Año 2, N.42, Domingo 17 de agosto de 2003

Piratería en el comercio global

Contrabando de la inteligentzia

En Chile el comercio ilegal alcanza al 51 por ciento. Incluye contrabando y falsificación de software, CD's, películas VHS, videos, libros y productos deportivos. La cadena se inicia en Asia, incluye a importadores e inversionistas nacionales y culmina en las calles céntricas, donde familias enteras se dedican a esta labor.

El mercado de productos "piratas" representa el 5 por ciento de todo el comercio mundial e implica que las empresas transnacionales dejan de percibir 6 mil millones de dólares al año. Además la fabricación de productos falsificados produce la pérdida de 20 mil puestos de trabajo.

El sector informático es el más afectado por la piratería con el 39 por ciento de su mercado. Le sigue el audiovisual con un 16; la ropa de marca con un 15; los productos musicales y recambios de automóviles con un 10, y las marcas relacionadas con el entretenimiento y el deporte, con un 7 por ciento de productos falsos.


Superado únicamente por Europa del Este, América Latina sigue siendo el segundo mercado más importante de la piratería a nivel global. Pero obtiene el cuarto lugar en relación a las pérdidas por región, siendo aventajada por Europa Occidental, Norteamérica y Asia/Pacífico.

En Chile, las pérdidas para las industrias informática, computacional, discográfica, editorial y de artículos deportivos representan unos 200 millones de dólares anuales. Lo que para el Fisco significan 36 millones de dólares menos.

Las causas de la primacía de las redes piratas son la inexistencia de una legislación actualizada a un comercio globalizado, el alto valor del impuesto al consumidor (IVA) y su aplicación en productos de uso cultural, y la obvia baratización de productos reproducidos que no pagan impuestos, ni derechos de marca y de autor.

El año pasado se incautaron en nuestro paía 79 mil 643 discos piratas, 6 mil video cassettes, mil 500 películas en CD y 300 DVD falsificados. Buena parte de esas acciones surgieron de denuncias en el equipo especial de la Asociación de Productores Fonográficos. En este grupo destinado a combatir la piratería trabajan brigadas de investigadores con ex funcionarios policiales para ayudar a desbaratar las mafias de comerciantes hasta llegar a los distribuidores. Pero tras los arrestos estos grupos se recomponen y vuelven a operar en laboratorios y venta ambulante.

El negocio ilegal de discos es el de mayor pérdida, alrededor de 110 millones de dólares anuales, además de la disminución en la venta de producciones de 10 a 5 millones de unidades en los últimos cuatro años. En el caso de la música existen mafias que se encargan de exportar los materiales -discos, computadores y grabadores- hacia esta región. Incluso se han detectado casos donde las propias industrias asiáticas que producen el material oficial fabrican discos piratas por la noche y que no se diferencian de los primeros.

Algunos empresarios asiáticos en Iquique hacen de nexo con empresas en Santiago para importar. Informan en el Servicio Nacional de Aduanas que se embarcan a San Antonio, pero por tierra van distribuyendo la carga de miles de unidades de discos compactos. La situación repercutió en una baja de casi 4 mil 500 puestos de trabajo y sólo en la Feria del Disco el año pasado se despidió a 750 personas.

En 2002 la industria chilena de software perdió 44,9 millones de dólares por la venta de programas piratas, ubicándose como la tercera más perjudicada de América Latina, después de la brasileña que lideró las pérdidas regionales con 395,7 millones.


Por su parte, la Asociación de Distribuidores de Software (ADS) estima en 120 millones de dólares las pérdidas por piratería en Chile. La medición de la ADS engloba todo tipo de programas, tanto importados como nacionales, así como la producción ilegal en la industria de la entretención. Por este motivo se dejan de generar 6 mil empleos anuales y se pierden 4 millones de dólares cada año por concepto de soportes, integración, entrenamiento, diseño y comercialización.

En Chile -al igual que en toda América Latina- existen tres formas de piratería de software: acceder a copias callejeras en CD, instalar programas sin derechos ni licencias en computadores armados por sus propios usuarios, y las empresas que compran menos softwares de los que necesitan para todos sus computadores.

Chile disputa con Paraguay y Perú el liderazgo sudamericano del comercio ilegal de libros. El mercado pirata editorial llega a 25 millones de dólares al año, prácticamente un 25 por ciento de todas las ventas del sector, según la Cámara Chilena del Libro.

También el cine chileno es víctima de la piratería. Se estima que en el país se pierden 12 millones de dólares por este delito. Cien mil personas han comprado su entrada para ver la película nacional "Los Debutantes". Se calcula que igual cantidad la ha visto en copia pirata. Por este motivo la producción del film pierde 150 mil dólares por copias ilegales.

EL TLC Y LA PIRATERIA

La publicación especializada CNET (News.com) comentó que un efecto colateral del TLC con Chile será la exportación de la discutida Ley Digital Milenio del Copyright (DCMA).

Según una reciente versión del TLC, Chile debe castigar con penas civiles (y en algunos casos sanciones criminales) "a cualquier persona que sabiéndolo" no cumpla con las medidas tecnológicas que controlen el acceso a un trabajo protegido por los derechos de autor. Y ambas naciones se comprometen a castigar a quienes distribuyan software o hardware usados para esos fines.

En la actualidad, las violaciones a la ley de propiedad intelectual tienen penas remitidas que fluctúan entre los 61 y 540 días de presidio y multas según la cuantía de la falsificación, que alcanzan entre 150 mil a un millón 500 mil pesos Por su parte el sistema judicial sólo logra procesar a un tercio de los piratas, quienes se exponen, además, a penas mínimas y un castigo menor que hace que la rentabilidad del ilícito se mantenga alta.

Por ello, diversas entidades, como la Comisión Nacional Anti Piratería (Conapi), la Brigada de Investigación del Crimen (Bricrim), la Oficina de Fiscalización Contra el Comercio Clandestino del SII y algunos parlamentarios han solicitado mayor fiscalización y penalización de este delito. Además se requiere de un mayor control de parte del Servicio Nacional de Aduanas

Recientemente se anunció que el Gobierno le pondrá suma urgencia al proyecto para combatir más eficazmente la piratería. La propuesta aumenta las penas para los infractores, tipifica los delitos que serán castigados y otorga a los jueces las mismas facultades que tiene la Ley de Drogas, con la posibilidad de intervenir teléfonos y autorizar la participación de agentes encubiertos.


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