de abogados, con los que se contactó el ex contralor general de la empresa distribuidora Rabie S.A., Humberto Contreras Anguita, estudia la presentación de una denuncia a la justicia del Crimen por fraude al fisco contra la plana mayor del grupo de la VIII Región. Aunque la presentación inculparía al mismo Contreras –quien supuestamente ideó el fraude para sus jefes- la responsabilidad recaería en Yolanda Uauy Bandes, la madre de Jorge y Esteban Rabié, quien presidió el directorio de la empresa entre 1999 y 2001, tras la muerte de su marido.

Nunca pensó Esteban Rabié Uauy el 28 de mayo de 1997, en la notaría de Manuel Martín Alamos, que la persona a la cual le concedía un "poder especial pero tan amplio como en derecho sea procedente", Humberto Contreras Anguita, en ese entonces gerente contralor de la empresa Rabié S.A., se convertiría al cabo de cinco años en el peor enemigo de la familia.

Ese día, en Arauco 683, local número cuatro, se selló con un apretón de manos la firma del documento que, entre otras cosas, posibilitaba a Contreras a hacer y deshacer en Rabié SA, un negocio familiar, fundado hace 100 años.


En marzo de 2002, justamente cuando la empresa que había nacido como una tienda de pueblo cumplía su centenario, las vidas de Contreras y los Rabié se separaron para siempre en los negocios y se reencontrarían únicamente en los tribunales. Las simpatías dieron paso al odio. El hombre de confianza pasó a ser un ladrón. Los jefes-amigos, de la noche a la mañana se convirtieron en contraparte para Contreras.

Chillán, expectante, seguía de cerca los rumores -la prensa no se atrevía a publicar-, las disputas del todopoderoso contralor con los ricos de la ciudad. No en vano Rabié, hasta el día de hoy, posee una gran fortuna: factura más de 200 millones de dólares al año y es propietaria del mall El Roble.

La historia simple, aún no se ha escrito, pero todavía mantiene dos versiones. Una, la de los Rabié, que asegura que su ex hombre de confianza desfalcó a la empresa en más de mil 500 millones de pesos. La otra, la de Contreras, que dice que los Rabié -con su ayuda- cometieron reiterados fraudes impositivos, cercenaron los derechos sindicales y se enriquecieron indebidamente. Si bien Contreras Anguita sostiene que todo el conflicto se inició cuando él solicitó mil millones de pesos de indemnización para retirarse de la empresa, los Rabié aseguran que no había ningún problema con su gerente contralor, al que incluso ofrecieron ser parte del directorio a fines del 2001, hasta que se percataron que el hombre de confianza les estaba robando diariamente importantes sumas de dinero. ¿Lo uno o lo otro? Un misterio. Los juicios se iniciaron en marzo de 2002. El 18 de ese mes, Contreras presentó una denuncia contra Rabié ante el Servicio de Impuestos Internos por Fraude al Fisco.

"Hoy, el suscrito reconoce su complicidad con todos los hechos reales y concretos que contendrá esta declaración, en un gesto de arrepentimiento sincero por los daños que estos ocasionaron a terceros, normalmente simples y modestos empleados, como asimismo por las deshonestas ganancias que algunos de estos mismos hechos representaron a los Rabié". Con estas palabras comienza la declaración jurada que Humberto Contreras presentó al jefe del Departamento de Delitos Tributarios del Servicio de Impuestos Internos (SII), Claudio Benavides, el 18 de abril pasado.

Según Contreras los ilícitos de los Rabié incluían retiros de millonarias sumas de dinero por parte de los socios de la empresa, durante 20 años, no declaradas; confección de balances y estados financieros con datos fraudulentos; evasión de impuestos e imposiciones en las liquidaciones de remuneraciones de los vendedores, y sistemas tramposos en los pagos de horas extras de los trabajadores. Todo ello, que configuraban delitos tributarios, contables, comerciales, previsionales y laborales, fueron dados a conocer en una conferencia de prensa de Contreras, acompañado por el flamante senador Nelson Avila, donde el ex contralor señaló que los retiros alcanzaban los 60 mil millones de pesos y la evasión podría ascender a los 15 mil millones. "El fraude al fisco más importante después de Lozapenco", sostuvo el entonces dirigente del PPD.


La respuesta de los Rabié, histérica según Contreras, no se hizo esperar. El 25 de abril presentaron una querella contra el ex contralor ante el Primer Juzgado del Crimen, bajo el rol N° 78.537-B, donde lo acusaron de haberles robado, precisamente, la misma cifra que el denunciaba ante el SII: más de 700 millones de pesos.

El Servicio de Impuestos Internos acogió los dichos de Contreras, luego de un acabado análisis de los antecedentes, constituyéndose posteriormente en la empresa por varias semanas, sin que hasta el día de hoy se conozcan los resultados de esa pericias. En mayo, Contreras inició otra querella contra Rabié, esta vez por razones laborales, la que fue ganada en primera instancia por la empresa y que está siendo apelada por el ex contralor.

Un mes más tarde, Rabié amplió la denuncia contra Contreras y lo acusó ante la Justicia de haber robado 900 millones y no 700 como había señalado en el primer escrito. El 9 de julio la distribuidora volvió a recurrir a la ampliación porque, según el escrito, Contreras Anguita accedió a los sistemas computacionales de Rabié S.A., con el objeto de interceptarlos e interferirlos, "induciendo a error en la preparación de los Balances Tributarios y Estados Financieros de la empresa de los años 1999, 2000 y 2001, como se ha podido establecer en la investigación interna y mediante la auditoría tributaria del SII, actualmente en pleno desarrollo".

Haya sido Contreras o los Rabié, por esta sola declaración, está comprobado que hubo un fraude al Estado y, a un año de esa constatación, la empresa funciona normalmente y el SII no ha tomado medidas en su contra. El Periodista le dejó mensajes a Aldo Anfossi, encargado de comunicaciones del ente estatal, pero éste no respondió y por lo tanto no pudimos tener la versión del servicio. Lo que sí ha trascendido es que la Corte de Apelaciones de Chillán habría oficiado al SII para que informe el resultado de su auditoría en la empresa Rabié.

En julio de 2002 Contreras acometió contra la distribuidora y presentó otras dos nuevas querellas, ambas por falso testimonio, contra Jorge Rabié y otros, que se sustancian en el Primer Juzgado del Crimen de Chillán. De acuerdo a versiones recogidas en fuentes cercanas a Contreras, el ex contralor estaría próximo a solicitar el sometimiento a proceso y encargatoria de reo de Jorge Rabié.

Para ello contaría con dos cartas claves. Ellas son las declaraciones juradas de dos ex empleados de Rabié SA, Thelma Eliana Muñoz Muñoz, ex subgerenta de administración, y de Jaime Osvaldo Illesca Acuña, ex jefe de Recaudaciones. Ambos, que estuvieron en la empresa hasta abril de 2002 y que habían testimoniado contra Humberto Contreras Anguita, acusándolo de haberle robado a la empresa, declararon ante el notario Luis Eduardo Alvarez Díaz que fueron presionados para que culparan de hechos ilícitos al ex contralor.

Illescas, al que también se lo acusó del robo, dijo que fue objeto de "duros interrogatorios llevados a cabo por sujetos expertos". Y agregó: "que producto de estas presiones ilegitimas firmó declaraciones escritas, como un resultado de supuestas investigaciones efectuadas en la empresa en el transcurso del mes de marzo de 2002. Nunca pudo leer el contenido de estos escritos, puesto que fueron redactados por los sujetos que le interrogaban, los que confeccionaban borradores para presentárselos a los señores Rabié, quienes daban el visto bueno, procediendo a continuación a obligarle a firma".

Según el ex empleado "los interrogatorios eran realizados normalmente en las oficinas, en las horas de la noche, bajo fuertes focos de luces para no poder ver a los interrogadores y tampoco leer el contenido de las declaraciones".

Tanto Illescas como Muñoz coinciden en que los interrogatorios eran realizados por tres sujetos, uno de ellos José Luis Aguilera, ex mayor de Carabineros procesado y con orden de arraigo, en la causa 378 de la sexta fiscalía militar de Santiago, por violencia innecesaria con resultado de muerte en 1994.

Respecto a los retiros de dineros, según los testimoniantes, éstos eran ordenados por Jorge Rabié Davani, fallecido en 1999, sus hijos Jorge y Esteban, y su yerno Armando Jara Jara. "El procedimiento que se ha repetido desde el año 1981 hasta la fecha, bajo el entendido de que se trataba de retiros de dineros de los socios, tiene trámites simples, como son: uno de los señores Rabié llamaba por citófono ordenando se le prepare un paquete con los millones de pesos que requería y luego solicitaba se le fuera a entregar o enviaba a una persona de confianza a buscar la remesa", declaró bajo juramento Thelma Muñoz.

Para Contreras "los procesos de sustracción de dineros por parte de los socios, pueden llegar a ser diarios (dependía de la oportunidad de negocios en efectivo), los procesos de conciliación de las cuentas de Deudores Clientes es mensual, y ambos se manejan en forma interna, pero el problema se presentaba seriamente una vez al año, cuando había que confeccionar el balance general". Por ello según Contreras fue solicitada su capacidad para ocultar la situación, desarrollando un programa computacional que tenía como misión disminuir el exagerado saldo interno de la cuenta caja. "En los años iniciales, se subieron los costos unitarios de los artículos, o sea, si algo costaba 100 pesos la unidad, se buscaba con sofisticados programas computacionales las proporciones que este artículo iba a aportar a la diferencia total, tomando en cuenta, por supuesto su incidencia ponderada respecto a las unidades", y agrega Contreras: "Posteriormente, pensando que las adulteraciones de los costos de los artículos eran más vulnerables, se cambia el sistema por aumento de las unidades de los productos, buscando otra vez el mismo efecto compensador".

Como protagonista y supuesto cómplice de la situación, Contreras explica que a la hora de los balances generales se diseñaban distintos archivos para hacer coherente la información del año, diseñando uno especial para la adulteración que luego se traspasaría a los libros oficiales timbrados por el SII. El ex gerente contralor dice haber participado en esta irregularidad durante 15 años, que el monto total de sustracción de dineros no declarados podría llegar a más de 60 mil millones de pesos, que de ella sabían los cercanos de Rabié, el actual gerente general, Armando Jara Jara, y los auditores externos de la empresa Ricardo Toledo Fuentes de Santiago y Luis Díaz Verdugo de Concepción.

Por los testimonios de Muñoz e Illescas, tal vez, fue que el juez del Primer Juzgado del Crimen rechazó el procesamiento de Contreras Anguita, cuando éste fue solicitado en septiembre del año pasado por los Rabié, resolución que fue confirmada unánimemente por la Corte de Apelaciones de Chillán en diciembre de 2002. A pesar de ello, en esos días, Rabié amplió la denuncia contra Contreras, acusándolo de haber sustraído la friolera de mil 700 millones de pesos durante el 2001. Resulta curioso, dijo a El Periodista una fuente cercana a tribunales que la cifra fuera aumentando a medida que Rabié debía justificar sus faltantes y que una empresa grande, que se supone seria, pueda ver desaparecer frente a sus ojos una suma tan impresionante".

Tanto Illescas como Muñoz, además, presentaron una querella contra "Jorge Rabié y otros" por apremios ilegítimos, amenazas y presiones sicológicas. Ellos fueron dos de los cinco testigos que la empresa interpuso contra Contreras. Otros dos fueron despedidos y también modificaron sus declaraciones. Sólo uno queda en la empresa y guarda silencio. El principal argumento para desvirtuar la denuncia de Humberto Contreras ante el SII -el que él había robado el dinero-, parece desvanecerse en la verdad de los tribunales. De lo contrario, de ser verdad que el ex contralor se metió los casi 3 millones de dólares al bolsillo, por qué continúa en libertad.

1. UN AÑO DE JOLGORIO

Rabié SA, durante el 2002, vivió la fiesta. El grupo no sólo se ganó todos los premios, sino que además su centenario fue uno de los eventos más destacados, concurridos y publicitados del año social. Cientos de personas llegaron hasta el Hotel Sheraton para compartir con los descendientes de los fundadores de la distribuidora más importante del país, cuyos 430 camiones pululan por todo Chile gracias a la capacidad de un ejército de 400 vendedores equipados con la más alta tecnología que serpentea raudamente el territorio nacional para satisfacer las necesidades de sus 40 mil clientes y cumplir con el sello Rabié que se estampa en los pequeños y medianos almacenes de barrio.

Eficiencia, rapidez y una logística impecable, que ya se la quisiera un área tan sensible como la salud pública a la hora de reponer los stocks de medicamentos en hospitales y consultorios, han llevado a Rabié SA a estar en la primera línea de distribución de más de 4 mil 500 productos de mercaderías (abarrotes, confitería, ferretería, bazar y línea institucional) para el comercio detallista del país.

Pero no todo puede ser fiesta. La empresa, en cuyo patrimonio se cuenta el imponente mall El Roble, para cuya inauguración prácticamente se paralizó la ciudad y se cerraron calles, mantiene importantes deudas en el sistema financiero. Una de ellas, sólo con el BancoEstado, alcanza los 10 mil millones de pesos y está garantizada con la propiedad del centro comercial. El dividendo mensual, aproximado que Rabié debía pagar por ese préstamo obtenido hace unos años, llegaba a 150 millones mensuales, dinero que estaba asegurado con el pago de los arriendos de los locales que existen en el mall. Sin embargo, ante las necesidades financieras, la empresa Rabié debió buscar plata fresca en el mercado y la consiguió, según nuestras fuentes, en Banefe, comprometiendo con esa institución del Banco Santander los flujos provenientes de los arriendos por el lapso de 18 años. De ser efectiva esta información el BancoEstado, que tiene 30 mil millones de utilidades al año, debiera estar haciendo las provisiones respectivas por este negocio financiero. Igual que con el préstamo al grupo Luksic para adquirir el Banco de Chile, garantizado por la empresas Lucchetti, Madeco, Hoteles Carrera y Quiñenco, todas con pérdidas patrimoniales importantes durante el 2002, las que seguramente deben haber caído de categoría de riesgo desde que el directorio del ente estatal pasara los dineros al grupo económico. Tampoco hay que olvidar que las acciones del Chile fueron adquiridas a 60 pesos y hoy apenas llegan a los 40. Todo ello, sin duda, debiera preocupar a la entidad que dirige Jaime Estévez, especialmente después de las corridas de las últimas semanas. Nuestras fuentes nos señalan que Rabié, además, tiene 20 mil millones de deuda con sus acreedores. Y otros tantos miles en el sistema financiero. Entre ellos, deudas pendientes con CorpBanca, del grupo Saieh, quien es propietario del edificio de Rabié en Chillán. ¿Por eso el diario La Tercera no publicó nada sobre Rabié cuando el tema fue tratado hasta en El Termómetro y se paseó por todos los canales de TV?

2. EL LOBBY

En el caso Rabié, trascurrido un año de su publicación en El Periodista, hay algo que está meridianamente claro. Faltan mil 700 millones de pesos. Es lo que ha dicho la empresa en los tribunales y, de acuerdo a trascendidos, lo que habría detectado el SII en sus pericias. ¿Quién se robó el dinero?

El juez que investiga a Contreras no ha encontrado, hasta ahora, motivos suficientes para procesarlo. Si hubo fraude al fisco, como alega el ex alto ejecutivo, pudo haberse borrado. "No puede, salvo quemando los libros contables. Me interesa que la debilitación del enemigo sea tal que sólo tengan que preocuparse de salvarse ellos. Si logro darle a la línea de flotación con un solo torpedo tendrán que empezar a ver cómo se salva el barco. Para poder defenderme tengo que atacar y ataco con lo que sé: si ellos me acusan de ladrón yo quiero asumir que ellos son ladrones. Ellos, al igual que yo, van a tener iguales alternativas: o se defienden o se arrancan o se suicidan. Eso es justo. ¿Por qué tengo que ser yo no más? Cuando me preguntan por qué lo hago, digo por justicia y por equilibrio. Si alguien me pregunta ¿estás muy enojado porque se evadieron impuestos? No, porque no soy el llamado a andar defendiendo los intereses del fisco... ese no es mi problema", dijo el ex contralor cuando le preguntamos el año pasado sobre el tema.

Los empresarios Rabié, como nunca, durante el 2002 gastaron una fortuna en eventos. Recibieron más premios que en todos sus años de existencia, algunos fueron creados para que los Rabié fueran los beneficiados. Hasta el cuestionado Carlos Massad, presidente del Banco Central, se fotografió con ellos, a sabiendas de que estaban siendo investigados por fraude al fisco. Lo mismo otras autoridades, políticas y empresariales, generando un escudo protector que ha impedido que el SII tome una resolución que perjudique la marcha de la empresa.

¿Hay o no irregularidades en los balances generales y Estados financieros de los años 99, 2000 y 2001? Nuestras fuentes nos dicen que sí. ¿Qué se espera? ¿Está influyendo, acaso, el hecho de que los Rabié, como lo confesó el propio diputado Eugenio Tuma (que también se querelló contra Contreras por injurias porque dijo que le habían pagado 20 millones por una gestión) financian campañas políticas en todo el país? De ser así, ¿qué diferencia habría, con los casos que investiga el juez Carlos Aránguiz?

La embestida de Contreras, en los próximos días, pretende poner a Rabié nuevamente en el centro de la discusión. No sólo por la denuncia criminal contra su plana mayor, hecho que compromete directamente a Yolanda Uauy Bandes, sino porque el ex contralor está dispuesto a emprender acciones legales contra políticos involucrados y está reuniendo antecedentes sobre sobornos a los organismos fiscales que autorizaron la construcción de los accesos al Centro de Distribución de Chillán Viejo, situación que sería completamente irregular porque la edificación linda con la concesionada ruta 5 que se supone cerrada.

En marzo de 2002, cuando Contreras sostuvo que personalmente le había pagado una coima al diputado PPD Eugenio Tuma y a un juez de Chillán, prácticamente no pasó nada, salvo las querellas contra el denunciante. Carlos Filippi, por mucho menos, consiguió el desafuero de cinco diputados, tres de los cuales terminaron en la cárcel y ni siquiera se trataba de un alto ejecutivo, tercer hombre de una empresa y con los pergaminos del ex contralor Contreras. Si los tiempos han cambiado, el juego del alfil -que comenzó en desventaja- puede convertirse en varios jaques. De la Justicia dependerá el resto.


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