Año 2, N.39, Domingo 6 de julio de 2003
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Biología molecular
Moléculas contra el cáncer
(Por Oscar Valenzuela)Cada año se realizan en Chile alrededor de 600 mil Papanicolau, pero no son suficientes para prevenir la alta incidencia que tiene el cáncer cervicouterino en nuestro país. Ahora existe la posibilidad de utilizar una nueva técnica, que tiene la gracia de poseer un cien por ciento de efectividad y descubre al agente causal de la enfermedad. La mano detrás de este examen es la biología molecular.


No hay caso. La genética manda y, como la típica queja recurrente, a los chilenos nos toca siempre la mala suerte. O para dejarlo claro, en este caso a las chilenas, ya que las frías estadísticas demuestran que cada día mueren en promedio en nuestro país tres mujeres por causa del cáncer cervicouterino, situando a este territorio en un poco honroso segundo lugar en América, detrás de Barbados y muy por encima de países como Estados Unidos, Argentina o Canadá. De hecho, esta dolencia de transmisión sexual se ha transformado en la causa de muerte más frecuente entre las mujeres menores de 45 años.

La mayor parte de la culpa la tienen los cromosomas de estas tierras, que por esas cosas del destino son víctimas del virus que provoca la enfermedad. Genéticamente vulnerables, no se defienden de esa proteína específica con la misma tenacidad que en otros lugares.

El otro motivo tiene que ver con la prevención. Hasta ahora la técnica que se utiliza para detectar este peligro es el conocido -y temido por muchas mujeres- Papanicolau (PAP), que ya cumplió más de 50 años desde que comenzó a utilizarse, un récord de vida útil que ostentan muy pocos exámenes. En sencillo, consiste en raspar el cuello del útero con un instrumento parecido a una espátula, para obtener muestras de células y poder realizar un diagnóstico precoz de posibles lesiones precancerosas.

Pero como cualquier anciano, al final los resultados no son lo mismo que en sus inicios. Con un universo de cinco millones de mujeres mayores de 15 años -quienes potencialmente mantienen una vida sexual activa y, por tanto, deberían hacerse el PAP una vez al año- es poco lo que puede hacer el ministerio de Salud, cuya máxima capacidad le permite realizar apenas 600 mil exámenes en el mencionado lapso.

Los motivos de la longevidad saltan a la vista cuando se conocen las características del PAP: económico, fácil de realizar y no agresivo. El gran problema es que ya cumplió el tope de su rendimiento, ya que en una "primera vuelta" reconoce sólo entre un 50 y 60 por ciento de las células afectadas, aunque mientras más se realiza disminuye ese margen de error. Es decir, de salir negativo, no descarta totalmente que la paciente esté enferma. Peor aún, existe un 20 por ciento de los casos de cáncer que no son detectados por el examen.


Ante esta perspectiva, resulta valido que las mujeres se pregunten el tragicómico pero a fin de cuentas útil, "y ahora ¿quién podrá defendernos?"

HIBRIDOS CAPTURADOS

La respuesta parece venir de un área de reciente desarrollo: la biología molecular. Escuchó bien. La misma tecnología que actualmente se utiliza para estudiar enfermedades en los criaderos de salmones o aplicaciones en el cuidado de bosques, sirve para detectar al escurridizo Virus Papiloma Humano (HPV), que provoca la temida dolencia.

Presentada como un conjunto de técnicas instrumentales que definen las funciones vitales a partir de las interacciones que causan los átomos y moléculas constituyentes, la biología molecular se transformó en la base de una nueva técnica para prevenir el cáncer cervicouterino.

Se trata de la captura híbrida, que se realiza en Estados Unidos desde 1995, y que recién ahora se comenzó a utilizar en Chile, gracias al apoyo de la Corfo, que ayudó a financiar el equipamiento de un laboratorio especialmente dedicado a esta labor.


"Esta nueva técnica va un paso más allá, ya que a diferencia del PAP, no determina sólo la presencia de lesiones precancerosas, sino que identifica el agente que las causa, y tiene un cien por ciento de efectividad", asegura el doctor Miguel Socias, médico de la Clínica Alemana y cabeza del proyecto en nuestro país.

La captura híbrida consiste en separar con calor las fibras de DNA en el simple virus del Papiloma Humano, las que una vez individualizadas, se unen a las de RNA, para formar un híbrido. Este se coloca en microplacas que poseen anticuerpos, a los que se agrega un solvente especial con fosfato, que capta la luminosidad. Expuesto al tejido extraído del cuello del útero, el híbrido funciona igual que una llave con su cerradura. De haber células cancerígenas, se juntará automáticamente con ellas, provocando que aumente la luminosidad y haciéndolas fácilmente detectables.

La gracia es que puede determinar si está el virus y, dependiendo de la luminosidad, especificar cuál es la cantidad presente, lo que a fin de cuentas incide en la gravedad con que se podría presentar el eventual cáncer.

"Trabajamos con picogramos, moléculas, y en ambientes sellados, por tanto evitamos una posible contaminación de las muestras, que es el problema que tiene el PCR, la otra gran técnica que se utiliza en Estados Unidos", puntualiza el doctor Socias.

Entonces, el examen se inicia con una mínima extracción de células desde el cuello uterino, la que incluso se puede hacer por la propia mujer. De ahí, se pasa a la máquina que realiza el proceso de la captura híbrida, lo que demora alrededor de seis horas. Hoy en día los resultados se entregan en una semana, aunque de ser necesario se podría acortar este tramo y conocerlos en uno o dos días.

De salir negativo, el examen entrega un "sello de garantía" de tres años, es decir, durante ese lapso la paciente puede estar segura que no va a desarrollar ninguna lesión premaligna en el cuello del útero.

Pero quizás el mayor efecto es que gracias a su utilización se puede confeccionar un verdadero mapa de la población afectada, sin necesidad de tener que recurrir al PAP para las cinco millones de mujeres que se encuentran en el grupo de riesgo. "De esa manera -dice Socias- podríamos canalizar los recursos y abocarnos a quienes tengan el virus, sin gastos de tiempo y dinero en aquellas mujeres que no son portadoras".

EXAMEN A TRIBUNALES


Y el tema económico no es menor a la hora de enfrentarse a la posibilidad de tener este cáncer. El procedimiento habitual en caso de tener un PAP sospechoso es una segunda consulta con el médico, tras lo cual se toma una colposcopía (examinar la zona con un microscopio especial), antes de tomar la biopsia de rigor y cauterizar el cuello del útero. Todo eso se traduce en la angustiante espera de los resultados, y en alrededor de 400 mil pesos en exámenes. Una cifra que no es ningún chiste, menos aún cuando es posible que finalmente se descubra que no existía la enfermedad, y todo se produjo por la inexactitud del PAP. Por ello es que algunas Isapres ya han reconocido a la captura híbrida como un examen útil.

Pero en Estados Unidos, país de superlativos, es donde ha cobrado un protagonismo que lo ha llevado incluso a lo tribunales, donde los juicios médicos son una gran problemática.

"Imagine que una mujer que se ha realizado todos los PAP de rigor, descubre que se encuentra en el 20 por ciento que no lo detecta y tiene cáncer; entonces demanda al médico y el juez pregunta `bueno doctor, ¿no existe ningún otro método más seguro?'", señala el doctor Socias. Y ese contexto, cuando la ley es implacable, no vale mucho defenderse alegando la economía del viejo PAP.

- El cáncer cervicouterino es una enfermedad de transmisión sexual, que los hombres pasan a sus parejas.

- En general es asintomático, y cuando se percibe sangramiento y dolor en el cuello del útero ya se encuentra en una etapa avanzada.

- Se trata de un virus que se disemina muy fácilmente, por lo que ni siquiera los preservativos son completamente seguros para neutralizarlo.

- Se estima que de las cinco millones de mujeres que conforman el grupo de riesgo en Chile, unas 500 mil son portadoras.

- Los factores de riesgo son el cigarrillo, una mala alimentación, baja higiene, el uso de anticonceptivo orales y relaciones sexuales precoces.

- Un estudio efectuado en nuestro país determinó que las prostitutas, sorprendentemente, tiene una baja incidencia de la enfermedad. Puede deberse a que, de tener tanto contacto con el virus, se vuelven más resistentes.

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