Año 2 Número 32, Lunes 17 de marzo 2003

Mario Castro-Hansen, artista

"En Chile el arte no está comprometido con la vida

Preparando su próxima exposición sobre María Callas y arrancando del invierno europeo, está en Chile el pintor francés y chileno, a la vez, Mario Castro-Hansen. Su arte es el de expresar cosas que tienen relación con los hechos que están ocurriendo en el mundo, y lo hace desde los retratos de mujeres desnudas, pasando por las diversas interpretaciones de la Monalisa, hasta la intervención en cualquier pintura, fotografía o papel que encuentre. No puede estar sin poder exprimir.


Hace cuarenta años, el pintor Mario Castro-Hansen, partió a Europa en viaje de luna de miel de la cual nunca volvió, mas que para pasar breves temporadas en Chile. Se estableció en París y a través de su pintura se ha relacionado con personajes como Francis Bacon, Dalí, Picasso y el mismo presidente de Francia, Jacques Chirac, entre otros. Conocido por sus interpretaciones de la obra más conocida de Leonardo Da Vinci, la Gioconda, este artista dice que su edad no está alejada de los 7 mil años, porque ha vivido muchas vidas. Asegura que todo arte es una necesidad de exprimirse. "No puedo vivir sin decir lo que pienso. ¿Por qué? Simplemente, porque todo arte es verdad, como dijo Platón 'la belleza es la luz de la verdad', los artistas hacemos la belleza que es la luz de la verdad y es ésta que obliga a un hombre a hablar. Los silenciosos son siempre los grandes mentirosos, los que hacen los negociados", explica Castro-Hansen.

¿De dónde nace la necesidad del artista de expresar lo que está pasando en su entorno, en el mundo?

En realidad uno ve esto en los artistas, pero no es común aquí en Chile. La verdadera creación aquí no existe, los grandes creadores chilenos siempre han tenido que buscar horizontes al exterior, como Roberto Matta. Es decir, tienen que buscar en una sociedad que es libre, que te da la libertad que no da la represión para poder exprimir. Nunca en Chile ha sido creado algún movimiento pictórico. Es cruel decirlo, pero es así. Todo ha sido copia de la escuela de París y de otras escuelas del mundo; y eso, está completamente ligado al silencio que vemos ahora entre los intelectuales plásticos chilenos. ¿Quién ha dicho una sola palabra contra esta guerra? ¿Por qué? Porque aquí el plástico es un individuo que hace monitos para agradar a un poder comprador. No es un arte comprometido con los acontecimientos de la vida. En Francia, el arte está comprometido con la vida de todos los días, con el acontecer sea político, económico, moral. El arte es la condensación de todo el pensamiento de la nación. Un país que no tiene arte, no tiene cultura, no tiene alma. La creación es el alma de la nación.

¿Usted cree que Chile es un país sin alma?

Creo que es un alma dormida después de la dictadura.

¿Por qué antes de la dictadura no era así?

Yo creo que sí. Hay una parte de Chile que siempre ha sido emergente y ese ha sido la poesía, sin duda. Como todos los países que son islas, Inglaterra por ejemplo, Chile es una isla, por el mar y la cordillera, esa especie de soledad crea ciertos principios que conciernen a la poesía. La soledad es un estado poético.

¿Su partida a Francia hace 40 años fue en búsqueda de esa necesidad de buscar la libertad?

No fue un viaje de bodas.

¿De la Luna de Miel no volvió más?

Si he vuelto. Ya era conocido como pintor en Chile, había vendido enteras las dos exposiciones que hice, vendí hasta las servilletas con las cuales me limpiaba la boca (ríe). Y tenía dinero, tenía una agencia de publicidad con mucho éxito y me dediqué a viajar por España y al poco tiempo empecé a trabajar en una casa de ediciones. La atmósfera en esa época en España era muy pesada, estaba la dictadura franquista que era feroz y era un país que vivía en terror permanentemente.

¿Cómo llega a Francia?

Un arquitecto chileno que fue a Madrid me invitó a París y fui. Llegué a París, vi, volví a Madrid, presenté mi renuncia como director artístico en la casa de ediciones, tres días después estaba en París. No sabía ni una palabra de francés, empecé a conocer la ciudad, para mi era como estar en otro planeta. Era otra manera de ver las cosas, de ver la vida, el impacto cultural fue gigantesco. Todas las leyes que rigen tus pensamientos, tu espiritualidad se derrumbaron completamente. Francia es una verdadera democracia, por donde se le mire. No conocía eso. Puse en discusión todo lo que era mi construcción intelectual y espiritual, tuve que destruirla completamente y hacerme un nuevo individuo. Eso me fascinó mucho, porque siempre recordaba "El difunto Matías Pascal" de Luis Pirandello, uno hombre que da la idea de que se suicidó para después crearse una nueva personalidad y vivir de nuevo. Siempre me fascinó la novela de Pirandello, que ha sido muy marcante en mi vida, porque ahora estoy en mi séptima vida.

Como un gato, no vaya a ser la última.

No, creo en la eternidad del alma (ríe).

¿De dónde nace la inquietud del artista de estar comprometido con la realidad?

El arte, sea como sea, es vida, es una reproducción de ella a cualquier nivel, aunque represente la muerte es vida. El arte siempre es creación. Es el hombre imitando a un dios que nadie conoce. Es la fuerza especial que posee el ser humano que lo hace diferente a los animales. Creo que en todo hombre hay un creador, que por las circunstancias que rodean su vida a veces apaga esta llama, y como todo ser humano es un hombre herido y la herida que tiene es una de amor, el único que la sana de manera natural es el artista que de ella hace su obra de arte. Cuando se tiene el poder de la creación se hace eso, cuando no la respuesta es siempre el odio.

¿Cómo definiría el arte?

Complicado. Hay tres grandes artes creadores. Tres lenguajes: uno de ellos corresponde a la vista, el principal; el otro es el del oído, por donde entra la música; y la poesía y la literatura, son el otro gran arte creador y corresponde al oído, a la vista y a la boca. El arte es la perfección de los diversos lenguajes, el primero fue el gesto, después el dibujo y el más elaborado es el de la palabra escrita y hablada, aunque no creo que sea el más perfecto. Yo creo en la perfección de la imagen.

¿Y cómo definiría su arte?

La de la pintura sin el dibujo no existe. Es un invertebrado. El dibujo es el esqueleto de mi pintura. Conocí el dibujo antes de conocer a las mujeres, cuando era niño, es decir, era virgen, mi virginidad no se lo llevó una mujer, se lo llevó mi arte. Todos los grandes artistas en la historia han conocido el dibujo antes que a las mujeres, después es muy difícil adquirir esa maestría profunda, porque cuando ya no se tiene virginidad qué vas a dar a lo que tanto amas. Yo se lo di a mi arte.

¿En qué o quién se inspiró en sus inicios?

En mi juventud tenía el sueño de las historietas dibujadas, del comic americano. Puedo dibujar todos los personajes de memoria. Estaba fascinado porque esos superheroes tenían la única pasión que justifica todos los excesos, la justicia. Después mi segunda pasión fue la Gioconda, fue un regalo que me hizo mi madre de leche, que era una mapuche que me amamantó, cuando tenía siete años creyendo que era la virgen. Y empecé a dibujarla todo el tiempo. Un día mi hermana me trajo unos libros de pinturas europeas y empecé a dibujar todos los grandes maestros del Renacimiento con lápices de colores. Mi primera exposición lo hice a los doce años y vendí todo. Mis dibujos eran perfectos.


¿Cuándo expone en Chile?

Estoy preparando un homenaje a María Callas, que es uno de los personajes que más admiro. La había gestado primero para Europa, pero me he dado cuenta que aquí también tiene grandes admiradores, así que antes de llevarlo a París lo expondré aquí en el mes de octubre de 2003.

Independientemente que usted me dijo que era eterno, ¿cómo le gustaría ser recordado?

En silencio.


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