Año 2 N.36, mayo 12, 2003

La última obra del Gran Circo Teatro

"Todos saben quién fue"

La víspera del Día del Teatro y de la conmemoración del natalicio del actor y director Andrés Pérez, la compañía de arte dramático Gran Circo Teatro (GCT) estrenó la obra "Todos saben quién fue"; pieza concebida por el dramaturgo Alejandro Morales y llevada a las tablas por el nuevo director de la CGT Iván Alvarez de Ayala.

El homicidio -aún impune- de la muchacha de 21 años Gloria Stokcle, perpetrado durante la década de los 80 en el casino de oficiales del Regimiento Nº 23 de Copiapó, ya es historia; la investigación periodística que Francisco Martorell realizó y plasmó en un libro, también es parte del pasado. La Justicia que no ha operado hasta hoy, sigue siendo un elemento de una memoria traicionada.

Sin embargo, el triste y brutal hecho acontecido en el norte de Chile cobra hoy nueva dimensión y vigencia. El teatro lo ha tomado para sí y, desde el arte de la representación, lo ha imaginado y transformado para volverlo presente.

Después de que el dramaturgo estudiara detenidamente el texto periodístico que consigna los hechos -sumando a esta fuente la del testimonio directo de un familiar de la muchacha asesinada-, logró un libreto que la intuición y talento del joven director de la GCT desbrozó y esquilmó hasta no dejar sino la estructura y el ritmo esencial.

LA VORAGINE

Una mujer adolescente sueña tendida sobre la arena, durmiendo arrullada por el suave rumor de las olas de un mar distante y misterioso...

Es Mirta; hija de padres obreros; estudiosa, sencilla, querendona, inocente. Mirta, amiga de Candelaria -coqueta, siempre riendo y bromeando, con el mohín gracioso en la expresión risueña y con el brusco ademán de la chiquilla de barrio popular-. Mirta, compañera de la "chica" Alicia -mala para el estudio, gustadora de teleseries, sensible, amiga entrañable-. Mirta, la que morirá en las manos de algunos esbirros castrenses por el simple hecho de no ceder a sus caprichos de bestias amantes del látido de una guerra Las muchachas estudian para sus exámenes finales en la casa de Mirta. Aparecen en escena montadas sobre un televisor instalado en un carrito. La "chica" Alicia fuma, e incita a sus amigas a seguir su ejemplo. La "chica" habla de Mirta como si ésta ya hubiera muerto -como si la tragedia ocurriera antes y no después de ese momento-, mientras candelaria vuelve las hojas y lee el diario de vida de Mirta.

Tragedia y comedia, amalgamadas en una síntesis lograda es esta obra. Aquí, los dos muchachos del hogar de huérfanos que juegan en el río contándose miserias y esperanzas. Allá, una parada militar con tanques, infantería y aviones. Ahora, el recuerdo triste de una madre acongojada por la muerte de quien conversa con ella en el mismo instante. Después, la esperanza de una niña que por fin conoce el mar después de haber sido ultrajada y asesinada.


El Lorenzo y el Gregory, los niños del hogar de menores, son los que encuentran el cadáver. No hay sangre, no hay más vestigio del horrendo crimen que un calcetín. Un calcetín que alcanza la dimensión de un símbolo, más elocuente que cualquier manido recurso truculento y "real". Mientras bucean en el río, el Gregory descubre la prenda que alguna vez fuera de Mirta y que su madre bordara con su iniciales. Gregory, con el blanca media en las manos le dice a su amigo: "Lorenzo: mira. Mira lo que le hicieron".

Y hay la fiesta de disfraces del General, el Teniente 1°, el capitán, el sargento y las putas alquiladas. Y una Mirta recelosa que no quiere estar allí ni un momento más. Una Mirta que apenas logra convencer a su amiga de marcharse ya está cercada, acechada, sentenciada.

"Me dolió -dice la madre en un pasaje-, porque salió en los diarios que ella era un niña del `ambiente'".

LA IMAGINACION DEL GCT

Los recursos empleados en "Todos saben quién fue" demuestran que el realismo en las tablas es un absurdo. Todo se opone a ello. Si bien la pieza está basada en un hecho real, de éste sólo han tomado los elementos esenciales para hacer con él El teatro vive y tiene su realidad sólo en el teatro. La imaginación echa por tierra el concepto del espacio y del tiempo como categorías absolutas. Por ello es intersante la obra; por ello cobra un ritmo y armonía que transforma en mera anécdota el que la pieza dure casi dos horas.

A esto, por cierto, contribuye de manera categórica la luz y la escenografía. Una tarima de no más de 8 metros por otros dos, continuada en la línea de su longitud por un sinfín de algo más de cinco metros de alto; una serie de bastidores laterales; y una iluminación estricta y bien dirigida permiten, a quien tenga ojos para apreciarlos, un desierto reseco y candente, una playa fresca y luminosa, un cuartel abrasado por el sol, un río profundo y de aguas claras, una elipse monumental de concreto...

Con el montaje de esta pieza el espíritu de la compañía -que dirigiera el gran animador de la escena nacional Andrés Pérez-, demuestra que debe su siempre renovada vigencia y actualidad a la imaginación de sus integrantes.

Actores, escenógrafos, diseñadores, tramoyistas, iluminadores, sonidistas, han estudiado directa o indirectamente el texto periodístico que consigna los hechos. El dramaturgo ha sumado a este conocimiento el testimonio directo de un familiar de la joven asesinada. Y con estos elementos, el GCT y su director han realizado una obra que habrá de cautivar la emoción y retener el aliento a quienes se aventuren en su simple y humana verdad.

El método que enseñara el maestro, el que a su vez lo aprendiera en el Théatre du Soleil -metodología basada principalmente en el trabajo del actor- fue y sigue siendo elemento primordial en la GCT, y con estos recursos seguirá batiendo records de altura.

Carpa del GCT
Vicuña Mackenna N° 37
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Domingo: 20.00 hrs.
Reservas: 6986078
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