Año 2, N.42, Domingo 17 de agosto de 2003
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Médicos especialistas denuncian
Ignorancia y repulsión a los VIH
(Por David Valenzuela)Cuidadosos en sus reflexiones y críticas, los infectólogos Carlos Beltrán Buendía y Alexis Diomedi Pacheco, son tajantes al referirse que ellos, al igual que sus pacientes, son discriminados por sus colegas. La ONG "Unidos por la vida", asimismo, dice que en el hospital El Salvador han muerto siete pacientes por falta de atención oportuna debido a esta discriminación. "Hay terror de atender a un enfermo de Sida en los servicios de urgencia", cuenta Manuel Jorquera, relacionador público de la agrupación.


Doctor Alexis Diomedi

El doctor Alexis Diomedi es uno de dos infectólogos con que cuenta el Hospital El Salvador y atiende en riesgosas condiciones sanitarias: la unidad de infectología se encuentra allegada al servicio de Dermatología. Esto pudo haber mejorado ya que el laboratorio Glaxo (fabricante de una de las drogas que se usan en la triterapia) comprometió su apoyo para mejorar las dependencias pero por razones comerciales lo retiró (ver recuadro).

Ello, sin embargo, no es el principal problema que enfrentan los infectólogos sino la ignorancia que existe respecto a la enfermedad, incluso dentro de sus propios colegas. En múltiples ocasiones, sostienen, se niegan a atender a los infectados por temor o simple repulsión.

Carlos Beltrán, lleva diez años trabajando con infectados VIH y ha vivido estas dificultades. "En muchas especialidades había un marcado recelo en la atención de enfermos VIH y no son pocos los casos denunciados por pacientes que les ha tocado enfrentar a médicos que se han disfrazado de astronauta para atenderlo. Esta es una actitud extrema e ignorante. La atención en los hospitales públicos fue muy difícil, no tenían acceso oportuno. Las endoscopías eran casi imposibles para un VIH. Eran muy postergados", recuerda Beltrán.

El mayor obstáculo para estos médicos es derivar a sus pacientes a otras unidades de salud porque, según Beltrán, "aún hay especialidades en que el acceso es difícil".

Los profesionales confiesan que están sobrepasados por el aumento de los pacientes y no hay más especialistas. "En mi hospital (Barros Luco) somos dos infectólogos para atender a alrededor de 500 personas VIH (portador o Sida). En los demás hospitales de Santiago la situación es similar, excepto en el San Borja Arriarán y el Sur Oriente que atienden entre 700 y 900 pacientes, pero en total los 6 hospitales reciben alrededor de 3 mil 500 enfermos", sostiene Beltrán.

El 60 por ciento de los pacientes del sistema público están en la etapa sintomática y la mitad de ellos requiere de control mensual. "Estamos sobrepasados porque recién se está viendo la punta del iceberg porque las personas infectadas ahora se acercan al sistema", reflexiona Beltrán.

El ministerio de Salud estima que hay entre 25 y 27 mil personas infectadas, de ellas se atienden alrededor de 10 mil y cerca de 5 mil 500 requieren de terapia. "Pero resulta que en el sistema público ni siquiera se está controlando la mitad del total de infectados, estas cinco mil personas con terapia, son una fracción de los 25 mil; por lo tanto, en la medida de que esos 25 mil vayan siendo diagnosticados y accedan al sistema público el panorama va a cambiar y no estamos preparados", explica el doctor Beltrán.

Por su parte, el doctor Diomedi del Salvador coincide con su colega del Barros Luco y agrega: "Recibo 15 pacientes nuevos por mes y muchos de ellos con la enfermedad avanzada. Si ahora tenemos problemas con estos 5 mil pacientes del total, no imaginemos que podría pasar. No podemos dar una respuesta oportuna a los enfermos".

TOTAL IGUAL SE VAN A MORIR


Hospital El Salvador

La discriminación o el rechazo al médico que atiende personas VIH es por ignorancia o por concepciones personales de índole moral, señalan los dos facultativos. Carlos Beltrán explica que hasta hace poco algunos médicos sostenían que no era necesario entregar más atención a un paciente VIH si moriría y era, a su entender, mal gastar los recursos. "Hay más conocimiento técnico del VIH Sida, hubo un tiempo no muy lejano en que escuchaba a médicos decir: `Yo no atiendo pacientes VIH, por lo tanto no estudio esas patologías'. Esto se ha sido superado en parte por el tiempo y por la sobrevida indefinida de las personas que están con tratamiento y con ello requieren de otras prestaciones médicas. Las demás especialidades no se pueden desligar del VIH", argumenta Beltrán. Además -agrega- "ha habido un cambio de actitud, pero ello no significa que el cien por ciento de los médicos lo haga. Hay médicos que tratan de no meterse en el tema y esto sigue ocurriendo".

"Actualmente, en el Barros Luco, son puntuales las situaciones en las cuales no tenemos acceso a determinadas especialidades. Hubo un tiempo que los pacientes graves con neumonía (Neumosistis Carini) no eran admitidos en la UCI para ventilación mecánica. Muchos murieron porque no recibieron atención", explica Carlos Beltrán.

Sobre la discriminación intermédicos Diomedi es enfático: "Esto es absolutamente cierto. Todos los días veo a gente que se plantea en esos términos. En muchas partes el médico que va a atender a estos pacientes es mandado, es el médico más rebelde, el que produce más conflicto y que para castigarlo lo ponen a ver a estos pacientes. Tampoco hay políticas ministeriales, en este momento no se favorece la especialización de médicos en VIH y también es una forma de discriminación".

LA IGNORANCIA DISCRIMINA

El mayor problema de la discriminación de que son objetos médicos especialistas en VIH y sus pacientes radica -fundamentalmente- en la ignorancia que el propio gremio médico tiene sobre esta enfermedad que ya no es mortal sino que crónica. A este respecto, el infectólogo de El Salvador dice: "Hay que hacer una capacitación global, al resto de especialistas que no trabajan con VIH. Por ejemplo recién atendí a una paciente con un cuadro alérgico producto de Viramune (droga antiretroviral) que venía de una Posta de Urgencia donde no supieron qué hacer con él. No tenemos un sistema para atender urgencias. Es necesario que otros médicos también manejen este tema porque sino se produce la discriminación, me siento discriminado. Hoy en día es casi un compromiso ético el trabajar acá, si no estoy acá no va haber nadie, o va costar mucho que llegue".

Pero Diomedi es categórico al analizar la cruda realidad de la discriminación de que son objeto sus pacientes: "En estos días me encontré con reputados colegas que son voz cantante en su área, nefrólogos o especialistas en enfermedades respiratorias, que no tienen idea que a estos pacientes se les puede dar terapia, significando esto que la respuesta de nuestro sistema es inoportuna y a destiempo. Eso significa discriminación, falta de atención de pacientes o mala atención".

"Hay muchos médicos con convicciones anticuadas y no entienden lo que pasa con el Sida, por eso todavía se declaran pacientes como terminales sin serlo. Hay algunos a los que se les niega otro tipo de terapias, por desconocimiento, hay concepciones antiguas que no han terminado de erradicarse. Va a costar unos 5 ó 10 años para que los colegas entiendan que esta no es una enfermedad letal sino crónica", concluye tajante el profesional.

La atención maltrecha y con falta de medidas básicas de salubridad las tiene la unidad de VIH de El Salvador, que funciona de allegada en la unidad de Dermatología del mismo centro, a este respecto el doctor Alexis Diomedi explica: "Usted ve el espacio físico modesto, por decirlo elegantemente. No hay lavamanos, y somos médicos que trabajamos con enfermedades infecciosas y no nos podemos lavar las manos. No se cumplen con medidas mínimas de control de infecciones, esto atenta contra la calidad del manejo de los pacientes. Yo no tengo box para atender, habitualmente voy de itinerante en cualquier box que esté desocupado en el servicio de dermatología".

"Tenemos un proyecto de traslado a una ala abandonada de la antigua Maternidad de El Salvador, por lo que hay que hacer una adecuación mínima, poner vidrios, mamparas, etc. Con un presupuesto espartano de 4 millones de pesos y que el Hospital no los tiene, hicimos algunas gestiones con la industria farmacéutica, el laboratorio Glaxo se comprometió a financiar la mitad del proyecto, pero hace un mes nos llamaron para anunciarnos que no lo harán porque no están en condiciones de hacer una inversión -como llaman ellos-, pues temen que se introduzcan medicamentos genéricos. Puede que en términos comerciales esto sea muy entendible, pero el problema es que en base a esa cooperación nos comprometimos a desocupar esta ala que ya ha sido destinada a otro uso", explica preocupado Diomedi.

Se pudo establecer que el compromiso lo contrajo verbalmente el representante de la línea de Infectología de Glaxo con el doctor Juan Ballesteros, encargado de VIH de El Salvador. Cabe señalar que el laboratorio Glaxo Smith Kline es fabricante de Combivir (Lamivudine o Zidovudine), droga que otorga gratuitamente el Estado para el tratamiento del VIH y hasta el cierre de este reportaje sólo a través de una conversación, también informal con Ligia Flores, relacionadora pública del laboratorio, se nos señaló que ninguno de los ejecutivos se encuentra en Chile.

"Siete muertos por falta de atención"


Manuel Jorquera

La ONG "Unidos por la vida" que trabaja con familiares y enfermos VIH dentro del Hospital Salvador, es categórica en señalar que existe discriminación hacia el paciente VIH Sida.

Así lo afirma Manuel Jorquera, relacionador público de la entidad, quien cuenta que la organización está buscando un lugar para atender y hacer talleres para los enfermos y sus familias, ya que el Hospital sólo les permite trabajar medio día en dependencias aledañas a la unidad de Dermatología donde se atienden a los pacientes VIH.

"Hay discriminación por falta de conocimiento sobre VIH de parte de algunos médicos. En este hospital hay muy pocos médicos capacitados. Los problemas comienzan cuando hay que internar a un enfermo, y son catalogados como cachos. Siempre evitan a estos pacientes, porque les da miedo hasta darle una aspirina porque le puede producir algo", agrega Jorquera.

Una dura experiencia lo llevó a trabajar en esta organización: "mi pareja falleció el 2001 (22 años) porque no fue atendido oportunamente. No lo atendieron por ser VIH. Es habitual que se den estas situaciones. Hace un par de meses falleció Mauricio Lobos de 24 años, por falta de atención y de medicación en la unidad de otorrino. No existen criterios de prioridad en la atención de pacientes graves. Hace unas semanas un médico se negó a practicar una punción lumbar a otro paciente VIH y también falleció. Este año 7 personas han muerto por una atención poco oportuna y por discriminación", sentencia Jorquera.

Junio 2000: 288 pacientes
Julio 2003: 676 pacientes
180 pacientes nuevos este año
750 pacientes en control, de ellos 110 sin terapia y dos médicos para su atención
Cada semana se requieres 8 terapias nuevas
* Datos del Hospital El Salvador
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