Año 2 N.35, abril 28, 2003

Ismael Serrano, cantautor español

"En Chile la Alegría se va yendo"

En conversación con El Periodista, el cantautor español Isamel Serrano, pone los puntos sobre las íes. Un tipo joven y serio que se identifica con Porto Alegre, que no quiere olvidar al Che. Un zurdo de tomo y lomo con varias cosas que decir, pero que gusta también de cantarlas. Algunas de sus víctimas: Bush, Aznar, Fujiyama y el slogan que nos mintió a todos al decir aquello de "La Alegría ya viene". Si quiere saber cómo toca la guitarra, vaya a un concierto, pero si quiere saber cómo piensa, no le quite el ojo a estas líneas. Esta es una entrevista con la trova del recambio ibérico que ya se ha ganado un apellido propio: Serrano Morón.


Ismael Serrano dice no estar cansado pese a que durante más de dos meses no pisa las calles de su amada y odiada Madrid. Una extenuante gira con "La traición de Wendy", su más reciente trabajo, lo ha llevado, entre febrero y abril, por México, Perú, Chile, Argentina y Uruguay. Agotado sí, ha dicho estar frente a los colegas que cantan sobre sus amores quinceañeros, impermeabilizados de los titulares dantescos de los diarios, de las Zonas Cero de Bagdad, Jerusalém y, por qué no, de Santiago.

Llegó por primera vez a Chile en 1997, con 23 años, para participar en un multitudinario y sentido homenaje al Che en el Nacional. En esa oportunidad también se dio el tiempo para tocar en universidades y conversar de la contingencia. Hoy, ya con 29 calendarios completos, arribó por cuarta vez a nuestro país para seguir dialogando y, faltaba más, para hacer lo que más le gusta: cantar su trova de juglar.

Es complicado sacarle una sonrisa a Serrano. Un gesto taciturno y un ceño que tal vez hereditariamente permanece fruncido, nos brinda Ismael, pocas horas antes de ofrecer, en Valparaíso, el segundo concierto de los cuatro que presentó hace unas semanas por estos rincones.

Es un romántico patológico que se niega a aceptar que las ideologías escasean, algunos dirán que sus padres deberían haberlo concebido allá por los sesenta, que es un anacrónico incansable. Pero no. Nació en el 74 y profesa la canción de autor desde el 95, es un trovador de la realidad urbana y simple. Su discurso y su música todavía necesitan un poco de sol, pero ya tiene cuatro discos muy merecidos y, por estos precisos días, está preparando un álbum en vivo donde recorrerá, como lo hacen los grandes, su fructífera y comprometida carrera.

Basta de Serrat, de Aute o de Silvio. Nuestro invitado de hoy ya no es un adolescente y, aunque él reconozca sus deudas generacionales, ya es tiempo de darle la palabra a Ismael Serrano, el vallekano, el madrileño que reconoce hacer panfletos en sus canciones, el que nos ruega no relegar al olvido nuestro pasado, el que no soporta que Wendy le diga no a Peter Pan.

Para El Periodista esta plática con un ex estudiante de física, con un cantautor treintañero que flexiona las rodillas para encontrar las notas altas en su caprina voz.

Alguna vez dij o que los jóvenes chilenos, entre otros también, habían crecido en una especie de pseudo-democracia que no se parecía mucho a la que hubieran querido sus padres. ¿Qué puede agregar a eso?

Bueno, yo creo que es un hecho que la gente de mi generación ha crecido en una democracia muy diferente a la que soñaban nuestros padres. Ese desencanto que vive la mayor parte de la gente joven, que no se siente representada por los partidos políticos convencionales, que busca otro marco de participación. Hoy, fenómenos como el de la guerra demuestran el hecho de que vivimos en un sistema en el que los representantes políticos deciden y legislan de espaldas a la población.

Hoy por hoy, el clamor contra las guerras es abrumador, y en el caso de España es evidente que el gobierno cree que las mayorías son cheques en blanco para hacer absolutamente lo que se quiera. Y no es un fenómeno solamente local en España, yo creo que en ese sentido existen muchos paralelismos, no sólo con Chile sino con todo latinoamérica.

¿ Cómo ve la democracia chilena en estos momentos?

Lo que veo es que es una transición muy lenta. Pero es un hecho que los niveles de libertad de expresión no son los que se soñaban. El hecho de que exista una censura mediática, de vivir en un país en el que la Iglesia tiene el poder para decidir, para censurar; en el que las televisoras lo tienen para agarrar de las solapas a sus directivos para que no emitan ciertas cosas, el hecho de que hasta ayer aquí habían películas de Almodóvar que no se podían ver. Eso deja en entredicho algo tan fundamental como la libertad de expresión en democracia. Aún quedan muchas cosas por hacer. Los chilenos tienen, y quizá yo no sea quien para decirlo, el deber de precisamente eso: agarrar a los políticos por las solapas y dejar de lado esos coletazos que aún quedan de la dictadura. Porque si bien no existe una censura estatal, sigue existiendo una censura mediática de la que aún hay que desembarazarse en cierto modo.

La situación que se vivió cuando el socialismo llegó al poder aquí, con Lagos, y antes con Aylwin, es parecida a la que se vive en España. Un primer momento de triunfalismo, de entusiasmo absoluto, y un segundo momento de frustración absoluta.

"La alegría y a viene" era el slogan del No...

Pues la alegría se va yendo, porque se siente que no se está a la altura, que no se está siendo todo lo ambicioso que se puede ser. Creo que allí hay un miedo a la libertad por parte de los gobernantes que se debe de perder y que, poco a poco, se está perdiendo.

¿Qué respondería a los que le acusan de consagrar s us canciones a personajes y a causas perdidas, como por ejemplo el Che o "la imaginación al poder" del 68 ?

Recuperaría una frase de las Madres de Plaza de Mayo, que dice que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Quedó demostrado que Fukuyama era un gran `jilipollas' cuando dijo aquello de "la historia ha terminado". La historia sigue viva, por desgracia con una violencia absoluta. También decía Mario Benedetti algo muy bonito: "existe una dignidad que el vencedor nunca podrá conocer". Esa es la dignidad de las causas perdidas (Al bando vencido, La memoria de los peces). Las causas perdidas lo son para quien las abandona, para quienes no siguen siendo una lucha, un frente abierto que sigue mereciendo mis respetos y sigue mereciendo la movilización de mucha gente que sigue creyendo.

No creo que la reivindicación de estas causas, por lo menos de mi parte, partan desde la nostalgia ni desde el rencor. Creo que lo que hay que tener en claro es que vivimos en una crisis de valores, y que muchas veces nos lleva a recuperar íconos del pasado como es el caso del Che Guevara. Hoy mucha gente le achaca a los jóvenes que llevan en la camiseta una cara del Che sin apenas conocer su vida, sus ideas. Y eso responde a que existe una crisis de valores muy importante.

¿Cuáles serían los referentes ideológicos de ahora?, porque en un momento dij o aquello de que no tenía la culpa de que la sociedad no l e diera referentes actuales.

Se están recuperando referentes, creo que se está viviendo un momento de creatividad ideológica muy importante. Los movimientos antiglobalización conforman una red de solidaridad que aglutina las esperanzas de mucha gente que no se siente representada por los partidos, pero que cree en la certeza de que otro mundo es posible. Foros como el de Porto Alegre, en el que se reúne la gente a reinventar las reglas del juego, a exigir una globalización al servicio de la sociedad, nos crea nuevos referentes que, lejos de acercarse a aquella idea ingenua de utopía, hacen propuestas muy concretas de políticas, de derechos humanos, de la solidaridad llevada a cabo con métodos muy concretos que me parecen una solución a esa crisis de valores que planteaba.

Entonces, mis referentes son esos movimientos antiglobalización que salen a la calle en Seattle, en Génova, Praga. Esa gente que se reúne a tapar la calle en los momentos en que los líderes mundiales se reúnen en cumbres acorazadas en que, lejos de protegerse del terrorismo, se protegen más bien de la opinión pública. Rescato una frase de Saramago que dijo el otro día en una manifestación en Madrid, y es que hoy existen dos superpotencias, decía él, una la de EEUU y sus aliados, y otra de la opinión pública.


De su segundo disco, "La memoria de los peces" , hay una canción que se llama "Vine del Norte" y habla de Chile , en la cual cuenta sobre un amorío con una chilena. Es una pregunta del millón: ¿Ha sabido algo de e lla en esta nueva visita ?

La verdad es que la historia de amor era casi una excusa para hablar de esos referentes, esas experiencias que viví con la gente que conocí en mis primeros viajes, esa gente siguen siendo mis amigos y a la que siempre que vengo visito. Para mi Chile es eso, esa gente que ha compartido conmigo todas esas referencias de las que hablo, que van desde Víctor Jara a los paseos por la Alameda, a estar tomando pisco en una peña cantando canciones de Silvio.

A propósito de su conocido miedo al paso del tiempo, ahora que está cerca de los 30...

Realmente no me aterra el paso del tiempo, no me da miedo crecer. Crecer es interesante, bonito y, sobre todo, cuando conlleva un aprendizaje. Lo que me aterra es la fugacidad de las cosas y ciertos clichés que nos hablan de que crecer supone renunciar a los sueños y a las utopías. Por lo general, nos dicen que crecer supone convertirse en un tipo cada vez más gris, aburrido, reaccionario y jilipollas. Creo que se puede crecer de otra forma, y esa es mi obsesión: ser fiel a los sueños y mirarme al espejo y reconocerme. Supongo que uno irá ganando en desencanto, irá perdiendo inocencia, pero uno puede seguir creyendo en la utopía, el ser consciente de lo jodida que es la realidad no te puede hacer perder el instinto de supervivencia de la especie, que es lo que te lleva a buscar la utopía. Esa búsqueda es una respuesta natural a ese instinto, a mí lo antinatural me parece perderlo, conformarse con la realidad en que se vive y en definitiva creerse eso de que la historia ha terminado.

Mucho se ha hablado de su parecido o semejanza con Serrat, Silvio y Luis Eduardo Aute. Por estos días, ya con cuatro discos en el saco, ¿no le molesta o aburre que sigan iniciando la mayoría de los artículos con ese tipo de analogías?

La historia te pondrá en tu lugar. En cierto modo, si miramos la trayectoria de Serrat, de Aute o de Silvio, yo estoy empezando. Son cuatro discos, seis años, pero estoy empezando, con lo cual no es de extrañar que un periodista emplee referentes conocidos por todos para situarme en el panorama musical. En cualquier caso, sigo siendo consciente de cuales son mis deudas y, en ese sentido, no me duele reconocerlas.

Si, por otro lado, uno se obsesiona por encontrar una personalidad que lo defina y lo distinga del resto. Habrá que ver si dentro de diez años se siguen empleando esos nombres para definirme, si es así, es entonces cuando me empezaré a preocupar.

¿Cómo fue tocar con Silvio en el homenaje al Che Guevara que se hizo aquí en el 97 ? ¿Ha tenido la oportunidad de tocar nuevamente con él?

No, la verdad es que no, hemos tenido la oportunidad de intercambiarnos algún e-mail, pero no tengo una relación, no la que a mí me gustaría. Lo del 97 fue, en cierto modo, cumplir un sueño, porque aprendí a tocar la guitarra interpretando las canciones de Silvio en mi casa y luego en los escenarios, en los cafés de Madrid. Conocerlo fue también certificar que la persona que escuchaba en el radio-cassette de mi casa era la misma con la que hablaba de forma natural por aquellos días en el Estadio Nacional. Esa coherencia me demostró que en la música no está todo perdido, que se puede sobrevivir en una industria tan feroz sin convertirse en un completo jilipollas.

¿Piensa retomar a lo que se refierió como "la solemnid ad de los homenajes cantados", como en México insurgente y a l as Madres de Mayo, o fue una etapa más bien gratificantes que uno tiene q ue pasar? Entendiendo que tenía veinte años y hoy casi treinta.

Creo que esa solemnidad es inevitable, sobre todo cuando habla de ciertos temas que lo merecen. Siempre y cuando la causa valga la pena mi adhesión va a estar ahí; siempre y cuando merezca escribir un buen panfleto, también lo haré. No se me caen los anillos al decirlo. También hay que equilibrar la balanza. Hay tanta frivolidad y superficialidad en el panorama musical, que no está mal que de vez en cuando alguien se ponga solemne y le cante a la insurgencia en Chiapas o de donde sea.

Hay algo que pasa con s us canciones y la gente que las escucha: hay quienes las usan para evadirse de algunos problemas, pero otros las oyen para disfrutar, en una especie de masoquismo, llorando a mares ¿Qué me diría de eso, hay quienes dicen que s us letras son bastante tristes?

Si uno hace repaso de las canciones que más recuerda, serán siempre canciones que hablan del desamor, por ejemplo. Que hablan de rupturas, por lo general hay pocas canciones que celebren el amor en momentos de arrebatos y enamoramientos.

Creo que no responde a una cuestión masoquismo, sino al hecho de que, primero, llorar es muy saludable, es una catarsis que te ayuda a sobreponerte. Y, sobre todo, que escuchar esa música te hace sentir menos solo en momentos complicados. Te ayuda a superar la adversidad saber que hay gente que ha sufrido como tú. Para eso sirve la música, para sentirse menos sólo. A veces compartiendo sentimientos de amor y de odio, otros de solidaridad, de esperanza, de lucha. En definitiva, sirve para saber que hay gente que sabe de tu condición, que sabe de tu vida y que se adelantó para decir cosas que tú querrías haber dicho.

Decía Antonio Machado que se canta lo que se pierde, y pues se canta para recuperar el tiempo perdido, las esperanzas perdidas.

¿Quién crees que es, realmente, George W. Bush, qué quiere Aznar y por qué ha hecho lo que ha hecho?

La verdad es que, con respecto a lo de Aznar, no te puedo decir por qué ha hecho lo que ha hecho porque nadie lo entiende. A veces me da por pensar que es un afán personal por aparecer en la foto junto a Bush, creyendo que así va a pasar a la historia de alguna forma memorable, cuando en realidad va a pasar de una forma patética. Y ¿qué es George Bush? A mi modo de ver es un psicópata que tiene en sus manos el ejército más poderoso del mundo, un tipo que le gusta jugar a los soldados, que trata a los ejércitos y a las guerras como si jugara a un video-juego con unos afanes imperialistas& Es un tipo de extrema derecha, un ultra conservador que no es consciente de lo que ocurre fuera de Estados Unidos, que no es capaz de valorar que la Zona Cero no solamente está en Manhattan. Es alguien con una cerrazón de miras absoluta, que no es capaz de entender que el sufrimiento de un palestino, de un habitante de Chechenia o de un bagdadí es tan importante como el sufrimiento de un norteamericano, y merece el mismo respeto.

1. "Se canta lo que se pierde"

¿Qué es lo que se te ha perdido ibérico? Lo siguiente son unas opinadas de Ismael entorno a su discografía. Como cantautor dedicado no olvida comentar lo que sus musas inspiran. El sentido y razón de Víctor Jara, pero cruzando el Atlántico.

Atrapados en Azul (1997), publicado en Chile en septiembre de ese año. Los pacos, siempre los pacos& Lo que él nos dice de su opera prima: "Colabora con la policía, pégate a ti mismo. Así decía una pintada que leí en el metro de mi ciudad. La sabiduría escrita en los muros me acompañaba como tantas veces. Siempre fue una relación difícil la mía con los hombres de uniforme. Pero, en fin, muchos de mis amigos, muchos de los que leen saben de que hablo. Muchas veces todo cambia para que todo siga igual. Antes corríamos delante de los grises, ahora llevan uniforme azul. Quizás las cosas han cambiado, quizás se respira mejor, pero en ciertos momentos la policía pega con la misma saña y nos recuerda que nunca estamos a salvo, que aún quedan muchas cosas por cambiar".

La memoria de los peces (1998), en aguas chilenas por mayo de 1999. Ismael en alta mar nos suplica no oxidar nuestros recuerdos, tanto los tragos dulces como los amargos: "Una vez alguien me dijo que los peces no tienen memoria, que en apenas unos segundos olvidan lo que han vivido momentos antes. La memoria de hombres y mujeres me recuerda a menudo a la de los peces, hombres y mujeres que olvidan su historia, lo que han sentido, hombres y mujeres con amnesia abocados a repetir los mismos errores..."

Los paraísos desiertos (2000), en Chile en el 2001. La referencia literaria de Serrano, infaltable y necesaria: "Los paraísos desiertos. Que amantes y borrachos irán a los infiernos, no puede ser verdad, creerlo es imposible; si van a los infiernos amantes y borrachos, quedará el paraíso desierto y despoblado". Omar Jayyam s. XI

La traición de Wendy (2002), llega a nuestro país en mayo del 2002. La fábula y el cuento, ideología en estado puro: "Crecer. Crecer y olvidar lo que fuimos. Renunciar a las utopías. A los sueños que de pequeños tuvimos. Olvidarse de NuncaJamás y convertirse en un completo idiota. Esta es la traición de Wendy. Para algunos una ley natural. Para nosotros innecesaria. Así que enciende la luz. Que Peter Pan no se asustará".


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