Año 2, N.44, Domingo 14 de septiembre de 2003
InicioPortadaPublicidad¿Quiénes somos?
Allende y la libertad de prensa
( Escribe Ernesto Carmona )Cuando arreciaba la campaña internacional por la libertad de prensa en enero de 1971 -en el XXIII Congreso General Ordinario del PS-, Allende explicó que no existían ataques a "El Mercurio", sino que el Servicio de Impuestos Internos retiró los libros de esa empresa para aclarar líos financieros y tributarios. Dijo: "Nada, absolutamente nada en contra del derecho a informar y criticar; nada en contra de la libertad de prensa; sí en cambio, averiguar de qué manera y cómo se cumplen o no se cumplen las leyes tributarias chilenas".


El periodista Hernán Uribe, el último director del desaparecido vespertino Ultima Hora, recuerda que en 1970 -sin tomar en cuenta la televisión que era universitaria y estatal- los campos de la prensa escrita y de la radiodifusión estaban dominados por diez grupos cuasi monopólicos: El Mercurio/Lord Cochrane, Empresa Editora Zigzag, Radio Minería, Radio Portales, Consorcio Periodístico de Chile (COPESA), Compañía Chilena de Comunicaciones, Emisora Presidente Balmaceda, Sociedad Periodística del Sur (SOPESUR), Sociedad Nacional de Agricultura y Radioemisoras Unidas. Cada consorcio respondía a un grupo económico dominante de la economía. El Mercurio tuvo sus vasos comunicantes con el grupo Matte-Alessandri.

Al producirse el golpe en 1973, los diarios de oposición sumaban un tiraje cotidiano de 541.000 ejemplares, con La Tercera (220.000), El Mercurio (126.000), Las Ultimas Noticias (81.000), La Segunda (55.000), Tribuna (40.000) y La Prensa (29.000). El vespertino Tribuna fue financiado directamente por la CIA, según el informe Church y fuentes desclasificadas. La opinión pública proclive a Allende contaba con 312 ejemplares diarios: Clarín (220.000), El Siglo (29.000), Puro Chile (25.000), La Nación (21.000) y Ultima Hora (17.000).

Uribe cree que "en toda la historia chilena, no hubo un período en que reinara, sin cortapisas, una libertad informativa de tal magnitud que incluso cayó en el libertinaje y en claras violaciones a la ética profesional". Y Allende fue uno de los escasos presidentes chilenos, quizás el único que se preocupó del tema de las comunicaciones. En febrero de 1970, antes de asumir el mando, declaraba a la agencia Prensa Latina: "El gobierno de la Unidad Popular estará en favor de una irrestricta libertad de prensa, pero también propiciará que todos los actores sociales y corrientes ideológicas tengan acceso a la opinión. Actualmente, esos derechos están consagrados formalmente, pero su ejercicio en la práctica aparece restringido a sectores minoritarios que tienen una situación prominente desde el punto de vista financiero".

La Central Unica de Trabajadores (CUT) accedió a la radioemisora Luis E. Recabarren y todos los partidos políticos obtuvieron frecuencias otorgadas por el Estado para instalar también sus estaciones. Ya en la Presidencia, el periodista Julio Scherer, del diario Excelsior de México, le planteó sus dudas a Allende el 3 de noviembre de 1970, preguntándole ¿por qué en los países socialistas está ausente la libertad de crítica? La respuesta: "Se habla de limitación de la libertad de expresión en gobiernos socialistas. Cierto. Pero en los regímenes capitalistas los medios de información están en poder de grupos poderosos económicamente hablando. La industria de la noticia es una de las más productivas (...) Esos medios se convierten, no en instrumentos de información, sino en instrumentos de desinformación de los intereses populares".

Allende no se cansaba de explicar su concepción de la libertad de prensa. El 24 de enero de 1971, en el 86 aniversario del diario "La Unión" de Valparaíso, proclamó: "Quiero aprovechar que me encuentro aquí para garantizar la más absoluta libertad de prensa, porque sé lo que significa esto para la labor periodística. Lo único que les pido es que informen en forma objetiva y mantengan con hidalguía sus puntos de vista, que es la única forma de cumplir con fidelidad los mandatos de la ética periodística".

Pero se difundían tantas falsedades, como la "persecución" a El Mercurio, que Allende llamó a "romper con la cortina de mentiras" y en un discurso pronunciado en el Día Nacional de la Prensa (12 de Febrero), celebrado en Valparaíso, abordó el tema: "¿Dónde y en cuántos países de este continente o de otros continentes hay más amplia libertad para expresar lo que se quiera, para discutir diaria y permanentemente la acción del Gobierno? Y sin embargo, internacionalmente, el gobierno popular aparece como un factor destinado a poner cortapisas o a presionar e impedir la libertad de prensa. Nos hemos visto obligados a señalar la falta de autoridad moral y el interés tergiversado de aquellos que se cobijan en la Sociedad Interamericana de Prensa. No nos inquieta la crítica. No sólo la aceptamos, sino que la reclamamos".


Cuando arreciaba la campaña internacional por la libertad de prensa y El Mercurio, en enero de 1971 -en el XXIII Congreso General Ordinario del partido Socialista-, Allende explicó que no existían ataques a "El Mercurio", sino que el Servicio de Impuestos Internos retiró los libros de esa empresa para aclarar líos financieros y tributarios. Dijo: "Nada, absolutamente nada en contra del derecho a informar y criticar; nada en contra de la libertad de prensa; sí en cambio, averiguar de qué manera y cómo se cumplen o no se cumplen las leyes tributarias chilenas. Y puedo decir al pueblo que la Tesorería General de la República me ha informado que el diario "El Mercurio" debe cinco mil cuatrocientos millones de escudos (alrededor de 100 millones de dólares de la época) a la Tesorería del Estado chileno. Mientras tanto, se ha movilizado a la opinión pública latinoamericana, eso que llaman la prensa libre, y que es una prensa destinada a defender subalternos intereses, para ir en ayuda moral de "El Mercurio". El gobierno, lo único que hará es respetar la ley".

El gobierno organizó una suerte de "Operación Verdad", atrayendo a periodistas de distintos países para que conocieran la realidad chilena. José Antonio Gurriarán, del diario El Pueblo, de Madrid, se mostró sorprendido "por la profunda libertad de prensa que he podido apreciar" y preguntó si, ante la obstrucción de la prensa derechista, tal situación seguiría siendo respetada. La respuesta de Allende: "Hemos dicho que respetamos la Constitución y la ley (...) Es un derecho de los chilenos la libertad de opinión, de reunión y de crítica, y nosotros la vamos a respetar".

También expresó su convencimiento de que el periodismo objetivo no existe "ya que los medios de difusión pertenecen a sectores poderosos vinculados a la industria, a la banca, al latifundio".

Casos
A 30 años del golpe
Rabie
Cuba
Buscador

Ingrese una palabra
Ediciones Anteriores
Columnistas
Redactores
Sala de diálogo
Regístrese

Reciba en su correo a "El Periodista"

Otros artículos de
Lea además
El Periodista S.A. Derechos Reservados
Presidente del Directorio: Eugenio González Astudillo - Director: Francisco Martorell - Editora General: Francisca Celedón
Dirección: Sótero del Río 541, oficina 519 Santiago de Chile.
Teléfono: (56 2)662 14 51-662 14 59 Fax: (52 2) 696 88 52.
director@elperiodista.cl

Sitio desarrollado con Newtenberg Engine