Año 2 N.35, abril 28, 2003
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Alejandro Solis, el juez que condenó a Contreras a 15 años
“Por ignorancia, la Justicia siempre será mal catalogada”
(Por Francisco Martorell)El ministro de la Corte de Apelaciones habla sobre el Poder Judicial.


¿Comparte los juicios del ministro de Justicia, Luis Bates, de que actualmente se judicializan los conflictos sociales y políticos?

La idea mía es que eso no es de ahora, mas diría que frecuentemente en el país se trata de judicializar los problemas. Un caso, ley de violencia en los estadios; solución: una ley y que sea el juez el que la aplique. Hasta ahora se ha dictado un solo fallo, que es el que dicte yo en contra de los barristas de Colo Colo y, comprenderá, que con eso no hemos solucionado el problema ni mucho menos. Violencia intrafamiliar, problemas en la convivencia diaria. Solución una ley, juzgados. Un juez civil que conozca de estos temas. Existiendo una maraña de leyes de distintas materias, todas desembocan en recursos judiciales en que los jueces resuelven. Esto no es nuevo.

La característica de un país legalista…

Exactamente. Que sea el juez el que decida todos los problemas.

Eso respecto a los conflictos sociales. ¿Y la política también?

Yo diría que por primera vez se está planteando en esos términos, afectando a personeros políticos…

Pero esto le ha servido al Poder Judicial para "presentarse" mejor ante la sociedad…

Si ha habido muchos factores que han cambiado. De partida cambiaron las personas, la mentalidad. A través de la cadena judicial se está produciendo un fenómeno bastante interesante que es la preparación de los secretarios y los jueces que llegan a asumir a un tribunal.

Adecuándose a la reforma…

La reforma procesal penal era algo que tenía que instaurarse de alguna manera por que el actual sistema no da para más.

Una de las razones de la salida del ministro José Antonio Gómez, se dijo, era su falta de interlocución con los miembros del Poder Judicial. ¿Hay algo de cierto?

Eso es ridículo. Esa es la palabra más adecuada. Es como decir que el ministro de Justicia es el que va manejando el criterio de los jueces… no puede ser. El fue el interlocutor en el sentido de "oiga, va tal o cual ley", "están pidiendo un informe de la Corte Suprema", o hablar sobre el funcionamiento de un ley. Pero es imposible que esté interviniendo en una manera u otra.

¿Qué tiene hoy la Justicia que no tenía antes y que le han permitido mostrar un nuevo rostro?

De parte de los organismos que debían ser investigados. Ha habido un cambio de criterio. Yo estoy analizando tantos casos de Chile, donde todos se iniciaban por la denuncia de presunta desgracia. Detuvieron a mi hijo, a mi hermano en tal fecha y no he sabido de él. Informé al ministerio del Interior y entonces éste, durante el gobierno militar, respondía que no tenía información. Entonces ¿que teníamos que hacer en esos casos? No teníamos ningún punto de apoyo para seguir investigando: se cerraba el caso. En estos mismos casos que se iniciaron por el año 98, que empieza a activar el juez Guzmán, la información que antes entregaban el Ejército o Carabineros era escasa y si solicitábamos nombres de tal o cual dotación de una comisaría o de un regimiento, se nos respondía que no existía, porque había sido destruida o que debíamos pedirla a través de la Corte Suprema. Hoy día mando un oficio y la dirección de Carabineros a las 48 horas me tiene una nómina con todos los oficiales que formaban parte de tal reten el año 73. No aparecieron de la nada los documentos, sólo hay otro criterio para colaborar con la justicia…

¿Cuándo se produce ese cambio?

Se ha ido produciendo de a poco. No estoy en condiciones de decir en qué momento se produjo, pero a lo mejor fue la conjugación de diversos factores que cambiaron la actitud hacia la Justicia.

¿Podríamos hablar de un Poder Judicial mucho más independiente que hace 5 años atrás?

Siempre ha sido el poder judicial independiente, lo que pasa es que le tocó la mala suerte de enfrentarse a un poder político y militar que era incapaz de afrontar, de sobrepasarlo.

Lo que si hay es un cambio generacional… ¿Eso ayudó?

Evidente.

A grandes rasgos ¿cuáles son los problemas del Poder Judicial?

El principal problema es que siempre el Poder Judicial tiene menos capacidad de absorción de la multiplicidad de problemas que le van quedando. Por eso que para mí la Reforma Procesal Penal es un elemento esencial. Por ejemplo, hace diez años se crean los juzgados de La Florida, por la gran cantidad de trabajo. Hoy día esos juzgados están casi colapsados. ¿Por qué? La gente en La Florida que era afectada por un delito, tenía que ir al centro de Santiago a hacer la denuncia. Hoy día tienen el juzgado en la esquina de la casa. Cualquier delito se denuncia de inmediato, o sea, la cifra negra va disminuyendo, porque hay un mejor acceso a la justicia. Eso es positivo. Pero qué pasa, con el sistema inquisitivo que tenemos, del papeleo y el expediente escrito: de nuevo llega a colapsarse. Al final la gente encuentra que no hay justicia porque hace una denuncia hace dos años y todavía no hay respuesta. Con la reforma, por ejemplo, un caso de violación a los 30 días el sujeto estará condenado. Un homicidio a los 6 meses. Cosa que con el sistema actual es imposible de conseguir. Ha habido casos extremos en los que yo participé de delitos cometidos por empleados de la caja de empleados particulares, que llevaba al momento de llegarme el expediente 17 años y venía una persona condenada a tres años y un día. La sala dijo con qué moral vamos a aplicar esta pena después de 17 años. Es decir: "¿se acuerda lo que hizo usted hace 17 años?, venga a cumplir la pena".

Respecto a la reforma, ¿cómo está la región metropolitana para instaurarla?

Tienen que hacerse cursos de capacitación, tanto para funcionarios, como para jueces y ministros. En este aspecto a lo mejor no se ha puesto el suficiente énfasis. Tal vez por la capacidad, la cadena judicial no puede abarcar todo en poco tiempo. Está dentro de la academia impartir estos cursos, pero yo diría que si son mil personas las que tienen que hacer estos cursos, lo habrán hecho 200. Y se nos viene encima el tiempo.

¿Cuál es su evaluación de lo que ha ocurrido en las ocho regiones donde la Reforma se ha iniciado?

Absolutamente positivo. Con el criterio de empezar con algunas regiones, las piloto, se fue advirtiendo las falencias del sistema y ha permitido por lo tanto modificar legalmente el Código Procesal Penal o las leyes orgánicas que lo complementan.

¿Los estudios de abogados están, a su juicio, acomodándose a estos nuevos tiempos de una justicia más rápida y ágil?

De todas maneras los abogados colaboran mucho con los procesos. Como dice la ley "auxiliares del administrador de justicia", en la mayoría de los casos yo diría que lo son.

¿A su juicio se terminaron los alegatos de pasillos?

Evidentemente, aunque yo diría que no me gustaría opinar hasta que no esté instalada en Santiago la Reforma Procesal Penal, para ver en qué medida se capacitaron todos los abogados para actuar en este proceso. Porque es absolutamente distinto. Hay que sacarse de la cabeza todo el papeleo, lo que se decía por escrito y tener nuevas destrezas para convencer al tribunal oral de la veracidad de su declaración. De la declaración de sus testigos de su parte. Eso es una destreza nueva.

Insisto: Respecto de viejas prácticas, como los alegatos de pasillo, ¿han desaparecido o continúa igual?

Yo diría que eso está descartado absolutamente. Los ministros, ya por imagen, no lo permiten. Por ejemplo, se pide una audiencia: ¿para qué?, preguntamos. "Es que queremos pedir una orden de no innovar", dicen. Y la respuesta es "No, eso lo va a decir el relator, no el abogado". Entonces, muchos ya no damos audiencias por ese tipo de cosas, de consulta.

¿Este temor, quizá por imagen, no llevara finalmente a los jueces a aislarse de la sociedad por temor a que, hasta sus amistades, pueden ser mal interpretadas?

No, para nada. Yo, por ejemplo, llegué el año ´68 como juez a Nueva Imperial y a la semana siguiente ingresé al Rotary Club. Entonces todo el mundo decía que cómo, porque si hay un juicio que involucra a un rotario, el juez iba a poder ser imparcial. Obvio que lo tenía que ser. Y le pongo otro ejemplo: cuando llegué de juez a San Fernando me encuentro con que en la plana de diez, doce abogados, había dos que habían sido compañeros míos en la Escuela de Derecho. Lo que supe después es que los demás dijeron: "estamos fregados, vamos a perder todos los casos". Esto duró hasta que un día sábado uno de estos dos ex compañeros me pidió que interrogara una testigo que venía de Santiago. Yo le dije que no porque los días sábado eran sólo para interrogar a detenidos. "Es que mi testigo no puede venir otro día", me dijo. "Lo siento mucho-dije yo- si estas prácticas son para todos con mayor razón para usted". Cuando se supo eso los abogados quedaron tranquilos de que no habría ningún tipo de preferencias por los compañeros de la escuela. Yo diría que así se va manteniendo la convivencia. Yo tenía un equipo de baby-fútbol en San Fernando, me desprendía de mi cargo de juez y podía ir a jugar baby-fútbol.

¿Cuál es la característica más sagrada de un juez?

Yo diría que mantener su independencia por sobre todas las cosas.

¿Usted cree que la Justicia ya pasó por su peor momento?

No sé. Yo diría que siempre estamos en el medio de la contingencia humana y por lo tanto si usted ve una encuesta, siempre los jueces vamos a sacar una nota de un 3ó 3.5

¿Y por qué?

Porque obviamente, uno decide algo y hay una parte que queda conforme y otra no. Es evidente. El que perdió el juicio no es el abogado, es el juez el que hizo que perdiera el juicio. Otra cosa es por desconocimiento. Yo asistí a una invitación para un taller en La Florida sobre seguridad ciudadana en que estuvo el ministro del Interior y el director de Carabineros y me tocó intervenir, entonces dije "cuando ustedes hacen una denuncia y no se descubre al autor del delito ¿es responsable el juez o la policía?" Se mete al saco a la Justicia en cosas que son anexas a la Justicia. El juez depende de sus decisiones pero no que se demoren los trámites que ordena. O por ejemplo, el sujeto que es condenado a diez años de cárcel y sale el domingo. La gente dice: ¿pero cómo es posible? Es el reglamento de Gendarmería y la ley la que dice que pueden salir los días domingo. Entonces yo diría, por ignorancia, la Justicia siempre va a ser mal catalogada.

Pero se puede hacer un trabajo de relaciones públicas para explicar este tipo de cosas…

Es que por disposición del código orgánico los jueces no pueden salir, por ejemplo, a defender sus posiciones. Eso se hace a través de la Corte Suprema y un gran aporte a eso es lo que hace el departamento de comunicaciones de la Corte Suprema.

La reforma procesal penal va a ayudar porque la gente va a poder ver el trabajo de los jueces…

Claro. Ahora el sistema va a ser totalmente público. La gente va a formar parte de la comunidad que ve cómo se aplica la justicia en su sector.

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