Los episodios de la consultora Gate, de Corfo y del conglomerado financiero Inverlink no son sino una más de una secuela de manifestaciones de larga data en nuestro país. Para que haya corrupción se necesitan dos: uno que soborne y otro que se deje hacerlo, sea con caballos de carrera, un cargo de director u otros favores. Esto, que es una regla lógica, parecen olvidarlo muchos de quienes representan a la dirigencia política y empresarial criollas. >>> |