Año 2 N.38, Domingo 22 de junio de 2003
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Ricardo Solari, Ministro del Trabajo
"El salario mínimo no es un factor negativo"
(Por Francisco Martorell)"Hay un sector del empresariado y también de la derecha que han sostenido desde hace mucho tiempo que no debe haber salario mínimo y que esta política de la Concertación ha sido factor de desempleo. Nosotros tenemos una idea distinta, creemos que para un grupo de trabajadores la inexistencia de un salario mínimo sería un desastre".


Solari es rápido y está convencido que lo hace bien. Las cosas, además, se le han dado y lleva tres años en el gabinete de Lagos, como Eyzaguirre, Campos, Alvear, Bachelet e Insulza. Y ello -se sabe- no ha sido fácil.

Socialista de años, a pesar de ser más bien joven (48), fue subsecretario general de la Presidencia de Aylwin, hasta 1994, lo que hace suponer que trabaja bien con la DC. De hecho, dice formar una buena dupla con el subsecretario Ljubetic. Está optimisma de lo que viene y contento de que su compañera de partido y de gabinete, Michelle Bachelet, proyecte una buena imagen y que se haya posicionado como una presidenciable del sector. De los cambios en el PS sólo habla maravillas. Lo entrevistamos justo el día que el congreso aprobó el aumento del salario mínimo, distante de lo que pretendían los trabajadores pero por encima de lo que pedía el empresariado.

¿Cómo ha sido esta negociación con la CUT sobre el salario mínimo?

Fue bastante más simple que las anteriores, porque estaba claro que nosotros íbamos a hacer un reajuste sobre el mínimo, que íbamos a decir no -una vez más- sobre la idea de congelar o reducir el salario mínimo, y que el reajuste que podíamos dar y que no iba a tener efectos negativos sobre el empleo es uno que tomara la inflación, la que estimamos en un 3 por ciento para los próximos 12 meses, más algo más que estimamos en un punto que será la contribución del factor trabajo, el crecimiento de la economía en el próximo período y eso da 4. Nos pareció razonable.

¿Esto no va generar un buen clima con la CUT?

Creo que la relación con la CUT no depende de esto, porque el salario mínimo actual está concordado con ellos y que está vigente hasta el 1 de julio. Y la discordancia es que teníamos números distintos. Ellos estimaban un salario mínimo de 147 mil pesos, y creemos que eso es difícil de pagar para muchas pequeñas empresas. Y cuando empezamos a hacer un trabajo y negociar para converger nuestros números, la verdad es que la conclusión a la que llegamos era que no había posibilidad de llegar a un acuerdo formal firmado.

Había un sector del empresariado que quería bajarlo...

Hay un sector del empresariado y también de la derecha que han sostenido desde hace mucho tiempo que no debe haber salario mínimo y que esta política de la Concertación ha sido factor de desempleo. Nosotros tenemos una idea distinta, creemos que para un grupo de trabajadores la inexistencia de un salario mínimo sería un desastre, porque no tienen ninguna posibilidad de negociar, de definir un piso mínimo salarial. Para ellos ayuda el salario mínimo.


Pero ellos decían que un salario mínimo inexistente o más bajo, significaría que mucha gente podría acceder al mundo del trabajo, especialmente los jóvenes. ¿Por qué el Gobierno desecha esta teoría?

Porque tenemos la evidencia que el salario mínimo no es un factor negativo desde el punto de vista del empleo, exceptuando cuando se tomó la decisión de reajustarlo por tres años a partir del 97 sobre la base de un supuesto crecimiento de la economía que no se dio. Entonces si uno tiene un supuesto de crecimiento más ajustado a la realidad y hace un crecimiento real pero prudente, no hay efectos sobre el empleo. No podría haberlo, en el rigor del funcionamiento del mercado laboral. En definitiva con un salario que tiende a cero, obviamente el desempleo también tendería a cero, pero el mercado laboral es distinto al de las papas y los tomates.

¿Cree que bajará el desempleo?

Para este año esperamos un desempleo menor que el del año pasado. Y las expectativas están en que la economía genere puestos de trabajo, de hecho en las actuales mediciones la economía ha tenido un ciclo positivo en esta materia y se están reduciendo las tasas en relación al año anterior. Pero estamos lejos de lo que quisiéramos, porque en definitiva en Chile lo que se requiere para que la economía genere puestos de trabajo es una tasa de crecimiento sostenida, lo que no hemos tenido en los últimos años. Ahora, los indicadores y evidencia señalan que vamos en esa dirección, pero aún no se consolida. Y para cumplir la meta tenemos programas públicos en todo Chile, subsidiamos trabajo y programas intensos de fomentos de microempresas.

Medida de parche al que recurre el Estado, porque la empresa privada...

La palabra parche no lo usaría, porque cuando ya son medidas que cumplen cinco años, como es el caso, son permanentes. El Estado tiene entre sus líneas la creación de puestos de empleo y esta política tiene un costo fiscal alto. El que llevamos a través del Ministerio es de casi 70 mil millones de pesos, tres o cuatro veces más al tema de las patentes de alcoholes. Así que es algo más que un simple parche, es una medida activa de empleo.

Si cumplen cinco años, entonces, podríamos hablar que la cifra de desempleo es estructural...

No. Porque el desempleo estructural sería así con una economía creciendo fuerte y no creando empleo. No es el caso, de hecho con el crecimiento que hemos tenido en 12 meses, que está en un 3 por ciento, se ha sido capaz de crear 165 mil empleos en el sector privado. Por tanto nuestra medición en relación al crecimiento es positiva y ninguno obedece a un fenómeno de pérdida estructural de capacidad de crear empleo en la economía. Es imposible exigirle a la economía el test de crecer poco y crear mucho. No es el modo de medir el desempleo estructural.

Está claro que volver a crecer a tasas del 7 por ciento es muy difícil.

Pero no imposible. Y probablemente con un crecimiento en torno al 5 ó 5,5 por ciento también estaríamos con un cuadro de desempleo. En la medida que éste sea sostenido es muy distinto, porque hay un punto con el crecimiento y otro con la sustentabilidad de éste, que es lo que genera la decisión de contratar.

¿Si tuviera que enfrentar a trabajadores les diría que cifren sus esperanzas en los TLC que ha firmado Chile?

Sin duda. Los efectos sobre el empleo de los tratados son sumamente concretos&

¿No va a ser inversión con poco empleo?

Quiero ser bien riguroso en esto. En el caso de la UE, lo que Chile ha ganado en muchos sectores son cuotas de importación europea. Y eso, sobre la base que ellos van comprar más en Chile, genera puestos de trabajo. En el mes de abril el crecimiento de las exportaciones hacia la UE ha aumentado en un 19 por ciento. Los TLC tienen tres efectos sobre el empleo. Primero, el aumento de las exportaciones; si nuestra economía exporta a un mercado más grande y con menores aranceles las posibilidades de exportar aumentan en muchos rubros. Segundo, el efecto sobre la inversión directa extranjera en Chile. Y tercero, es el hecho que otros países puedan invertir en Chile con el propósito de exportar hacia esos mercados.

Respecto a la relación con la CUT, en sus urgencias políticas, la necesidad de que haya más gente que crea en la sindicalización, de fortalecer las instituciones sindicales, ¿de qué manera influyen todo este tipo de negociaciones y cómo lo ha sentido?

Hemos desarrollado una serie de políticas que pueden entenderse como promocionales del sindicalismo. La idea de favorecer y fortalecer la creación de sindicatos que está en la base de la modificación del Código del Trabajo, como reforma laboral. En segundo lugar, la política de fortalecimiento de la Dirección del Trabajo, la capacidad de fiscalización e inspección. En tercer lugar, nuestra convicción, que es independiente a los grados de acuerdos que tengamos con la CUT, en el sentido que es la CUT o es el movimiento sindical un interlocutor valido, activo y permanente en nuestra acción como Ministerio, también le da un peso y un protagonismo permanente. Estas tres líneas gruesas significan concebir que la ley laboral tenga que jugar un papel que colabore y fortalezca la acción colectiva. Más una ayuda directa a través de la acción estatal, la que esté orientada en primer lugar, con su legitimación como un actor político sustantivo, en un país donde hay un discurso que promueve la acción individual por sobre el colectivo. Y en segundo término, deslegitimar la acción sindical como algo negativo para la economía.

Y ese contexto, ¿esta debilidad es aprovechada por los empresarios para no cumplir con las leyes laborales?

Hay una realidad mixta en esto. Hay empresarios modernos que les interesa la buena relación laboral, que respetan los sindicatos y que no tienen problemas con negociación colectiva. Y otros que son tradicionales, antisindicales, que tienen la convicción de que su modelo de negocio no es compatible con trabajadores organizados, y que eluden sistemáticamente la ley. Son dos visiones que no tienen que ver con el tamaño de las empresas, porque en el sector más importante de la economía chilena, que es la minería, hay una tradición sindical que funcionan a lo largo de Chile.

Según las últimas cifras la Inspección del Trabajo no tienen los suficientes inspectores para controlar el cumplimiento de las leyes. Había un compromiso y ello no se ha cumplido... Este año sólo contrataron 18...

Lo que quedó consignado en la reforma laboral es aumentar a 450 el número de nuevos funcionarios en la Inspección del trabajo para el 31 de diciembre de 2004.

¿Y cuántos hay contratados hasta ahora?

Una cantidad muy superior a 18. A esta fecha tenemos a un tercio y vamos al cumplimiento pleno de esas obligaciones en los próximos 18 meses. Ese compromiso lo adquirí en la sala de la Cámara de Diputados. Dos compromisos, el que le nombré recién y el de triplicar el número de tribunales del trabajo y el de mejorar los procedimientos de la justicia laboral con el objeto de que éstos sean significativamente más cortos, accesibles y baratos para los trabajadores. Esto también lo vamos a cumplir plenamente, porque no se saca nada con tener mejores leyes si es que estas no se cumplen.

El sesenta por ciento de las empresas no están al día en sus cotizaciones&

No, eso no es así. No es el 60 por ciento.

Un porcentaje alto no cumple con sus obligaciones...

La deuda previsional total de hoy debe estar en torno a 450 millones de dólares, y eso equivale al 0,8 por ciento del fondo total de pensiones del país. No, no tiene ningún sentido. El ministro es el primero en reconocer que existe una cultura de incumplimiento y abuso en un sector del empresariado, pero no sacamos nada con confundir la existencia de una realidad de unos empresarios que cumplen las normas. Esto va más allá de un tema de cálculo o de cumplimiento de la normativa legal. Hay empresas donde se entiende que es virtuoso para el cumplimiento de los objetivos de rentabilidad del proyecto tener una buena relación laboral. Y es bueno desde el punto de vista de los parámetros de una buena empresa: baja tasa de accidentes de trabajo y alta capacidad de innovación en procesos. Todo eso es indicador de buena gestión. Entonces la lógica de la ventaja por el abuso, el dumping social, del empleador que no cumple, no paga o paga menos, que informaliza, me parece que es una cultura empresarial atrasada.

Con respecto a la flexibilidad laboral. El Gobierno va a insistir por estar en el marco de la agenda pro crecimiento. ¿No lo complica que el PS, su partido, y la CUT se opongan?

Estamos haciendo una propuesta muy concreta que trata de pactar jornadas de trabajo. Esto es algo muy necesario de hacer y es conveniente para el empleo y puede ser un factor de fortalecimiento de la acción colectiva de los trabajadores. Esta es nuestra propuesta, negociar jornadas en las empresas. También, si no hacemos una legislación adecuada y el grupo que tiene que negociar en nombre de los trabajadores no tiene fortaleza ni capacidad real de negociación puede transformarse en una atribución unilateral del empleador y en abuso. En ese contexto, estamos dispuestos a hacer todas las disposiciones que sean necesarias, pero en nuestro país se requiere en materia de jornadas que éstas sean más cortas, las que a partir del 1 de enero de 2005 reducimos a 45 horas. Y nuestro proyecto de flexibilidad de jornadas va todavía más lejos, pretendemos que se trabajen menos horas, esa es nuestra propuesta y es la tendencia mundial. La otra tendencia es más productividad a partir de más escolaridad y capital humano, donde hay un déficit. Insisto que nuestro tema es -para que lo sepan los lectores de El Periodista- la negociación de jornada de trabajo. Uno puede hacer muchas críticas a como esto ocurre, pero nadie que conoce como pasan las cosas en Chile, puede decir que aquí no necesitamos un mecanismo de ajuste de jornada, porque sino éste se hace por la vía del despido.

Ministro, ¿se siente en sintonía con su partido?

Con Martner de presidente me siento en sintonía total. Somos compañeros de generación, creo que él va a ser una gran contribución a esta etapa del PS. En sintonía con el estado político que Escalona entrega la presidencia y Martner va a tener la posibilidad de que nosotros capitalicemos exitosamente todo este trabajo en las elecciones municipales del próximo año. Me parece bien.

¿Eso permite pensar en una Concertación un poco más unida y cohesionada?

Sin duda. Creo que el PS puede hacer una gran contribución y es un partido que está destinado a hacerlo. Y me parece estupendo que tengamos a Michelle Bachelet con un liderazgo renovado, fuerte, que tiene profunda raíz en los ciudadanos.


¿Esto es una proclamación?

Evaluó muy bien lo que le ha pasado a Bachelet, me parece bueno para el país que las mujeres tengan un nuevo rol, que sean una verdadera opción en materia de estilo de conducir. El PS está en un buen momento. Y la instalación de la directiva que encabeza Martner y la amplia mayoría que obtuvo en las elecciones, el gran acuerdo que existe al respecto de lo que debe ser su gestión, me parece estupendo.

Con respecto a las relaciones con la DC, que ha pasado por momentos difíciles con el PS, ¿se ha notado también en este Ministerio?

Aquí tenemos un fuerte espíritu transversal. Con Yerko Ljubetic nos conocemos muchos años, tenemos una amistad cívica. Aquí hay muchos DC en distintas tareas y prácticamente todos ellos se han formado políticamente en el período de la lucha contra la dictadura, o sea, vienen de esa identidad cultural. Los jefes de servicios son casi todos de esa misma impronta, así que tenemos mucho en común.


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