Año 2 N.36, mayo 12, 2003
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Arturo Martínez, Presidente Central Unitaria de Trabajadores
"Necesitamos movilizar a los trabajadores"
(Por Claudio Mora O.)El actual presidente de la CUT en diálogo franco con El Periodista, habló de los temas que han hecho noticia en la última semana: los graves incidentes del 1º de Mayo, la huelga del 13 de agosto, la caída del movimiento sindical y hasta de la probable llegada del candidato de la derecha Joaquín Lavín a La Moneda.


Con sentimientos encontrados se encuentra la autoridad máxima de los trabajadores en nuestro país, Arturo Martínez. Esto porque pese a la alegría que le produjo la reunión de más de 50 mil personas frente a la Estación Central el pasado 1º de Mayo, está indignado por la cobarde agresión al dirigente del PC, Marcos Brul Valenzuela, quién perdió un ojo y, por el intento de un grupo de muchachos que trataron de tomarse el escenario "eso empañó un acto que venía resultando impecable. El problema de seguridad en los actos es un tema que hay que verlo bien a futuro. Nosotros estábamos preparados para manifestaciones, pero sinceramente esto supero nuestros cálculos. Esta gente estaba organizada y ante eso, no se puede hacer nada"

¿Que expectativas espera cumplir en la huelga anunciada para el 13 de agosto?

Lo que nosotros anunciamos fue un paro de actividades, que esta semana empezaremos a diseñar. Esperamos llevar a cabo una movilización distinta a las que se han hecho, las típicas marchas o actos. Ahora mostraremos si podemos parar las actividades en este país. Este es el primer paro que llamamos y será también el primer paso a la huelga general, que busca detener al país. Este paro que convocamos puede ser de algunas horas o detener el trabajo durante un momento, eso lo vamos a diseñar. Lo que queremos es lograr mover mucha gente, que se expresen de determinadas formas. Necesitamos movilizar a los trabajadores.

¿Cree que este movimiento será masivo teniendo en consideración que sólo el 12 por ciento de los trabajadores está sindicalizado?

Si logramos que parara ese porcentaje sería muy bueno. Pero no toda la gente sindicalizada va a parar. Lo importante es empezar por algo. La gente que no está agremiada también está agredida, dolida, afectada en su dignidad y seguro que considerarán correctas nuestras peticiones. El trabajador, pertenezca o no a un sindicato, tendrá la posibilidad de expresarse. Nosotros, a su vez, mostraremos un camino que muchas veces no se exploraba por temor al fracaso o simplemente a poner esta herramienta en juego. Debemos tener claro, que actualmente las huelgas no se miden por cantidad, sino por efecto. Paramos las aduanas y toda la entrada y salida de productos se congela, paramos SII y toda esa parte se perjudica. Hoy los paros sólo atacan puntos claves, tres o cuatro servicios y se corta la cadena.

¿Por qué se ha desarticulado tanto el movimiento sindical?

La sociedad chilena ha cambiado mucho. La estructura de ésta ya no es la misma de hace unos años. Por ejemplo las empresas antes tenían 2 mil, 3 mil, hasta 6 mil trabajadores como en el caso de las textiles. Hoy estamos fragmentados en pequeñas y medianas empresas por todo el país. Cuesta mucho hacer sindicatos, organizarse y llegar con los mensajes, porque las empresas ocupan cada vez menos mano de obra. Aparte que la cultura ha cambiado. Los trabajadores han caído en el consumismo, son más egoístas, individualistas, buscan respuestas solos y no con los compañeros. De las grandes organizaciones de antaño no queda nada. Lo único que se mantiene es el sindicalismo. Sobre este nuevo escenario hay que partir de nuevo porque Chile y el mundo ya no es el mismo.

¿Será el 13 de agosto la hora cero de la CUT?

El 13 de agosto se inicia un proceso distinto, donde la CUT que ha creído en el diálogo, que ha golpeado puertas, que ha planteado soluciones que nadie escucha o nadie quiere escuchar, tiene que empezar un nuevo camino. Pero sepan que este proceso tendrá altos y bajos, pero que los que han atropellado a los trabajadores, ya no dormirán tan tranquilos. Jugaremos nuestro rol. Estamos cansados del diálogo, que se legitima si uno obtiene una respuesta, pero esto no ha sucedido. No se saca nada conversando con el Gobierno o los empresarios si al final no te escuchan y terminan haciendo lo que quieren.

¿Cuáles son las grandes demandas de la CUT?

Lo principal es el tema de la dignidad. Uno muchas veces quiere expresarse, defender sus derechos, pero no puedes porque estás amenazado. Otro punto es el respeto a la ley laboral. Aquí nadie la respeta. Como es el dios dinero el que manda y hay que tener dinero para subsistir, se arma un círculo vicioso. La gente vive endeudada, llena de necesidades y temores a enfermarse porque la salud es muy cara, a no poder educar los hijos, a envejecer porque las pensiones son de hambre. Estamos llenos de miedo y eso nos ha empujado a dejar de ser persona.

¿En ese aspecto las autoridades tienen la culpa por haber sido muy permisivos?

El empleador es el que despide, el que persigue, el que viola la ley. Pero también hay un Estado y un Gobierno que no hace que esas leyes sean aplicables. Este paro apunta en esas dos direcciones, uno que va en contra de los que atropellan la dignidad de los trabajadores y el otro que permite que ello ocurra. Esto va más allá de un reajuste, queremos recuperar la dignidad de los trabajadores.

¿Ricardo Solari es considerado por ustedes como un interlocutor válido?

Si es Ministro nosotros lo consideramos como interlocutor. Pero otra cosa es tener predisposición a conversar. Que sacas con ir si al final nunca consigues nada. Ya no se puede dialogar en estas condiciones de sordera y de seguir atropellando a los trabajadores. Hay que buscar una nueva forma de entenderse, de abordar los problemas de una vez por todas y de hacer un debate público donde la gente conozca realmente cuáles son los acuerdos que se toman, porque los detalles nunca se saben. Hay que hacer más transparentes las negociaciones.

¿Qué piensa de la flexibilidad laboral?

Cuando los grandes empresarios y los parlamentarios de derecha hablan de flexibilidad, lo hacen de tres cosas: primero dicen que es muy caro contratar, porque cuando se despide también es muy caro. Quieren echar mano entonces a la indemnización por años de servicio, el mes por año. Pinochet puso un tope de 5 años, Aylwin lo amplió a 11. Pero este pago fue siempre sin tope y ellos quieren bajarlo a 15 días por año, lo que es muy grave. Segundo, un salario mínimo diferenciado para los menores de 24 años; dicen que con eso se gana empleo, pero lo único que ocurre es que le sacas empleo a los adultos que ganan más y se lo das a los jóvenes que ganan menos. Tercero, ellos impulsan una jornada flexible, que se trabaje más cuando hay pega y hasta cuatro horas cuando haya menos. Eso pasa a llevar todo el esfuerzo por establecer una jornada de 8 horas y lo único que consigue es desprotección y problemas, ya que no está comprobado que esto vaya a generar más empleo.

El presidente Lagos manifestó que tenía un discurso similar tanto para empresarios y trabajadores ¿Es así?

Discrepo del Presidente. Lo respeto mucho, pero siento que se ha equivocado en desmedro de los trabajadores. Los empresarios lo tienen tomado del cuello, le han puesto la agenda pro crecimiento, le han hecho creer que con eso el país va a salir adelante. Lagos no ha estado a la altura de lo que esperábamos. El Presidente era la última esperanza que teníamos y nos la jugamos por él y esa esperanza se ha ido perdiendo. No hemos sido tratados en igualdad. Primero no somos iguales porque somos la parte débil en la relación laboral, que necesita protección frente a una parte que abusa demasiado. Particularmente me la jugué en la segunda vuelta por Lagos y ahora me siento defraudado. Los trabajadores en general estamos disconformes con los gobiernos de la concertación, con los tres.

¿El empresariado le dobló la mano a Lagos?

Hábilmente el empresariado ocupo las crisis económicas y políticas para lograr posicionarse bien. El Presidente ha debido adoptar posiciones derechistas frente a temas importantes en su programa. Espero que él reaccione en algún momento, pero creo que ya es demasiado tarde.

En un escenario hipotético ¿Cómo ve la relación de la CUT con Lavín?

Las cosas cambiarían, pero para peor. Lavín es pura cáscara, puro marketing, no ha demostrado nunca categoría de gobernante. Además él se crió en dictadura como asesor económico de Pinochet y el haber estado bajo ese alero, no da mucha confianza. Sería un mal gobierno también por lo que representa: la clase poderosa que ha luchado por el poder a sangre y fuego y los vestigios de un poder dictatorial. Lavín tendría mucha convulsión social, demandas, movilización y confrontación entre chilenos. Con Lavín, Chile pierde.

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