Año 2 N.35, abril 28, 2003

Crítica de televisión

Y la televisión creó al hombre ...

La TV dedicada a jóvenes que se está desarrollando en estos tiempos recuerda al personaje literario del maquiavélico doctor Víctor Frankestein, quien creó un hombre a su antojo, le enseñó lo básico, le mostró lo bella que era la vida, hasta que un día se aburrió de él, y simplemente lo mató. A lo semidiós.


Fama, fama, fama. Parece que en este comienzo de año esa es la palabra que encierra todo lo que buscan los jóvenes de hoy. Fama para ganar dinero. Fama para salir en las portadas de revistas. Fama para ser "alguien". Fama...

Y la TV, a sabiendas de lo que buscan los jóvenes, decidió usufructuar de sus sueños, y les ofreció lo que querían, pero a un precio muy alto: el derecho a propiedad.

"Rojo" (TVN) y los reality show son un claro ejemplo de esta nueva TV. Una que tras su aparente fachada de "oportunidad", esconde oscuras prácticas.

Aún fresco en la memoria está, por ejemplo, el experimento de Fabricio.

"Mekano", el programa de Mega, instaló hace dos años en Chile el baile axé. Para esto, eligió a un grupo de cariocas sin ningún destino en su patria y se los trajo a Chile. Aquí se los instaló en un departamento y se experimentó para ver qué tal les iba en audiencia. A las mininas las puso con poquita ropita y a los varones los exhibió a torso desnudo.

Y el experimento funcionó.

Antes que estos jóvenes aprendieran a hablar español, la fama, que tanto buscaban, les llegó sin anestesia. Eran días felices y más para uno de ellos, Fabricio, quien se había transformado en el latin lover de la TV. Era deseado por las mujeres, era requerido por la prensa y su imagen estaba hasta en las micros. Pero Fabricio -el lógico error de adolescencia-, pensó que él había logrado todo eso, que todo era fruto de su esfuerzo, de su coraje; y creyó que merecía más dinero, mejor trato. Y su mentor, Mega, se enojó. Y decidió destruir lo que había logrado, y crear a un nuevo latin lover.

Hoy dicen que Fabricio no tiene ni que comer y que los únicos autógrafos que firma son los de las deudas.

La receta que dio fama y fortuna al canal de Ricardo Claro, en 2003 la volvió a repetir -con variantes- Canal 13. Claro que ahí la búsqueda fue hasta transmitida en directo por las pantallas y la eligió directamente el público. Hablamos de "Protagonistas de la fama". Los dos elegidos -según rating- fueron Alvaro Ballero (20) y Janis Pope (18). Ellos son el nuevo producto de la TV. Ingenuos, los pobres creen que se lo merecen, que son grandiosos. Pero pobre que pidan mucha plata o que se porten mal. Pobre, porque su mentor se puede enojar y hacerlos desaparecer.



La final de Protagonistas de la Fama
La final de Protagonistas de la Fama

Es el precio de la fama por no hacer nada. Es su precio, y deben saber pagarlo.

TVN también creó su estrella juvenil, aunque para un público aún más pequeño. Se trata de María José Quintanilla, una joven común de 13 años, que se encarga de elevar el rating en "Rojo". Por ahora su vida es de lágrimas de emoción, pero ¿hasta cuándo? Su primer disco es un éxito, pero que no se olvide que se debe a su exposición en TV, a su edad, a su imagen de niña buena. De hecho, su placa sólo cuenta con rancheras archiconocidas, y así no es tan difícil ¿no? Si no pregúntenle a Douglas.


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