Año 2 N.35, abril 28, 2003
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Biografía no autorizada
La virgen María
En el libro "La virgen María. Biografía no autorizada", del periodista Michael Jordan, se argumenta que María nació en el seno de una familia que no suscribía el judaísmo ortodoxo. Presenta pruebas que demostraría n que su educación tuvo lugar en un entorno con marcadas tendencias paganas y que probablemente toda su vida tuvo creencias religiosas que englobaban las ideologías judía y pagana. Que Jesucristo fue fruto de un rito sexual en honor a una diosa madre pagana en cuyo servicio había sido iniciada María como sacerdotisa de especial categoría. Por último, Jordan asegura que el libro develará que el culto mariano no sólo carecería de fundamento histórico sino que además vendría siendo lo mismo que una falsificación cuidadosamente lograda. La revista El Periodista, entrega en exclusivo algunos párrafos del texto , editado en Chile por Ediciones B, que comprobarían estas teorías.

El periodista británico Michael Jordan se dedicó a estudiar por más de dos décadas la antropología de las religiones. De esto nace su último libro "La virgen María. Biografía no autorizada", novela que -asegura el autor en su prefacio- no es fantasía y que las pruebas documentales pueden ser corroboradas por el que lo desee. Según Jordan, María no es más que un mito ideado y entretejido por la Iglesia a lo largo de los siglos.


Una selección de paisajes no facilitará entender la posición del autor que sostiene que la persona de María, madre de Jesús, desde el comienzo del cristianismo ha sido un asunto polémico y controvertido; tensiones que desembocaron en el concilio de Efeso del año 431, donde se estableció su inmaculada concepción y su virginidad. A 16 siglos Michael Jordan pone nuevamente el tema en el tapete.

"En la búsqueda de la mujer real se ha tenido presentes ciertos criterios fundamentales. La biografía de María es inseparable y depende de la de Jesucristo; cada una de ellas constituye la única clave de la otra. Cabe la tentación de imaginar a María como una mujer cristiana, que vivió en una sociedad cristiana y disfrutó de una buena educación católica. Ahora bien, ninguna de estas tres cosas es cierta. Al contrario, fue una muchacha judía de formación y creencias religiosas discutibles, que vivió en una región autónoma del Imperio romano, en el paisaje rural de Galilea, una provincia que antaño formara parte del reino del norte de Israel".

"En el caso contra María, el personaje de la novela bíblica, la primera y más importante aclaración es no creció en el vacío ni vivió como una cristiana. María fue judía en la turbulenta Galilea del siglo I, la provincia fronteriza del norte de Palestina que hasta hacía poco no se había unido al estado de la Gran Judea, posterior al exilio."

"Dejando a un lado la cuestión de su nacimiento, los defensores de la resplandeciente imagen cristianizada de María, como el distinguido teólogo ecuménico George H. Tavard, sostiene que fue una madre judía normal, fiel a la Torá y a las costumbres de su época. En la Biblia no hay la mínima prueba que respalde este argumento. Al contrario, las circunstancias de la juventud de María sugieren que no fue una madre corriente, como tampoco forzosamente entregada a las costumbres judías fijadas mediante las leyes de Moisés. Las pruebas señalan con mucha mayor fuerza hacia su lealtad a una fusión entre principios paganos y la ley mosaica, o "secretismo". Esta lealtad fue resultado, en parte espontáneo y en parte consciente, del contacto intercultural durante un prolongado período de asentamiento judío en Palestina".

La Biblia no es explícita en cuanto a que María naciera en el norte, pero es evidente que vivió allí buena parte de su vida, al menos desde los doce años, cuando José la llevó a Nazaret, y posiblemente desde su primera infancia si fue educada en un santuario religioso norteño. En el momento de su nacimiento, imperaba desde hacía cientos de años una cultura generalizada de condescendencia para con los norteños por parte de los judaítas, y la actitud de muchos, en particular hacia los galileos, era de un desdén apenas disimulado. Esto se remonta hasta el período de los Reyes, que abarcó los siglos comprendidos desde el reinado de David, a finales del primer milenio, hasta que Judá fue sometida por la fuerza como provincia babilónica en 588 a.C. e incluyó a los niveles más altos de la sociedad. La monarquía sureña aseguraba ser a un tiempo dinástica y "ordenada por Dios", con unos soberanos yahveístas a pies juntillas. Por otra parte, los reyes israelitas del norte eran meros pretendientes designados por profetas que reverenciaban a dioses ajenos. Típico de su retórica es un presunto edicto de Yahvé contra Israel tras la muerte de su rebelde fundador, Jeroboam".

al nacimiento de Jesús, los de Mateo y Lucas, se describe a María como una virgen que concibió por voluntad de Dios. En palabra de Mateo, María `había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo' (Mt.1, 18). Parece haber estado poco dispuesto a identificarla directamente como una virgen y en su lugar recurre a una traducción griega errónea de la profecía de Isaías: `Sabed que una virgen concebirá y dará a luz a un hijo' (Mt, 1, 23). Lucas alude a María como a una `virgen desposada con cierto varón de la casa de David, llamado José' (Lc. 1, 27).

Estos comentarios resultan muy significativos en la búsqueda de la verdad acerca de María, porque es en la fuerza de las narraciones de Mateo y Lucas de donde emana toda la apasionada ideología católica romana del celibato de por vida de María y su posición excepcional entre las mujeres. Sin embargo, la afirmación de virginidad que Mateo da a entender con un único versículo (y que es de suponer que Lucas copió) se basa en un error literario fundamental: la profecía de Isaías de la que se desprende este alegato no identifica a María como virgen. Incluso se lo hubiese hecho, el significado de virginidad a cambiado desde los tiempos bíblicos y en la mitología del antiguo Oriente Próximo la concepción divina no tenía nada de extraordinario.

El primer campo de análisis crítico debe ser exactamente lo que Isaías predijo en el siglo VIII a.C.: `Por lo tanto, el mismo Señor os dará la señal: sabed que una virgen concebirá y parirá un hijo, y su nombre será Emanuel' (Is. 7, 14).

Lamentablemente, tanto para su crédito como para la tradición romántica, Isaías jamás propuso el nacimiento de virgen. Los primero traductores judíos helénicos, al trabajar sobre el original arameo en los siglos III y II a.C., tergiversaron el texto de Isaías. En su versión griega (conocida como Septuaginta, porque supuestamente setenta escribas redactaron otras tantas traducciones idénticas) las palabras de Isaías fueron adulteradas. En lugar de la palabra aramea original `almah, que designa a una muchacha en edad de casarse, los escribas emplearon la voz parthenos, que significa virgen. Esto altera sustancialmente la idea de la profecía de Isaías, la cual, para ser exactos, no se basa en la fecundación divina sino en el advenimiento de un futuro rey davídico. No obstante, es a esa traducción griega de Isaías a la que al parecer se remiten Mateo y Lucas.

Durante los primeros cien años del cristianismo no parece ser que el estado virginal de María y la Inmaculada Concepción de Jesús hayan suscitado gran interés. A juzgar por el comentario de Pablo, dirigida a los galatas hacia 52 d.C. ("envío Dios a su hijo, formado de una mujer, y sujeto a la ley"), se la consideraba más bien una mujer corriente que había dado a luz a un hijo extraordinario".

"La segunda cuestión importante que plantean los relatos evangélicos reside en el significado de la voz "virgen". Un diccionario moderno la define como una muchacha o mujer que no ha experimentado relaciones sexuales, pero en tiempos bíblicos a veces se entendía de otra manera. (&) La palabra virgen no describía necesariamente a una mujer casta sino a una persona de espíritu independiente y batallador. Uno de los ejemplos más claros del sentido con que se aplicaba el término se encuentra en las descripciones de la diosa cananita Anat, la hermana de Baal. Se la describe como una dama que se distingue por sus proezas sexuales, pues "hace el amor con miles", y, no obstante, en el mismo contexto se la identifica como "la virgen Anat".

A principios del siglo III, los escépticos empezaron a poner en entredicho la afirmación del alumbramiento virginal pero sus opiniones fueron suprimidas, cosa nada sorprendente dado el clima de creciente fanatismo e intolerancia.

Los hebreos tomaron prestadas estas ideas (sobre el alumbramiento virginal) de sus vecinos y podemos seguir rastreando el tema del alumbramiento virginal de reyes-dioses en culturas que eran esencialmente paganas. En esas sociedades (Canaán, Asiria, Babilonia y, más avanzada la historia judía, Grecia) se esperaba que los gobernantes tuvieran una procedencia un tanto fuera de lo común. Entre los pueblos del antiguo Oriente Próximo y luego del mundo clásico europeo, todos ellos atraídos por la tradición, el "alumbramiento virginal" había sido un tema predilecto de la obstetricia celestial junto con otras anomalías de embarazos excesivamente largos y extraños partos de deidades que nacían hechos y derechos. Pocos dioses y semidioses han nacido alguna vez de forma normal".


"Llegados al momento de la Natividad, los dos evangelios canónicos (Lucas y Mateo) muestran cierto interés por la historia de María. Según el evangelio de Lucas, se había convertido en la "esposa consorte" de José. No se explica si la expresión fue introducida diplomáticamente por preferirla a "custodia" o si el matrimonio con José fue deseado de verdad. El Protoevangelio deja claro que José fue requerido para mantener a María bajo su tutela. Sin embargo, ocurrió un presunto milagro, ya que María quedó embarazada a la edad de catorce o quince años, acontecimiento que fue milagroso dado que supuestamente se produjo sin la intervención de ningún padre humano.

Mateo sostiene que la relación no se consumó: "Y, sin haberla conocido, o tocado, dio a luz a su primogénito y le puso el nombre de Jesús". El Protoevengelio propone algo semejante dando a entender que José se encontraba ausente por motivos de trabajo cuando María concibió.

Lucas presenta un argumento distinto para dar el mismo mensaje, refiriendo que cuando el ángel le dijo a María que iba a concebir por obra del Espíritu Santo, abandonó la casa de José a toda prisa y pasó tres meses con su prima Isabel.

(A continuación de esto, el autor describe que José y María fueron sometidos a un juicio por sospecha de conducta sexual impropia, del cual salieron exculpados).

"La mención de esta ordalía en el Protoevangelio es importante por dos razones. El resultado respalda las afirmaciones de los relatos canónicos según los cuales José no intervino en la concepción de Jesús; también indica que, a los ojos de los judíos, sobre María recaían graves sospechas de haber mantenido relaciones sexuales adulteras."

"Sin embargo, aunque Yahvé sea varón, su naturaleza es acusadamente distinta de la de la mayoría de dioses del mundo antiguo que comen, beben, duermen, van al lavabo, toman esposas y por lo general hacen gala de un prodigioso apetito sexual tanto dentro como fuera del matrimonio. Estas deidades, en otras palabras, se comportan tal como lo hacen las personas terrenales. Yahvé, en cambio, es trascendente, sin necesidades sensuales que requieran satisfacción. Esto lo sitúa aparte de otras deidades y es de crucial importancia que ninguna consorte femenina se una a él en la alcoba celestial. El celibato permanente de Yahvé entre la grey humana significa que la sana fecundación de vírgenes en altares pierde todo sentido, puesto que los "revolcones rituales" no animan a este Dios atípico a enérgicos lances de procreación".

"En cualquier caso, lo que Moisés exigía, sus mandamientos contra el adulterio y el culto a otros dioses, era fundamentalmente ajeno a la naturaleza hebrea. Los Patriarcas habían sido oriundos de Mesopotamia y su patrimonio religioso era estrictamente pagano".

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