Año 2, N.39, Domingo 6 de julio de 2003
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Nelson Mery Figueroa
Bajo Sospecha
(Por Equipo El Periodista)El pasado tres de junio, ante el juez Alejandro Solís, el director de la Policía de Investigaciones, Nelson Mery Figueroa, prestó testimonio en la causa por la detención y desaparición de la joven, María Isabel Beltrán. En cinco fojas, el jefe de la policía civil relata parte de su paso por la Escuela de Artillería de Linares y reconoce haber participado en la detención de otra mujer, Patricia Contreras, pero dice que no tuvo nada que ver en la captura de Beltrán. Sindica como responsable al general (R) Humberto Julio. En la misma causa, interrogada en septiembre de 2002, Contreras dice que fue aprehendida con su amiga, en Santiago, el 18 de diciembre de 1973 y trasladada hasta la ciudad de la S éptima R egión. También otros ex presos políticos, detenidos en 1973, atestiguaron contra Mery y dijeron que había presenciado las torturas a las que fueron sometidos.


Belarmino Antonio Sepúlveda Bueno fue detenido el 22 de octubre de 1973 por una contingente de Carabineros, llevado a la Escuela de Artillería de Linares y torturado dentro de ese recinto militar.

Igual suerte, según él, corrieron varios otros detenidos y responsabiliza, por esos hechos, al actual director de Investigaciones, Nelson Mery Figueroa.

Dice que el jefe de la policía civil no torturaba personalmente pero que presenciaba los interrogatorios en los que era golpeado y sometido a sesiones de corriente.

"El tenía un cronograma del MIR y quería que yo le dijera cuál era mi ubicación dentro del mismo, aunque yo no era mirista. Me decía que si no hablaba sería castigado", recordó hace unos días a El Periodista. Y agregó: "no había detenido que no fuera interrogado por Mery".

Su testimonio quedó reflejado a fojas 358 de la causa iniciada bajo el Nº 5073 en el 2º Juzgado del Crimen de Linares.

LA CAUSA

Hace un mes el magistrado Alejandro Solís, el primero en dictar una sentencia que no consideró la amnistía de 1978, resolvió procesar en la causa en la que declaró Belarmino Sepúlveda a los generales (r) Jorge Zincke, ex vicecomandante en Jefe del ejército; Carlos Morales, ex director de la Escuela de Artillería de Linares, y Humberto Julio, ex subsecretario de Relaciones Exteriores; y a los coroneles (r) Félix Cabezas y Juan Morales. A ellos se sumaron: Claudio Lecaros Carrasco, comandante del Grupo de Artillería y oficial de inteligencia militar, el suboficial mayor (R) Antonio Aguilar Barrientos y el oficial de la policía civil (R) Héctor Torres Guajardo.


¿La razón?: el desaparecimiento de seis personas: Rubén Bravo, agricultor de 55 años, socialista; Waldo Villalobos Moraga, de 48 años, sin militancia política; y los miristas María Isabel Beltrán Sánchez, estudiante de 21 años; Alejandro Mella Flores, estudiante de 19 años; Anselmo Cancino Aravena, obrero agrícola de 25 años, y Hernán Contreras Cabrera, 21 años, funcionario de la CORA.

En la causa, de 14 tomos y miles de fojas, sin embargo, había una novedad. Muchos sobrevivientes recordaban como enlace entre Investigaciones y el regimiento de Linares, último lugar donde se vio con vida a las personas desaparecidas, a un joven detective, a la sazón de 31 años de edad: Nelson Mery Figueroa.

Por ello, ocho días antes de dictar el procesamiento, el juez Solís se constituyó en las dependencias de la Dirección de la Policía de Investigaciones, General Mackenna 1314, para preguntarle al director de esa institución por su vinculación con los hechos acaecidos hace 30 años.

En su declaración judicial, ordenada por la Corte Suprema ante el eventual cierre de sumario, Nelson Mery relata que "el 12 de septiembre de 1973 fui designado como oficial de enlace en la Escuela de Artillería de Linares, orden que me impartió el comisario don Ricardo Hernández".

De inmediato, Solís le consultó quién estaba al mando de dicha unidad a los que el jefe de la policía civil respondió: "el director era el coronel Gabriel del Río, como subdirector se desempeñaba el teniente coronel Félix Cabezas Salazar, también estaban los mayores Sergio Pérez Hormazabal, Jorge Zincke Quiroz y Juan Saldía, el capitán Humberto Julio, que era ayudante del coronel del Río, este último también era el jefe de la plaza".

En la resolución de Solís, sin embargo, ni el coronel del Río, quien estaba a cargo del regimiento, ni el fiscal Carlos Romero, en la época capitán de Ejército, fueron procesados. Sí los que venían después, incluso el ayudante de comandante, el entonces capitán Julio.

Mery, en su declaración, contó que a los pocos días se hizo cargo del Servicio de Inteligencia de Linares el capitán Claudio Lecaros y que, en una oportunidad, fue llamado a su oficina donde le preguntó -el oficial Aguilar- si conocía a Patricia Contreras Farías. Y Mery declaró: "yo la ubicaba porque era amigo de Elena Contreras, su hermana, incluso me correspondió estar en algunas fiestas. Me extrañó la pregunta, pero decidí decir la verdad y contesté que si la conocía. Me ordenaron que concurriera a Santiago porque ella estaría involucrada en el ocultamiento de armas en Panimávida". Si bien en su declaración de junio dice, "me imagino" que la orden la dio Lecaros, porque a él se la trasmitió Aguilar, un mes después, al diario La Segunda, el director de la policía civil aseguró que Lecaros fue el que le dio la orden.

Mery, quien en los párrafos siguientes de su declaración judicial, sostiene que viajó a Santiago a cumplir la orden en un jeep militar a cargo del entonces capitán Julio, sólo reconoce que detuvo a la hermana de su amiga y que la trasladó hasta la Escuela Militar. Y agrega: "ahí la perdí de vista durante toda la noche. Al día siguiente y de regreso a Linares, iba yo en el jeep, el vehículo se detuvo y un camión que venía detrás, momento en que yo estaba preocupado de que sucedía con Patricia Contreras, además encontré a María Isabel Beltrán, esta última fue detenida por efectivos militares y ello debe haber ocurrido después que detuvimos a Patricia y habiendo ya bajado la escalera del edificio, por esto atribuyo que se me inculpe también de la detención de María Isabel Beltrán, pero eso no es efectivo".

Sin embargo, tanto en el informe Rettig como en la declaración de Patricia Contreras, que consta en fojas 2 mil 359 y siguientes de la misma causa, se asegura que ambas mujeres fueron detenidas en forma simultánea. "Mientras permanecía de visita en casa de María Isabel, unos cuatro o cinco días, el 18 de diciembre de 1973, en horas de la noche, mientras regía el toque de queda, soy detenida junto a María Isabel Beltrán por una patrulla militar y de agentes de seguridad vestidos de civil. De los funcionarios que participaron en nuestra detención, que yo conocía con anterioridad, recuerdo al sargento Aguilar, a otro militar de nombre Humberto Julio, a los detectives Neves, Mery, Torres, Volta", testimonió Patricia Cristina Contreras Farías, ante dos detectives de la Policía de Investigaciones, en su domicilio francés, donde vive desde hace años. Según su relato, al concluir el registro de la casa, las llevaron a sus vehículos "obligándonos a subir a un jeep militar. El vehículo era conducido por un conductor, acompañado por uno de los detectives, no recuerdo si Mery o Torres". Contreras, en su declaración, sostiene que al día siguiente fue trasladada a Linares con su amiga en un jeep militar y no en un camión como aseguró Mery.

Belarmino Sepúlveda y otro testigo dicen que en la detención de María Isabel Beltrán participó Norma Montecinos Parra, actualmente radicada en Suecia, quien fue llevada hasta Santiago desde Linares, donde había sido detenida, para que dijera el lugar exacto donde estaban Contreras y Beltrán. Los presos recuerdan que esta última desapareció alrededor del 25 de febrero del 74.¿Cómo lo saben? Le mandaron, hasta ese día, cigarros a través de los guardias.

Otro que dispara contra el director de la Policía de Investigaciones es el entonces capitán, ahora general ®, Humberto Julio, el que fue procesado en la causa apenas con la mención que Mery hace de su participación en los hechos.

Julio, quien dice que Mery es el "principal implicado" y que solicitó al juez que lo careara con el policía, relató al diario La Segunda que "no he tenido oportunidad de decirle al juez, porque no me ha interrogado al respecto, es que lo que nosotros pusimos a disposición de Mery, por instrucción del Comando de Institutos Militares, fue una patrulla para que colaborara con lo que hacían Mery y compañía". Ante la pregunta de la periodista Lilian Olivares, si participó en la detención, el uniformado en retiro, quien pasó 9 días recluido y goza actualmente de libertad bajo fianza, asegura que "no, porque el operativo era de ellos". Y añadió: "si a alguien le dan una misión de venir de Linares a detener una persona y él dice que no sabe cómo llega con dos, a mí no me cierra el cuadro. Le suben a la fuerza a alguien más&".

María Isabel Beltrán, quien se encontraba embarazada en los momentos en que fue detenida, dio a luz en cautiverio y su hija fue entregada, sin el conocimiento de sus abuelos, a una familia de clase media simpatizante del régimen militar. Su caso, novelado, dio origen al libro "Difícil Envoltorio" de la escritora Mónica Echeverría.

El parte oficial, según consigna el informe Rettig, decía que Beltrán fue trasladada del regimiento para atenderse de un aborto espontáneo y que nunca regresó al cuartel de Linares.

Con fecha 19 de junio de 1974 el coronel Carlos Morales Retamal, Intendente y Jefe de Plaza de la Provincia de Linares, le escribió a la madre de María Isabel y le informó que su hija, a quien ella había visto con vida en el interior del regimiento hasta enero de 1974, había sido puesta en libertad ese mes "para que se sometiera a tratamiento médico especializado, con la promesa de presentarse a la Comandancia de Guarnición en Linares una vez dada de alta, promesa que hasta la fecha no cumplió".

El ministro del Interior, el 30 de mayo de ese mismo año, informó a la Corte de Apelaciones que "...Maria Isabel Beltrán Sánchez no se encontraba detenida por orden de alguna autoridad administrativa y que este Ministerio ignora su actual paradero...". Desde entonces está desaparecida.

Según Mery, la última vez que la vio con vida, fue cuando en la Escuela se recibió al coronel Carlos Morales Retamal, en febrero del año 1974, época en que el ayudante del regimiento era el teniente Iturriaga y el capitán Julio se encontraba en la capital en un curso de información para ingresar posteriormente a la Academia de Guerra de Santiago.

El propio director de Investigaciones, según su declaración judicial, dejó "la calidad de agregado en el Ejército" el 28 de diciembre de 1973, aunque admite que en enero o febrero del año siguiente fue llamado para que le tomara una nueva declaración a Patricia Contreras porque la anterior había desaparecido.

En la oportunidad, según Mery, se impuso de que la detenida había "sido torturada por Lecaros, Aguilar, Torres y Volta". También pudo percatarse, de acuerdo a lo que recuerda de esos años, que se estaba investigando "una posible infiltración de parte de algún militar, carabinero o detective ayudando a los partidos de Izquierda" y aprovecha de contar que la detenida Patricia Contreras, cuando fue ingresada a la cárcel tras su encuentro, le dijo a sus compañeras que le había tocado la suerte de que Mery la interrogara porque la había ayudado `harto'".

Sobre las torturas, sin embargo, Patricia Contreras dice en su declaración de 2002 que fueron realizadas por "Torres, Neves, Aguilar y el capitán Lecaros". No menciona a Volta.

De acuerdo a Proyecto Internacional de DDHH en la Escuela de Artillería funcionaba el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) que estaba a cargo del capitán Claudio Lecaros Carrasco y lo formaban los tenientes Luis Arce Bulo y Raúl Díaz Jara, el sargento 1° Antonio Aguilar Barrientos, el capitán de Carabineros Sergio Gallardo López y los funcionarios de Investigaciones Héctor Torres Guajardo, Nelson Mery Figueroa, Carlos Neves Acosta -quien era de la dotación de San Javier-, el subcomisario Luis Espinoza Weber y los detectives Juan Manuel Véjar Varas y otro de apellido Olivares.

En el recinto militar, de acuerdo a la versión de los que allí padecieron torturas, "los detenidos eran instalados básicamente en dos sectores: uno era una sala de clases conocida como `sala del televisor', porque había un aparato de TV. En esta sala se encontraban unos 30 prisioneros que permanecían en bancas, sin vendas ni amarras, pero sin poder hablar entre ellos, desde donde eran sacados a interrogatorios y torturas. Otra sección la componían celdas aisladas y tapiadas, ubicadas en otro sector de la Escuela, donde se mantenía a los incomunicados".

OTROS CASOS CONTRA MERY


El día que el juez Solís procesó a los cinco uniformados, curiosamente, desde Linares surgió una reacción contraria al mismo porque, según muchos de los querellantes, éste debía haber considerado a Nelson Mery entre los inculpados. En la causa son 42 las personas que iniciaron acciones legales contra el actual director de la policía civil.

Mientras el presidente de la Agrupación de ex Presos Políticos de esa ciudad, Teobaldo Peña, dijo que varios de los encausados eran jefes directos de Mery en la Escuela de Artillería. Sergio Rojas, hermano e hijo de desaparecidos, torturado en el interior del recinto militar, declaró desde su residencia en Alemania que "Mery fue el intelectual, él fue quien movilizó a todas las personas al interior de la Escuela y el que repartió para un destino y otro". Sobre el mismo tema, Viviana Díaz, secretaria de la agrupación de familiares de Detenidos Desaparecidos sostuvo que "Junto con las agrupaciones de Linares y Parral hicimos esa denuncia, donde el director de Investigaciones habría sido partícipe de la detención de personas que hoy están desaparecidas".

Respecto a otras declaraciones que lo vinculaban con atropellos a los DDHH en la propia causa que sustancia Solís, como la de Silvia Sepúlveda -conviviente de Anselmo Cancino- quien aseguró que Alejandro Mella le dijo que Mery lo había torturado, el director de Investigaciones declaró el tres de junio que "eso es imposible" y, si bien reconoció que conocía a Mella, dijo que "en el año 76 yo hablé con gente del MIR, quien de parte de la madre de Mella querían obtener antecedentes sobre la detención del joven, ocasión en que les señalé que a él no lo detuve ni tampoco lo interrogué, sino que lo hizo el grupo de Neves, Volta y Torres".

Según Mery, los detenidos de esos años no ven lo que él era, un detective sin mucha autoridad, sino que lo relacionan con su cargo actual. "Yo no dirigía la información, sólo me correspondía tomarla ya fuera a máquina o a mano, luego la entregaba a Inteligencia quienes la procesaban. Puedo decir que se me atribuye un rol que nunca tuve en esa época y por lo demás nunca en mi actividad profesional he torturado a persona alguna".

Antes de 2000, cuando un grupo de personas torturadas presentó una querella por los sucesos de Linares, se mencionó que la misma incluiría al director de la policía civil e, incluso, la revista Qué Pasa sostuvo que a última hora, especulando razones políticas preelectorales, el abogado que representaba a los querellantes decidió retirar el nombre de Mery.

Sergio Monsalvez, militante PS, dijo que ello no era efectivo sino que se hizo por "orden procesal", para evitar que el director de la policía civil se contraquerellara contra la ex presa política de iniciales A.O que, de acuerdo a lo que había trascendido, acusaba a Mery Figueroa de "vejaciones sexuales".


"Respecto de los nombres que se me indican como víctimas de la Escuela de Artillería puedo decir lo siguiente:

Anselmo Cancino Aravena: lo conocía de antes, pero yo no supe que hubiese estado como detenido en la Escuela de Artillería. Yo nunca lo vi en esa unidad militar.

José Gabriel Campos Morales: me acuerdo de ese caso, era un dirigente campesino apodado "el Chupalla Campos", no sé las circunstancias de su detención, pero sí que estuvo en la Escuela de Artillería. Me recuerdo que un familiar de éste se acercó a mí para saber si José Campos estaba detenido en la Escuela. De este modo me enteré que este dirigente campesino fue trasladado a esa unidad por el capitán Hernán Morales, quien era gobernador de Constitución, por comentarios en la Escuela me enteré que eso se hizo de noche.

Héctor Contreras Cabrera: recuerdo que estuvo detenido en la Escuela de Artillería de Linares, donde nunca lo vi, pero lo supe por Héctor Torres Guajardo, me indicó que estaba detenido en una garita ubicada frente al casino de suboficiales. Era conocido por el apodo de "el Picho".

Arturo Riveros Blanco: no me acuerdo de ese caso, no tengo información alguna.

José Alfonso Saavedra Betancourt: otro caso de Constitución, no lo conozco.

Jaime Torres Salazar y Jorge Yánez Olave: fueron detenidos en Cauquenes, enviándose un radiograma a Linares, eso lo recuerdo bien, en la comunicación se solicitaban antecedentes políticos de estas personas. Además, el padre de este último me contó que su hijo había sido llevado finalmente a Constitución".

1.- Carlos Edmundo Morales Retamal, en su calidad de autor del delito de secuestro calificado en la persona de Héctor Contreras Cabrera.

2.- Juan Hernán Morales Salgado, en su calidad de autor de los delitos de secuestro calificado en las personas de Arturo Enrique Riveros Blanco, Jaime Bernardo Torres Salazar y Jorge Bernabé Yánez Olave.

3.- Félix Renato Cabezas Salazar, en su calidad de autor de los delitos de secuestro calificado en las personas de Anselmo Antonio Cancino Aravena, José Gabriel Campos Morales y Alejandro Robinson Mella Flores.

4.- Jorge Ernesto Mario Zincke Quiroz, en su calidad de autor de los delitos de secuestros calificados de José Gabriel Campos Morales y Alejandro Robinson Mella Flores.

5.- Claudio Abdón Lecaros Carrasco, en su calidad de autor de los delitos de secuestro calificado en las personas da María Isabel Beltrán Sánchez, Anselmo Antonio Cancino Aravena, José Gabriel Campos Morales, Héctor Hernán Contreras Cabrera, Alejandro Robinsón Mella Flores.

6.- Antonio Aguilar Barrientos, en su calidad de autor de los delitos de secuestro calificado en las personas de María Isabel Beltrán Sánchez, Anselmo Antonio Cancino Aravena y Alejandro Robinsón Mella Flores.

7.- Héctor Armando Torres Guajardo, en su calidad de autor de los delitos de secuestro calificado en 1as personas de Anselmo Antonio Cancino Aravena y Alejandro Robinsón Mella Flores, y

8.- Humberto Lautaro Julio Reyes, en calidad de autor del delito en la persona de María Isabel Beltrán, ilícitos cuyos principios de ejecución acaecieron entre septiembre 1973 y febrero de 1974, prolongándose hasta la fecha.

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