Editorial
InicioPortadaPublicidad¿Quiénes somos?
Año 2 N.36, mayo 12, 2003
Post Data
Ballero ¡go home!
Francisco Martorell"La intromisión en Chile de una cultura light es una realidad. En la TV, los diarios y en las revistas. En las conversaciones. "Yo amo a Ballero", hoy por hoy, tiene mucho más sentido que `un pienso luego existo', porque el que lo hace, practicar la noble tarea de pensar, simplemente ahora no existe".

En menos de 24 horas el país se llenó de una cara y una tarjeta de prepago. La guinda de la torta a un sistema que -cada día debiera pesarnos más- se rinde ante la falta de ideas, donde lo superficial apabulla a lo necesario y en el que los que quieren debatir o profundizar son relegados a un cuarto o quinto plano de la estantería social.

Ser famoso es la cuestión, cueste lo que cueste y caiga quien caiga, para ello todos están disponibles.

La intromisión en Chile de una cultura light es una realidad. En la TV, los diarios y en las revistas. En las conversaciones. "Yo amo a Ballero", hoy por hoy, tiene mucho más sentido que "un pienso luego existo", porque el que lo hace, practicar la noble tarea de pensar, simplemente ahora no existe.

Los medios nos han derrotado y nosotros, ni siquiera, podemos mascar esa frustración.

La contradicción vital. El éxito pasa por el mercado y este digiere a quien no le conviene o le falta el respeto. Así nadie puede.

Todo es cuánto. Nada es qué, cómo, por qué... Los proyectos deben ser exitosos, no buenos, sino rentables. La voz de la disidencia debe ser acallada, no con metralla, pero con indiferencia y mensajes secretos.

El país, así, no se divide en clases sino en utilidades. El que es útil, para vender, sirve y la fórmula es buscar lo simple. El desecho lo constituyen los cesantes y los que no buscan la fama a cualquier precio.

Un joven que se esfuerza y pelea por salir adelante, que estudia en una universidad que no le dice, al matricularse, que antes que él lo hicieron otros mil y que el mercado sólo absorbe 100, hoy entiende perfectamente cual es el camino. No es el estudio. Debe mirar a la TV, como antes lo fue la Polla Gol y mucho antes la Lotería... Ahí está la revelación, el becerro de oro de nuestra juventud y -por qué no- de nosotros mismos.

Sólo estamos para producir, comprar y pagar ¿Tiempo para cultura? Nada. Pero tenemos capital de ella, afortunadamente lejos de Santiago, el centro de la contaminación... ¿Tiempo para la familia? Nada, pero sabemos que está ahí, esperándonos... ¿Tiempo para reflexionar? Nada y, además, si lo hacemos -vuelvo al inicio- no existimos.

¿Qué nos queda: mirar TV, comprar la tarjeta pre-pago y amar a Ballero?

No. Persistir y obligar a pensar. Comentar cuando nadie quiere hacerlo; debatir sobre lo que los demás quieren callar; hablar de la paz cuando se amenaza con la violencia; difundir nuestras ideas; ampliar nuestros conocimientos; ser mejores: existir, pero con una existencia real, sólo cerca de las luces para el vuelo creativo. ¿Se puede ser mejor? Sí ¿Se puede ser peor? También.

Estamos en tránsito, hacia algo, que para algunos no es un destino querido. Tampoco lo era en el 68, cuando alguien escribió que pararan el mundo que se quería bajar, pero en esos años había algo que hoy no existe o existe algo que es más fuerte que lo que antes había. No me quiero bajar del mundo sino ayudar a que tenga un giro más armónico y solidario. ¡Paren el mercado! De ahí sí que me quiero bajar. Su movimiento nos aplasta y obliga a actuar distinto a lo que pensamos y a lo que sentimos. Nos envuelve y usa.

Yo no amo a Ballero ni lo que él representa pero si la Telefónica hubiera elegido este medio para publicitar, seguramente, habríamos recibido gustoso el aviso que hoy cuestionamos. Necesitamos de este mercado para combatirlo.

Afortunadamente la empresa española no nos consideró, una vez más, quizá porque nosotros no amamos a Ballero, ni la globalización que ellos predican, ni el crecimiento a costa de los más pobres ni la unidad latinoamericana que logró esta empresa al quedarse con la mayoría de las telefónicas de la región. Porque entendemos que la globalización no es sólo para ganar dinero y las comunicaciones, así como otros servicios, cumplen un rol distinto y en ellos el Estado tiene mucho que decir.

Ballero, aunque suene trasnochado, ¡go home!

Casos
A 30 años del golpe
Rabie
Cuba
Buscador

Ingrese una palabra
Columnistas
Redactores
Ediciones Anteriores
Regístrese

Reciba en su correo a "El Periodista"

Sala de diálogo
Columnas de opinión
Post Data
Ballero ¡go home!

(Por Francisco Martorell) "La intromisión en Chile de una cultura light es una realidad. En la TV, los diarios y en las revistas. En las conversaciones. "Yo amo a Ballero", hoy por hoy, tiene mucho más sentido que `un pienso luego existo', porque el que lo hace, practicar la noble tarea de pensar, simplemente ahora no existe". >>>

El Periodista S.A. Derechos Reservados
Presidente del Directorio: Eugenio González Astudillo - Director: Francisco Martorell - Editora General: Francisca Celedón
Dirección: Sótero del Río 541, oficina 519 Santiago de Chile.
Teléfono: (56 2)662 14 51-662 14 59 Fax: (52 2) 696 88 52.
director@elperiodista.cl

Sitio desarrollado con Newtenberg Engine