Año 2 N.35, abril 28, 2003
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El dial
Los agitados días de radio 2003
(Por Marcelo Gónzalez)Cómo un gran y furioso océano. Así es el dial en el que navegan las frecuencias moduladas nacionales, con historias que hablan de poder, de capitales extranjeros y de sueños frustrados. Pero también existen historias de las otras. De aquellas emisoras que sobreviven a duras penas, o que dignamente continúan gracias al apoyo de desconocidos mecenas. Aquí comienza este relato, con un simple "on", y el movimiento de la aguja de izquierda a derecha


Pocos recuerdan la radio Andrés Bello. Su propietario, un hombre de temple, hizo lo imposible por no dejar morir la emisora que transmitía música clásica. Al menos esa era la imagen que proyectaba. La de un tipo que pese a las presiones por vender, no claudicaba y se mantenía firme ante las demandas económicas. Hasta que un día, y en un cuento repetido, no pudo resistirse ante una tentadora oferta de un grupo económico. Así, Andrés Bello dejó de existir para siempre. Hoy, en su frecuencia, y bajo otro nombre, en vez de sonidos clásicos se puede escuchar música de moda.

Durante casi más de medio siglo, fueron las radios ubicadas en la Amplitud Modulada (AM) las que marcaron pauta. En su soporte se instalaban las emisoras informativas, las "chacoteras", las de comentarios y transmisiones deportivas. En tanto, las Frecuencias Moduladas (FM) tenían un destino únicamente ligado a la música, y pare de contar.

Fue en los años ochentas que este hecho comenzó a variar, aunque no de forma radical. La FM se llenó de emisoras. Su público era claramente más joven y ligado a la clase media alta. Su parrilla programática, eso sí, privilegiaba claramente música por sobre contenido.

Con la llegada de la democracia al país, coincidentemente, se sucedieron los cambios más drásticos que se recuerden en la Frecuencia Modulada. Al mismo tiempo, la AM fue perdiendo gradualmente terreno, hasta transformarse en lo que es hoy en día, "un territorio fantasma", donde Omar Gárate y sus pomadas curanderas son los reyes.

Quién marcó la pauta de los nuevos tiempos en FM fue la radio Rock and Pop, hecho que coincidió con el concierto que realizó en Chile el grupo Guns and Roses (1992).

Nuevas voces, un estilo definido, una segmentación clara y un concepto elaborado, fueron parte de su nueva apuesta. Además, fue el primero en mezclar música con información. Incluso más, puso en su parrilla programas tan transgresores y que marcaron hitos como "El Chacotero sentimental", conducido por un locutor con voz lo más alejada de los estereotipos y que llegaría a ser poco menos que una estrella juvenil: el Rumpy.

Rock and Pop pasó rápidamente a liderar los ranking de encuestas, especialmente entre los jóvenes, quienes hace rato buscaban algo distinto.

Inmediatamente su apuesta tuvo eco entre las otras emisoras, quienes no se limitaron a mirar de reojo a la nueva competencia, sino que simplemente la miraron de manera frontal y directa. De esta forma las radios comenzaron a realizar estudios para segmentarse y entregarle a un público específico lo que ellos querían escuchar. Entonces ya no se hizo una radio para jóvenes, sino que una para lolos, otra para universitarios y otra para el adulto joven. Las parrillas individuales comenzaron a tener variada programación, que abarcaban desde noticias hasta programas de "copuchas del espectáculo".

A fines de los 90, sucedió otro hecho que marcó un hito en la radiofonía de la FM. El último de los espacios destinados exclusivamente a la AM -hablamos del deporte- se instaló tranquilamente y para siempre en la Frecuencia Modulada. Su gestor, otro paladín producto de la radio de los nuevos tiempos: Eduardo Guillermo Bonvallet.

Hoy, la FM cuenta con emisoras que tradicionalmente ocuparon espacio en la AM, tal es el caso de Agricultura, Chilena o Cooperativa. No les quedó otra opción que seguir la corriente, lo contrario hubiese significado simplemente la desaparición.

La llegada de los llamados Holding (grupos económicos) con capitales extranjeros, fue la última parte de la historia que se escribió y se escribe en la FM. Con varios dólares e impresionantes estructuras de poder, comenzaron a adueñarse de casi todas las frecuencias existentes en el país.

El primero en arribar fue Iberomaerican Holding (con capitales del grupo Cisneros). Los también propietarios de Univisión -por mencionar uno de los medios de comunicación sobre los que tiene potestad en el orbe- pasaron a controlar: ex Aurora (ahora Imagina), Concierto, FM2, Futuro, Corazón, Concierto, FM Hit, FM Dos y Pudahuel.

No pasó mucho tiempo y se formó CRC (Consorcio Radial de Chile), conglomerado hoy de capitales españoles, que bajo su tutela agrupa a las emisoras: 40 principales, W, Activa y Caracol.

Ambos conglomerados, dueños de casi toda la radiofonía FM, tienen una guerra declarada por las preferencias del público. Sin embargo, en las encuestas Search Marketing que se realizan semestralmente, en muchas ocasiones han resultados primeras aquellas radios que aún se mantienen en la independencia. Hablamos de emisoras que muchas veces, con más ingenio que recursos, se ganan su espacio en el a veces cruento dial.

No es fácil ser independiente en FM. No es fácil lidiar con grúas que pueden tener fácilmente a los principales rostros televisivos tras sus micrófonos y herramientas de marketing mucho más acabadas. No es fácil. En absoluto. Sin embargo, los radioescuchas, en general, parecen no saber de conglomerados ni nada. La mayoría simplemente navega en aquel indómito océano radial y se queda donde más le tinca. Es así como en la última encuesta Search Marketing que se realizó, Romance se instaló en el primer lugar. Claro que por más bien que le vaya a una radio independiente, su lucha por la torta publicitaria es totalmente en contra. Iberoamerican y CRC tiene equipos de ventas que trabajan en paralelo para todas las emisoras, por lo que evidentemente su producto, a la hora de conversar, es mucho más atractivo.

Pese a la gran cantidad de ventajas que tiene los conglomerados, igual su vida no es de lo más plácida. Iberoamerican, grupo empresarial del que destaca Claxon como el más fuerte, ha sufrido la experiencia de haberse metido en negocios poco rentables o de los que no tenía un conocimiento cabal del mercado. Siempre en los medios de comunicación, en un momento dado llegó a ser el consorcio más multimedial al tener, además de las radios, El Sitio.com, Chilevisión y el diario El Metropolitano. Esto, más que ser una ventaja, pasó a ser un desafío que cojeó y cojea. Fue así como el matutino escrito desapareció a mediados del año pasado, tras nunca ser realmente rentable. Algo similar sucede con el "site" internet, con la ventaja que sus costos son mínimos. Chilevisión, hoy de la mano de Jaime de Aguirre, ha subido sus puntos de audiencia, sin embargo aún sigue generando grandes pérdidas (no en vano se dice que se venderá a fin de año). Pérdidas, que al igual como sucedió con El Metropolitano y El Sitio, son salvadas gracias a su único negocio rentable del Holding: las radios. El hecho no se debe dejar de lado, ya que esto mismo ha hecho que los ingresos que perciben las emisoras no se reinviertan en ellos, por el contrario, en cuanto a rostros o voces conocidas, se han despotenciado.

Sus mayores novedades para el 2003, fueron las cirugías aplicadas en Futuro, que pasó a tener noticias transmitidas en contacto con Chilevisión en la mañana, en la voz de Alejandro Guillier (figura emblemática del Holding); y el cambio de nombre de Aurora, que pasó a llamarse Imagina, apuntando a un público más femenino -profesional-.

Por su parte CRC, consorcio perteneciente al grupo español Prisa, ha apostado en grande, y sus movidas han sido realmente radicales, sin embargo, no ha logrado los resultados esperados.

Su pecado quizás ha sido el mirar para el lado en extremo. En especial a Iberoamerican, a quien en una ocasión simplemente le declaró la guerra. El objetivo de los ejecutivos fue despotenciar el Holding de Cisneros, y esto lo hizo levantándole a hombres y figuras claves. De esta forma se llevó a Mariano Pérez, en el rol de director general; y a Francisco Astudillo, como editor periodístico. Ambos ex de Iberomerican Radio Chile. Lo mismo sucedió con Alfredo Lewin, Rafael Araneda, Karin Yanini, Felipe Camiroaga y El Rumpy, que retornó con el popular "Chacotero sentimental", en otra estación y con el nombre de "El club del cangrejo". A inicios de este año se sumó a este equipo Eduardo Bonvallet. Pero tanto rostro e inversión no han sido sinónimos de mejor llegada al público. Sus emisoras no figuran comúnmente entre los diez primeros.

Los españoles se excusan de sus resultados, diciendo que aún no pueden descifrar las características del medio local. Como su principal escollo, han señalado a la llamada segmentación que existe en Chile, que es muy disímil a la española. Tanto desorden, llevó a los hispanos a crear la emisora W (ocupando la frecuencia de la desaparecida Amistad), y allí lanzó toda la carne a la parrilla, realizando una extraña mezcla de rostros y programas orientados al más variado público. Su idea, osada por donde se vea, apunta a llegar a un público tan variado como diverso, ya sean jóvenes, dueñas de casa, adulto joven o amantes del fútbol. Todo. Una apuesta osada por donde se vea.

CRC parece buscar el triunfo con bríos imparables. Y para esto no ha escatimado en gastos. Tal es así que a fines de año contrató una flota de helicópteros para lucir todo su poder en un almuerzo realizado en Rapel donde se programó el año 2003. Y sin ir lejos, a inicios de este año, sus principales figuras viajaron a España y desde ahí transmitieron para Chile. ¿De resultados? Habrá que esperar hasta fin de año.

Ante tanto poder y presencia, a las radios independientes no les queda más que echar mano a la creatividad. Y los resultados, como si fuera una disputa entre David y Goliat, son más que buenos. Cuestión de mística, dicen quienes laboran en estos cuarteles. Cuestión de oficio, dicen otros.

Las emisoras independientes se mueves exclusivamente con capitales chilenos y prácticamente sin figuras de televisión entre sus filas. De estas, destaca el grupo Bezanilla, que es propietaria de las emisoras: Tiempo, Infinita y Romántica, las tres dedicadas al público femenino.

Otros casos más individuales, son el de Julián García, empresario que alberga a las radios Horizonte y Oasis.

Radio Cooperativa, una de las tradicionales que se pasó a FM desde hace ya un tiempo, tiene una obligación empírica: estar en los primeros lugares. De todas las emisoras independientes es quizás la más preparada para está disputa. No en vano cuenta entre sus filas con rostros como Iván Valenzuela y Aldo Schiappacasse, entre otros.

El financiamiento de las radios de capitales chilenos, es a través de la publicidad. Sin embargo, también hay algunas emisoras que cuentan con socios desconocidos que aportan cuotas mensuales para solventarlas. Tal es el caso de la radio Beethoven, que está dedicada al público que gusta de los sonidos clásicos. Esta emisora cuenta con más de 5 mil 700 socios, emulando una costumbre que existe en la frecuencias privadas de Europa.

Sobre la protección de las radios independientes ante los conglomerados, Adolfo Flores, director artístico de radio Beethoven, declara que no siente una amenaza, pues la solidez, característica y valor de esta radio consiste en su línea musical específica, siempre fiel a la música selecta. "Los conglomerados no van a entrar en este terreno porque aparentemente la cultura no es su patrimonio de trabajo. Ellos están más por lo comercial. A juicio nuestro, esos criterios están equivocados: la cultura puede financiarse si está bien administrada. Y lo demuestra el hecho de que radio Beethoven sume 21 años de transmisiones ininterrumpidas sin haber nunca sacrificado su línea programática".

Pese a los buenos augurios de las radios independientes, las grúas de los conglomerados no detienen su estampida. En 1999 Jimmy Brown vendió radio Andrés Bello a Iberomerican Chile Radio, quien la transformó en FM Dos, cambiando su corte clásico por uno popular.

Y el año pasado, producto del difícil momento, dejó de existir Radio Monumental, pasando a manos de Evangélicos, quienes, sin intención, han ido sacando provecho de las emisoras que no logran subsistir.

La devaluación de la AM chilena contrasta con la realidad de sus pares internacionales, donde la mítica señal sigue gozando de buena salud. ¿Qué pasó, qué sucedió entonces por estos lares? Las explicaciones sobran, al igual que los lamentos. Un motivo fue la llegada de los conglomerados internacionales que potenciaron la FM, otorgándoles a ellas tecnología difícil de alcanzar para las AM. Pero segundo, y más importante, fue que no se supo reaccionar a tiempo y de manera unida a la discriminación que las agencias de publicidad comenzaron realizar a partir de 1998, lo que llevó a muchas emisoras a situaciones económicas insostenibles. Según nos relata un antiguo hombre de radio, las agencias de publicidad ni siquiera se toman la molestia de recibir a representantes de una radio AM. La realidad actual la grafica la encuesta Search, donde señala que en promedio el 80 por ciento sintoniza FM y sólo un 20 presta atención a la AM. Aunque este dato no es perfecto, personeros ligados al devaluado dial señalan que su público es aún mayor al mencionado porcentaje, ya que ellos llegan -producto de su mejor alcance que la FM- a lugares bastante alejados de la urbe, cumpliendo con esos anónimos auditores un rol social incalculable. Hoy, la Amplitud Modulada está plagada de radios evangélicas, quienes arriendan a bajos montos las señales de las antiguas emisoras que deambulaban. Firmes al pie del cañón permanecen muy pocas de las otroras estaciones. De estas, Nuevo Mundo -la segunda radio más antigua de Chile (fundada en 1932 bajo el nombre de Hucke)- sigue fiel a sus motivaciones de siempre: informar y entretener. Sus años en el mercado, sumado a nuevas variantes, como señal por Internet, le han permitido continuar en la contingencia. Radio Tierra, en tanto, es otra de las sobrevivientes, aunque su historia es mucho más nueva. Su apuesta es la independencia y apertura para tocar toda clase de temas, sin trabas ni censuras, formato que a la fecha le ha dado sus resultados. Sólo el tiempo dirá si la AM pasa a ser el gran dial de las radios religiosas, o un océano de nueva y arriesgadas apuestas informativas. El auditor tendrá la última palabra. OFF.

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