Año 2 Número 33, Lunes 31 de marzo 2003

Cine chileno

Con la cámara entre las sábanas

El primer largometraje chileno del año, “Sexo con amo” -y no hay nada contra “Sábado”, que es un medio metraje- es la mejor comedia hecha en nuestro país y la mejor cinta local de los últimos años.

Suena muy categórico, ¿no? Lo que pasa es que en casos como estos uno no puede dejar las patas fuera del tiesto y conviene mojarse finalmente por algo. Y si bien eso de "Lo chileno es bueno" durante demasiado tiempo fue un fiasco en el caso de la cinematografía chilena, el crecimiento en lo técnico primero y luego la paulatina diversidad temática de los autores -con el alejamiento temporal y emotivo de la dictadura, que fue el eje que movía gran parte de la cinematografía de fines de los 80 y principios de los 90, aún en forma de subtexto - han permitido que películas de distinto tipo y género tengan salida ante el público y que el estigma vaya muriendo y se les pueda ver como otra película más, de igual a igual a las megaproducciones extranjeras.

El camino lo empezó a despejar "Historias de fútbol", una película que tuvo buena crítica y que sin ser un boom tuvo una acogida cálida en la taquilla, pero el verdadero salto lo dio "El chacotero sentimental", que el año de su estreno se transformó en uno de los hitos de la taquilla, ubicándose entre las 10 películas más vistas del año. Hecha como una antología, con tres segmentos unidos por las llamadas al Rumpi, combinó comedia picaresca con drama. Luego, "Angel negro" demostró que otro tipo de películas igual funcionaba en el país y dio pie para que los exhibidores tuvieran más confianza en los productos locales, ahora con mejor factura técnica -el problema del sonido hace mucho tiempo que ya es parte del pasado oscuro del cine chileno- y con guiones más centrados.

1. El factor sexo

Sexo con amor es una buena película, una comedia que rescata mucho de la vieja comedia italiana y no se dedica a divagaciones o engolosinamientos que sólo entramparían la acción. Cuenta tres historias enlazadas por un factor común: las reuniones sobre educación sexual de un colegio. Emilio (Boris Quercia) es un carnicero casado con Maca (María Izquierdo), quien hace casi un año no tiene sexo con él porque nunca logra la lubricación suficiente. Luisa (Sigrid Alegría), la profesora, es la pareja de un pintor (Francisco Pérez.-Bannen) que no quiere tener hijos y mantiene una relación escondida con Jorge (Patricio Contreras), un apoderado que está al borde de la separación. Finalmente, Alvaro (Alvaro Rudolphy) es otro apoderado, próximo a tener su segundo hijo con Elena (Cecilia Amenábar), a quien no puede dejar de engañar con cuanta falda se le cruce por delante. La hija de Alvaro y el hijo de Emilio son compañeros del curso del cual Luisa es profe jefe. Y como corresponde, aparecen distintos catalizadores que llevarán al cambio en lo que parece la situación inamovible de cada personaje. Para Emilio es la llegada de su sobrina desde Francia, para Luisa el darse cuenta que Jorge no piensa dejar a su mujer y para Alvaro la sospecha que los cuernos no eran sólo de Elena.

"Y si bien es una comedia liviana, "Sexo con amor" tiene el mérito de lograr hacer una reflexión sobre como vemos y tratamos ambas variantes como país"

El guión es inteligente y de un plumazo nos presenta a los personajes y sus historias, recurriendo en ocasiones a flashbacks, pero sin dejar de lado el ritmo y el tono jocoso de las situaciones. La ventaja de tener tres historias en paralelo es que permite jugar con los tiempos y los relatos, combinándolos de forma que nunca el espectador llega a latearse, porque lo que sucede se alarga mucho. En vez de recurrir al diálogo, las situaciones muchas veces se resuelven usando las imágenes -notable el momento en que Alvaro comienza a ser seducido y seducir a Eli (Carolina Oliva), la nueva secretaria, a través de papelitos y señas en medio de una reunión-; pero eso no impide que tenga algunas líneas notables, como cuando Jorge sigue a Luisa para descubrir que está abuenándose con su pareja y reacciona diciendo: "Pendeja de mierda, puta maraca conchesumadre, huevona (lagrimeando). ¡Es una mala persona, mala persona!". Eso denota que quienes están detrás del guión saben que el humor funciona gracias al contraste y que lo produce la risa no es la sarta de garabatos -que es lo que hacían antes para provocar risas, como si el cine fuera un espectáculo de Daniel Vilches-, sino ese "mala persona" dicho con más rabia que lo anterior.

Y el sexo del título es obviamente un gancho a tener en cuenta. La cantidad de piel vista en el metraje no es menor y prácticamente empieza con desnudos, pero el acercamiento al tema es maduro y no es cosa de mostrar por mostrar y mantener tener atento al público. Los personajes tienen problemas justamente debido a la falta, el exceso o la necesidad de sexo y de amor, y cada una de las situaciones se contrasta con las de los otros personajes, concatenando la acción de forma tan integral que la sensación de todo y de un ritmo interno tan parejo que no se dan los "guatazos" -esas caídas de la cadencia del relato, las típicas bajadas de revoluciones que provoca la irrupción de un toque de dramatismo-, que afectan a muchas otras comedias de distintas latitudes. La dirección de Quercia es la clara responsable de esta virtud, pues logra manejar las emociones del espectador y hacerle cómplice de lo que pasa en pantalla. Otra cosa destacable de su labor, es la estupenda dirección de actores, que logra que el nivel actoral sea parejo y sobre todo alto y que se note que ellos están trabajando en cine y no en teatro, defecto que afectaba a cintas como "Taxi para tres"; por lo demás también merito adicional de un guión cuyos diálogos son fluidos y coloquiales.

Y si bien es una comedia liviana, "Sexo con amor" tiene el mérito de lograr hacer una reflexión sobre como vemos y tratamos ambas variantes como país. La radiografía nos da como resultado un país machista, solapado, de secreteo y con vocación de que otros enseñen lo que uno no quiere afrontar, un país donde el hombre es macho por el número de mujeres que ha tenido en la cama y en el que la mujer apenas logra satisfacerse gracias al cavernicolismo de sus parejas. Y el amor, como siempre, es una cosa de suerte tan grande como sacarse el Kino...y como el juego de azar, todavía no entendemos como funcionan sus reglas. Pero la misma cinta apunta una clave para ello: puede ser que las reglas no existan, después de todo.


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