Año 2 N.35, abril 28, 2003

Para comprender a Michele Bachelet

Todos necesitaron el frente alguna vez

Todos en algún momento, tuvimos contacto con el FPMR. Desde el ala derecha de la Democracia Cristiana hasta el MIR. El FPMR fue la herramienta de negociación durante largos años en la lucha política con el gobierno militar. De manera que , si de algun modo, la ministra de Defensa se reunió alguna vez con integrantes del Frente, no constituyó la excepción. Pero la Ministra que hasta tuvo una pareja FPMR, negó torpemente hasta su vinculo sentimental con uno de ellos.


El FPMR ha sido siempre un instrumento, o herramienta (palabras de santa Gladys Marín). Nosotros, todos los que no estuvimos con Pinochet, profitamos directa o indirectamente del idealismo de sus militantes. Equivocados o no, cumplieron una misión valiente.

Recuerdo bien, en una casa arrendada en El Tabo, yo como socialista periférico -según mi excelente amigo Jorge Uribe Navarrete-, reuní a un antiguo alto funcionario del gobierno de Salvador Allende con un dirigente socialista. Este último le explicaba que la única herramienta para poder plantarse ante a la dictadura, era la de negociar con el FPMR bajo la manga. Se escribía el año 84.

En este país de tremendos hipócritas, se dio el caso de una condena masiva, desde la derecha -justificable- hasta la izquierda por el atentado contra Pinochet.

Yo que viví esto por dentro, les contaré que esa tarde, cuando informaron el hecho, hubo una sensación inicial de desconcierto y alivio; luego de alegría. Me refiero otra vez desde la DC hasta el MIR. Cuando se supo que Pinochet había sobrevivido, una angustia y un temor generalizado por las represalias. Más tarde, epítetos contra el FPMR por su ocurrencia; en el fondo, por su fracaso en el intento.

Al día siguiente, en el paseo Ahumada me encontré con el entonces comunista Patricio Hales. Estaba temeroso por el apresamiento masivo de dirigentes de izquierda. Como yo ignoraba quien era él, lo tranquilicé: "Sólo están arrestando a los importantes". Una persona presente me pegó un codazo: "No seas pesado". Les juro que hablé en conciencia.

El Frente fue repudiado por el fracaso del atentado, por cuanto este iba a devolver el toque de queda, las represalias y los asesinatos por orden del Estado, como de hecho ocurrió.

Pasaron los años, vino lo de Carrizal Bajo, las detenciones de docenas de frentistas, las fugas, en fin.

Casi la mayoría de los frentistas en el exterior, poseen una especie de documento apátrida que les otorga un status de exiliados políticos, a residencia, trabajo y beneficios sociales. Pero, esta calidad, les impide incluso acercarse al consulado de Chile para realizar un trámite; si son sorprendidos en el interior por la policía francesa, pirden automáticamente todos estos beneficios por cuanto significaría que ya no son perseguidos por la justicia chilena. En consecuencia, hasta separarse de las mujeres que dejaron en Chile, todo deben hacerlo a través de interpósitos.

Hace cuatro años, estando Pinochet en cautiverio en Londres con las consiguientes protestas de las comunidades chilenas residentes en el exterior, justificadamente disconformes con la posición del gobierno chileno de exigir la devolución del general a Santiago, debí recurrir a frentistas, fuera del plano de amistad que me unía con uno de ellos (durante nuestras "onces a la chilena" hablábamos de todo menos de política -pero años después, nunca me perdonó haber publicado en estas columnas que almorcé con quien denominaban "el rata" Schilling" durante una visita a París y por lo cual me tiene "en sueño" si usamos términos masónicos-"). Lo hice para saber cual iba a ser su actitud con motivo de la visita del Presidente de Chile a ese país. "Métetelo por la raja", fue su respuesta. "No nos interesa. Queremos mantener nuestro trabajo, muchos hemos rehecho nuestras vidas familiares, de manera que no vamos a tirar por la borda lo que tenemos por culpa de tu jefe".

Quedé tranquilo. Es más, uno de ellos me mantuvo informado durante la permanencia del Presidente, donde estaban los manifestantes PS y PC, para desviar la atención de los periodistas de la delegación a otros barrios.

Uno de los frentistas ha sido camarógrafo de Canal 13, incluso para Claudio Sánchez.

Si Michele estuvo reunida con el FPMR, no constituyó una excepción, pero puedo poner manos en el fuego que la motivación no fue plantear estrategias violentistas.

Por las vejaciones, torturas y malos tratos que sufrió en carne propia o en memoria de su padre, bien pudo haber sido una militante terrorista, con sólidos argumentos para actuar así.

Lo que no me explico es su reacción histérica inicial. ¿Cómo no hubo un asesor que la calmara, un masajista que le neutralizara los nudos en la clavícula, o un reflexólogo que apaciguara su pica, o un acupunturista que le diera en el nervio que impulsa a la explosión?

El peor error de la estrategia en situaciones de crisis es la de negar, negar y negar sin siquiera levantar un poquito la cortina del pasado mediado y detectar si dejamos alguna huella.

Y en plena campaña de pésimo manejo de situación de crisis, la estrategia de la negación, aparece la pareja, Vujkovic, ex PC, frentista, funcionario del MOP, por suerte no aparece en el GATE. Perdonen el término pero en España no tiene igual connotación decir como aquí, fue una tonta del culo, pero eso fue no recordar a su compañía sentimental de años.

Por eso, tanto por radio como en El Termómetro, reiteré que nadie puede manifestar no haber tenido jamás un vínculo con el FPMR. Michele los tuvo, pero como dijo Ignacio Walker el jueves pasado: ¡Y qué!

En fin, Michele por su paso tangencial -póngamoslo así- optó por la vía pacífica. Ella jamás imaginó que los frentistas están indignados por su acomodo con las FFAA. Tampoco que Oscar Mertz, director de "Que Pasa", sufra lo indecible por tener un diario que amenaza su supervivencia, con un director como Cristián Bofill que entrega un producto que es matutino (mal que mal imprescindible hoy en día) y revista a la vez, y que con tal de mantener vivo su semanario -gratis para los suscriptores de La Tercera y de algunos abonados de Metropoli Intercom- apele a un periodismo que hubiese aterrado a sus antecesores, Martínez y Pulido y más aún, a Jaime Guzmán Errázuriz, padre espiritual de este medio.


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