Año 2, N.42, Domingo 17 de agosto de 2003
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Pedro Aznar, cantante argentino
Músico innato y underground
(Por Mariano Cubillos)Como quien labra un palimpsesto, Aznar ha cosechado en su último disco una serie de singles rediseñados tan tradicionales como osados. Y lo ha hecho con el asidero propio de un tipo que sabe más que mucho de música. El es, según una buena parte de lo más granado del circuito latino, el mejor bajista de los 80 y 90. Pero, por qué no de ahora. Calma y silencio&que Pedro está trabajando.


Una camisa mao con manchas amarillas porta Pedro Aznar al momento de la cita con El Periodista, tiempo en el cual ruega a quien escribe que no encienda sus compulsivos cigarros, pues debe cuidar su voz y su salud. Para este último fin, Aznar pide una agüita de hierbas al mejor estilo homeopático, mientras se asombra de la hermosura de Santiago visto desde las alturas de un piso 22.

"En Vivo", de buenas a primeras, es una placa a la cual él le reza así: "se trata de volver a la raíz evolucionando". Recogiendo folclore, rock progresivo y algo del jazz que lo inmortalizó junto Pat Metheny por todo el mundo, los conciertos de este bajista se tornan clases de conservatorio, pero entretenidas, si consideramos como los músicos capitalinos trajinan en las boleterías para poder entrar a la sala. Se los ve en las butacas casi tomando nota, gozando de lo lindo y aprendiendo de quien se sabe que sabe.

Creció desde el virtuosismo un tanto "arrogante" (adjetivo que acuña) y el instrumentalismo más puro, hasta llegar de sopetón a la música popular que no enseñan en la Universidad de Berklee, donde estudió en 1982. Madre Atómica se llamaba el conjunto que desde los 15 años lo arropó en el under de Buenos Aires pre-dictadura. Duró allí hasta que el grupo top del ambiente, Bajotierra, se disolvió en 1975. Emigró a Alas, pasó por la banda de Raúl Porchetto, Pastoral, Amalgama y... redoble de tambores, fue rastreado hasta Brasil por Charly García para ofrecerle un rincón en el escenario de los Beattles de Sudamérica, la banda más célebre de la historia Argentina: Serú Girán.

Es ahí cuando Aznar reconoce que no tenía opciones, "tómalo o tómalo", comenta a raíz de esa decisión. Cuento corto: el "pibe grosso" del under bonaerense salta súbito a la fama, graba cinco discos, muchos flashes y revistas, un par de gritos femeninos y, finalmente, nuestro entrevistado se consolida como un músico sólido y rentable, pero sin hacer concesiones con las disqueras, espíritu que mantiene hasta hoy.

¿Cree que un músico de sus características tiene un techo de creatividad?

Todo artista alcanza un tope, pero no se sabe nunca cuando llega.

¿Usted se cree lejos de eso?

No tengo idea... No me quiero aterrar ni asustar (risas nerviosas), entonces prefiero no pensar en eso.

En un momento se quejó de un encasillamiento de su música dentro del panorama argentino. Le decían músico frío, intelectual, ¿hoy le sigue molestando tal cosa?


No, porque no me lo dice nadie más, ya les cayó la ficha a todos de que no pasa por ahí. De lo que me quejaba, en realidad, era de gente que no había escuchado mi trabajo de los últimos diez años, se habían quedado con una sensación muy vieja, del año ochenta.

Y ahora es inevitable darse cuenta que no es así. Lo que estoy tocando por todos lados no tiene nada que ver con ninguna frialdad ni con ningún intelectualismo, es música que te puede gustar o no.

¿Se podría decir, viendo su trabajo como conjunto, que la mezcla perfecta es una pizca de Beattles y una de Yupanqui? Lo digo por la influencia, incluso en un instante dijo que había encontrado todo en don Ata.

No sé si encontré todo en Atahualpa, él es un gigante, pero no creo que se pueda encontrar todo en un solo artista.

Seguro, ¿pero cuál sería un complemento entonces, la otra de cal?

Los Beatles, si bien son una referencia obligada de la cultura pop mundial, no sé si hoy tienen tanta vigencia. Pero sí, ellos son la primera música que me llamó poderosamente la atención y la que de alguna manera me llevó a querer ser músico, aunque seguramente hubiera ocurrido de otra forma.

¿Lo más importante para usted sería que se respete la raíz?

Sí, tiene que ser un trabajo respetuoso. No es hacer por hacer.

ORGULLO UNDER


¿Puede ser que este enfant terrible del rock argentino no haya sido transformado en un rockstar, y que haya elegido en cambio una senda más independiente? Por cierto, y es que Pedro Aznar no gusta del inmovilismo en ninguna de sus formas, es un artista dinámico que no soporta la idea de que venga un gerente disquero y le "sugiera" tal o cual tipo de melodías. El remedio: invertir en equipos y enclavar en su casa un estudio profesional. ¿Y para la distribución? Logró crear un sello propio y cuenta con algunos amigos que "no apretan" y se encargan de mover sus discos por varios rincones. ¿Quién los compra? Sus fans, incondicionales y no masivos, con los que se encuentra en todos los puertos que visita.

Aznar hace de tripas corazón y se enorgullece de mantener algo de ese underground que lo vio nacer, al tiempo que retrocede para revisar qué pasó y que puede pasar con el mítico Serú Girán.

¿Qué es lo que más extraña del circuito underground, de la onda de Madre Atómica y de ese ambiente y esa época?

(Silencio, más silencio) ¡La impunidad! (estalla en risas) ¡La inimputabilidad! Desde lo under uno se puede salir con la suya todas las veces que quiera y cuanto quiera, total te escuchan tres (risas compartidas), pero generalmente esos tres son tenaces y te siguen a muerte. Y te los encontrás 40 años más tarde y te dicen "vos dijiste en 1915 que&", y uno responde: "¡Huuy, tenés razón!" La verdad es que lo digo en broma un poco, uno nunca es inimputable.

Hay un cierto romanticismo inherente a lo underground, y hay también una pequeña arrogancia. Es como que "yo voy al costado de las cosas"&

¿De lo que vende, se sienten mejores?

Sí, no sé si mejores, pero hay una mirada de soslayo hacia lo que va por la carretera central, es como "¡Oh manada de ovejas, seguid vuestro camino!". Esa es una actitud de alguna gente del under, y es un poco romántica y también algo adolescente. Pero es saludable a veces, porque de alguna manera estando de ese lado se puede mirar mejor la ruta.

No lo digo con un espíritu 100 por ciento crítico, el under puede ser una visión inocentemente romántica, pero por otro lado necesaria. Y no sé si esto que digo es una expresión de deseo o tiene algo de realidad, pero creo haber conservado una parte interesante de esa vista underground: sigo siendo independiente en la edición de mis discos, no me meto a lidiar con cosas que me limitan en lo creativo, siempre he sabido conservar las opciones y me salí de las situaciones que sentía que me limitaban. Extraño la parte romántica del asunto, es muy difícil mantener una mirada idealista u optimista a ultranza. Creo en lo que dice Chomsky: el optimismo es una decisión que se toma para asegurar que haya un posible futuro feliz.

Es una estrategia...

Sí. En los años mozos uno tiene un optimismo, como diría Saramago, hormonal.

Usted tiene un estudio en su casa y hasta un sello discográfico propio. ¿Por eso tanta productividad, tiene algunas mañas con su ambiente?

Sí, más que reserva diría que es un recurso para permitir que la creatividad fluya más naturalmente. Tener un estudio instalado en mi casa implica que sé que está siempre listo para grabar, lo cual no significa que estoy grabando todo el tiempo, pasan meses y no grabo porque no me dan ganas, pero en cuanto digo empiezo mañana a grabar el disco nuevo, se acabó, no tengo ni que pedir turno en un estudio, no hablo con ningún gerente de ninguna compañía. ¡Qué es más underground que eso! (risas).

¿Se puede hablar de un nunca jamás para Serú Girán, la tercera es la vencida dicen?

También los medicamentos vencen (risas). Podría ser que fuera la vencida en un mal sentido. No los veo volviendo a esos muchachos, pero lo digo incluyéndonos a los cuatro.

Alguien escribió de usted que, como Harrison en The Beattles, Aznar fue en Serú. Las cámaras y los flashes no iban mucho con usted, ¿eso le acomodaba o le molestaba a veces? Usted estaba más alejado de la figura de rockstar que Charly tiene casi por naturaleza&

En cierto punto esto cuadra con lo que hablábamos de lo under, a mí me acomodaba esta situación en cuanto a que era muy joven y conservaba algo de esa arrogancia. Entonces, está bien, quédense con el brillo que yo me quedo con lo que verdaderamente importa (risa estrepitosa, pero un tanto culpable). No, es broma, me estoy pegando con un palo por mi ignorancia de aquellos años.

Pensando en su carrera, y hoy desde la distancia, ¿qué ganó y que perdió con Serú?

No perdí nada, tal vez sí esa unidad under. Serú me agarró y me dijo basta, acá está el público, tomá y aguantatelás, esto es alta visibilidad, tómalo o tómalo, porque no había déjalo. No era una opción.

Aparte, quién la hubiera rechazado...

No crea que no lo consideré.

¿Por qué?

Por ignorancia (risas).

Aznar ya casi tiene la ciudadanía chilena. Viene a Santiago unas tres veces al año para hacer clínicas de bajo en universidades, participar de seminarios, tocar y, faltaba más, decidir el destino de los competidores del folclore del Festival de Viña. Por lo menos eso hizo en el último febrero, cuando aparte de ser jurado, subió a compartir la otrora concha acústica con Charly, situación que la prensa estival no dudó en cubrir de cierta polémica. Sobre su complicada amistad con García, y sobre sus homenajes a Borges, Yupanqui y Jara, el compositor desliza estos desmentidos y comentarios.

¿Qué impresión le dejó ser jurado del Festival de Viña?

Como estructura el Festival me parece impresionante, de una factura técnica&

Pero no hablo de la forma, sino de la sustancia.

En el contenido ya sabemos que Viña es frívolo. Pero no me incomodó participar, porque lo que tengo para aportar en eso& es algo como lo que ocurre cuando uno se pregunta qué hace esa persona en una circunstancia como ésta. Y te responden que estas cosas hay que cambiarlas desde dentro, no criticando desde fuera. Por qué no, me dije. Porque mi humilde granito de arena es una opinión que viene desde otro lado y que pone una pequeñita cuña hacia algún lugar&y es válido. Claro, es un gran océano de brillo, es una ola de purpurina, pero en el medio se puede agitar una banderita de otros valores.

Cuando tocó en Viña con Charly se dijo que él se había enojado porque usted le quitó participación en su show, en su purpurina (risas). ¿Qué puede decir de eso?

No pasó nada, a los tres días me encontré en un bar con él y con Joaquín Sabina y estuvimos charlando y tomando unos tragos, felices de la vida. Ningún enojo.

¿Nunca ha sentido tensiones en su relación con Charly?

¡Huuy, sí! Estuvimos sin hablarnos un par de años incluso, pero todo bien ahora.

Tal vez usted que lo conoce más podría explicar algo de por qué apoyó a Menem.

Por una travesura, son ganas de llamar la atención. Para él salir abrazado con Menem es como abrazar a Marilyn Manson. O sea, es un personaje impresentable que llama la atención de la prensa. Nada, es sólo eso.

¿Por qué eligió, para su disco "En Vivo", Manifiesto de Víctor Jara?

Porque es un himno, es una toma de posiciones en cuanto al arte, a la creación, al canto y en cuanto lo que representa el cantante, la significancia y el poder que tiene la tarea de comunicar, junto con su gran responsabilidad.

En Parte de Volar (el anterior a En Vivo), dijo que puso más el acento en las letras que en la música. Se entiende que usted ha dicho que ha evolucionado otra vez hacia las raíces, pero ¿sintió la necesidad de hacer aquello, cómo fue destacar más el mensaje?

Es que el tiempo lo requería, era lo que pasaba y lo que me pasaba. El 2001 fue un momento de tremenda turbulencia, un año terrible para el planeta, pasó de todo, cambió el paradigma mundial. En Argentina se vivía así también.

A usted se lo ve casi siempre de buen temple, con cara de bien dormido& ¿nunca le siguió el ritmo a las noches rockeras? Porque digamos que el ambiente igual es carretero.

A mí me gusta mucho el carrete, mucho.

¿Pero es o fue un excesivo?

Sí, claro que lo fui y lo sigo siendo. Ahora, depende a que se le llame excesivo. No me gusta el exceso de llegar a sentirme mal o de sentirme una porquería al día siguiente. Me encanta una buena conversación, tomarme unos vinos con amigos. Creo que tengo una veta diferente para divertirme, prefiero una sobremesa de tres horas a estar en un lugar donde no pueda hablar con nadie por el volumen. No es el carrete habitual el que me atrae. Soy un bohemio no ruidoso.

¿Hoy las cosas en Argentina siguen estando tan críticas como para que usted repita que la realidad y la verdad superan totalmente a la creación?

Argentina es un país tan loco como el de Alicia -parafraseando a Charly-, es una caja de sorpresas, nunca se sabe. Pasamos de las asambleas barriales y los cacerolazos y el que se vayan todos y la radicalización de la democracia participativa, a votar por la no opción. Terminamos votando entre dos cosas que no son muy diferentes una de la otra. No hay mucho para festejar.

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