Año 2 N.36, mayo 12, 2003
InicioPortadaPublicidad¿Quiénes somos?
Prensa en EEUU
Bush tiene quien le escriba
( Escribe Ernesto Carmona )En Estados Unidos existe hoy bastante descontento frente a la política económica de Bush, los recortes presupuestarios en educación y la incertidumbre ante el futuro del seguro social, una fuente precaria pero segura de financiamiento del Estado en favor de la supervivencia de la población pobre de este país. Sin embargo, al igual que en Chile, prácticamente no hay debate público sobre grandes temas que sólo se discuten en la clandestinidad. La mayoría de la población parece estar emborrachada todavía por "los éxitos de guerra" en Irak. El público de Estados Unidos debe conformarse con un sólo discurso, una sola visión -unánime y totalitaria- en los grandes medios de comunicación de masas controlados por diez grandes conglomerados de esta nación de 250 millones de habitantes.

La concentración de la propiedad de los medios sería aún peor si no existiera un mínimo de regulación del Estado a través de la FCC, la Comisión Federal de Comunicaciones, una suerte de DEA de los "mass media".


La mala noticia es que la FCC tomará una decisión crucial cuando defina -el 2 de junio próximo- si un conglomerado propietario de diarios puede poseer también estaciones de radio y TV en el mismo pueblo o mercado en que opera, o viceversa. La manipulación de la información pública en EEUU no tiene nada que envidiarle a la concentración de la propiedad y a las prácticas mediáticas en boga en Chile, Alemania y Venezuela, entre muchos otros países.

Los opositores a la guerra sólo pueden expresar sus opiniones y dar a conocer sus actos en reuniones de amigos, organizaciones culturales "underground" (subterráneas), una que otra película o video, periódicos estudiantiles, algunas publicaciones de las colonias hispanas, la red Internet, pequeños afiches y otros medios artesanales, como los "bunker stickers" que produce una activa industria de letreros autoadhesivos destinados a pegarse en vidrios de automóviles y ventanas de viviendas. Los dispensadores de periódicos como The New York Time y The Wall Street Journal suelen exhibir breves grafittis contestatarios, a veces con una sola palabra: ¡Mentiras!

LOS 10 GRANDES

La revista The Nation, de Nueva York, publicó un organigrama de 4 páginas tamaño carta con el mapa de los diez grandes duenos1 de los medios de comunicación de Estados Unidos. Se trata de gigantescos conglomerados "monstruo" que fabrican dinero con información mezclada -o confundida- con entretenimiento y espectáculo a través de cadenas de TV, revistas, diarios, radios, Internet, películas, música, deportes, libros y otros rubros. La televisión es siempre el renglón más importante.

AOL/Time Warner, con ganancias de US$ 32 mil millones en 2001, posee 64 magazines (3 importantes son Time, Life & People y MAD), algunos en alianza con AT&T y uno en el Reino Unido; sus cadenas de TV incluyen a un montón de estaciones, redes, cables y producción de programas, entre otras CNN, HBO y TNT; posee 5 equipos de fútbol y/o béisbol; produce películas a través de Warner y Hnos. y otras subsidiarias; tiene 40 sellos musicales y 4 editoriales de libros. Es inútil reseñar todo lo que tienen los 10 grandes: no cabrían en todas las páginas de esta revista.

Con una que otra variación en los rubros y en su magnitud gigante también están AT&T Corporation, (con US$ 66 mil millones -mm- de rentabilidad), Sony (US$ 53,8 mm), Bertelsman (US$ 16,5 mm), Liberty Media Corporation (US$ 42 mm), Vivendi Universal (US$ 37,2 mm), Viacom Inc. (US$ 20 mm), General Electric (US$ 129,9 mm), Walt Dysney Company (US$ 25,4 mm) y News Corporation (US$ 11,6 mm). Un dato para cuantificar estas ganancias: las exportaciones totales de Chile, sus ventas a todo el planeta en 2002, alcanzaron a US$ 17,4 mil millones de dólares.

Entre estos monstruos comunicacionales están los propietarios de las célebres cadenas de noticias ABC, NBC, CBS, Telemundo, Fox, UPN, etcétera. La próxima desregulación de la FCC podría permitirles operar grandes diarios de circulación nacional -como The New York Time y The Washington Post- y centenares de periódicos locales. Como todos están cuadrados con el gobierno de G.W. Bush no necesitarán mucho lobby para conseguir sus propósitos.

ADOCENADOS, COMO LOS HUEVOS

Los "grandes y famosos periodistas" de las cadenas de televisión se cuadraron todos con Bush, como si fueran milicos y hasta con lenguaje castrense, el que solía usar la ministra Mónica Madariaga cuando su pariente Pinochet la mandaba a un cargo publico distinto. La mayoría de los periodistas famosos en el mercado de noticias de este país abandonó su profesión para asumir la de propagandistas de guerra, por el camino de Dan Rather, a quien llamaban "el sucesor de Walter Cronkite", un legendario hombre de prensa que enfrentaba al Presidente L.B. Johnson de los `60 por la guerra en Vietnam. "George Bush es el Presidente..., el quiere que me ponga en la fila; sólo dígame donde", sentencio el sumiso Rather, imitado de inmediato por Tom Jennings, Tom Broakan y los demás "grandes".

La concentración de la propiedad y el consiguiente adocenamiento de los profesionales disminuirá las fuentes de trabajo y redundará en pérdida de calidad del trabajo periodístico, algo que en Chile no inquieta a nadie por mas de una década, excepto al impotente publico consumidor del producto mediático local. Pero en EEUU, por lo menos, surgen voces de protestas. Don Hazen, de la organización AlterNet, opinó que la TV ya no está interesada en ofrecer un buen nivel de análisis y de debate.

Danny Schetchter, de MediaChannel, cuestionó la mediocridad de la cobertura durante la guerra de Irak y cree que la supresión de opiniones anti-guerra, mas la exhibición de imágenes de guerra previamente pasteurizadas no responde solo a ineptitud o exceso de polarización unilateral, sino que conecta a ciertos periodistas con los esfuerzos de lobby de los dueños de grandes medios para conseguir en junio la desregulación de la FCC.

Y LA RADIO, ¿QUE?

El mejor ejemplo de concentración en el mundo radial lo ofrece Clear Channel Communications, con 1.225 emisoras y 62 estaciones de TV (24 por ciento de la audiencia nacional). Un estilo de "producción centralizada", basado en "economía a escala", eliminó puestos de trabajo y servicios de noticias locales a través de EEUU. Ya no le interesan ni los crímenes de pueblo, menos los pequeños conflictos políticos y eventos socio-culturales de las comunidades del medio-oeste. Lo local no se globaliza, sino que desaparece. Por añadidura, Clear no tolera la transmisión de música ni entrevistas a artistas que se hayan manifestado contra la guerra. El autoritarismo mediático trae consigo la censura, tan temida en los mitos de libertad del pueblo estadounidense. (El San Francisco Chronicle, el diario de la Patty Hearst, despidió a un periodista por participar y haber sido arrestado en una manifestación contra le guerra de medio millón de personas. No quedó claro si fue por haber marchado, por la detención... o por ambos).

No existe ninguna razón de peso para que el binomio FCC/Bush no otorgue la buscada desregulación que cambiará el mapa de las comunicaciones. Michael Powell, jefe de la FCC, anticipó que los intereses de las mega corporaciones necesitan la protección del "ángel del interés público", o sea, la satisfacción plena de las aspiraciones de los 10 grandes.

El impacto de estos cambios será desastroso en la calidad de la información pública y fatal para la democracia estadounidense, ya bastante a mal traer con las restricciones a las libertades ciudadanas dictadas por la Casa Blanca. Los dueños de diarios tendrán estaciones de TV en los mismos pueblos y ciudades. El control mediático será total.

"ERA MEGALITICA DE LOS MEDIOS"

La periodista Eli Pariser vaticina una suerte de glaciación regresiva, de enormes cambios en el mundo estadounidense de los medios de comunicación. Las sombras que se ciernen sobre el futuro sacrificarán la diversidad en aras de las mega-ganancias, cree Neil Hickey, de Columbia Journalism Review, sólo con mega corporaciones a cargo de la difusión de noticias.

Jeff Perlstein, director ejecutivo de Media Alliance, explicó que la guerra obligó a esa organización crítica de los medios a difundir panfletos con noticias fidedignas, en un esfuerzo tipo David/Goliath por contrarrestar el discurso único. Norman Solomon, animador del Institute for Public Accurancy, nos relató que se toman la molestia de distribuir comunicados a los medios indicándoles otros posibles informantes que deberían consultar, incluyendo nombres, teléfonos y semblanzas de todas esas potenciales fuentes con un punto de vista distinto.

Un subproducto de la concentración y globalización de los medios en EEUU es el desalojo de las mujeres de los puestos de trabajo en los diarios. Cada vez hay menos escritoras, que es el nombre que le dan aquí a quienes escriben en los medios. "La voz de las mujeres cae en una espiral de silencio en los grandes medios" se queja Caryl Rivers, de Women's Enews. Pariser cree que el periodismo regresará a una edad peor que la de piedra, a "una era megalítica de los medios". Una o dos mega-corporaciones gobernarán el mundo de las comunicaciones... y de la cultura.

Las elites estadounidenses contestatarias no podrían darse cuenta de esta gigantesca conspiración silenciosa contra la libertad de expresión e información si no se levantaran algunas voces criticas. La denuncia más fuerte y respetada proviene de las incansables organizaciones "media watch", asociaciones independientes animadas muchas veces por periodistas que abandonaron el genero de investigación para dedicarse tiempo completo a criticar a los medios, usando siempre al periodismo como herramienta de trabajo. Sus estudios revisten, además, un cierto carácter científico y estadístico.

`Media watch" consiste en observar y vigilar a los medios, siempre con la critica a mano. Norman Solomon, del Institute for Public Accurancy (se traduce como veracidad o transparencia) convirtió la crítica en un medio de vida: publica muy buenos libros y su columna la compra una quincena de diarios prestigiados. Dice que aprovecha "algunas trizaduras en la pared" y accede a algunos medios con hostilidad baja hacia la crítica.

Solomon trabaja también con Jeff Cohen, del FAIR de Nueva York. La sigla es como una palabra acrónima que significa justicia e imparcialidad y en cuanto sigla corresponde a Fairness & Accuracy In Reporting, algo así como limpieza y veracidad en el periodismo. Media Alliance, alianza de medios, opera como "watch" (observatorio), editorial, mutual (seguros médicos) y, al mismo tiempo, ofrece cursos de mejoramiento profesional a sus 3 mil afiliados, explicó su CEO (director ejecutivo) Jeff Perlstein. Exhibe una clara postura de lucha democrática contra las corporaciones mediáticas.

Algunos críticos provienen del "campo enemigo", como Barry Diller, fundador de Fox Broadcasting y actual CEO de USA Network, apasionado opositor a la desaparición de normas que regulen a los dueños de medios. Cree que la normativa fiscalizadora es indispensable para impedir que las corporaciones controlen todo lo que vea, lea y escuche el ciudadano. No quiere que sustituyan o coadyuven al Gran Hermano de Orwell.

7/14 de enero, 2002. Ver también www.thenation.com
Casos
A 30 años del golpe
Rabie
Cuba
Buscador

Ingrese una palabra
Ediciones Anteriores
Columnistas
Redactores
Sala de diálogo
Regístrese

Reciba en su correo a "El Periodista"

Otros artículos de
Lea además
El Periodista S.A. Derechos Reservados
Presidente del Directorio: Eugenio González Astudillo - Director: Francisco Martorell - Editora General: Francisca Celedón
Dirección: Sótero del Río 541, oficina 519 Santiago de Chile.
Teléfono: (56 2)662 14 51-662 14 59 Fax: (52 2) 696 88 52.
director@elperiodista.cl

Sitio desarrollado con Newtenberg Engine