Año 2, N.40. Domingo 20 de Julio de 2003
InicioPortadaPublicidad¿Quiénes somos?
"La Toma" y la "Comunidad Ecológica"
ENTRE LA FICCION Y PEÑALOLEN
(Por Marcelo Miranda)En 150 hectáreas de Peñalolén viven 330 familias que componen la llamada "Comunidad Ecológica" -artistas, intelectuales, artesanos, campesinos y empresarios conforman su población. En La Toma de Peñalolén son mil 900 las familias, y 16,5 las hectáreas; Obreros, empleadas, cartoneros, cesantes, forman parte de sus habitantes. Los unos defienden su derecho a vivir en un sector libre de polución y acorde con principios ecológicos; los otros reclaman el suyo para vivir en las viviendas sociales que subsidia el Gobierno. Los primeros quieren que se respete una normativa patrocinada por ellos mismos en 1999; los segundos un proyecto de traslado, elaborado también por ellos, desde la misma fecha. Cierta prensa ha querido ver en el conflicto de la "Comunidad" y "La Toma" una especie de reedición de la lucha de clases definida por el viejo Marx. Los antecedentes objetivos demuestran que no son más que distintas clases de lucha por un mismo derecho: habitar.


El Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) resolvió dar una solución definitiva a los pobladores de la Toma de Peñalolén; y su ministro Jaime Ravinet la hizo pública el 10 de mayo pasado.

En una ceremonia de protocolo, a la que asistió la mayoría de los nueve mil habitantes del emplazamiento urbano, éstos convinieron y las autoridades resolvieron suscribir el compromiso mutuo. Mutuo, porque el proyecto era un diseño elaborado por la coordinación de la mayoría de los 27 comités que conforman la población, y porque el Gobierno, por medio del titular de la cartera, lo aprobó.

Un mes y una semana después, encabezando una delegación de cinco personas, el actor Francisco Reyes se entrevistaba con la jefa de gabinete del Minvu, Ivon Barriga. El actor solicitó en esa oportunidad que la solución habitacional de los pobladores no incluyera la posibilidad de construir estas viviendas sociales en los terrenos de la "Comunidad Ecológica".

Francisco Reyes es uno de los 330 propietarios que poseen tierras y viven en esta "Comunidad", cuyos miembros pertenecen a la Unidad Vecinal Nº 29 de Peñalolén.

El sector está ubicado a poco más de un kilómetro y medio hacia el suroriente de La Toma, en el arranque de las primeras estribaciones cordilleranas, entre las calles Antupirén por el sur y Alvaro Casanova por el poniente.

LOS PELIGROS Y LA LEY


Presentada la identificación, señalado el destino de la visita, y autorizada la misma mediante una llamada telefónica, el guardia de la caseta permite la entrada.

A ambos lados del sinuoso y pavimentado camino troncal, parcelas. Allí viven campesinos y artistas, profesionales y empresarios. Ranchos, cobertizos, una pérgola, una cancha de tenis. Jalonando todo el largo del camino, un discreto canal que murmura sus aguas ensambla sus notas con las de algún piano o un saxofón recién en estreno.

Declina el día. Es hora del regreso para las empleadas, jardineros y obreros que bajan a pie por el camino; también lo es para los propietarios que en sus vehículos suben. Algunos de los de a pie llevan palos a modo de garrotes; los perros custodios resguardan los sitios al pie de los portones. "Camino al Sol", "Camino de las estrellas".

En el "Camino de Tierra", en una pequeña cabaña levantada en medio de los árboles y los arbustos, vive Alejandro Garros.

Garros se dedica al reciclaje de trenes antiguos y es comunicador social. Además de ello es uno de los directores de la Unidad Territorial Nº 29 y también uno de sus fundadores. Lo acompaña el arquitecto Cristián Aguirre, quien se presenta como delegado.

Ambos desean que haya una solución para los pobladores de Peñalolén, pero en ciertos términos que consideran intransables: "Nosotros no estamos por que no se vengan. Los acogemos. Pero siempre que el Ministerio respete las normas que se establecieron en 1999", sostiene el arquitecto, agregando: "La seccional define, para una parte, una densidad determinada de 25 habitantes por hectárea; para la otra es de 50. Ahora quieren aumentar la subdivisión a 100 metros cuadrados en algunos predios para construir viviendas sociales. Eso va a aumentar la densidad poblacional a un poco más de 340 habitantes por hectárea".

Aguirre alude a la expansión del límite urbano realizada en 1999 en la comuna. Este "plan seccional -afirma Alejandro Garros- no permite esta situación. Es imposible que un territorio como éste pueda resistir un embate de esa cantidad de gente, más allá de la calidad: aunque vengan filósofos, intelectuales, ecologistas, gente educada, igual es un problema".

"Además -complementa Aguirre- hay una respaldo legal. No puede ser que el Estado -que ha otorgado ciertas condiciones a través de un seccional del Plan Regulador Comunal- modifique cinco años después estas condiciones". Las condiciones objetivas a las que alude el arquitecto se traducen en que allí viven 330 familias en un espacio de 150 hectáreas (Ver recuadro).

Garros, al igual que Valericio González, Gonzalo Pineda, Rodolfo Peña -todos miembros del consejo directivo-, sostiene que, además de este "atropello, que vulnera las normativas, el hecho más grave es que hay un atropello cultural, a una identidad que hemos ido formando desde que propusimos este seccional. Sí, nosotros lo propusimos, pero por mayoría democrática".


Eso ocurrió en 1999, cuando eran poco más de 300 las familias instaladas; aparte de los propietarios de los restantes bienes raíces. Una iniciativa patrocinada por la "Comunidad", y resuelta en poco tiempo por el Consejo municipal de entonces y por las entidades superiores del Consejo Regional Metropolitano y la Presidencia. Claudio Orrego, el mismo que sería luego ministro de la Vivienda, aprobó ese proyecto cuando era concejal de la comuna de Peñalolén.

El asunto legal, para Alejandro Garros, es sólo un aspecto del problema: "Lo más grave es que el sitio en donde piensan construir no es apto".

Garros se refiere a uno de los doce terrenos que estudia comprar la Corporación Habitacional de la Cámara Chilena de la Construcción para construir las viviendas sociales.

Este terreno, de 8,6 hectáreas, donde alguna vez se sembraran y cosecharan frambuesas -y por eso llamado El Frambuesal-, es propiedad del grupo Penta. Esta entidad privada, a juicio de Garros, al ver imposibilitada la concreción de sus proyectos inmobiliarios, "porque quedaron dentro del seccional, optó por vender", ya que debían responder por los capitales de la Asociación de Fondos de Pensiones Fondo de las Américas.

"Ellos son minoría -alega Garros democráticamente-, porque ellos son 8 hectáreas contra 150. De las 150 hectáreas había 110 en oposición, y las 40 de los campesinos ni siquiera se pronunciaron", comenta, seguro de que la tierra habla y vota. Hay que recordar que el comerciante de trenes antiguos es ecologista.

Además, Garros posee un estudio que acreditaría la poca confiabilidad de ese terreno: la tesis de grado de diciembre de 2001 de la ex estudiante de la facultad de Geografía de la Universidad Católica, Johann García Valdés, titulada: "Medio Ambiente, Calidad de Vida y Desarrollo Sustentable".

CADA CUAL A SU JUEGO

Gonzalo Pineda, vicepresidente de la junta de vecinos de la "Comunidad", no sólo está preocupado por la seguridad física de los pobladores que eventualmente podrían tener allí sus casas: al igual que a Aguirre y Garros también le preocupan las posibles consecuencias de las "transgresiones" al plan seccional: "Si antes estábamos en contra de las inmobiliarias, hoy también estamos en contra de todo lo que modifique esas reglas del juego", asevera, para luego añadir: "El seremi (secretario regional ministerial, Víctor Manuel González) nos pidió `por lo menos' cuatro hectáreas. Nosotros le dijimos: `ni la puntita'. ¿Por qué? Porque dentro de las 150 hectáreas hay muchos paños que mañana pueden ser objeto de un proyecto inmobiliario para cualquier sector social".

Víctor Manuel González asegura que ello no es necesariamente así: "Que se plantee la posibilidad de nuevos proyectos inmobiliarios es infundado: ¿quién define que eso va a ocurrir?


El seremi también desestima las inquietudes de los habitantes de la "Comunidad", en cuanto a las posibilidades de riesgo que tendrían las construcciones al ser levantadas en el Frambuesal: "En una zona declarada de riesgo no se puede construir; esto está definido por la Ley General de Urbanismo y Construcción. El que compra ese terreno tendrá la capacidad de decidir si el terreno es o no apto. La Corporación está eligiendo entre un abanico de terrenos, previo estudio. En los próximos días la Cámara los dará a conocer. Si son similares a los documentos presentados por la "Comunidad", no cabe ninguna duda de que no se construirá en ese paño".

El delegado de la "Comunidad", Cristián Aguirre, plantea que los gastos involucrados, "en el caso de que se pueda construir" son enormes. El arquitecto plantea que el equipamiento necesario, las redes de alcantarillado -"la matriz más cercana está a tres kilómetros"-, la pavimentación de calles, el alumbrado público y, sobre todo, las obras de contención para mitigar posibles aluviones, excederán los presupuestos.

"Si la Corporación estima viable comprar ese terreno en particular -replica el seremi- es porque seguramente están dispuestos a hacer las obras de ingeniería necesarias". Hay sólo tres propiedades contempladas dentro de la "Comunidad", precisa el secretario. "Y es un tema de mercado: hay comuneros que están dispuestos a vender y otros están dispuestos a comprar. Nuestro papel es sólo de coordinación. La Corporación Habitacional es la que organiza a las mil 800 familias, los presenta y los postula al ministerio para que nosotros otorguemos un subsidio. Nosotros no construimos, no diseñamos. Nosotros sólo entregamos un subsidio, producto de un fondo concursable. Ahora, no existe un propietario que se llame `Comunidad Ecológica' -ésta es un sector de Peñalolén".

En este sentido, y en cuanto al "plan seccional", el secretario regional del Minvu plantea que éste no es tal: "No hay tal plan seccional: lo que hubo fue una expansión del límite urbano de la comuna; y dentro de esta ampliación estaba incorporada esta zonificación en la parte alta de la calle Altupirén. Cuando se realiza una expansión urbana es porque se ha ponderado toda la comuna. Cuando se aprueba un seccional, es una zona de esa comuna, es decir, un Plan Regulador chico dentro del Plan Regulador, y no es el caso", asegura.

El otro caso, independiente de estas controversias de orden legal, es político. Garros sostiene que la "Comunidad" está luchando "por el hábitat en donde vivimos. Mario Muñoz, el dirigente de La Toma, no vive en esa Toma. Yo nunca lo he visto con los zapatos embarrados. En todas las entrevistas sale como recién bañado. El vive en la Reina. Parece que vive de eso. Es distinto pelear por el lugar en donde uno vive, que hacerlo pagado por una ONG o una agencia Europea".

De haber ocurrido esto hace 30 años, seguramente habría sido oro moscovita.

LOS OTROS


El 7 de diciembre del año 2001, 21 de los 26 Comités de "La Toma" de Peñalolén firmaron un protocolo de acuerdo con el entonces Ministro Secretario General de Gobierno, Alvaro García.

Ello, debido a que según el coordinador del Equipo Solución del Campamento Peñalolén, Mario Muñoz, "había voluntad del Gobierno para solucionar este problema; ya que éste reconocía la participación `culposa' de Miguel Nasur" en la adquisición de los terrenos que éste quiso vender posteriormente al Estado en poco menos de 23 mil 500 millones de pesos para dar una solución a los pobladores.

Como el Gobierno no expropiaría, explica, Muñoz, "decidimos buscar una solución, porque las condiciones sociales internas se agravaban con el paso del tiempo -mayor hacinamiento, focos de delincuencia, mayores grados de marginalidad, etc.-. Y convertimos esto en un proyecto".

El coordinador sostiene que "no queríamos ser una isla; no queríamos aislarnos bajo las premisas de esas supuestas tesis del poder popular". A juicio de Muñoz la pobreza sólo genera más pobreza. "Si no, hay que preguntarse por qué Lavín gana en las poblaciones. Porque la pobreza no sólo genera condiciones materiales de pobreza, sino también culturales, ideológicas, políticas, e incluso espirituales".

El coordinador y dirigente explica que por esa motivo "el equipo de solución" de la Toma se estructuró con alianzas, "de un modo integrador. Y eso el Gobierno lo logró comprender". Aun cuando Muñoz admita varias y definidas discordancias de orden político con el ministro Jaime Ravinet, reconoce que éste "es coherente, cuando dice a su sí, sí; y a su no, no". Por ello cree que el "proyecto solución, está en buen camino".

Si hay poco más de 235 mil habitantes en la comuna, y diez mil sólo en La Toma, a juicio del coordinador, "no es racional que sólo 330 familias ocupen 150 hectáreas", piensa Muñoz. "Nosotros salimos a buscar los terrenos de 8 coma 6, cinco y cuatro hectáreas. Y allí, en la llamada `Comunidad Ecológica' se vendía algunos. "Por qué se nos niega -se pregunta- acceder al mercado. ¿Acaso no son liberales".

Respecto de las dificultades que plantean los miembros de la Comunidad, relativos a los riesgos de uno de los terrenos y del importe necesario para la infraestructura vial, sanitaria, eléctrica, Muñoz señala: "Que demuestren con estudios válidos los peligros. Y lo otro: ¿Acaso el Municipio de Peñalolén no los subsidió con 15 millones de pesos para pavimentar su camino principal? ¿Por qué no podría hacerlo con nosotros?" (Ver documento).

El de "Ecofascistas", es un duro término que emplea Muñoz para referirse a la "Comunidad". "Hablemos de Ecología -emplaza-: Desde todas las posiciones filosóficas, y sobre todo desde la cristiana la naturaleza fue hecha para el goce del ser humano, y el ser humano tiene que cuidarla. Son ecofascistas porque son una especie de ecología profunda en donde un arbolito vale más que un ser humano", explica.

A Muñoz no le parece "correcta" la actuación de Francisco Reyes en este conflicto. "Reyes y los otros. Las mismas personas que aparecía abrazadas con el presidente Lagos en la campaña. Dónde quedó la su cercanía a la `igualdad de oportunidades y crecer con equidad".

Las tensiones y diferencias que ha provocado esta pugna por los terrenos de Peñalolén irradian sus ondas e influyen en todo el espectro de las facciones políticas. La Dirección Comunal Peñalolén del PS, en una carta fechada este 14 de julio en su punto 5, señala: "Pensamos que la búsqueda de solución para el problema habitacional de las familias de la toma debe asumirse con seriedad y responsabilidad política. No nos parece prudente que una autoridad, cualquiera que sea, anuncie una "solución" sin haber gestionado previamente los requisitos para concretarla. Nos preocupa que, producto de imprevisiones, se genere una situación de conflicto entre vecinos, cuyos derechos nadie puede negar ni relativizar".


Francisco Reyes

Francisco Reyes es el José Cárdenas de la teleserie "Puertas Adentro". Es el líder de ese campamento que desaparecerá en pocas semanas de las pantallas para dar lugar a los "Pecadores" de Vicente Sabatini.

En abril de 2002, al pedírsele su parecer acerca de la última tendencia de este formato, Reyes respondió: "Creo que hay una búsqueda de temas que tienen que ver con lo que nos está pasando en la vida cotidiana (&) Es súper importante que las teleseries, aparte de entretener, vayan instalando temas sobre la mesa de los chilenos".

A fines de ese año Reyes renovaría su contrato con TVN para protagonizar una historia basada en la Toma de Peñalolén. El contrato le reportaría al actor unos cuantos millones, y el personaje una experiencia existencial digna de un Stanislavsky.

Reyes no trabajó ese año 2002. El cultivo de olivos en Catapilco y los adelantos del contrato por la filmación de Subterra le permitirían sortear el tiempo y su circunstancia. El actor entiende a Baldomero Lillo: "Quiero mucho hacer esa película (&) Es un tema dramático, una realidad descarnada. Va a ser un taquillazo".

El día 18 de junio de este año, el actor hizo a un lado al Juan Cárdenas ficticio y, asumiendo su papel ciudadano, encabezó una delegación que entró a las oficinas del ministerio de la Vivienda. Su petición era una y perentoria: que la iniciativa del ministerio por solucionar la situación de la Toma de Peñalolén no contemplara la compra de terrenos en la Comunidad Ecológica para trasladar a los pobladores. El vive allí.


Mario Muñoz

Mario José Muñoz es un ex pequeño empresario minero de 39 años. Fue dirigente de algunas agrupaciones sindicales en Concepción en los años 70'. También formó parte del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). Hoy pertenece a la Iglesia Evangélica Pentecostal.

Define su quehacer en "una línea programática de política integral y de desarrollo: no creo en las políticas que quieren hacer de esta toma un ghetto, una isla. Aislarse y no participar con otros actores significa quedarse en la pobreza".

Mario José asegura que no le interesa las modalidades de la política, al menos no en el sentido de la continuidad de la de los 80'. En ese plano, comenta: "Nos hemos abierto, con este proyecto, a otros referentes. La participación de los abogados Roberto Celedón y Guillermo Carey y de otros profesionales -arquitectos, asistentes sociales, ingenieros- que nos asesoran, consideramos que es vital para abrir caminos de soluciones reales. Así como también la colaboración de las iglesias y de distintas agrupaciones ciudadanas no necesariamente partes exclusivas de este lugar".

Muñoz coordina y lidera actualmente 21 de los 26 comités que conforman las cerca de 9 mil personas que habitan las 16,5 hectáreas de la toma de Peñalolén. No vive en La Toma pero es propietario de un sitio en el que funciona una guardería de niños. Vive en La Reina.

En las 16,5 hectáreas de la Toma de Peñalolén viven mil 900 familias. Es decir, en cada hectárea viven 115 familias. Si cada familia está compuesta por un promedio de cuatro personas, en cada hectárea viven 460 personas. Cada persona de La Toma dispone de un espacio de 22 metros cuadrados para vivir.

En las 150 hectáreas de la Comunidad Ecológica viven 330 familias. Es decir, en cada hectárea viven 2 familias. A razón de 4 personas por familia, en cada hectárea viven 8 personas. Cada persona de la Comunidad Ecológica dispone de mil 136 metros cuadrados para vivir.

Casos
A 30 años del golpe
Rabie
Cuba
Buscador

Ingrese una palabra
Ediciones Anteriores
Columnistas
Redactores
Sala de diálogo
Regístrese

Reciba en su correo a "El Periodista"

Otros artículos de
Lea además
El Periodista S.A. Derechos Reservados
Presidente del Directorio: Eugenio González Astudillo - Director: Francisco Martorell - Editora General: Francisca Celedón
Dirección: Sótero del Río 541, oficina 519 Santiago de Chile.
Teléfono: (56 2)662 14 51-662 14 59 Fax: (52 2) 696 88 52.
director@elperiodista.cl

Sitio desarrollado con Newtenberg Engine