Año 2 N.37, Domingo 8 de junio de 2003
InicioPortadaPublicidad¿Quiénes somos?
Impuestos, Plan Auge y Acuerdos Comerciales
UNA "OLLA DE GRILLOS"
(Por Víctor Ritter)La necesidad más imperiosa para el Gobierno radica en cómo financiar sus programas sociales. Esta discusión debió haber estado completamente separada del efecto de los Acuerdos de Libre Comercio, y unas y otras fuentes de financiamiento quedar claramente diferenciadas. Pero el debate nació "contaminado": los Acuerdos suscritos se sitúan al mismo nivel del gasto en salud, y un punto porcentual más de IVA compite de igual a igual con el lobby que ya comienzan a ejercer los fabricantes de vino o pisco y los camioneros...


Una vez más los estrategas comunicacionales del Gobierno han equivocado la forma y el fondo para explicar(se) al país sobre cómo financiar dos aspectos que tienen ningún nexo: los menores ingresos fiscales producto de la vigencia de los Acuerdos de Libre Comercio (ALC) con los EEUU y Corea del Sur y la Unión Europea y el mayor gasto asociado a los programas Auge y Chile Solidario. Han sido las más altas autoridades quienes -en su intento de explicar la mayor presión de gasto que enfrentan las arcas fiscales- terminaron "contaminando" un debate de orígenes y efectos del todo diferentes. Por lo pronto, ambos programas sociales representarán para el fisco un gasto permanente, mientras que el menor ingreso asociado a la rebaja arancelaria contenida en los ALC debiera compensarse con el mayor comercio generado gradualmente por los mismos.

Queriendo ser didáctico y frenar el reclamo de políticos y empresarios opuestos a que "se suban los impuestos", el propio Presidente Lagos incurrió en el error de sostener que las mayores tasas que se aplicarían tanto al IVA como al consumo de licores, tabaco y petróleo serán a fin de cuentas compensadas con el ingreso de bienes más baratos tanto europeos como estadounidenses. Ello sería cierto si todos los productos importados proviniesen de los EEUU y Europa, y si además éstos fuesen consumidos en igual proporción por sectores de ingresos altos y bajos. Pero ni lo uno ni lo otro es cierto.

El segundo error ha sido confundir la inmediatez de los recursos requeridos, en un caso para compensar menores ingresos y en el otro para crear recursos extra. Los ALC generan los llamados efectos 'de desviación' y 'creación' de comercio: en el primer caso, bienes que antes importábamos desde terceros países serán sustituidos ahora por los de EEUU, Corea o Europa, porque serán más baratos; el segundo consiste en la expansión neta del comercio, el ingreso de nuevos bienes o servicios al mercado, estimulado por aranceles más bajos o la eliminación de trabas que impedían su acceso. Pero ninguno de ambos efectos es inmediato, y ella es casi la primera lección en cualquier clase de comercio internacional.

Para ser rigurosamente trasparente, el ministro de Hacienda debiera informar no sólo a los partidos de la Concertación, sino que al país cuánto de esos 300 millones de dólares anuales en que los ALC repercutirían sobre la caja fiscal corresponden al comercio que se desviará -por ejemplo- desde los países del Mercosur o del resto de Asia hacia bienes que ahora importaríamos desde EEUU, la UE o Corea. Un ejercicio igualmente sano e ilustrativo sería que precisase cuánto comercio creará Chile desde el primer año de vigencia de cada uno de estos Acuerdos. Ambos aspectos siguen en nebulosa, como lamentablemente ha ocurrido con muchos de los contenidos negociados en aquellos -particularmente en el ALC con los EEUU.

Mientras no haya una versión en sentido contrario, la real urgencia, la necesidad más imperiosa para el fisco radica en cómo financiar sus programas sociales y materializar el compromiso contraído con el país. Esa discusión debió haber estado completamente separada del efecto de los ALC, y las fuentes de financiamiento haber sido también claramente diferenciadas. ¿Quién podría así oponerse al financiamiento del AUGE? Pero en su afán de obtener un pronto consenso político para legislar en torno del tema, el debate comenzó a enrarecerse con una esperable (y en más de un sentido interesada) confusión. Así, para los efectos del debate, los Acuerdos suscritos se sitúan al mismo nivel que el gasto en salud, y un punto porcentual más de IVA compite de igual a igual con el lobby que ya comienzan a ejercer los fabricantes de vino, pisco o los camioneros...

En esta suerte de "farándula" argumental, los medios políticos y el propio Gobierno escamotean otra vez el debate en torno a la estructura del sistema tributario vigente. Dos ejemplos: casi cinco de cada diez pesos recaudados en Chile provienen del IVA, mientras subsisten importantes filtraciones legales y evasiones ilegales que también atentan contra la equidad tributaria (¿cuánto se logró avanzar en la elusión tributaria desde la última reforma?: nadie lo sabe). El IVA es el impuesto que más 'rinde' en términos de ingreso fiscal, pero también el más injusto. No lo pagan todos por igual: los grupos más pobres lo tributan en mayor medida, pues todo su ingreso va a consumo. Aun cuando esta recaudación luego se concentre -vía gasto social- en los sectores más desvalidos, resulta al menos insólito que la mayor equidad social se construya sobre una cada vez mayor inequidad tributaria.

En este contexto, la propuesta de cobrar un royalty o derecho a la explotación del cobre y otros recursos naturales (el bosque, la pesca, otros minerales) logró abrirse paso al cabo de trece años de gobiernos de la Concertación, pero su materialización es incierta: su debate nació acotado por aspectos de la coyuntura (cómo financiar la merma de ingresos generada por los ALC), pero no ligado específicamente a la necesidad de cubrir la brecha social. De hecho, la idea ya enfrenta fuertes presiones del lobby ejercido por grandes empresas y en último término será una moneda de canje por otras fuentes de financiamiento.

Casos
A 30 años del golpe
Rabie
Cuba
Buscador

Ingrese una palabra
Ediciones Anteriores
Columnistas
Redactores
Sala de diálogo
Regístrese

Reciba en su correo a "El Periodista"

Lea además
El Periodista S.A. Derechos Reservados
Presidente del Directorio: Eugenio González Astudillo - Director: Francisco Martorell - Editora General: Francisca Celedón
Dirección: Sótero del Río 541, oficina 519 Santiago de Chile.
Teléfono: (56 2)662 14 51-662 14 59 Fax: (52 2) 696 88 52.
director@elperiodista.cl

Sitio desarrollado con Newtenberg Engine