Año 2 N.34, abril 14, 2003
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Irak, el NOM y los chauabtis
( Escribe Louis Casado )“En Chile por ejemplo, para recuperar el cobre el imperio no tuvo que tirar ni un tiro. Ni muchos menos algún misil ‘inteligente’”


El principal objetivo de la guerra contra Irak es abrirle la puerta al NOM. Para los no iniciados el NOM es el dulce sueño que el gang de los petroleros texanos pretende imponerle al planeta: el Nuevo Orden Mundial. En ese anunciado paraíso sobre la tierra el imperio le reserva a cada cual su stalag. Y a unos pocos privilegiados el estropajo y la fregona que convienen a su rol de chauabtis. Para no obligarte a buscar en el diccionario te diré que los chauabtis eran los esclavos que los faraones egipcios hacían enterrar en sus tumbas para servirles por la eternidad, más allá de su propia muerte. Cuando el imperio dijo ¡upa!, un cierto Tony Blair constestó ¡chalupa! en menos tiempo del que se tarda en recorrer la tercera vía. De ahí que Tony Blair sea el chauabti mayor, capaz de conchabear otros chauabtis no menos deseosos de enrolarse en la servidumbre. Hay que precisar que la diferencia entre los chauabtis del imperio actual y aquellos de los faraones reside en que los sirvientes egipcios eran enterrados a la fuerza. Lo que tiene el mérito de aclararnos el tema de la tercera vía que había entusiasmado a tanto criptoconverso ingenuo: la tercera vía lleva voluntariamente al oficio de chauabti en la tumba de Dobeliú, el "taraón" del imperio. Para colmo de males, una de las paradojas más improbables de lo que va de siglo XXI consiste en que la capacidad del planeta para rehusar los designios del imperio reposa casi exclusivamente en la capacidad de resistencia de un dictador modernizante. Lo que queda de independencia de las naciones en manos de Saddam Hussein... ¡El siglo XX nos había ahorrado esa vergüenza! Porque si los pueblos del mundo condenaron la guerra colonial del gang texano, el imperio "no define su política en función de quienes desfilan por las calles", dixit Dobeliú. Es cierto que ni las declaraciones ni las acciones de los miembros del gang de los texanos se caracterizan por el respeto a los pueblos. Ni tampoco por el respeto a la " sacrosanta transparencia del mercado": para reparar los destrozos ocasionados por su guerrita colonial en Irak el imperio saca a relucir sus "armas de reconstrucción masiva" y le auto adjudica a los miembros del gang los jugosos contratos que harán de Irak un elemento clave del Nuevo Orden Mundial en el Medio Oriente. De eso va el tema. Y es tan escandaloso que el conocidísimo Richard Perle, consejero de defensa de Dobeliú y apodado el "príncipe de las tinieblas" por sus pares, tuvo que renunciar a su cargo porque se pasó de entrenamiento: junto con ser el jefe del Consejo de Asesores de Defensa trabajaba para una multinacional extranjera que le pagaba sus entradas en palacio. Pero el desmadre no para ahí. El gang no respeta ni siquiera a las Naciones Unidas, ni cualquier acuerdo internacional que interfiera con las multinacionales en las que el gang tiene intereses. De ese modo el imperio rechaza los acuerdos que la Organización Mundial de Comercio alcanzó en Doha, acuerdos que debían poner los medicamentos contra el SIDA al alcance de los países más pobres. Y repudia el acuerdo de Kioto relativo a las emisiones contaminantes (¡gang petrolero te digo!). Y rehusa suscribir el acuerdo sobre el Tribunal Penal Internacional para que sus propios criminales de guerra puedan masacrar en paz. En su día los neoconservadores uésianos denunciaron los acuerdos ABM (anti ballistic missiles) que USA había firmado con la URSS, para iniciar una nueva carrera armamentística y favorecer sus propios intereses en la industria de los aviones de combate y los misiles "inteligentes". Para imponer el Nuevo Orden Mundial, el gang se pasa por las amígdalas del sur al propio Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas. Entre otros porque está compuesto por "países irrelevantes" (sic). Para el gang de los texanos las Naciones Unidas son parte del problema que hay que eliminar. No lo digo yo, lo dice el Wall Street Journal y la prensa uésiana hincha del gang. Una vez establecida su dominación sobre el planeta, el imperio reordenará los mercados mundiales dándole al personal instrucciones claras e indiscutibles: "Ahora vas a cultivar y a producir lo que nosotros te queremos comprar. ¡Ah! Y mañana te vamos a comunicar los precios... ¡Ejecución!"

Y el imperio no tendrá que hacer guerritas en todos los sitios. En Chile por ejemplo, para recuperar el cobre el imperio no tuvo que tirar ni un tiro. Ni muchos menos algún misil "inteligente". Para agradecer el detalle el país compra los avioncitos que le indican e implora que le firmen un TLC. Otros países conocen una suerte similar: Malí produce uno de los algodones más puros del mundo, y a un precio tres veces inferior al del algodón uésiano. Lo que tiene el mal gusto de indisponer a los productores del imperio que, gracias a las ilimitadas subvenciones federales, producen más algodón del que pueden absorber los mercados. De ese modo generan una artificial baja de los precios y el algodón de Malí ya no es competitivo. Los agricultores del imperio sugieren que Malí produzca otra cosa: lo que el imperio quiera comprar. Curiosamente, al mismo tiempo, el gobierno maliano eliminó los aranceles sobre el arroz y el trigo importado de USA. ¿Vale la pena precisar que 98 por ciento del algodón maliano es procesado en el extranjero y que los malianos tienen que pagar a precio de mercado internacional la ropa fabricada con su propio algodón? ¿Esta historia no te recuerda nada? ¡Si, si! Haz un esfuerzo: la sobreproducción de cobre en Chile por parte de los encomenderos privados, el procesamiento del mineral en el extranjero, la importación de manufacturados de cobre, y la eliminación de aranceles para los productos del imperio... El esquema es el mismo. Incluso las presiones del Banco Mundial para que Malí privatice la CMDT (compañía maliana de textiles) que es al algodón lo que Codelco es al cobre. El algodón de Malí hace la miseria de los malianos como el cobre de Chile hace la pobreza de los chilenos. Es verdad que nuestro bello país con vista al mar está muy avanzado: Chile ya entró en el Nuevo Orden Mundial. Entretanto sus dirigentes enviaron sus curriculums a Washington y postulan para chauabtis. Y en una de esas tienen razón: ese es el mejor destino al que se podrá aspirar cuando el imperio haya terminado por imponer el Nuevo Orden Mundial. Porque a quienes no curven la cerviz el imperio les reserva un stalag.

Nota: si no sabes lo que es un stalag te lo aclaro. Los stalags eran los campos de prisioneros de los nazis durante la segunda guerra mundial. En el presente siglo los afganos de Guantánamo han tenido la suerte de ser los primeros huéspedes de tal delicadeza.

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