Año 2, N.41, Domingo 3 de Agosto de 2003
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Paulina Urrutia, actriz
Protagonismo sindical
(Por Valeria Solís T.)Paulina Urrutia sorprende. Ya no sólo como imponente actriz de teatro, sino como mujer. Ella tiene una energía casi imparable. A fines de julio grabó los últimos capítulos de la teleserie de TVN, donde no trabajaba desde hace diez años. Al mismo tiempo daba espacio para las tablas con la obra de Ramón Griffero " Fragmentos Urbanos " y no dudó en darse una oportunidad como jurado en el Fondart, donde con sentido crítico nos contó que casi el 70 por ciento de las presentaciones no cumplían los requisitos mínimos de un proyecto serio.


Si hay algo que ha mantenido a Paulina Urrutia concentrada desde hace unos años -como secretaria general y en calidad de Presidente- es la labor casi política del Sindicato de actores (Sidarte). Cuatro años que concluyen este mes cuando asuma la nueva directiva. Un cargo que desea dejar, básicamente, porque le interesa que el Sindicato no se personalice y tenga proyección como institución.

Y aunque asume que ha dado una batalla con muchas personas, el Sidarte ha encabezado la generación de dos importantes proyectos de la cultura: una ley laboral para los trabajadores del mundo del espectáculo y la ley sobre la nueva Institucionalidad Cultural. Por esta razón no es de extrañar que sea ella, junto con el ministro de Educación y el Presidente de la República, quien dé el vamos a la promulgación de dicho Consejo.

¿Por qué Sidarte logró este protagonismo tan fuerte existiendo otros grupos de artistas organizados?

Creo que ha sido un elemento catalizador de las acciones culturales que necesitaba este país. Más que protagonismo, tuvimos una política muy importante. Lo fundamental que ha realizado el Sindicato es lograr alianzas fuertes y tener una representación del mundo de la cultura, ser interlocutores válidos y tener capacidad de propuesta. Todos los sindicatos, agrupaciones y sociedades de gestión habían tenido una interlocución, pero nosotros logramos aunar los criterios y tener niveles de propuestas, de aplicarnos e incluso de estudiar. Aquí no éramos un grupo de políticos y creo que hoy, la gran voz es de la civilidad.

¿Qué implica para ustedes la ley de la nueva Institucionalidad Cultural?

El Estado asume la responsabilidad de desarrollar al país culturalmente, a través del fomento de políticas en el ámbito nacional y obviamente, de crear organismos que se dediquen a eso. Lo más importante es el hecho de que el Consejo Nacional de la Cultura será un órgano colegiado, no un ministerio con funcionarios públicos, sino con participación ciudadana.

¿El hecho de que estemos próximos a la promulgación de la ley laboral para los artistas se explica por esta buena coyuntura?

De alguna manera, pero también hay que pensar que hay una serie de leyes que están encadenadas y que tienen que ver con el mejoramiento de las condiciones laborales y especialmente de la visión de nuestra actividad. La incorporación al Código del Trabajo es un reconocimiento de la ciudadanía de que nuestra acción, es una actividad laboral y, por lo tanto, debemos tener derechos y obligaciones como cualquier otra actividad laboral. Pero también está la ley de Cine junto con la ley de Música, que esperamos se aprueben en octubre. Esas son las dos leyes que nos faltan para constituir los Consejos Nacionales de las industrias culturales. Ya tenemos el Consejo Nacional del libro y la lectura.

¿O sea todas las artes estarían representadas y organizadas?


Tendremos separado lo que corresponde a las industrias culturales y aquellas artes que no constituyen industria como la danza, las artes visuales, el teatro, el folclor. Y también significa que el desarrollo de políticas culturales va a ir por separado, porque evidentemente implican costos, subsidios y visiones que son distintas, pero que necesitan estar relacionadas.

Otra ley que es fundamental es la de propiedad intelectual, que está incluido en los TLC. Es decir, si no crecemos en nuestra legislación doméstica a la par con lo que existe en el mundo, nunca vamos a tener sistemas de cooperación o alianzas y de crecimiento de nuestras industrias culturales.

¿Entonces estamos en condiciones de hablar de industria cultural propiamente tal?

Claro, incluso hay datos importantes, como una de las cifras que logró sacar el Departamento de Estudios de la División de Cultura. Según éste, las actividades culturales, hoy por hoy, representan el 6 por ciento del PIB. Es decir, que es un sector que está aportando a la economía nacional en el mismo porcentaje que la pesca. Esto demuestra que la cultura no podía seguir desregulada y menos crecer sobre la base del subsidio de quienes trabajamos en ella. Pero el gran tema del futuro es el intelectual, que implica tener mayor capacidad de negociación, no sólo para mejorar en el cobro de nuestros derechos, sino también para crear nuevos. Por ejemplo, lo que ocurre hoy con las teleseries que las están dando tres veces y no existen derechos sobre las emisiones, sobre el cobro por las ventas, por la comercialización de los productos en el extranjero. Sólo tenemos cobro sobre las repeticiones. Un actor, en cualquier parte del mundo, puede decir que hizo "El violinista en el tejado" hace 20 años atrás y vive de eso el resto de su vida.

DERECHOS LABORALES

¿Y en qué se tradujo la incorporación al Código del Trabajo?

Nosotros nos incorporamos al Código del Trabajo a través de un contrato especial, porque no somos trabajadores comunes. Es una ley mínima, pero que da un piso. Es un contrato que no nos limita a la contratación de otro tipo. Tiene normas donde se define, por ejemplo, la jornada laboral, que queda en diez horas, y obviamente cotizaciones y protecciones. Antes de 1996 dabas tu vida en una producción y no te pagaban más que las horas de filmación. Por ejemplo, cuando hice Teresita de los Andes cobré 60 mil pesos por capítulo y ¿cuántas veces se repite? ¡Gané 300 mil pesos el año 1989 con ese trabajo! ¡Y nunca más vi nada...! No tuve pago de imposiciones, ni Fonasa, ¡nada!

Esta era una ley necesaria y que nos permitirá profesionalizarnos. Igual tenía unos mitos de que toda la industria se iba a paralizar, pero no es así ¡Esto no para! Son producciones que están aportando al trabajo y a la economía del país.

¿Dónde encontraron los principales obstáculos y resistencias de todo este proceso?

Los que presentaron mayor resistencia hacia la nueva Institucionalidad Cultural fue el mismo Gobierno, los mismos estamentos que estaban dedicados a la cultura. Es que creo que los cambios generan mucha inseguridad para la gente y parece que los canales de participación no estaban aceitados y no permitieron una fluidez en términos de información. Esa resistencia por crear un nuevo órgano del Estado, reunir lo ya existente y tener capacidad de generar algo totalmente nuevo. No es sólo un Consejo, sino que se crea una instancia regional también, que permitirá -esperamos- un crecimiento equitativo a lo largo de Chile. En el fondo, hay conflicto con la defensa de las pequeñas parcelitas de poder.

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