Año 2, N.41, Domingo 3 de Agosto de 2003
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Enredado en Wi-Fi
(Por Oscar Valenzuela)


Olvídese de los cables. Sin ninguna duda, la gran vedette de esta temporada en materia tecnológica es la irrupción de la avanzada inalámbrica. Con apenas un computador portátil o una PDA, es posible conectarse a Internet desde los lugares más inverosímiles. O sea, introducirse al universo virtual mientras saborea un café en el restaurante, se broncea en la piscina de algún lujoso hotel o -incluso- cuando cruza el Atlántico en avión, ya es una realidad. Pero vamos por parte.

El nombre que provoca todo este alboroto se llama Wi-Fi (Wireless Fidelity o fidelidad inalámbrica, en español) y, en esencia, funciona de manera similar a un teléfono móvil. A través de una cajita denominada "gateway" o "router" se transmite Internet a otros aparatos cercanos (100 metros en lugares cerrados, 300 donde no encuentre obstáculos), a través de ondas de radio. Para captarla, el computador portátil necesita de una tarjeta que hace las veces de antena. Y aquí es donde la cosa se enreda un poco más.

Porque para que funcione el sistema hace falta los "hotspots" (literalmente "puntos calientes", que son simplemente los puntos de acceso inalámbrico), encargados de ampliar el radio de acción. Hasta ahora se calcula que existen unos 20 mil en todo el mundo, concentrándose en Estados Unidos, Europa y Asia. Todo ello para los 16 millones de equipos móviles que andan vagando por el planeta.

De hecho, McDonalds ya cuenta con 55 "hotspots" en sus restaurantes de San Francisco y otros tantos en Singapur que ofrecen la conexión a cambio de comprar algún "combo". A ello se suman los aeropuertos ingleses, el terminal aéreo de Sao Paulo, los trenes en Japón y una gran cantidad de universidades, hoteles y oficinas alrededor del mundo que tienen el servicio.

Pero no todo es color de rosa. El tema ha llegado incluso al Pentágono, donde se está discutiendo si una gran cantidad de este tipo de ondas podría "marear" a los radares. Además, la garantía de seguridad de estas conexiones aún se encuentra en pañales.

En Chile, el Wi-Fi es utilizado por ahora en varias universidades, el ministerio del Interior y en Codelco, para conectarse en las minas. Además, las empresas de cable ya lo están ofreciendo como parte de sus servicios de Internet en el hogar, aunque con un costo mayor que las conexiones convencionales.

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