Año 2, N.40. Domingo 20 de Julio de 2003
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Ciencia y tecnología
La basura tecnológica
(Por Oscar Valenzuela)Los teléfonos celulares y computadores en Europa y Estados Unidos tienen una vida útil de aproximadamente dos años. ¿Dónde van a parar después de eso? Pues al Tercer Mundo, que se ha convertido en un verdadero vertedero de estos desechos.


El grupo de hombres surge desde la niebla y comienza a moverse rápidamente entre la basura. Miles de cables se entrelazan a sus pies, mientras las pantallas se arrumban hasta donde alcanza la vista y el polvo tóxico se levanta por todas partes. La escena parece una fábrica de computadores después de haber sido bombardeada.

Son las siete de la mañana en Guiyu, China, y no se trata de una película de ciencia ficción o una visión post apocalíptica. Es, ni más ni menos, que el trabajo que realizan los habitantes de este pueblo para sobrevivir. Claro que es una labor bastante peligrosa. Tanto, como para contaminar el suelo y el río del lugar, y hasta a ellos mismos.

Porque China se ha convertido en uno de los lugares más afectados por la basura tecnológica, conocida también como "e-waste", un termino más elegante para denominar los desechos que arrojan los países desarrollados hacia sus pares más pobres.

La imagen de Guiyu fue denunciada hace poco por algunos medios chinos, y hasta por el propio Washington Post, como ejemplo de un caso que se está repitiendo. El gran problema de estos pueblos asiáticos es que reciben cargamentos de computadores, teléfonos celulares y equipos obsoletos desde el Primer Mundo. La cosa así ya es grave, pero todavía falta la peor parte.

Lo que hacen estas personas entre los esqueletos de equipo electrónico es abrirlos, para recuperar de su interior los escasos metales valiosos que podrían ser revendidos. Oro, plata y cobre en cantidades mínimas. Para ello, se exponen a materiales sumamente tóxicos; por ejemplo, el fósforo de los tubos de rayos catódicos de los monitores o el vapor que emana del plomo y estaño de las soldaduras derretidas.

Una vez obtenido lo que buscan, toda la basura sobrante va a dar directo al río o al sitio eriazo más cercano. Como dirían algunos, es el costo de la tecnología.

EL CIELO DE LOS CELULARES


La voz de alerta la dio la Silicon Valley Toxic Coalition, un grupo dedicado a la preservación ambiental, que presentó un informe bastante detallado, donde afirma que esta basura de alta tecnología es enviada por miles de toneladas a naciones como China, India y Pakistán. ¿En qué nivel? De acuerdo al Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, tan sólo en el año 2002 cerca de cuarenta millones de computadores en ese país fueron considerados obsoletos, ya sea porque cumplieron su vida útil o ya no son compatibles con las últimas novedades de programas que salieron al mercado. Las escalofriantes proyecciones hablan que desde 1997 al 2007 podría haber 500 millones de toneladas de basura "hi-tech" desechada por los norteamericanos. Por su parte, la Unión Europea estima que estos residuos aumentan a un ritmo de 28 por ciento cada cinco años, lo que es tres veces más rápido que todas las otras basuras consideradas en su conjunto.

Otra de las aristas de este problema son los teléfonos celulares. En promedio, los europeos no utilizan móviles que tengan más de dos años de uso. Y cuando los consideran muertos, no se van precisamente al cielo de los celulares, sino que son llevados por otro camino -mucho más terrenal- hacia el Tercer Mundo.

Así, las mismas empresas que los fabrican, los "reciclan" en el viejo continente para llevarlos completos o por partes a otros lugares, donde quieren promover su tecnología. Claro que como no son de primera mano, pronto esas unidades ya no se van a poder encender, convirtiéndose en basura. Un problema grave, si se piensa por ejemplo que solamente en Alemania existen cerca de 130 millones de celulares en funcionamiento.

Y algo parecido, aunque en menor escala, podría ocurrir pronto en Chile, que es el país latinoamericano con mayor cantidad de teléfonos móviles, de acuerdo a las últimas cifras entregadas por la Cámara de Comercio de Santiago; alrededor de 5 millones de celulares, prácticamente uno por cada tres habitantes, monto que aumentará para el 2006, cuando se estima que la mitad de los chilenos tendrá un móvil.

UNA GRAN PARADOJA

La gran paradoja que se produce con estas basuras es que los países más ricos envían los desechos para evitar contaminar su propio medio ambiente, pero con este acto están hipotecando la salud de los más desvalidos en los rincones con menos recursos de la Tierra.

El motivo es puramente económico, ya que los procesos de reciclaje son demasiado costosos. Por una décima parte de su valor, las empresas prefieren vender los equipos dados de baja a intermediarios asiáticos, quienes los embarcan a sus países.

La situación es seria, y así lo ha entendido la Unión Europea, que este año impuso medidas más severas para el manejo de la basura electrónica. De hecho, fijaron el 2006 como fecha tope para que entren en funcionamiento centros de recuperación, y el 2008 como límite para la utilización de algunos componentes de mayor toxicidad en la fabricación de elementos electrónicos.

Por su parte, Estados Unidos se ha negado a ratificar la Convención de Basilea, un acuerdo internacional que busca limitar la exportación de materiales peligrosos. De este modo, los envíos desde norteamérica no violan ninguna ley interna, aunque Massachussets y California ya prohibieron botar los computadores en basureros comunes de tierra, y otros Estados discuten normativas similares.

En Chile no existen vertederos especializados para este tipo de residuos, según lo señaló la Conama, aunque el problema podría crecer dentro de poco, cuando el volumen de equipo aumente en nuestro país. Sobre todo, considerando que a medida que empiecen a finalizar su vida productiva los equipos electrónicos -celulares, televisores, computadores- el qué hacer con lo que va quedando en desuso se volverá una inquietud más inmediata.

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