Año 2 N.38, Domingo 22 de junio de 2003
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Ultima Palabra. Desde Chile
Y así va rodando el mundo
( Escribe Marta Blanco )"Los reyes de la noticia son Orozco y Ballero, seguidos a una cabeza por Piñera y Romero. Más atrás, Anita, la geisha artificial. Somos lo que hacemos, señores".

"Senmut había nacido más allá de la tercera catarata del gran río. Había construido grandes y nobles templos funerarios resplandecientes de oro y electrum, rodeados de lagunas sagradas que protegían la misteriosa divinidad del cocodrilo. Había elevado al Sol sus plegarias ansiosas y las otras, las alegres, y recordaba por lo menos treinta crecidas del Nilo. Había traspasado las montañas más ásperas de Tebas para ocultar a los ojos espías la última mansión de sus faraones, los que reposaban en la gloria de sus cuerpos momificados, escondidos de todo ser humano, ocultos y grandiosos entre sus tesoros, sus dioses y sus entrañas, debidamente extraídas por los sacerdotes y conservadas en aceite de sándalo y mirra en los vasos canopes. Pues Senmut construía tumbas para los faraones. Era un gran arquitecto y dicen que fue al amante de Hatshepsut. Pero Senmut no conocía el mar".

Así comienza una novela no escrita que me persigue en nombre de la mujer que se erigió en faraón más de cuatro mil años atrás. Hasta barba se puso. Reinó muchos, muchísimos años en el Alto y Bajo Nilo. Engrandeció el Egipto ya grandioso. Es probable que algún día la escriba.


Pero las cosas probables nunca son certezas y Nefertiti, la reina del ojo pintado, cuya cabeza inconclusa en terracota descansa -creo- en el museo de Berlín, se come las noticias gracias a una arqueóloga inglesa que ha descubierto su esqueleto. La televisión muestra unos huesitos tipo Hansel y Gretel, una pequeña cabeza carcomida, unas tibias delgadas que más parecen de pollo. La arqueóloga ha trabajado doce años en la identificación de Nefertiti. Los periódicos y la televisión ya la apodaron: "la madrastra de Tut-Ank- Amón". En periodismo y en televisión el mal gusto no paga impuesto.

Nefertiti fue bella. Pero en polvo te convertirás, ya lo sabemos. Esa mujer de cuello largo es hoy es un montón de huesos amarillos, cuya gloria y belleza se han esfumado transformándose un esqueleto carcomido, al que le colocan apodos insensatos y carbono catorce. Yo la prefiero polvo y arena, mito de terracota a medio pintar.

Howard Hughes, el millonario norteamericano, se fue volviendo loco a retazos entre sus millones y sus secretarios y sus amantes. Le tenía miedo a los virus, a las bacterias, al aire. Casi nadie podía entrar a su pieza en los años finales. Cuando murió en un hotel de Las Vegas, tenía las uñas más largas del mundo, como habría dicho ese libro de las cosas increíbles. Yo creo que tenía uñas de mandarín. Se le habían incrustado en las palmas de las manos. Se casó con hermosas mujeres y construyó lo que llaman un imperio económico. Murió sucio, solo y asustado. El miedo es el antídoto más poderoso de la existencia. Había muerto mucho antes, pero nunca lo supo. Hombre práctico a pesar de sus manías, amasó una fortuna mientras lloraba o aullaba de miedo y de angustia como un niño selvático. Qué despilfarro de energía y moléculas.

La televisión muestra a unas gemelas iraníes que han vivido treinta años pegadas por la cabeza. Han decidido separarse, correr el riesgo de morir en una operación nunca antes intentada, aburridas la una de la otra. Quieren estudiar carreras diferentes. Vivir a su aire. No se resisten más. Una puede morir. O las dos. Alguna puede quedar descerebrada. Caminan chuecas como un bonsai en una postura estrafalaria, cubiertas por un manto de seda blanca. Pobrecitas.

El último descendiente del rey de Irak ha vuelto a su patria a ver si le queda reino. Y súbditos. Un 50 por ciento de la población está cesante post-guerra y marcharon por Bagdad con pancartas y furia. Pero de las armas nucleares y biológicas con que Saddam iba a destruir el mundo no aparece ni un tornillo ni una espora. Colin Powell no da explicaciones. Se veía robusto a su paso por Chile. Como no se desmayó en ninguna conferencia de prensa, supongo que tuvieron la sensatez de no darle mariscos como a la Thatcher.

Judíos y palestinos siguen matando y matándose. No tienen remedio o están locos de remate. Elija la respuesta que crea correcta.

En Chile el ministro de Salud decidió impulsar el diálogo con las vacas, mientras reparten, atrasados, leche Purita a los niños de Chile. No les ha ido bien en matemáticas en ese ministerio. No hay caso que le achunten a la distribución.

Los reality shows son espejo de algo que no ocurre. La vida estancada en la tontería básica. ¿Qué desilusión o escepticismo esconden estos programas?

Los reyes de la noticia son Orozco y Ballero, seguidos a una cabeza por Piñera y Romero. Más atrás, Anita, la geisha artificial. Somos lo que hacemos, señores. Aunque traigamos la ópera china y a Pavarotti, la firme es que juntamos nieve a orillas del Mapocho, equivocamos las sumas y las restas, matamos a los perros vagos a palos, barrios completos se inundan con cualquier lluvia y el alcalde de Santiago manda poner vidrios ahumados en los "café con piernas" (nombrecito) pero, arrepentido, decreta que mejor sean transparentes. El Kike sabe muy bien cómo tratar a los chilenos. Mirarlos en menos, excusándose en la chirigota, es receta segura para el éxito. Estos son los actos que miden la cultura de Chile. Que Dios nos pille confesados.

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