Año 2, N.43, Domingo 31 de agosto de 2003
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A 30 años del Golpe
Combatientes del golpe frente a frente
(Por Diego Rivera)Dos hombres, dos bandos. El primero conscripto del regimiento Tacna y, el segundo, uno de los hombres que debía proteger al presidente Allende. No tenían nada en común, pero los vuelcos de la historia hicieron que se juntaran en el mismo lugar y el mismo día: 11 de septiembre de 1973 en el combate de La Moneda.


Mario Carrillo

Manuel Carrillo Vallejos tenía 20 años cuando le tocó cumplir con el Servicio Militar Obligatorio en la Plana Mayor del regimiento Tacna. Ingresó el 4 de enero de 1973 y el hombre a cargo era el coronel Ramírez Espineda. "En ese momento el país estaba bastante agitado, pero en el verano me daba la impresión que todo estaba un poco más tranquilo", recuerda Carrillo, un hombre bajo -un metro 65 aproximadamente-, de pelo cano y con un voluptuoso abdomen. Para el golpe llegó a pesar 44 kilos.

Parecía que todo el ambiente se estaba preparando dentro de los muros que bordean al regimiento. Los ruidos que provenían del parque O´Higgins o los de la Panamericana no eran parte de eso. Habían llegado superiores de Panamá que venían con adiestramiento anti-subersivo, se los podía identificar fácilmente por sus botas negras y la caña verde que portaban. En el edificio de Blanco Encalada habían 480 conscriptos, de ellos 140 fueron preparados desde el 7 de enero de 1973 para contrarrestar la guerrilla, entre ellos estaba el recién llegado conscripto Carrillo. Era una destinación especial y cada día entrenaban desde la 8 de la mañana hasta llegada la medianoche, el lugar de entrenamiento era en Peldehue donde está el Fuerte Arteaga. Estos hombres fueron los primeros en salir el día del golpe.

En tanto, en otro lugar de la Región Metropolitana, estaba Isidro García y el Grupo de Amigos Personales, GAP, que para ese año sumaban 70. Entrenaban en Cañaveral, en casa de Miria Contreras Bell -la "Payita"- camino al Arrayán. Ese fue el lugar escogido para que el GAP recibiera instrucción militar básica, focalizada a cómo cuidar una persona. La figura a proteger era la del Presidente Allende. Para entonces el GAP contaba con 4 jefes: Blanco Tarré "Bruno", Juan Montiglio "Aníbal", Jaime Sotelo "Carlo" y Mariano (quien no da su nombre y único sobreviviente), además Max Marambio y Félix Vargas, quienes se ligaban con la jefatura. Tal era el resguardo al Presidente que hasta en la puerta de su dormitorio había un guardia personal.


Isidro García

García niega que dentro del GAP y en Chile hubieran guerrilleros extranjeros infiltrados. "Lo más absurdo que han dicho y que he escuchado es lo que dijo el secretario general de la Fundación Pinochet, Hernán Briones, que Allende tenía una guardia pretoriana de las más diversas nacionalidades del mundo... Simplemente es un ignorante, todos en el GAP éramos chilenos y jamás recibimos extranjeros, para eso usábamos chapas para impedir infiltraciones. En Chile se recibieron extranjeros, pero eran los refugiados de países en dictadura".

Ya por febrero-marzo del 73 el Ejército comienza a ser azuzado por los opositores al régimen allendista, quienes tiraban trigo al regimiento y se burlaban de ellos porque no eran capaces de poner orden en el país. "A las seis de la tarde cuando izábamos la bandera y se encontraba todo el cuartel en esa actividad pasaba gente gritando y tirando trigo, eso se hizo permanente", vuelve a recordar Carrillo, quien agrega, que el sargento de turno encareció a sus dirigidos que lo tomaran con calma y que no respondieran a las agresiones y dichos de la gente.

Todos los días en el recinto militar tocaban la alarma de emergencia. Hasta el día 29 de junio, día del "tanquetazo", cuando el blindado N° 2 a cargo del Coronel Roberto Souper se subleva. La misión del Tacna fue resguardar la guarnición de Santiago. Al lado de los conscriptos que ese día salieron a la calle, estaban los servicios de seguridad del Ejército, génesis de lo que luego se conocería como la DINA. Ese día no hubo tanta actividad para ellos porque la intentona golpista fue sofocada por el mismo Ejército. El GAP recibió la alerta en Tomás Moro, y los jefes del grupo impidieron que Allende llegara a La Moneda. Una vez sofocada la rebelión la escolta personal se armó completamente con RPG7 (Bazukas rusas destructores de tanques), metralletas punto 30 (bastantes pesadas) y los AKA. En ese momento el GAP se dividió en dos grupos. Uno se dirigió a La Moneda con el Presidente y el otro a investigaciones con el edecán Araya Peters a la cabeza. "Si ese día hubiésemos llegado más temprano tendríamos que haber combatido. Hubiéramos ganado nosotros porque teníamos todo el sector céntrico cubierto y con las armas antitanques que eran muy destructivas, los tanques no tenían tanta capacidad de maniobra", sostiene treinta años después García.

El tanquetazo cambió bruscamente el mapa político y el Ejército no estuvo exento de ello. Para el GAP el golpe era inminente y cualquier día después del 29 era peligroso. Había que estar alerta.

Carrillo adquirió cierta fama en el regimiento Tacna, porque internó marihuana en el recinto. "Me dieron marihuana que llegaba desde Los Andes. En ese tiempo eso era normal en la juventud, no traficaba porque me la regalaban desde marzo de ese año. Cuando la llevé para el cuartel los pelaos en patota se ponían a fumar como contratados arriba del techo. Una vez que los tenientes se dieron cuenta obviamente me castigaron con más aporreos de lo normal. Era como se quitaba la tensión de ese momento".

LOS HECHOS DEL DIA D

Ese era el ambiente hasta el 9 de septiembre. El lunes 10 Carrillo llegó al regimiento después de un permiso para ir a su casa. Tuvo que hacer una cola de 25 horas para comprar el pan. "Te cuento una cosa: nosotros nunca supimos del golpe... no nos decían nada dentro del cuartel hasta que el día martes 11 a las 5 de la mañana nos despiertan. Teníamos que movilizarnos". Ese día en el desayuno les dieron piedra lumbre, "nos lo daban siempre, pero no alimentos que nos alteraran sino que nos daban eso para calmar el apetito sexual". Y continúa "cuando salimos a las calles, estábamos muy nerviosos. Otros soldados salieron drogados, pero esos no servían para nada porque estaban fuera de control". Parte del regimiento Tacna se fue a la calle Dieciocho con la Alameda. Al frente, se subió la escuela de suboficiales y en ese momento comenzó la balacera. Una de las órdenes del coronel Ramírez Espineda era controlar las calles a la brevedad, lo que se cumplió a medias, porque como sostiene Carrillo "ese día el regimiento entero estaba disperso, sólo protegíamos nuestras vidas y le hacíamos caso al primer superior que encontrábamos".

El GAP Hugo García -hermano de Isidro- recibe un llamado al citófono 14, dormitorio del Presidente, a las 6 de la mañana en Tomás Moro. Era un general que informaba al Presidente sobre la situación que estaba ocurriendo. Allende ordena a su guardia salir de inmediato a La Moneda. Los escoltas salen casi sin sus ropas como las 06:15, con el Presidente más tres autos y una camioneta, las que cargaron con armas. Toman la Costanera. "Era una ciudad fantasma", concuerdan Carrillo y García. "Efectivamente no había nadie en las calles cuando salimos en nuestra camioneta... parecía ciudad muerta". El GAP llega a La Moneda y dejan al Presidente en la puerta de Morandé 80, a esa hora se encontraba todo el Palacio rodeado por Carabineros. Allende vestía tal cual como aparece en las fotos que dieron la vuelta al mundo: chaleco, vestón, casco y un fusil, acompañado de su escolta. Catorce GAP estaban con el Presidente en Palacio y otros 7, donde estaba García, se fueron al garaje de la presidencia, porque la orden de los jefes del dispositivo de seguridad era que tenían que estar cerca de los autos por cualquier emergencia y en caso de combate se tenían que dirigir al ministerio de Obras Públicas. Hicieron lo último. "Yo tenía una metralleta punto 30 y combatimos cuando Carabineros se empieza a retirar, pasadas las nueve de la mañana", relata Isidro, enfrascado en su testimonio y que ya a 30 años revela con cierta nostalgia, a pesar de no tener tantas canas y poseer un buen físico para un hombre de 50 años.

Mientras, Carrillo se encontraba en uno de los dos camiones del Tacna posteriormente se bajó en Alonso Ovalle, cerca del cine Continental. En esos instantes se dejan sentir los pesados avatares de lo que fue el schock socialista: el ataque a La Moneda con los famosos roquets que expelían los "pájaros de acero" del general Gustavo Leigh. Entre tanto comenzó el lanzamiento de gases lacrimógenos porCarabineros. Carrillo llegó a la calle Bandera cuando se formó un tiroteo, retrocedió a la esquina, pero el cabo Guerra le dijo `si no pasai al frente te mato', pese a la insistencia de no querer ir por la balacera, Carrillo logra ir al frente de la acera. Corrió hasta al MOP. Pero, en ese momento se dio cuenta que sus compañeros de armas comenzaron a sacar a las personas que estaban al interior de La Moneda. El Tacna fue el primer regimiento que se acercó a sacar a los -desde ese instante- prisioneros. Carrillo ingresa al Palacio y en el segundo piso ve un tipo en la ventana: el mítico "rucio" de pelo largo con una metralleta que intenta vanamente atemorizar a los militares... Carrillo cuenta que "no era Oscar Logorrigo como muchos dicen sino que era efectivamente un desconocido. No militaba en ningún partido de la UP, pero simpatizaba con el gobierno". Fue el que hirió la mano al general Palacios y gritó "¡El pueblo no se rinde!" Pero su valentía no duró mucho. Palacios dio la orden de matarlo. Varios disparos recibió el joven, pero quedó vivo y fue trasladado al Tacna. Carrillo se encontró con él y ahí supo que era de la población La Castrina, sector del paradero 16 de Santa Rosa. Luego desapareció del cuartel. García, al escuchar el relato, recuerda que "ese muchacho pasó a La Moneda, no era parte de ningún grupo... simplemente entró a La Moneda".

Posteriormente Carrillo entraba y salía del Palacio mientras seguían saliendo los prisioneros, se encontró con el doctor Guijón quien al verlo se rindió y vio a Allende en un sillón con la metralleta en su barbilla y su cabeza partida en dos. "Me dio temor tocarlo... pero Coné -apodo de otro conscripto- lo tocó y pudo comprobar que se había suicidado hace poco. Su cuerpo estaba tibio".

El conscripto Carrillo que recorrió el lugar completamente destruido, se percató que el Presidente Allende tenía dos armas para combatir, la que tenía entremedio de sus piernas (el fusil que le regaló Fidel) y otra, una ametralladora alemana de marca Reinmeta que estaba en la ventana y junto al arma una canana con 150 tiros (la que aparece en la foto con el fusil hacia arriba). Carrillo la sacó y se la puso en el cuerpo.

Como eran 49 personas los que se encontraban en La Moneda, todavía estaban los que tenían que salir. A parte de la "Payita", habían otras dos mujeres, una de unos 25 años, baja, tez blanca y de pelo castaño claro. Carrillo relata que la vio muy atemorizada, "tiritaba mientras los milicos que estaban rodeándola. La manoseaban, estaba paralojizada". En ese instante Palacios grita que dejen tranquilas a las mujeres. Carrillo la saca de La Moneda y el general Palacios le entrega atención médica. Aquella mujer era Marta Silva, secretaria del ministerio del Interior, que actualmente vive en Noruega.

García se encontraba combatiendo en el MOP e ideó un plan para salir con sus compañeros. Tenían que ser los primeros en salir y así los confundirían con las 200 a 300 personas que trabajan en esa repartición pública. Los tiraron al suelo, les pidieron la cédula de identidad y les dijeron que en tres días más fueran a buscar su carnet de identidad. Fue una salida que no se cuenta dos veces.

Las bajas que sufrió el Ejército, en especial el Tacna, fue igual a cero. El GAP tampoco tuvo bajas excepto las desapariciones de los que fueron prisioneros a ese regimiento.

Y DESPUES DE LA CAIDA...


Cuando Isidro llegó a su casa, se sacó la camisa y vio un enorme moretón en su hombro. Estaba claro, había cargado 4 cintas con balas de 5 cm. y con 250 tiros cada "canana" -como se le conoce en el mundo militar a la cinta-, más la metralleta... Era para quedar con el brazo maltrecho.

Carrillo volvió ese día al cuartel y al otro ya supo de la existencia de los prisioneros. El día 15 tuvieron una visita inusitada: el equipo de Sábados Gigantes fue a visitar al regimiento Tacna. Carrillo recuerda que un flamante Mario Kreutzberger, don Francisco, les agradeció por la intervención militar del 11 de septiembre: "gracias a Dios ustedes han salvado al país del marxismo leninismo". Con él andaba Pepe Tapia que según testigos del regimiento le gustó el cuartel. ¿Cuál habrá sido el objetivo del humorista de ir a ese lugar y caminar en los calabozos donde se encontraban los prisioneros del régimen depuesto?

El conscripto Carrillo, aunque parezca una paradoja, fue y es militante socialista y le tocó combatir en La Moneda. "Los conscriptos que salimos a la calle no tenemos recompensa de nada. Hubo superiores que fueron pura boca y no hicieron nada... Creo que falta un reconocimiento a los miles de soldados que salimos ese día, por el sacrificio que hicimos. Casi todos éramos jóvenes, los superiores se arreglaban entre ellos y no se sabía nada".

García en su condición de presidente de los ex GAP, dice enfáticamente "fue difícil para nosotros atacar a los soldados de nuestra patria, pero estábamos siendo atacados. Ojalá nunca más suceda esto. Creo que al general Cheyre le faltan pasos por dar, pero lo que ha hecho está bien. Además, quiero agregar que me da vergüenza que los soldados chilenos se feliciten por esa misión, que el general Palacios se sienta orgulloso de haber atacado el símbolo democrático. No había ninguna persona dentro de La Moneda que fuera un profesional de guerra... El orgullo de Palacios es la vergüenza mundial".

Canal 11 está emitiendo los días domingo el documental "Septiembre" donde aparecen una serie de personajes dando su testimonio acerca del Once. Isidro García quien apareció en ese programa les advirtió que habían personas como Manuel Cortes "Patán", Julio Soto y Luis González que tergiversarían la realidad con testimonios falsos. "A Patán lo echaron del GAP a principios del 72, el propio Allende lo hizo. Desde ese momento comenzó a sabotear al dispositivo y señala en el programa que para el golpe lo habrían mandado a llamar... Falso. También es falso que nosotros le diéramos whisky al Presidente, sí, pero por razones de seguridad, siempre había un edecán civil que se las ingeniaba en cualquier evento social para darle a Allende del licor que nosotros mismos preparábamos y evitar un atentado. Soto dice que salió sólo el 11 con el Presidente... Falso. No es ético decir que quedó sólo, porque salimos los tres Fiat 125 más una camioneta. Al contrario fue él quien desertó del dispositivo. González se asiló al otro día del golpe y siempre a contado historias fantasiosas".

Isidro García asegura que "ese amor era extraño. Todos sabíamos que la Tencha no llevaba una vida marital con el Presidente y la "Payita" tampoco con su esposo, de hecho en Tomás Moro la señora Tencha dormía en el segundo piso y Allende en el primero. Pero eran cosas de ellos. La "Payita" era su persona de confianza al igual que su hija Tati, de hecho tres fin de semanas al mes íbamos a Cañaveral donde vivía ella. Nosotros teníamos nuestra casa ahí también y el Presidente, bueno, dormía en la casa de Miria, pero ahí también dormía Tati, por lo tanto, no sé si tenían una vinculación amorosa. Nosotros, por ejemplo, nunca vimos que se dieran un beso... Si se lo dieron o no, no lo vimos y nosotros vivíamos con el Presidente... Era mujeriego, sí, pero más piropero que nada porque no le conocí nada raro. Además a la Payita le ofrecieron 5 millones de dólares para que hablara sobre su relación con el Presidente y ella se murió y jamás habló nada, porque no pasó nada y si pasó se lo llevó a la tumba".

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