Año 2 N.36, mayo 12, 2003
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¡Vamos Chile! Aún tenemos despeñadero...
( Escribe Dis Cepolo )El presidente de la Corte Suprema, antes de reunirse con Lagos, pasó a buscar a su oficina al ministro de Justicia, Luis Bates, para señalar con el dedo la intromisión de otro colaborador del presidente, José Miguel Insulza, en tareas que no le competen y que, cuando se saben, hacen sonrojar a todo el palacio.

El ex peso pesado de La Moneda, además, tuvo que tragar saliva cuando se enteró que el débil Huenchumilla se encargaría de algunos de sus temas preferidos. Es que el panzer, ahora devenido en triciclo, se equivocó en su estrategia y descolocó a toda la Concertación cuando, tras el caiga quien caiga, trató de influir para que nadie se precipite. Casi (algo lo ayuda) el que sale precipitado es él.


Heraldo, bien por ti, conseguiste una buena pega en la ONU, claro que todavía queda mucho por hacer. El Presidente, nuevamente, confía en las buenas relaciones de su amigo a quien sacó de La Moneda cuando menos se lo merecía. Tanto que su seguidor, el ilustre Vidal, todavía no se asienta en el puesto. A propósito de ello, cuando comentó las encuestas de opinión favorables al gobierno, el PPD Vidal dijo que menos de un 50 por ciento de apoyo significaba que había síntomas de ingobernabilidad: es decir, a buen entendedor pocas palabras, hasta antes de esta encuesta, la de la Fundación Futuro, el país no tenía gobierno estable porque la misma medición, en diciembre, arrojaba sólo un 48 por ciento de respaldo. Así se entienden los nombramientos: estábamos ingobernados cuando se nombró a Corbo e Inverlink se metía en Corfo como si fuera su casa. Ahora se entiende el despelote. Como en Bagdad que, según los norteamericanos, Hussein mandó a retirar mil millones de dólares de las arcas del banco estatal cuando las tropas de Bush amenazaban.

Dicen que todo era un desgobierno, por esos días en Bagdad: los funcionarios se miraban con desconfianza; no había sobresueldos y muchos, incluso negaban haberlos recibido; había un diputado desaforado que sólo esperaba que ingresaran las tropas para salvarse; las comidas entre las autoridades de gobierno y los jueces fueron suspendidas; la familia del Presidente sufría ataques arteros, no sólo de la prensa sino que, además, del cielo; las bombas explotaban cerca del mandatario pero no le achuntaban; no había sonrisas de mujer y menos de yernos; algunos quería la amnistía que le ofrecían los invasores... Irak, finalmente sucumbió... Claro el país no era, como México y Chile, amigos de EEUU "y punto", como dijo Bush, porque sobre esas amistades no hay más que hablar, son incondicionales: ¡condicionadas a los deseos de EEUU! Gracias a eso: ¡vamos TLC! El dólar baja, la bencina baja, el IPC baja, los partidos bajan.

Lo dijo el senador Ominami, textualmente: su propuesta de amnistía para el sistema de sobresueldos pretendía evitar que Chile siguiera cayendo por el despeñadero y que se sentía, después del rechazo, respaldado por el Presidente. Es decir, si mal no entiendo, tanto el senador socialista, ex ministro de Economía, como el Primer Mandatario, creen que Chile va por el despeñadero. Ni Hussein y mucho menos su ministro de Información se atrevieron a tanto... ¡Vamos Chile! Aún tenemos despeñadero...

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